Adiós mi querido Paris. Te he perdido, te has ido junto con todo el esfuerzo filosófico de dos meses. Te extraño, te extraño mucho. Es más, te necesito. Siento cómo mi mente rechaza la idea de tu partida y se bloquea ante la idea de expresarse con palabras ante cualquier otro como tu. Y es que en ti reposan cada una de mis noches de fantasía, en ti está todo ese esfuerzo de esculpir cada vez mejor mi escultura lírica, tienes cada uno de mis pensamientos desde hace dos meses. Y te has ido, te has ido con la mala compañía de una mano desgraciada, delinque. Te extrañaré por siempre Paris. Espero que quien te mantenga en su poder haga un buen uso de ti y mantengo la fe de que algún día te recuperaré.
Lo siento mucho Paris, lo siento mucho Katsu. Ustedes nunca se podrán encontrar.
14 octubre, 2010
13 octubre, 2010
asdf!
Me duele la cabeza D:
Soy gay (?)
No, en verdad no xD
Pero mis amigos dicen que si D:
Tengo dos gatas :D
Y un rotwailer (?)
O como se escriba xD
Hoy estoy muy random~!
Soy gay (?)
No, en verdad no xD
Pero mis amigos dicen que si D:
Tengo dos gatas :D
Y un rotwailer (?)
O como se escriba xD
Hoy estoy muy random~!
Ámbar [Gackt x Hyde][Lemon]
Se acercaba aquel anhelado momento que gustoso y sonriente disfrutaba cada día. al fin, la luz del sol llegaba a él con un hermoso resplandor, al fin, la luz del sol estaba en ámbar. Siempre había tenido ese gusto de ver las puestas de sol, sentado en las escaleras del hospital abandonado, pudiendo ver el sol a lo lejos esconderse de él y alumbrarle el día a muchos otros al otro lado del planeta. Por ahora, no tenía el conocimiento de más chicos que gustaran de una puesta de sol. Para él, todos eran diferentes, pero para ellos, él era el diferente. Aún así, no le importaba, le gustaba estar solo un momento y despedirse del sol para recibir a la noche y a la madre Luna. Esa era su mejor manera para matar al tiempo cuando no quería llegar a casa temprano, por lo que se recostó un poco más en los escalones y agradeció que el barandal estaba roto, si no, le sería un estorbo para la vista.
Repentinamente, despertó. No había notado el momento en el que se durmió y mucho menos lo peligroso que era estar en ese lugar a altas horas de la noche. Observó su reloj de pulsera y descubrió que eran la una de la mañana.
- ¡Demonios! -Exclamó con bastante voz, arrepintiéndose luego al escuchar murmullos en la parte baja del hospital. Se asomó el barandal roto para echar un vistazo a los pisos inferiores y en la entrada del hospital pudo divisar una pandilla que venía recién llegando. Así que los rumores eran ciertos, por las noches el Sr. Camui, el mejor alumno del insti salía por las noches y se drogaba y se emborrachaba y tenía sexo desenfrenado hasta reventarse para luego llegar a casa a medio día del día siguiente para dejar locos de vergüenza a sus padres. Pero esa no era la mejor manera de enterarse de aquel rumor. Si bien Gackuto Camui era famoso por sus notas altas, también era bien conocido en la calle, famoso por sus anillos de altos costos con los cuales dejaba la cara de quien se le cruzara hecha pedazos de tanto corte y puñetazo. Era temido por muchos. No era para nada bueno cruzarse en su camino a menos que seas masoquista.
Volvió a tomar posición y suspiró, ¿Qué hacer? No había nada que hacer. Deseó por un momento haber tenido ropas más femeninas y haberse zafado de la zurra que se avecinaba con un simple coqueteo, su cuerpo andrógino jugaría a su favor. Pero las cosas no eran así de fáciles. En ese momento estaba entre el cuarto piso y la azotea y bien sabía que la azotea del hospital abandonado era el lugar donde más jaleo había siempre, el lugar perfecto para peleas nocturnas o para las fiestas con sexo, alcohol y drogas. Ahora era cuando más debía usar la cabeza, pero no la estaba usando y era justamente eso lo que a sus amigos tanto les molestaba, es decir, por algo era que pasaba los cursos con buenas notas y tenía coeficiente intelectual elevado y todo eso, pero simplemente no usaba la cabeza.
Sintió los pasos de la pandilla en el piso de abajo y tomó rápidamente sus cosas, corrió sigilosamente hasta la puerta más cercana y se adentró en esta. No pasaron muchos segundos cuando sintió los murmullos rondar fuera de la puerta.
- ¿Habéis escuchado algo alguno de ustedes?
- Deja ya chacha, de seguro fueron las ratas. -Escuchaba varias voces, al menos eran cuatro, pero faltaba alguien, no oía a Gackt decir ni una sola palabra.
- Pero mira You, las ratas no abren puertas.
Se estremeció, ¿Lo habrían descubierto? ¿Cómo? Entonces la puerta frente a sí se abrió de golpe y haciendo un ronco sonido al raspar el piso. de seguro lo descubrieron por el polvo que la puerta deslizó del suelo al abrirse hacia afuera. cuatro tipos altos y con pinta de duros estaban frente a él, sonriendo maliciosos. Nunca pudo comprender el afán de los ricachones de asaltar a los chicos del lado este de la cuidad. Es decir, ellos vienen del oeste de la ciudad, del barrio rico, son adinerados, usan ropas de alta costura, huelen a loción de afeitar elegantes y tienen autos de último modelo. ¿Para qué asaltan a los pobres? Lo tienen todo y los del lado este se mueren en su pobreza.
- ¿No te hace falta un corte de pelo, eh, escoria? -Así comenzó uno de ellos y sacó una navaja de cuatro pulgadas. Instintivamente retrocedió, alejándose de la navaja pero acorralándose junto a la camilla que ahí yacía llena de polvo y restos de pintura que caían del techo en mal estado. Ellos evidentemente, avanzaron. El chico de la navaja jugueteaba con ella de forma amenazante. Tragó saliva con dificultad, estaba asustado. Los tipos se le lanzaron repentinamente encima, lo amordazaron, dejando sus piernas y brazos completamente inmóviles. Incluso, sin darse cuenta estaba repentinamente sobre la camilla y con el chico de la navaja sentado a horcajadas sobre su pecho. Se sentía ahogado, forcejeó y por un momento estuvo a punto de zafarse, pero el tipo encima de él le dio un par de puñetazos y los otros lo tomaron con más fuerza. Cuatro contra uno no era justo, en lo absoluto, no tenía escape alguno de eso, estaba perdido, esa sería su primera paliza que no viniese de sus padres. Observó temeroso la navaja, el tipo sobre sí la sostenía vacilante y la agitaba de un lado a otro, hasta que la acercó amenazante a su cuello.
- Entonces, chico, ¿Quieres que el corte de pelo comience justo debajo de la barbilla? -Se estremeció, por un momento pensó que eran capaces de matarlo. Comenzó a forcejear nuevamente, se movía con desesperación y volvió a recibir varios golpes. Se quedó inmóvil, pero gritaba, clamaba desesperadamente por ayuda. Sabía que el hospital tendría suficiente eco como para que alguien le escuchara. Los tipos intentaban callarlo, podía escuchar a uno de ellos que comenzaba a desesperarse.
- Haz que se calle, ¡Por lo que mas quieras! ¡Haz que se calle!. -Le taparon la boca con una mano, pero la mordió, estaba desesperado. Finalmente, lograron callarlo al meterle en la boca un par de pañuelos. El tipo con la navaja lo observaba furioso, había sido su mano la que recibió la feroz mordida y ahora pensaba vengarse. Se las pagaría. La navaja se acercaba lentamente a él, era una tortura, cuando de un momento a otro se sintió en la puerta la presencia del quinto integrante de aquella pandilla.
- ¡¿Pero qué demonios está pasando?! ¿No puedo pedir al menos diez minutos de tranquilidad? -Parecía furioso, salido de sus casillas. Se acercó amenazante, con pasos firmes y asertivos. Los tipos que amordazaban al pequeño pelinegro se apartaron de él rápidamente, dejándolo ahí, tendido en la camilla, inmóvil y víctima de su miedo.
- ¿Por qué nadie me contesta? ¡Carajo! ¡Di algo pedazo de imbécil! -Estaba furibundo y golpeó fuertemente al tipo de la navaja, dejándole el rostro cortado debido a los anillos. El tipo tan solo se dejó golpear, en silencio. Podía notar desde la camilla cómo todos temblaban, excepto uno, estaba tranquilo, observaba a Gackt con serenidad y una calma que llegaba a inquietar.
- ¡¿Y tú qué tanto miras?! -Gackt ahora le gritaba a aquel chico.
