10 abril, 2011

Aroma a Manzana: Juicio





Hello Everyone :'D! Bueno, hace tiempo les tenia prometido esto y si, admito que me demore~ Pero aqui esta, el penultimo capitulo de Aroma a Manzana. Tenia pensado subir los dos capitulos faltantes hoy pero por motivos de estudio no alcance a escribir el ultimo asique solo les traigo este. Dentro de la semana estara el ultimo y chan! Se acaba el fic XD Espero lo disfruten y perdonen mi falta de fotos! 

Aroma a Manzana: Juicio
 


Fueron pocos los segundos en los que Hyde mantuvo abiertos sus ojos, y en esos pocos segundos, logró divisar a Gackt a su lado, observó a los doctores a su alrededor con algo de miedo, apretó la mano de Gackt y volvió a cerrar sus ojos. Ni cuenta se dio de que estaba recostado en una camilla, la cual se movía rápidamente camino a una habitación en la sección de emergencias del hospital. De solo verlo se notaba que requería atención médica urgente. ¿Qué era lo que le harían? Gackt se hacía esa pregunta a cada segundo desde que lo separaron de el en la puerta de la habitación, ya que una enfermera volteó y bruscamente lo dejó afuera. “No puede entrar”. Fue todo lo que le dijeron. Pasaron un par de horas en las cuales no pudo obtener ninguna noticia de su pequeño angelito, y en las cuales Tetsuya le estuvo acompañando. La preocupación se llevaba sus energías, por lo que se sentó en la sala de espera, impaciente, manteniendo la vista hacia el pasillo de emergencias.

- Gackt, ¿Me podrías explicar, qué fue lo que sucedió hoy? –Tetsuya parecía más que desconcertado, y a la vez, preocupado.
- Verás… -Gackt suspiró.


Se le hizo bastante difícil tener que explicarle a Tetsuya cuál era la situación en la que se encontraban. Una vez que terminó, el Jefe de Comisaría a su lado no podía creerse tal historia. Iba a hacer otra pregunta, cuando un doctor se acercó a ambos.

- ¿Ustedes son quienes trajeron pequeño que se ahogaba, verdad? –Preguntó a Gackt, a lo que este asintió sin decir palabra alguna, pues no podía de la preocupación que tenía.- Necesitamos hablar con ustedes en privado.

Ante aquello, los nervios de Gackt aumentaron, y algo temblorosos, ambos se pusieron de pie para seguir al doctor que caminaba en dirección hacia donde habían llevado a Hyde, a su pequeño Hyde. Pasaron por las habitaciones del sector de emergencias, pero no estaba ahí. Entonces Gackt se pudo dar cuenta de que caminaban en dirección a la Unidad de Cuidados Intensivos. ¿Tan mal estaba Hyde? Se veía bien cuando estuvo con el, ¿O acaso el no supo dimensionar lo mal que estaba? Entraron al sector de Cuidados Intensivos y, en la tercera habitación a la izquierda, estaba Hyde, acompañado de un grupo de doctores alrededor de la camilla, además de dos uniformados más. Apenas lo vio, sonrió suavemente, se veía tranquilo mientras dormía. Tetsuya, en cambio, pudo notar que los uniformados allí presentes eran de la Policía de Investigaciones, y que el ambiente estaba más que tenso.