- Estás muy estresado, cálmate un poco. -Hablaba con voz suave, casi en susurros. Gackt respiró hondo y místicamente se calmó.
- Salgan todos... Déjenme solo. -Sentenció quebrando el silencio. Todos los de su pandilla reaccionaron de inmediato y se apresuraron a salir lo más silenciosos posible. Nunca en su vida había estado tan cerca de Gackt, nunca le había visto así de tranquilo, tampoco así de agresivo. Todo lo que sabía de él era gracias a los rumores, pero nunca lo veía, al menos no de cerca. Tan solo en ocasiones veía pasar su figura caminar por el insti con superioridad. Nunca había estado con el. Le hubiera gustado ponerse de pie y salir de ahí como los demás, pero, por alguna razón desconocida, Gackt le daba menos miedo que los otros chicos.
Gackt seguía allí, respirando con tranquilidad y había levantado la mirada al techo. De pronto, volteó en dirección a la puerta, pero se detuvo. Había notado que no estaba solo. Ambos se observaron, en silencio. el chico en la camilla comenzó a temblar nuevamente y estaba tan pálido como se sentía. Gackt lo observó con calma.
- ¿Qué haces aquí? -Preguntó con tono serio, campante y superior. el chico no sabía qué hacer, responderle o no. Prefirió contestar, no quería ganarse un golpe como el otro chico.
- E-Estaba viendo la puesta de sol y.. -Fue interrumpido.
- ¿La puesta de sol? ¡Idiota! Son la una de la mañana. Si vas a mentir, búscate algo mejor. -Gackt lo observaba con frialdad, su enojo volvía, pero extrañamente no le provocaba más miedo del que ya tenía, mas bien, se estaba relajando. él lo había salvado después de todo. Gackt pudo notar eso, y suavizó su expresión.
- ¡Es verdad! La estaba viendo y me dormí, desperté cuando sentí que alguien se acercaba y entonces... -Entonces calló, hubo un silencio que parecía no acabaría. De pronto Gackt sacó un pañuelo y se acercó a la camilla. Instintivamente el pelinegro se incorporó algo mareado y se sentó en la camilla, acercándose a la pared, alejándose de Gackt. Gackt por su parte ignoró ese gesto y continuó acercándose, posando el pañuelo en el costado de la frente del más pequeño.
- ¿Te han pasado navaja? -Volvió a oír en su mente la voz del otro chico cuando dijo "¿No te hace falta un corte de pelo, eh, escoria?". Gackt, ante el silencio, continuó hablando.- Sangras como cerdo en matadero.
- ¿De verdad? -De seguro la navaja le cortó accidentalmente durante el forcejeo.
- ¡Mira! -Gackt apartó el pañuelo, dejándole ver lo rojo que estaba.- Debes tener más cuidado, ¡Y deja de visitar este lugar! No hay razón para que niños como tú visiten este lugar.
- ¿Niños? ¿Cuántos años crees que tengo? -Frunció el ceño levemente y sintió el dolor del corte en su frente. Gackt lo golpeó levemente en reproche a eso.
- No sé... ¿Unos trece? -De verdad sabía que el pelinegro era mayor, pero sabía que decirle eso le molestaría.
- Tengo diez y seis! -Odiaba cuando lo creían menor.
- ¿En serio? Pues, eres tan pequeño que pareces menor. -Eso a Gackt le causaba una pequeña risa interior y vio cómo el pelinegro fruncía nuevamente el ceño y apartaba de un manotazo el pañuelo.- ¿Cómo es eso de que te gusta ver las puestas de sol? -Gackt parecía serio, seguramente se molestó por aquel gesto.
- Pues... No es que me guste... Es solo... Yo... -No quería decirle que sí le gustaba, por alguna estúpida razón le daba vergüenza decirlo. Quizás por eso lo hacía en el hospital abandonado, donde nadie pudiera verlo.
- ¿Te da vergüenza decirlo? -Sonrió suavemente.- Te diré algo. Yo también suelo ver las puestas de sol. -El pequeño pelinegro lo admiró asombrado. No todos los días tienes al bravucón del lado oeste diciéndote sus secretos. Mucho menos secretos como ese.- desearía poder verla todos los días. -Agregó.
- Yo la veo todos los días... Aquí. -Inquirió rápidamente, sintiéndose orgulloso de eso.
- Sí, lo supuse. - Gackt lo observó con cierta burla, pero de soslayo. Era extraño pensar que estaban ahí, ambos, dos seres completamente desconocidos el uno del otro, pero hablaban de algo tan simple como la puesta de sol. Jamás se imaginó algo así. Nunca había hablado de eso con nadie por que pensaba que no sería algo que a los chicos de su pandilla les agradaría. Tampoco imaginó que Gackt compartiese ese gusto y que se lo contaría de esa manera. Por alguna razón le gustaba.
Gackt sacó un cigarro de un bolsillo y comenzó a palpar sus ropas en busca de su encendedor, mientras, caminó tranquilamente hacia la ventana y la abrió. Se quedó de frente a la ventana, dándole la espalda al pelinegro y encendió el cigarro. El pelinegro, por su parte, recogió tímidamente el cabello que caía por su rostro y lo atrapó tras su oreja, acercándose lentamente a la vera de la cama. Ya no estaba asustado, pero sí nervioso, y el silencio se hacía presente. Siempre había adorado el silencio. el silencio era el único compañero fiable que tenía cuando se sentía deprimido, cuando se sentía oprimido, cuando sentía que ser un marginado social era lo más horrible en el mundo. El silencio era su colega, pero había que respetarlo. Tantos años viviendo en la calle le habían enseñado que l silencio era un motivo de guerra. El silencio entre dos se hace violento.
- Dime una cosa Hyde. -Gackt había roto su silencio.
- ¿Eh? ¿Cómo sabes mi nombre? -Eso le pareció extraño.
- Vamos en el mismo insti.
- ¿Y por eso lo sabes? ¿Cómo es posible si nunca hemos hablado?
- Es que siempre te he observado. -Eso causó en Hyde una gran impresión.
- ¿Me observas? ¿Por qué? ¿He hecho algo malo? ¿Te he molestado en algo? -Comenzaba a alterarse. Tener al famoso Gackuto Camui detrás tuyo no era para nada bueno. Era peligroso.
- No, hombre. -Gackt hablaba ahora con dulzura, ¿Dulzura? ¿Desde cuándo Gackt hablaba así? Eso nunca lo había escuchado.- No has hecho nada malo, es más... -Gackt se detuvo.
- ¿Es más?
- Es más... -Suspiró, apagó el cigarro en la pared y lo dejó caer al piso, volteando a ver al pelinegro.- Eres el chico que menos se mete en problemas.
- ¿Cómo lo sabes?
- Ya te lo he dicho, te he estado observando.
- ¿Pero por qué me observas?
Gackt volvió a suspirar, observó hacia el techo y después de unos segundos comenzó a acercarse al pelinegro con paso firme. Hyde, en vez de sentir temor, se mantuvo tranquilo, sentado aún en la vera de la cama. Al momento en que Gackt llegó hasta donde estaba Hyde, lo besó en los labios de forma sorpresiva, sin intenciones de separarse. Hyde abrió sus ojos como platos, eso era algo que no se lo esperaba. Nunca se esperaba nada. Pero no se apartó, correspondió al beso. el beso de Gackt era suave y cariñoso. Le agradaba y, si debía admitirlo, Gackt le atraía bastante. Después de unos eternos segundos Gackt se separó levemente, manteniendo cierta cercanía.
- ¿Entiendes ahora, pequeño? -Las palabras del mayor eran suaves, cariñosas y cálidas. Hyde asintió con la cabeza pero no podía creer aún la realidad que tenía frente a si.
- Entiendo, pero no lo creo. -Susurró quedamente.
- Déjame hacerte creer entonces.
Gackt se acercó a besarlo nuevamente, esta vez profundizó el beso. Besaba a Hyde con pasión, con amor retenido por mucho tiempo, jugaba con su lengua en el interior de su boca. De forma simultánea sus manos comenzaban a recorrer los costados del más pequeño, quien, tímidamente, se abrazó al cuello de Gackt. Las caricias de Gackt continuaban, ahora por debajo de la camisa de Hyde, acariciaba su piel con suaves rocesque hacían al cuerpo ajeno estimularse. Lentamente, Gackt comenzó a bajar sus besos por el mentón y seguidamente cuello del pelinegro, comenzando a retirar esas ropas que le estorbaban con lentitud, comenzando a recostar el cuerpo de Hyde en la camilla mientras se acercaba para colocarse sobre él.
Hyde, por su parte, se dejaba hacer por completo, abrazándose suavemente al cuerpo del mayor y abriendo sus piernas lo más que podía para darle comodidad, perdiéndose en la oleada de placer que le abatió repentinamente. Su respiración se volvía agitada y su cuerpo reaccionaba. Sintió cómo Gackt apegaba mas y mas sus cuerpos y juntaba sus caderas, sintiendo ambos la hombría ajena bajo las ropas aún sin retirar. Nunca en su vida había hecho algo así, nunca en su vida había estado con un hombre. Pero le gustaba, le gustaba sentir esas manos recorrer su cuerpo de forma suave y cariñosa, le gustaba sentirse deseado y le gustaba desear más placer. Estaba tan acostumbrado a recibir palizas y golpes de parte de sus padres, estaba tan acostumbrado a ser un muñeco oscuro perdido entre la gente, el muñeco a quien nadie prestaba atención. Eso era algo de todos los días. Sus padres estaban discutiendo y peleando la mayor parte del día. Su padre era un alcohólico y su madre era una egoísta irremediable, anoréxica y mal criada. Jamás recibía ningún tipo de atención de su parte, a menos que uno de ellos estuviese jorobado por algo y era entonces cuando todo el vecindario escuchaba la zurra que le daban. Si no fuera por sus más cercanos amigos, nunca hubiese conocido el amor y el afecto. Pero esto era otro nivel. Esto era lo que estaba buscando. Estar ahora bajo las atenciones de Gackt, se sentía en el paraíso. Como si fuese un ángel abriendo sus alas y aprendiendo a volar. Sin pensarlo dos veces se entregó a las manos de su ahora adorado Dios.
Comenzaba a gemir tímidamente ante los movimientos de caderas que Gackt hacía para rozar sus miembros. Ladeó el rostro completamente sonrojado, por lo que Gackt aprovechó para ultrajar su cuello, dándole sensuales lamidas y mordiscos juguetones. Hyde comenzaba a impacientarse, quería ir por más. Comenzó a acariciar la espalda del mayor sobre sí con suavidad, pasando sus manos por debajo de su ropa para sentir su cálida piel. Gackt pudo notar en sus caricias lo tímido que estaba, de seguro era su primera vez. Éste llevó sus manos al cinturón del pelinegro para desabrocharlo y comenzar a bajar su pantalón y ropa interior a la vez, terminando por retirarlos por completo. Hyde elevó levemente sus caderas para facilitarle aquella tarea, además de que así podía sentir mejor el miembro erecto de Gackt. Ahora sus gemidos eran de un volumen un poco más elevado. Hyde continuó acariciando el cuerpo de Gackt y bajó sus manos a juguetear tímidamente con la hebilla de su cinturón, desabrochándola lentamente e introduciendo una mano bajo su ropa interior. Le llamó mucho la atención el tamaño del miembro que sostenía en su mano, lo cuál le preocupó y causó un leve estremecimiento de su cuerpo ante el miedo que sintió repentinamente. Gackt comprendió a qué se debía aquel nerviosismo del menor y se acercó lentamente a su oreja.
- ¿Eres virgen, verdad? -Susurró con un tono sensual y tierno a la vez, Hyde asintió con sus mejillas completamente azoradas. Gackt sonrió enternecido ante aquello.- Tranquilo, todo estará bien. -Susurró nuevamente mientras llevaba disimuladamente una mano a la parte trasera del pequeño debajo de si e introdujo cuidadosamente un dedo en su entrada. Eso hizo que Hyde soltara un tímido gemido de dolor, abrazándose fuertemente al cuerpo de Gackt. Gackt comenzó a realizar un movimiento en forma de vaivén para estimular el cuerpo de Hyde y que éste comenzara a acostumbrarse, mientras que Hyde gemía tímidamente junto a su oído. El ardor de sus cuerpos era impresionante, querían ser uno lo más pronto posible, por lo que Hyde continuó con su labor. Comenzó a bajar las ropas del mayor, deslizándolo por sus muslos mientras rozaba la piel de sus manos con estos. Gackt comprendió ese accionar como el deseo de continuar y retiró sus dedos de la entrada ajena con la intención de reemplazarlos por su glande. Se acomodó y posicionó la punta de su miembro viril en la entrada del menor. En ese momento, Hyde rodeó las caderas de Gackt con sus piernas y, al momento en que Gackt penetró en él, hizo presión con sus piernas para que entrara lo más adentro posible, haciendo que soltara un fuerte gemido, tanto de dolor como de placer.
Por la ventana comenzaba a asomarse la helada brisa del amanecer, acompañada de pequeños rayos de sol. Al abrir sus ojos su vista se encontró con aquella hermosa vista. Bostezó perezosamente y levantó el rostro del pecho de Gackt, quien lo observaba con un deje de nostalgia. Cruzaron sus miradas por unos segundos más y Hyde volvió a reposar el rostro en aquel cálido pecho. Soltó un suspiro, sin saber de qué sentimiento provenía.
- Quedan dos meses de clase. -Comenzó a decir Gackt.- Éste es mi último año en el insti, al salir de clases viajaré a la capital. Estaré allí estudiando unos años y cuando obtenga mi título pienso volver. -Hyde había comprendido ese mensaje.- Quiero que te cuides Haido, no quiero que te metas en jaleos o problemas con la poli. -hizo una pausa.- Tu sigues siendo muy inocente aún, tu sigues siendo puro, la mierda de las personas no te afecta. Quiero que sigas así, sigue siendo un ángel Haido, sigue así. No quiero perderte.
Gackt había susurrado esas últimas palabras y Hyde pudo notar que eran sinceras, francas, sin dudas. Finalmente había encontrado el cariño que buscaba y no le importaba que viniera de un hombre, estaba dispuesto a cumplir los deseos de Gackt, muy consciente de que quizás tan solo fuese una fantasía de adolescente. Pero sentía que valía la pena. Después de haber estado en la intimidad debían cada uno volver a su hogar. Gackt se levantó de la camilla y comenzó a arreglar sus ropas y su cabello, en silencio. suspiró mientras caminaba hacia la puerta y, antes de abrirla, se detuvo y volteó a ver a Hyde.
- Escucha Hyde... -Parecía afligido.- si nos vemos en el insti y no te saludo, no te lo tomes personal... Por ahora será mejor que nos mantengamos alejados.
- Entiendo.
- Es que... No quiero que te involucres en la mierda de vida que tengo, no aún.
- Está bien. -Hablaba tranquilo.
- Déjame arreglar primero mi vida y luego viviré sólo por ti... Todo está muy crudo por todas partes.
- Gackt, ¿Cómo se ve la puesta de sol en el west side? -su voz era suave.
- Se ve bien, ¿Qué hay del lado este?
- Se ve bien, pero se ve mejor el amanecer. -Gackt pudo notar que la vista del pequeño estaba en la ventana.- Prométeme que verás el amanecer todos los días, al igual que yo.
- ¿A qué se debe esa promesa, angelito?
- Es que el amanecer es un comienzo, el comienzo del día. El amanecer es el comienzo de nuestra fantasía. -Gackt comprendió el mensaje que su ángel le estaba enseñando y sonrió enternecido. se acercó y besó suavemente los labios de Hyde.
- Lo prometo. Y prometo también que desde ahora nunca más volveré a ver la puesta de sol.
Hyde sonrió y volvieron a besarse tiernamente. Gackt arropó a Hyde y dispuso a salir de la habitación, ambos muy dispuestos a cumplir las palabras dichas.
- Te estaré esperando, Gackun.
12 octubre, 2010
Yaoi
Hoy, escribía en clases un fic yaoi en uno de mis cuadernos y una compañera se acercó a preguntarme qué hacía. Le dije que escribía y me preguntó si podía leerlo al terminar. Cuando terminé ella estaba esperando pacientemente y me pidió el cuaderno. Después de cinco minutos, volvió completamente roja y me entregó el cuaderno (: Y eso que no había nada explícito.
Arte de amar [Gackt x Hyde] Capítulo VIII
De forma súbita deseaba volver a casa, estar solo y echarse a lamentar las ilusiones que tanto le habían crecido, por que ahora se le hacían añicos en el suelo. Ilusiones rotas. Gackt tenía novia. ¿Pero qué estaba pensando? Se había dado cuenta en la Universidad que todas las chicas suspiraban por él, y quizás más. ¿Qué lo hacía creer que él podría tener la oportunidad de captar su atención? Quizás sí la haya captado, pero tan solo como amigo. Sí, eso le dolía. Quería llorar en la soledad de su habitación, tener a Akemi-chan como confesionario una vez mas. Acabar con todo eso de una vez. Mientras, los amigos de Gackt notaban lo perdido que estaba Hyde de la conversación.
- Y dinos Hyde, ¿De dónde eres? -Interrumpió súbitamente You.