Fue entonces que una lluvia de preguntas cayó sobre Gackt, el cual tuvo que ir respondiendo una por una, con todo el dolor del alma. Así tuvo que explicar el por qué de su estado, el por qué de cada mal que tenía, y de paso, los médicos le informaron de cada diagnóstico que Hyde padecía. Tenía quemaduras graves en las piernas, desgarros musculares por todo el cuerpo, estaba desnutrido, tenía pulmonía, falta de crecimiento, estaba deshidratado, una que otra infección, etc, etc. Los doctores se preguntaban cómo era que seguía vivo. Debió haber muerto quizás cuanto tiempo atrás. Pero ahí estaba, durmiendo como un ángel. Una vez que Gackt acabó su historia en la que explicaba cada uno de los síntomas que le conocía a Hyde, los doctores sentenciaron que él, por haber estado en contacto con Hyde y por haber estado cautivo con el, también sería examinado a fondo, tal cual examinaron a Hyde. No pudo negarse, no puso discutir, solo pudo dejarse llevar por las enfermeras a otro cuarto, para luego ser víctima de montones de exámenes, en los cuales solo se pudo denotar que necesitaba comida y agua con algo de urgencia. Pero solo eso. Gackt tuvo que pasar la noche en una habitación completamente apartada a la de Hyde, lo cual hacía que para él fuesen kilómetros, ya que su pequeño estaba en el primer piso, en cuidados intensivos, pero el estaba en el tercero, en una habitación común y corriente. Muy, muy lejos de Hyde, y sin poder ir a visitarlo. Aquello lo volvía loco.

No pasaron muchos días cuando lo dieron de alta, por lo que podía ahora al menos quedarse frente a la puerta del pasillo de Cuidados Intensivos, observando el pasillo con la esperanza de que algún doctor se apiadara y le dejara pasar, pues no podía y aquello le deprimía. Tan solo algunas enfermeras le daban noticias sobre el estado de Hyde, lo cual no le tranquilizaba para nada. Al parecer, había entrado en una especie de sueño profundo, no era estado de coma, él tan solo dormía las 24 horas del día. Apenas y despertaba a momentos, gruñía o se quejaba con balbuceos y se dormía nuevamente. Eso era todo lo que lograba saber de el, no le decían nada más. Daría lo que fuera por poder entrar a verlo. Se preguntaba además qué pasaría de allí en adelante. Todo era tan incierto.

Hyde por su parte realmente no estaba durmiendo tanto, tan solo se hacía el dormido, por que le tenía miedo a los doctores y enfermeras, y por que tenía mucho por pensar, mucho por llorar y mucho por soñar. ¿Qué iba a pasar ahora? ¿Qué pasaría con Gackt? ¿De verdad se preocuparía por el? ¿O daría por terminada su misión para marcharse y seguir su vida? ¿Qué haría si eso pasaría? ¿Se quedaría solo de nuevo? ¿Dónde iba a vivir? Y lo más importante, ¿Se iba a recuperar? Tantas preguntas pasaban por su cabeza, que no era capaz de responder siquiera una de ellas. Se sentía confundido, solo y triste, además de adolorido. Entonces se preguntó, ¿Qué fue lo que le hicieron a su cuerpo mientras estuvo desmayado? No había pensado en ese detalle antes.

Comenzó a observarse, recién dándose cuenta de que tenía un camisón blanco, limpio y que su cuerpo también lo estaba. ¿Lo habrán bañado? ¿Qué le habrán hecho? De solo pensar que hubo gente desconocida tocando su cuerpo mientras estuvo desmayado le daba pánico. Definitivamente debía salir de ese lugar, debía buscar a Gackt y… ¿Y si Gackt ya no quería ayudarle? De seguro el tan solo era una molestia para Gackt. Se sentó en la cama, a duras penas, observando la cantidad de vías intravenosas que tenía en los brazos, más los sensores en sus dedos. ¿Qué eran? ¿Qué era lo que le estaban suministrando? Del miedo que lo embargó en ese momento, quitó todos y cada uno de ellos con desesperación, se bajó de la cama e hizo lo que pudo por no caer al perder el equilibrio.