- ¿Eh? Pues, soy de Osaka, pero con mi familia nos vinimos a Tokyo cuando tenía ocho.
- ¿Y como les va aquí en Tokyo?
- Pues, mis padres murieron un año después. Desde entonces viví en un orfanato. -Se produjo un silencio incómodo. Hyde ya estaba acostumbrado a eso. Siempre pasaba.
- ¿Y tienes novia? -Chacha había roto el silencio.
- Pues... No.
- ¿Y qué hay de Akemi-chan? -Preguntó Gackt.
- ¿Akemi-chan? Ella no es mi novia, es mi gata, la compré la otra semana. -Sonrió suavemente.
La conversación siguió y hora era Gackt el que pedía a gritos en su interior que le tragase la tierra. Se sentía tan estúpido en ese momento. Había pensado que su gata era su novia. ¡Qué mal! Ahora revertir las cosas serían difíciles. ¿Qué estará pensando Hyde? Ahora ya no creía tan buena idea el hecho de haberle presentado a su 'novia'. Si Hyde tuviese novia quizás si hubiese funcionado su plan, pero ahora quizás qué pensaba Hyde. Ya veía perdida la oportunidad si saber si Hyde realmente estaba interesado en él. Ahora se sentía culpable. ¿Culpable de qué? ¿De la extraña actitud de Hyde? La verdad era que su alegría estaba bastante apagada. ¿Estaba Hyde así debido a su 'novia'? ¿Significaba eso que sí estaba logrando atraerlo? ¿Entonces eso significaba que tenía oportunidad? Durante tanto minuto de duda, Gackt se decidió a decirle las cosas a Hyde. En cuanto estuviesen solos, claro. Por eso aprovecharía el momento en que deba ir a dejarlo a su hogar. Pero las cosas no fueron así. Después de un rato Hyde se excusó diciendo que tenía trabajo al día siguiente y se retiró del lugar, negando rotundamente la oferta de Gackt de llevarlo hasta casa. Prefirió un taxi. Gackt pudo notar que Hyde estaba triste, y no hay nada más triste que la tristeza de una persona alegre. Eso a Gackt le dolió hasta lo más profundo de su ser. Debía hacer algo al respecto. Había metido la pata y debía arreglarlo.
Hyde llegó al hostal con ojos de vidrio. Tetsu, igual que la vez anterior, esperaba que Hyde llegara junto con Akemi-chan. Al momento que Hyde entró a su cuarto, Tetsu se levantó de la cama de un golpe y lo observó unos instantes. Vio esos ojos al borde del llanto y se acercó a abrazarlo. Hyde se aferró a Tetsu con fuerzas e hizo lo que hace unos momentos reprimía. Lloró. Tetsu no comprendía qué diablos había ocurrido, pero se limitó a acariciar la espalda del mas bajo y a consolarlo, dentro de lo que podía. Tras un buen rato, Hyde ya había al menos logrado calmar un poco su desahogo, pero no del todo. Por lo menos ahora Tetsu logró sentarlo en la cama y recostarlo. Poco a poco Hyde fue cayendo en un profundo sueño, mientras que Tetsu se preocupaba de sacarle los zapatos, la chaqueta y el cinturón. Lo tapó con las mantas, acurrucó a la gata junto a él y dispuso a caminar hacia la puerta de la habitación.
- Tetchan... -Susurró un soñoliento Hyde.
- ¿Qué pasa, Doiha? -Susurró dulcemente mientras volteaba a verle.
- No te vayas, acompáñame un rato, ¿Si?
- Claro, Doi, con gusto.
Tetsu sonrió enternecido de verlo así, tan acurrucado y tierno. Se acercó a él y se sentó a su lado, Hyde por su parte reposó su cabeza en el regazo del castaño y continuó durmiendo. Tetsu comenzó a acariciar suavemente su cabello. Verlo así, le provocaba una sensación de paz. Era verdaderamente un ángel durmiendo tan plácidamente. Después de un buen rato observándolo Tetsu no pudo evitar sentirse cansado, y sin darse cuenta, se recostó junto a Hyde e instantáneamente se durmió. Esa noche durmieron juntos, sin darse cuenta. Ya por la mañana, continuaban durmiendo plácidamente cuando hubo un suave golpeteo en la puerta. Era Yuki, que pacientemente estuvo cinco minutos golpeando varias veces. Después de esos cinco minutos, simplemente entró.
- ¡Hyde-san! Hay un... -Se detuvo al notar la presencia de Tetsuya en el cuarto. Mas bien, en la cama.
- ¿Mm? -hyde, perezosamente se sentó, frotándose un ojo.
- Em... Hyde-san, hay un joven esperándolo abajo.
- ¿Un joven? ¿Quién?
- No recuerdo bien su nombre, pero es el chico del dibujo. -Sonrió divertido al recordar aquello.
- Oh... Voy en un momento.
Yukihiro se retiró cerrando la puerta tras de sí. Entonces Hyde observó a su alrededor, recién notando que había pasado la noche con Tetsu. Pero no le dio importancia, estaba acostumbrado a ese tipo de cosas. El orfanato en el que creció no era de muchos recursos económicos y para los tiempos de lluvia, debía cambiarse de habitación y dormir con algún otro chico por que su cuarto prácticamente se inundaba. Y no era al único que le ocurría. Así que pasó por encima de Tetsu para poder bajar de la cama. El cuarto era pequeño, por lo que la cama estaba junto a la pared. Entró al pequeño baño privado que tenía y se dio una ducha rápida. Al salir, alcanzó a tan solo ponerse ropa interior y el pantalón cuando sintió la voz de Gackt llamarle en el pasillo. Abrió la puerta del cuarto y se encontró de frente con Gackt.
- ¿Gackt? ¿Qué haces aquí?
- Pues... -Observó al interior del cuarto, viendo a Tetsu en la cama.- Venía a hablar, pero, veo que mejor debo irme.
- ¿De qué querías hablar?
- Nada importante. -Comentó con pocos ánimos, dispuesto a voltear para retirarse.
- ¿Eh? No, espera, ¡Gackt!
Hyde se adelantó para alcanzarle, pero tropezó con la gata, que se escapaba del cuarto. La volvió a entrar al cuarto y cerró la puerta, volteando para alcanzar a Gackt que ya había bajado las escaleras. Bajó corriendo hasta llegar a la puerta de la casa, pero Gackt ya había puesto marcha a su auto. ¿De qué quería hablar? Se encogió de hombros, suspiró y volvió a subir al cuarto. Al abrir la puerta y ver a Tetsu en la cama se dio cuenta de algo, ¿Gackt se había ido así al ver a Tetsu en su cama? Las dudas volvieron a su mente. Si Gackt se había ido de esa manera al verlo, significaba que algo sentía por él, ¿No?. Quizás no todas las ilusiones estaban perdidas. Dicen por ahí, que la esperanza es lo último que se pierde. Pero si quería que ocurriera algo, debía hacerlo pronto. Estuvo esa mañana tratando de llamar a Gackt, pero este no contestaba. Gackt estaba muy perdido en sus pensamientos como para hablar seriamente. No deseaba hacerlo aún. De cierta forma estaba decepcionado. Para matar el tiempo, Hyde salió esa tarde a dar un paseo por la ciudad, procurando no caer en pensamientos profundos para evitar la misma situación que lo unió a Gackt. Aunque, aunque por mas que lo intentara, no lo lograba del todo. Así fue como chocó con algún individuo en el parque. Al darse cuenta de quién era, se quedó helado.
- ¡Haido-kun!
- ¿Megumi?
- Y dinos Hyde, ¿De dónde eres? -Interrumpió súbitamente You.
- ¿Eh? Pues, soy de Osaka, pero con mi familia nos vinimos a Tokyo cuando tenía ocho.
- ¿Y como les va aquí en Tokyo?
- Pues, mis padres murieron un año después. Desde entonces viví en un orfanato. -Se produjo un silencio incómodo. Hyde ya estaba acostumbrado a eso. Siempre pasaba.
- ¿Y tienes novia? -Chacha había roto el silencio.
- Pues... No.
- ¿Y qué hay de Akemi-chan? -Preguntó Gackt.
- ¿Akemi-chan? Ella no es mi novia, es mi gata, la compré la otra semana. -Sonrió suavemente.
La conversación siguió y hora era Gackt el que pedía a gritos en su interior que le tragase la tierra. Se sentía tan estúpido en ese momento. Había pensado que su gata era su novia. ¡Qué mal! Ahora revertir las cosas serían difíciles. ¿Qué estará pensando Hyde? Ahora ya no creía tan buena idea el hecho de haberle presentado a su 'novia'. Si Hyde tuviese novia quizás si hubiese funcionado su plan, pero ahora quizás qué pensaba Hyde. Ya veía perdida la oportunidad si saber si Hyde realmente estaba interesado en él. Ahora se sentía culpable. ¿Culpable de qué? ¿De la extraña actitud de Hyde? La verdad era que su alegría estaba bastante apagada. ¿Estaba Hyde así debido a su 'novia'? ¿Significaba eso que sí estaba logrando atraerlo? ¿Entonces eso significaba que tenía oportunidad? Durante tanto minuto de duda, Gackt se decidió a decirle las cosas a Hyde. En cuanto estuviesen solos, claro. Por eso aprovecharía el momento en que deba ir a dejarlo a su hogar. Pero las cosas no fueron así. Después de un rato Hyde se excusó diciendo que tenía trabajo al día siguiente y se retiró del lugar, negando rotundamente la oferta de Gackt de llevarlo hasta casa. Prefirió un taxi. Gackt pudo notar que Hyde estaba triste, y no hay nada más triste que la tristeza de una persona alegre. Eso a Gackt le dolió hasta lo más profundo de su ser. Debía hacer algo al respecto. Había metido la pata y debía arreglarlo.
Hyde llegó al hostal con ojos de vidrio. Tetsu, igual que la vez anterior, esperaba que Hyde llegara junto con Akemi-chan. Al momento que Hyde entró a su cuarto, Tetsu se levantó de la cama de un golpe y lo observó unos instantes. Vio esos ojos al borde del llanto y se acercó a abrazarlo. Hyde se aferró a Tetsu con fuerzas e hizo lo que hace unos momentos reprimía. Lloró. Tetsu no comprendía qué diablos había ocurrido, pero se limitó a acariciar la espalda del mas bajo y a consolarlo, dentro de lo que podía. Tras un buen rato, Hyde ya había al menos logrado calmar un poco su desahogo, pero no del todo. Por lo menos ahora Tetsu logró sentarlo en la cama y recostarlo. Poco a poco Hyde fue cayendo en un profundo sueño, mientras que Tetsu se preocupaba de sacarle los zapatos, la chaqueta y el cinturón. Lo tapó con las mantas, acurrucó a la gata junto a él y dispuso a caminar hacia la puerta de la habitación.
- Tetchan... -Susurró un soñoliento Hyde.
- ¿Qué pasa, Doiha? -Susurró dulcemente mientras volteaba a verle.
- No te vayas, acompáñame un rato, ¿Si?
- Claro, Doi, con gusto.
Tetsu sonrió enternecido de verlo así, tan acurrucado y tierno. Se acercó a él y se sentó a su lado, Hyde por su parte reposó su cabeza en el regazo del castaño y continuó durmiendo. Tetsu comenzó a acariciar suavemente su cabello. Verlo así, le provocaba una sensación de paz. Era verdaderamente un ángel durmiendo tan plácidamente. Después de un buen rato observándolo Tetsu no pudo evitar sentirse cansado, y sin darse cuenta, se recostó junto a Hyde e instantáneamente se durmió. Esa noche durmieron juntos, sin darse cuenta. Ya por la mañana, continuaban durmiendo plácidamente cuando hubo un suave golpeteo en la puerta. Era Yuki, que pacientemente estuvo cinco minutos golpeando varias veces. Después de esos cinco minutos, simplemente entró.
- ¡Hyde-san! Hay un... -Se detuvo al notar la presencia de Tetsuya en el cuarto. Mas bien, en la cama.
- ¿Mm? -hyde, perezosamente se sentó, frotándose un ojo.
- Em... Hyde-san, hay un joven esperándolo abajo.
- ¿Un joven? ¿Quién?
- No recuerdo bien su nombre, pero es el chico del dibujo. -Sonrió divertido al recordar aquello.
- Oh... Voy en un momento.
Yukihiro se retiró cerrando la puerta tras de sí. Entonces Hyde observó a su alrededor, recién notando que había pasado la noche con Tetsu. Pero no le dio importancia, estaba acostumbrado a ese tipo de cosas. El orfanato en el que creció no era de muchos recursos económicos y para los tiempos de lluvia, debía cambiarse de habitación y dormir con algún otro chico por que su cuarto prácticamente se inundaba. Y no era al único que le ocurría. Así que pasó por encima de Tetsu para poder bajar de la cama. El cuarto era pequeño, por lo que la cama estaba junto a la pared. Entró al pequeño baño privado que tenía y se dio una ducha rápida. Al salir, alcanzó a tan solo ponerse ropa interior y el pantalón cuando sintió la voz de Gackt llamarle en el pasillo. Abrió la puerta del cuarto y se encontró de frente con Gackt.
- ¿Gackt? ¿Qué haces aquí?
- Pues... -Observó al interior del cuarto, viendo a Tetsu en la cama.- Venía a hablar, pero, veo que mejor debo irme.
- ¿De qué querías hablar?
- Nada importante. -Comentó con pocos ánimos, dispuesto a voltear para retirarse.
- ¿Eh? No, espera, ¡Gackt!
Hyde se adelantó para alcanzarle, pero tropezó con la gata, que se escapaba del cuarto. La volvió a entrar al cuarto y cerró la puerta, volteando para alcanzar a Gackt que ya había bajado las escaleras. Bajó corriendo hasta llegar a la puerta de la casa, pero Gackt ya había puesto marcha a su auto. ¿De qué quería hablar? Se encogió de hombros, suspiró y volvió a subir al cuarto. Al abrir la puerta y ver a Tetsu en la cama se dio cuenta de algo, ¿Gackt se había ido así al ver a Tetsu en su cama? Las dudas volvieron a su mente. Si Gackt se había ido de esa manera al verlo, significaba que algo sentía por él, ¿No?. Quizás no todas las ilusiones estaban perdidas. Dicen por ahí, que la esperanza es lo último que se pierde. Pero si quería que ocurriera algo, debía hacerlo pronto. Estuvo esa mañana tratando de llamar a Gackt, pero este no contestaba. Gackt estaba muy perdido en sus pensamientos como para hablar seriamente. No deseaba hacerlo aún. De cierta forma estaba decepcionado. Para matar el tiempo, Hyde salió esa tarde a dar un paseo por la ciudad, procurando no caer en pensamientos profundos para evitar la misma situación que lo unió a Gackt. Aunque, aunque por mas que lo intentara, no lo lograba del todo. Así fue como chocó con algún individuo en el parque. Al darse cuenta de quién era, se quedó helado.
- ¡Haido-kun!
- ¿Megumi?
09 octubre, 2010
Arte de amar [Gackt x Hyde] Capítulo VII
Estaba cansado, esa semana había sido agotadora y debía admitir que no se acostumbraba aún a levantarse temprano durante la semana. Hace mucho tiempo no lo hacía. Siempre había sido un completo vago y lo reconocía. Pero ahora debía trabajar. Debía. Debía dejar de ser el perezoso niño que era para comenzar a surgir en la vida, eso era lo que debía hacer. Eso era lo que le habían enseñado en el orfanato y eso era lo que había decidido hacer. Haría lo que fuera por salir adelante y surgir. Así que por ahora, se dedicaría al trabajo. Cuando estuviese seguro de qué era lo que deseaba para su futuro, tomaría más cartas en el asunto. Además, estaba seguro de que Tetsu le ayudaría si era necesario, así que estaba tranquilo. Sin presiones, sin preocupaciones.
Como de costumbre, después del trabajo se fue al cine y estuvo toda la tarde en él. Vio varias películas y evitó su costumbre de salir del lugar con su mente perdida por algún pensamiento. Salió con tranquilidad, pendiente de su camino, sin estar metido extremamente en sus cavilaciones como veces anteriores. Pensaba caminar hasta la esquina de siempre para ver si estaba Gackt esperándole como la vez anterior. Pero de forma repentina, se detuvo. Ahí estaba, una hermosa criatura peluda tras el vidrio de una vitrina. Veía sus ojos cómo lo llamaban. Era una criatura tan tierna, dulce y pequeña. Se veía tan indefensa, sentía que debía llevarla consigo a casa ese día. Entró al local y la compró, la tomó con suavidad y la metió a su chaqueta. Aquella pequeña gata era hermosa, observaba hacia arriba para verlo con curiosidad y se acercaba a oler sus ropas, su mentón y sus manos. Le daban leves cosquillas al sentir sus bigotes. Sonrió enternecido. Siempre había deseado tener un gato y en el orfanato no se lo permitían. Había olvidado el detalle de que ahora sí podía. Hasta que vio esa pequeña gata que parecía clamar por un hogar.