Las máquinas que ahora no recibían los signos vitales de Hyde, comenzaron a sonar, lo cual hizo que se asustara aún más y, como podía, saliera de la habitación con bastante rapidez. Pudo ver al final del pasillo, que alguien se acercaba desde el otro lado de la puerta que decía ‘Cuidados Intensivos’, por lo que corrió en dirección contraria, encontrando una escalera que comenzó a subir desesperado. ¿Qué le iban a hacer? ¿Dónde estaba Gackt? Debía escapar de ese lugar lo más pronto posible. Ni cuenta se dio cuando ya iba en el quinto piso del Hospital ni que en algún momento comenzó a llorar. Sus lágrimas caían por sus mejillas silenciosamente, lo cual le sorprendió. Al parecer había adoptado una facilidad enorme para llorar. Observó a su alrededor, el lugar estaba demasiado calmado. ¿Qué hora era? Observó una ventana y el cielo afuera estaba oscuro. Eso le decía que era de noche, ¿Verdad? Ya había olvidado cómo se veía el sol durante el amanecer. Quería verlo.

Continuó subiendo las escaleras, llegando hasta una enorme puerta que decía ‘Solo personal autorizado’, pero llevaba tantos años sin leer absolutamente nada que no comprendió la escritura del carel, por lo que simplemente buscó la llave en la cajita junto a la puerta, abrió y salió a la azotea. Lo primero que pudo sentir fue el viento chocando en su cara, levantando así su largo cabello. Sonrió ampliamente, hacía años que no sentía cosas como aquellas. Sentía frío, un frío distinto al de su sótano, sentía el viento, un viento distinto al de su sótano, sentía el suelo en sus pies, un suelo distinto al de su sótano. Al de su sótano… Un sentimiento amargo le embargó. Caminó hasta la orilla del lugar, se sujetó en la baranda para no caer y observó a su alrededor. Podía ver la ciudad de noche, podía ver la libertad de tantas personas.

Con el frío y el cansancio, sus piernas comenzaron a ceder, por lo que en un momento prefirió sentarse en el suelo, apoyando sus brazos en la parte baja de la barandilla para poder seguir observando la ciudad. Se veía hermosa, realmente hermosa, acompañada de la luna que brillaba en la mitad del cielo, rodeada que pequeñas estrellas. El tiempo pasaba lento, se preguntaba a qué hora sería el amanecer, anhelaba poder verlo nuevamente. ¿Cuántos años había dicho Gackt que estuvo cautivo? Fueron siete años. ¿Se verá tan lindo como siempre el amanecer después de siete años? Pensaba en eso cuando sintió la llegada de un auto a la entrada del hospital, el cual venía bastante rápido. Bajó la mirada de pura curiosidad, y de aquel auto logró ver que se bajaban Gackt y Tetsuya. ¿Qué hacían allí? La curiosidad lo mataba, pero le daba miedo bajar a ver qué pasaba. Aunque, no pasó mucho tiempo en que sintió que alguien se asomaba en la puerta de la azotea.

- ¿Acaso estás loco, niño? ¡Debes volver a la cama de inmediato! –La enfermera se acercaba a el con rapidez. Mientras más pronto volviera a su cuarto, mejor. Pero no sabía que aquello espantaría a Hyde.
- ¡No! ¡No! ¡Aléjese! –Gritó Hyde, poniéndose de pie a duras penas.

La enfermera continuó acercándose y tomó a Hyde de un brazo, para luego comenzar a halarlo para llevarlo a su cuarto. Hyde, por su parte, hacía lo posible por resistirse, el solo hecho de haber escuchado la palabra ‘cama’ en aquella frase le hizo sentir un pánico horrible, y por lo tanto, perder el control. Comenzó a gritar, a tratar de zafarse, a lo que la enfermera no supo qué hacer y lo soltó, haciendo que Hyde cayera al suelo, junto a la baranda, de la cual se aferró fuertemente, alejándose de quien en ese momento le asustaba.

- Tranquilo, no te muevas… Te vas a caer. –Susurró la chica, algo aterrada.
- ¡Aléjate! ¡Déjame en paz! ¡No me toques! –Hyde se estaba desesperando, estaba aterrado y se hacía hacia atrás a modo de evitarla.
- ¡No te muevas! ¡Te vas a caer! –La chica se desespero también, pero gracias a Dios, hubo quien detuviera a Hyde en su paranoia.
- Hyde, tranquilo, nadie te va a hacer daño.