Compró una lata de comida para cachorros, era tan pequeña que aún no podría mascar la comida para gatos adultos. Compró también un collar, con un pequeño cascabel. No había nada más tierno que eso. Sonriente y más feliz que nunca, salió de aquel lugar para llevar a su pequeña 'hija' a lo que sería su hogar. Al llegar, Tetsu estaba en el sofá, como siempre. Le sonrió y con un gesto de mano le indicó que le acompañara y continuó su camino escaleras arriba. Tetsu le siguió con curiosidad. Había visto que el pequeño pelinegro escondía algo en su chaqueta. Una vez en el cuarto, Hyde dejó al animal sobre la cama justo al momento en el que entraba Tetsu.
- ¿No es hermosa, Tetchan?
- Hyde, ¿Trajiste un gato al hostal? -Parecía sorprendido.
- Es una gata hermosa. -Se arrodilló junto a la cama, acariciando a la gata.
- Pero Hyde, ¿Consultaste a la Señora Yamada antes de traerla? -Ahora parecía preocupado.
- ¿Cuál crees que sea el mejor nombre para ella Tetchan? -Realmente no le estaba prestando atención al castaño.
- ¡Hyyde! -Lo reprochó con tono infantil.-
- ¿Qué pasa Tetsu? ¿No te gusta Akemi-chan?
- No es eso, Hyde. ¡La Señora Yamada no te va a dejar tenerla!
- Estoy seguro de que le gustan los gatos... -Se veía muy ilusionado con la gata. Estaba más que feliz.
- ¡Pero Hyde!
Tetsu se sintió estresado por la actitud de Hyde y se dejó caer sobre la cama con un largo y sonoro suspiro. La gata reaccionó ante aquello con un gran salto de susto, por lo que Hyde la tomó entre sus brazos y la acarició hasta hacerla ronronear. Se sentó en la vera de la cama y acurrucó a la gata entre las almohadas, lo que ella gustosa aceptó y se hizo un ovillo, dispuesta a dormir. Tetsu mientras observaba a la gata con tranquilidad, comenzaba a enternecerse con cada segundo que la veía. Hyde tenía razón, era muy tierna y hermosa. Hyde sacó el collar para la pequeña gata y se lo colocó, ella se dejó hacer con un leve ronroneo.
- Ne, Hyde... Ese cascabel va a ser fastidioso. -Susurró con amabilidad.
- ¿Tú crees? A mi se me hace encantador. -Sonrió mientras veía a la felina.
- Si, además, la Señora Yamada va a notar la presencia de Akemi-chan, no le va a gustar.
- Tranquilo Tetsu, puedo asegurarte que nada va a pasarle a Akemi-chan, mejor cambia de tema.
- Bien... Hoy Gackt se me acercó, parece que él también está interesado en ti.
- ¿Eh? ¿En serio? ¿Tu crees? -Observó al castaño con sorpresa.
- Sí, al parecer, quiere salir contigo de nuevo. Dijo que eras muy agradable.
- ¿Hablas en serio Tetchan?
Hyde había digerido eso como pudo. De verdad que Gackt le atraía y demasiado, recién se lo había confesado a Tetsu unos días atrás. Por lo que esa noticia le sorprendió demasiado y, sin darse cuenta, lo ilusionó con algo más que una amistad. Quizás Gackt sí se fijaría en él, quizás si lograra algo con él. Quizás. Quizás fuesen novios en un futuro no tan distante. Quizás, y se estaba ilusionando demasiado. Continuó aquella conversación con Tetsu, mezclada también con otros temas, intentando ser disimulado con el incrementado interés que tenía por aquel elegante ser que escondía siempre sus ojos tras esos lentes de sol. Después de unos minutos hablando, logró que Tetsu aceptara a conseguirle una 'cita' con Gackt, solo que él no sabría que sería una cita. Pero no fue así como Tetsu procedió. Tetsu, lo único que hizo, fue darle a Gackt el número telefónico de Hyde. Así fue cómo una noche Hyde fue sorprendido por el sonido de su móvil. Nunca nadie lo llamaba.
- Moshi moshi Hyde desu -Contestó un tanto adormilado, comenzaba a dormirse mientras veía una película.
- ¡Hyde! ¿Cómo estas? -Gackt sonaba alegre.
- ¿Gackt? Eh... Bien, ¿Y tu? -Estaba anonadado, no se esperaba esa llamada.
- Pues bien, y, bueno, yo, me preguntaba si, ¿Saldrías conmigo uno de estos días?
- Claro, dime cuándo.
- ¿Puedes el sábado?
- Claro, ¿Pasas por mi a las ocho? -En ese momento la gata, que dormía sobre el pecho de Hyde, se estiraba y enterraba sus uñas en su piel.- ¡Ah! ¡Akemi-chan! ¡No hagas eso!
- Eh.. Claro, el sábado a las ocho. ¡Hasta entonces! -Gackt colgó la llamada.
¿Akemi-chan? ¿Quién era Akemi-chan? ¿Será su novia? ¡No podía ser! Gackt estaba perdido en un sin fin de pensamientos y dudas al respecto. No podía creer que Hyde tuviese una novia, él se veía tan entusiasmado con él hablando en la cafetería. Podía ver el brillo en sus ojos cada vez que reían, parecía tan contento como si estuviese enamorado. ¿O será que Hyde es realmente así? ¿Será que el carácter de ese chico fuese tan alegre como para ser así siempre? Pero, de haber tenido novia le habría dicho. Parecía que confiaba bastante en él cuando hablaron ese día, ¿O era tan sólo una apariencia? ¿De verdad Hyde confiaba en él? ¿Qué hacer entonces? Tenía pensado llevarle a una cita, descubrir si esa chispa realmente existía. Pero ahora comenzaba a dudar y caer en la incertidumbre. Debía hacer ahora de esa salida lo más disimulada posible, que no notara que pretendía ser una cita. ¿Pero cómo hacer eso? Gackt comenzaba a quemar sus neuronas en un intento de solucionar sus problemas.
Ese día Hyde se había alistado a tiempo, lo cual le sorprendía. Eran las siete treinta y ya estaba listo, esperando a que Gackt llegara por él. Mientras esperaba, jugaba con Akemi-chan y le hablaba. Había tomado la costumbre de hablarle a la gata y usarla como su confesionario personal. Eso le hacía sentir bastante bien y la gata siempre le ronroneaba con ternura. Su emoción se hizo presente cuando su celular sonó con el timbre que había puesto para cuando llamara Gackt. Él estaba esperándolo afuera. Salió del hostal y ahí estaba el auto de Gackt, esperando con la puerta del asiento copiloto abierta. Podía ver la sonrisa de Gackt. Una vez dentro del auto y habiendo partido, comenzó la charla.
- ¿Cómo has estado, Hyde? -Típica forma de comenzar una conversación. Se recriminó a si mismo por eso.
- Bien, aunque un poco cansado.
- ¿Cansado? ¿Eso a qué se debe?
- El trabajo y las preocupaciones... Nada en particular.
- Ya veo. -Hubo una pausa, una muy incómoda.- ¿Y no viniste con Akemi-chan?
- ¿Akemi-chan? Claro que no... ¿Como se te ocurre?
- Ah, es que, olvidé comentarte que nos reuniremos con unos amigos.
- ¿Amigos? -Eso definitivamente ya no era una cita, lo cuál lo decepcionó.- ¿Y a donde iremos?
- Al café del otro día. Son simpáticos, te van a agradar.
Con eso Gackt había dado por terminada la conversación. Llegaron en poco tiempo, el café estaba bastante cerca. Gackt estacionó el auto más cerca que la última vez y entraron al lugar. De inmediato supo cuáles amigos eran pues se acercaron de inmediato. Dos chicos y una chica. Parecían agradables.
- ¡Gackuto! ¡Cuánto tiempo sin vernos! -Exclamó uno que se acercó con confianza a darle un abrazo.
- Bastante tiempo You-chan. ¡No vuelvas a irte de viaje! -Se separó del abrazo y acercó a You hacia Hyde.- You, él es Hyde, un amigo reciente. Hyde, él es You, mi mejor amigo.
- Hola, un gusto. -Hyde sonrió tímido.
- ¡Es un placer! Tienes suerte de ser amigo de Gackt, ¡Es muy poco sociable! -You rió de buena gana, solo para molestar a Gackt.
Pasaron todos a sentarse junto a una mesa. Aún no le presentaban a las otras dos personas ahí presentes. Cada cual pidió un café y Hyde se limitó a pedir un jugo. Gackt le insistió un pedazo de pastel, como la vez anterior. Pero extrañamente, no deseaba pastel. Entonces, durante una conversación trivial, Gackt interrumpió par presentar a esas dos personas mas ahí. El otro chico era Chacha, al igual que Yo, era un viejo amigo de Gackt y uno de los mejores. Hasta el momento todo iba bien. Entonces, Gackt le presentó a la chica. A Hyde casi se le cayó el alma cuando Gackt dijo "Ella es Megumi, mi novia". Aún así sonrió y la saludo con cortesía, pero era sólo apariencia. Quería morir en ese preciso momento.
[ Akemi = Brillante y Hermosa ]
Como de costumbre, después del trabajo se fue al cine y estuvo toda la tarde en él. Vio varias películas y evitó su costumbre de salir del lugar con su mente perdida por algún pensamiento. Salió con tranquilidad, pendiente de su camino, sin estar metido extremamente en sus cavilaciones como veces anteriores. Pensaba caminar hasta la esquina de siempre para ver si estaba Gackt esperándole como la vez anterior. Pero de forma repentina, se detuvo. Ahí estaba, una hermosa criatura peluda tras el vidrio de una vitrina. Veía sus ojos cómo lo llamaban. Era una criatura tan tierna, dulce y pequeña. Se veía tan indefensa, sentía que debía llevarla consigo a casa ese día. Entró al local y la compró, la tomó con suavidad y la metió a su chaqueta. Aquella pequeña gata era hermosa, observaba hacia arriba para verlo con curiosidad y se acercaba a oler sus ropas, su mentón y sus manos. Le daban leves cosquillas al sentir sus bigotes. Sonrió enternecido. Siempre había deseado tener un gato y en el orfanato no se lo permitían. Había olvidado el detalle de que ahora sí podía. Hasta que vio esa pequeña gata que parecía clamar por un hogar.
Compró una lata de comida para cachorros, era tan pequeña que aún no podría mascar la comida para gatos adultos. Compró también un collar, con un pequeño cascabel. No había nada más tierno que eso. Sonriente y más feliz que nunca, salió de aquel lugar para llevar a su pequeña 'hija' a lo que sería su hogar. Al llegar, Tetsu estaba en el sofá, como siempre. Le sonrió y con un gesto de mano le indicó que le acompañara y continuó su camino escaleras arriba. Tetsu le siguió con curiosidad. Había visto que el pequeño pelinegro escondía algo en su chaqueta. Una vez en el cuarto, Hyde dejó al animal sobre la cama justo al momento en el que entraba Tetsu.
- ¿No es hermosa, Tetchan?
- Hyde, ¿Trajiste un gato al hostal? -Parecía sorprendido.
- Es una gata hermosa. -Se arrodilló junto a la cama, acariciando a la gata.
- Pero Hyde, ¿Consultaste a la Señora Yamada antes de traerla? -Ahora parecía preocupado.
- ¿Cuál crees que sea el mejor nombre para ella Tetchan? -Realmente no le estaba prestando atención al castaño.
- ¡Hyyde! -Lo reprochó con tono infantil.-
- ¿Qué pasa Tetsu? ¿No te gusta Akemi-chan?
- No es eso, Hyde. ¡La Señora Yamada no te va a dejar tenerla!
- Estoy seguro de que le gustan los gatos... -Se veía muy ilusionado con la gata. Estaba más que feliz.
- ¡Pero Hyde!
Tetsu se sintió estresado por la actitud de Hyde y se dejó caer sobre la cama con un largo y sonoro suspiro. La gata reaccionó ante aquello con un gran salto de susto, por lo que Hyde la tomó entre sus brazos y la acarició hasta hacerla ronronear. Se sentó en la vera de la cama y acurrucó a la gata entre las almohadas, lo que ella gustosa aceptó y se hizo un ovillo, dispuesta a dormir. Tetsu mientras observaba a la gata con tranquilidad, comenzaba a enternecerse con cada segundo que la veía. Hyde tenía razón, era muy tierna y hermosa. Hyde sacó el collar para la pequeña gata y se lo colocó, ella se dejó hacer con un leve ronroneo.
- Ne, Hyde... Ese cascabel va a ser fastidioso. -Susurró con amabilidad.
- ¿Tú crees? A mi se me hace encantador. -Sonrió mientras veía a la felina.
- Si, además, la Señora Yamada va a notar la presencia de Akemi-chan, no le va a gustar.
- Tranquilo Tetsu, puedo asegurarte que nada va a pasarle a Akemi-chan, mejor cambia de tema.
- Bien... Hoy Gackt se me acercó, parece que él también está interesado en ti.
- ¿Eh? ¿En serio? ¿Tu crees? -Observó al castaño con sorpresa.
- Sí, al parecer, quiere salir contigo de nuevo. Dijo que eras muy agradable.
- ¿Hablas en serio Tetchan?
Hyde había digerido eso como pudo. De verdad que Gackt le atraía y demasiado, recién se lo había confesado a Tetsu unos días atrás. Por lo que esa noticia le sorprendió demasiado y, sin darse cuenta, lo ilusionó con algo más que una amistad. Quizás Gackt sí se fijaría en él, quizás si lograra algo con él. Quizás. Quizás fuesen novios en un futuro no tan distante. Quizás, y se estaba ilusionando demasiado. Continuó aquella conversación con Tetsu, mezclada también con otros temas, intentando ser disimulado con el incrementado interés que tenía por aquel elegante ser que escondía siempre sus ojos tras esos lentes de sol. Después de unos minutos hablando, logró que Tetsu aceptara a conseguirle una 'cita' con Gackt, solo que él no sabría que sería una cita. Pero no fue así como Tetsu procedió. Tetsu, lo único que hizo, fue darle a Gackt el número telefónico de Hyde. Así fue cómo una noche Hyde fue sorprendido por el sonido de su móvil. Nunca nadie lo llamaba.
- Moshi moshi Hyde desu -Contestó un tanto adormilado, comenzaba a dormirse mientras veía una película.
- ¡Hyde! ¿Cómo estas? -Gackt sonaba alegre.
- ¿Gackt? Eh... Bien, ¿Y tu? -Estaba anonadado, no se esperaba esa llamada.
- Pues bien, y, bueno, yo, me preguntaba si, ¿Saldrías conmigo uno de estos días?
- Claro, dime cuándo.
- ¿Puedes el sábado?
- Claro, ¿Pasas por mi a las ocho? -En ese momento la gata, que dormía sobre el pecho de Hyde, se estiraba y enterraba sus uñas en su piel.- ¡Ah! ¡Akemi-chan! ¡No hagas eso!
- Eh.. Claro, el sábado a las ocho. ¡Hasta entonces! -Gackt colgó la llamada.
¿Akemi-chan? ¿Quién era Akemi-chan? ¿Será su novia? ¡No podía ser! Gackt estaba perdido en un sin fin de pensamientos y dudas al respecto. No podía creer que Hyde tuviese una novia, él se veía tan entusiasmado con él hablando en la cafetería. Podía ver el brillo en sus ojos cada vez que reían, parecía tan contento como si estuviese enamorado. ¿O será que Hyde es realmente así? ¿Será que el carácter de ese chico fuese tan alegre como para ser así siempre? Pero, de haber tenido novia le habría dicho. Parecía que confiaba bastante en él cuando hablaron ese día, ¿O era tan sólo una apariencia? ¿De verdad Hyde confiaba en él? ¿Qué hacer entonces? Tenía pensado llevarle a una cita, descubrir si esa chispa realmente existía. Pero ahora comenzaba a dudar y caer en la incertidumbre. Debía hacer ahora de esa salida lo más disimulada posible, que no notara que pretendía ser una cita. ¿Pero cómo hacer eso? Gackt comenzaba a quemar sus neuronas en un intento de solucionar sus problemas.
Ese día Hyde se había alistado a tiempo, lo cual le sorprendía. Eran las siete treinta y ya estaba listo, esperando a que Gackt llegara por él. Mientras esperaba, jugaba con Akemi-chan y le hablaba. Había tomado la costumbre de hablarle a la gata y usarla como su confesionario personal. Eso le hacía sentir bastante bien y la gata siempre le ronroneaba con ternura. Su emoción se hizo presente cuando su celular sonó con el timbre que había puesto para cuando llamara Gackt. Él estaba esperándolo afuera. Salió del hostal y ahí estaba el auto de Gackt, esperando con la puerta del asiento copiloto abierta. Podía ver la sonrisa de Gackt. Una vez dentro del auto y habiendo partido, comenzó la charla.
- ¿Cómo has estado, Hyde? -Típica forma de comenzar una conversación. Se recriminó a si mismo por eso.
- Bien, aunque un poco cansado.
- ¿Cansado? ¿Eso a qué se debe?
- El trabajo y las preocupaciones... Nada en particular.
- Ya veo. -Hubo una pausa, una muy incómoda.- ¿Y no viniste con Akemi-chan?
- ¿Akemi-chan? Claro que no... ¿Como se te ocurre?
- Ah, es que, olvidé comentarte que nos reuniremos con unos amigos.