Gackt, quien al escuchar los gritos de Hyde desde la entrada del hospital, subió lo más rápido que pudo hasta la azotea, seguido de Tetsuya. Al escucharle, Hyde observó con algo de duda a la enfermera frente a si, observó luego a Gackt y este le extendió sus brazos. Hyde tan solo tragó saliva con dificultad, no sabía qué hacer, por lo que Tetsuya se acercó a la enfermera para hacerla retroceder, a lo que Hyde reaccionó con ponerse de pie, tiritando y caminando vacilante hacia Gackt, quien lo recibió en un suave abrazo, para luego tomarlo en brazos y encaminarse de regreso. Hyde tan solo se acurrucó en su cuello, dándose cuenta de que estaba llorando nuevamente.

- No debes asustarte Hyde, todos aquí cuidarán de ti, así que debes prometerme que vas a cooperar, ¿Está bien? –Hyde tan solo asintió.- No debiste escapar de tu cuarto pequeño, estábamos todos muy preocupados.
- ¿De verdad? -Susurró Hyde, levantando el rostro, demostrando que aquello le sorprendía.
- Claro que si amor. Nunca lo dudes. –Contestó el más alto, besando luego la frente del pequeño.

Una vez de vuelta en el cuarto, Hyde nuevamente se aterró. Si había algo que le asustaba, eran tantas máquinas, tantas cosas conectadas a su cuerpo. Gackt tuvo que quedarse con el mientras las enfermeras lo revisaban de pies a cabeza, y así tuvo que ser cada vez que venía un doctor, enfermera o quien fuera al cuarto. Hyde simplemente no confiaba en nadie, solo Gackt tenía permitido tocarle siquiera un pelo.

Y así pasaron los días, en los cuales los doctores se esmeraban por recuperar el maltratado cuerpo de Hyde, aún creyendo que en cualquier momento se moriría, cosa que a Hyde no le habían dicho ni tampoco le iban a decir. El mismo Gackt había ordenado que no se le comunicara nada, con el propósito de mantenerlo en un estado anímico estable. De no ser así, sepa Dios qué le podría pasar si se deprimía como cuando estuvieron por última vez en ese lugar. Pero no todo era color de rosa, en algún momento debía contarle muchas cosas. Por el momento, debía esperar. Un mes tuvo que esperar. Aún no daban de alta a Hyde, pero al menos lo habían sacado de Cuidados Intensivos. Su salud iba mejorando lentamente, pero al menos mejoraba, lo cual era un gran logro. Muchos de los doctores del hospital dudaban de que lo lograra por el estado en el que llegó. Pero salió adelante, y Hyde sabía que eso se lo debía a Gackt. Debido a ciertas circunstancias, los doctores permitieron que Hyde pudiese salir del hospital sólo para ciertas ocasiones, las cuales tenían solo una razón común: Un Juicio.

Aunque, Hyde no estaba muy preocupado de aquel juicio en el que se le culpaba de Homicidio, mas bien estaba preocupado de uno propio. Día y noche, sin descanso, se preguntaba qué era lo que había visto mientras estuvo desmayado. ¿Habrá sido un sueño? ¿Qué fue? ¿Un viaje? ¿Significa eso que estuvo muerto? El mismo Gackt le contó que los pocos segundos desde que dejó de respirar en el auto hasta que entraron al hospital, estuvo muerto. Si, muerto. ¿Entonces todo aquello fue cierto? ¿Realmente su alma se encontró con la de su madre? Aquello era algo que no lograba descifrar y que lo mantenía pensativo el día entero, y a pesar de eso no le quiso contar a nadie sobre aquello. Solo Gackt tuvo el privilegio de saber, quien le afirmó que realmente era su madre. Pero, ¿Cómo podía saber que era cierto? Su mente se salía de su cuerpo intentando descubrirlo.





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