- ¿Amigos? -Eso definitivamente ya no era una cita, lo cuál lo decepcionó.- ¿Y a donde iremos?
- Al café del otro día. Son simpáticos, te van a agradar.
Con eso Gackt había dado por terminada la conversación. Llegaron en poco tiempo, el café estaba bastante cerca. Gackt estacionó el auto más cerca que la última vez y entraron al lugar. De inmediato supo cuáles amigos eran pues se acercaron de inmediato. Dos chicos y una chica. Parecían agradables.
- ¡Gackuto! ¡Cuánto tiempo sin vernos! -Exclamó uno que se acercó con confianza a darle un abrazo.
- Bastante tiempo You-chan. ¡No vuelvas a irte de viaje! -Se separó del abrazo y acercó a You hacia Hyde.- You, él es Hyde, un amigo reciente. Hyde, él es You, mi mejor amigo.
- Hola, un gusto. -Hyde sonrió tímido.
- ¡Es un placer! Tienes suerte de ser amigo de Gackt, ¡Es muy poco sociable! -You rió de buena gana, solo para molestar a Gackt.
Pasaron todos a sentarse junto a una mesa. Aún no le presentaban a las otras dos personas ahí presentes. Cada cual pidió un café y Hyde se limitó a pedir un jugo. Gackt le insistió un pedazo de pastel, como la vez anterior. Pero extrañamente, no deseaba pastel. Entonces, durante una conversación trivial, Gackt interrumpió par presentar a esas dos personas mas ahí. El otro chico era Chacha, al igual que Yo, era un viejo amigo de Gackt y uno de los mejores. Hasta el momento todo iba bien. Entonces, Gackt le presentó a la chica. A Hyde casi se le cayó el alma cuando Gackt dijo "Ella es Megumi, mi novia". Aún así sonrió y la saludo con cortesía, pero era sólo apariencia. Quería morir en ese preciso momento.
[ Akemi = Brillante y Hermosa ]
08 octubre, 2010
El Universo (?)
- Universo hijo de puta DD: (???)
- Me pregunto, ¿Quien será la puta que parió al Universo? (?????)
- Bueno, Stephen Hawkings dijo que el Universo no fue creado por ningun Dios, que todo lo que paso solo se explicara con la Ciencia xD
- La ciencia es la puta entonces XD
- Me pregunto, ¿Quien será la puta que parió al Universo? (?????)
- Bueno, Stephen Hawkings dijo que el Universo no fue creado por ningun Dios, que todo lo que paso solo se explicara con la Ciencia xD
- La ciencia es la puta entonces XD
Recuerdo de bodas. [Gackt x Hyde][Lemon]
Estaba en el balcón. Observando la ciudad. Esperando a que él llegara, a que llegara el día siguiente, a que llegara el momento de mi matrimonio, esperando para decir "Sí, acepto". Esperando para escuchar la frase "Los declaro ángel y demonio".
Me sentía cansado, quería llegar a la habitación, pronto. Seguramente me estaba esperando despierto, siempre lo hace. En cuanto llegara, sabía qué decirle, no exactamente en palabras, pero sabía lo que quería decir. Seguramente iba a reaccionar inocentemente. Al fin llegué.
Sentí la puerta abrirse. Me devolví a la habitación a recibirlo como siempre. Le di un fuerte abrazo. No me quiso soltar. Me acariciaba tiernamente y quedó observándome a los ojos.
- ¿Estás muy cansado? Deberías dormir
- Hoy no quiero dormir...
Como supuse, inocentemente me quedó mirando sin entender. Lo besé apasionadamente. Lo tomé en mis brazos y recosté de espaldas en la cama con suavidad. Nuevamente lo besé.
Sus besos eran más apasionados que nunca. Dejó de besarme y sacó mi pantalón y ropa interior al mismo tiempo. Suavemente pasó sus manos por mis piernas, abriéndolas. Su lengua pasaba sensualmente por mi vientre, me excitaba demasiado. Se movió mas arriba y levantó mi camisa.
Comenzó a acariciarme. Después, comenzó a desvestirme, me dejó a torso desnudo. Lo besé otra vez en sus suaves labios. Desabrochó mi cinturón, no pudo continuar, pues le saqué la ajustada camisa negra que llevaba puesta.
Después de sacarme la camisa, terminó de desnudarse. Lo tomé de los hombros y lo recosté junto a mí. Se lo vi, y no aguanté tocarlo. Mientras yo jugueteaba, él también. Sentía sus dedos, entrar y salir. Aumentó con un dedo más. Ahora que estamos bastante excitados, viene la parte que más me gusta.
Me puse sobre él otra vez. Me tentaba con sus caricias. El momento deseado, el vaivén comenzó. Mientras entraba en él, sus manos me recorrían. Me provoca esa manera en que me toca. Su cuerpo estaba a mi merced. Lo tomé de sus caderas, para hacerlo más sensual comencé con un ritmo lento, como a él le gusta.
La manera en que entra, la fuerza, la velocidad, la excitación... Todo es perfecto para mí. Nuestros cuerpos calurosos en un vaivén sensualmente rozándose, una sensación maravillosa. Mientras tanto, recorría mi cuello con lamidos.
Comencé a acelerar, sus gemidos de excitación son armoniosos. Está tan lujurioso, y sigue siendo el mismo Hyde tierno de siempre. Aceleré un poco más. Mientras más aceleraba, más fuerte eran sus gemidos... Le estaba gustando.
Lo veía sobre mí, penetrándome con fuerza. Su cuerpo, con esos abdominales. Él me lleva al paraíso cada noche carnal. Me inclino hacia él, lo beso, lo acaricio. Lentamente se detuvo, me tomó de las caderas y suavemente me volteó. Desde mis espaldas, tocaba mi intimidad. Toqueteaba con perversión. Besaba mi cuello con desesperación.
Arrodillado frente a mí, lo empujé suavemente. Acaricié su espalda, y bajando mis manos por su cuerpo llegué a su cintura. Lo volví a penetrar. El ritmo aumenta. El sudor también. Nuestros cuerpos topándose en un infinito vaivén.
Me volteé y lo puse sobre la cama, montando su viril cuerpo. Esta vez era yo quien guiaba el movimiento. Sobre él, su cuerpo se veía más corpulento. Me encantaba verlo así. Me seguía excitando.
Sus gemidos agudizan. Llegaba el término, la mejor manera de terminar. Nuestra parte favorita, el clímax. Aquel orgasmo que nos estremece. Aquel gemido que ambos compartíamos. Se dejó caer en mi pecho. Con su cabeza en mi hombro, nos observábamos. Se me ocurrió la manera de alegrarlo aún más. Me acerqué a su oído y susurré...
- Hyde... ¿Aceptas a este hombre como tu legítimo esposo hasta que la muerte los separe?
- Sí, acepto... Gackt... ¿Aceptas a este hombre como legítimo esposo hasta que la muerte los separe?
- Sí, acepto...
- Aquí viene mi parte favorita
- Los declaro ángel y demonio...
- No puedo esperar...
- No es necesario esperar... tú ya eres mío...
Realmente sentía las palabras que dije y me deshacía con las suyas. Esta fue la noche más feliz de mí vida, y el día que siguió, sólo mejoró las cosas. Antes de mí casamiento, lo único que podía pensar, era en él. En la manera amorosa en que me trata. En la manera en que se esforzó a cambiar por mí. En la manera en que sonríe con cada vez en que tengo algún problema, que me tranquiliza con una simple y tierna frase. En la manera amorosa en que me mira. En cada momento que he pasado a su lado.
Al despertar en la mañana tras nuestra aventura lujuriosa, recordé aquellas razones latentes por las que lo amo. Aquella dulce risita que suelta cuando logra enfadarme, que inmediatamente me hace recapacitar. Aquella personalidad angelical y media loca, entretenida, con ganas de vivir una vida positiva. Aquella figura que parece fue moldeada en el Olimpo. Aquella ternura que siempre está disponible para mí. Y sin olvidar, aquella manera de pensar positiva, que persistió durante tantos años hasta conquistarme. Ante aquel dulce recuerdo, sólo pude observarlo, dormir y abrazarlo fuertemente, sabiendo que en unas horas más estaríamos casados y que podría abrazarlo así para siempre.
Ya han pasado cinco años desde aquella noche. Aquella noche en que comenzó nuestro final feliz. Actualmente, seguimos viviendo felizmente. Ahora, compartimos nuestras vidas junto a nuestra hija Hana. Seguimos amándonos como cuando dijimos el "Sí, acepto" frente al altar. Que el amor de nuestros corazones nos mantenga unidos para siempre, y que el recuerdo de nuestro pasado sea la razón para continuar construyendo nuestro futuro.
Gackt y Hyde. Recuerdo de bodas.
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