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24 junio, 2011

[Traducción] Reglas de Conducción

Wooah~~!
No pensé que pasaría tanto tiempo sin actualizar...juro escribir pronto 'Una mamá durmiente'... mientras, les traigo esta pequeña pero 'interesante' (?) traducción de un, obviamente, Gackuhai <3
La Autora original es Miku~~ con ayuda de Yuki (a ambas las conozco xD) y me dieron permiso para traducirlo...así que disfruten...
OMG! Quiero aprender esas reglas de conducir ! ! <3 (Lean y entenderan! kissus!)

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Title: Reglas de Manejo
Author : Miku feat. yuki_kumi
Genre : Yaoi
Rating : NC – 17
Pairing: Gakuhai
Warning: Smut, Public Sex
Type: Oneshot
Words : 734
Language: English (original)
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Aquel día, Hyde fue al estudio de Gackt, este estaba haciendo algunas grabaciones para las nuevas canciones del YFC y él quería mostrarle su nueva moto, una motocicleta modificada. Hyde le llamó desde afuera del edificio y le pidió a Gackt mirar por la ventana.

Hyde, desde abajo, sacudió su mano. ‘Te unes?’

Cuando Gackt vio a su amante, inmediatamente bajó y salió fuera del edificio. ‘Linda moto, me pregunto que tan rápido puedes manejar’ Le dijo Gackt sonriendo.

‘Ven conmigo, te enseñaré’ Dijo Hyde mientras le lanzaba un casco a Gackt, el cual se sentó inmediatamente atrás. "¿Dónde quieres que te lleve?", Preguntó Hyde a Gackt. "Hmm, ¿por qué no ir a la playa? La carretera está desierta y recto,es perfecto para una prueba de manejo. " Sugirió Gackt. Hyde estuvo de acuerdo con la idea de su amante, así que fueron a la playa. Después de montar su moto por un tiempo, Hyde trató de burlarse de su amante. Jugó un poco con el freno para que Gackt se quedara atascado o repentinamente que aumentara la velocidad para que Gackt se agarrara de él más fuerte.

Tú, malvado’ dijo Gackt mientras frotaba una de sus manos en el muslo de Hyde y la otra la introducía bajo la chaqueta de su amante.

"No, que no estoy burlándome de ti. Yo sólo quiero probar esta nueva moto. "Sonrió inocentemente Hyde mientras que la mano de Gackt seguía frotando su muslo y se deslizaba más abajo entre las piernas de su amante hasta que encontró bulto de Hyde.


"Tal vez debería enseñarte las reglas." Fue tentando Gackt ante el malvado plan de su amante. "Regla N º 1, concéntrate mientras conduces .", Dijo Gackt mientras que añadía presión en el bulto de Hyde.

La cara de Hyde se tornó roja y su cuerpo empezó a tensarse. Inclinó un poco la cabeza para ver el lugar donde Gackt le daba un masaje con su suave y hábil mano.

"Regla N º 2, mantén tus ojos al frente.", Dijo Gackt y abrió la cremallera de los pantalones de Hyde para liberar el miembro su amante ya duro.

“Ga..Gacchan…Ah~” gimió Hyde suavemente mientras Gackt seguía frotándose contra él. Entonces, Gackt desabrochó sus propios pantalones, “Inclina tus caderas, sweetie.”

"Wha .. ¿qué estás haciendo ..? "Hyde jadeó, girando la cabeza para mirar a Gackt.

“Recuerda la regla no.2, Hyde. Mantén tus ojos al frente. No mires hacia atrás’ Hyde solo asintió y le obedeció.

Mantén tus ojos al frente y levanta tus caderas…Así, perfecto baby’. Dijo Gackt y poco a poco fue entrando en su amante poco a poco. Su mano izquierda sostenía las caderas de Hyde mientras su derecha tomaba el control de la manija de gas de la moto. ‘Te voy a mostrar lo que significa conducir’ dijo Gackt mientras empezaba a mover sus caderas

“Ahh.. Ga.. Gacchan….” gimió Hyde cuando sintió a su amante moverse lentamente en su interior. Gackt entonces empezó a moverse más rápido, empujando hacia su interior. La velocidad hizo que la adrenalina de Hyde también aumentara. Hyde entonces trató de concentrarse y agarró la manilla de la moto fuertemente.“Ga.. Gacchan please.. I.. Aah~” Comenzó a rogar a la vez que gemía. Sentía su propio miembro endurecerse y endurecerse más y más, así que comenzó el mismo a bombearse con su mano derecha.

‘Regla no.3, No te detengas cuando la velocidad comienza a aumentar.’ Añadió Gackt. ‘No puedo…aguantar más…rápido…solo…acabame…’ Gackt sonrió cuando vio la reacción de Hyde y obedecía la orden de su amante, comenzando a mover sus caderas más rápidamente a la vez que aumentaba la velocidad de la moto. El efecto de la vibración de la moto, su mano bombeando su propio y duro miembro, la fuerte penetración de Gackt, y la adrenalina de la conducción eran demasiado para Hyde. Gritó y se vino completamente, manchando de semen el medidor de velocidad. Gackt sintió la entrada de su amante apretarse alrededor de si, y con una última penetración se vació en el interior de Hyde. Luego de eso, Gackt bajó la velocidad y condujo la moto hacia un costado. Se detuvieron en la orilla de la playa, aún en esa posición.

 

‘Así que…como estuve?’ Preguntó Hyde tratando de recuperar su respiración mientras se inclinaba hacia Gackt. ‘Mal conductor’ Comentó Gackt mientras deslizaba sus manos alrededor de la cintura de Hyde. Este hizo un pequeño mohín y golpeó a modo de broma los brazos de Gackt.’Es por que me distrajiste~~!

Gackt rió entre dientes mientras se levantaba de la moto. Volvió a acomodar sus pantalones y Hyde también. Era casi el atardecer y lo observaron mientras se agarraban de las manos y se besaban suavemente.

Quieres ir a casa ahora?’ Dijo Hyde bostezando cansado. ‘Esta bien, pero yo conduciré’ Decidió Gackt.  Cuando este vio el semen de Hyde en el medidor de velocidad, sonrió. ‘Manchaste el medidor de velocidad, Hyde’.

‘Ah, pero tu no los necesitas creo’ Dijo Hyde para luego robarle un beso suave a Gackt mientras regresaban felices.

 

[FIN]

 

*Nota de la traductora: Ahora…quien quiere conducir motos con Gackt? xD

10 abril, 2011

Aroma a Manzana: Juicio





Hello Everyone :'D! Bueno, hace tiempo les tenia prometido esto y si, admito que me demore~ Pero aqui esta, el penultimo capitulo de Aroma a Manzana. Tenia pensado subir los dos capitulos faltantes hoy pero por motivos de estudio no alcance a escribir el ultimo asique solo les traigo este. Dentro de la semana estara el ultimo y chan! Se acaba el fic XD Espero lo disfruten y perdonen mi falta de fotos! 

Aroma a Manzana: Juicio
 


Fueron pocos los segundos en los que Hyde mantuvo abiertos sus ojos, y en esos pocos segundos, logró divisar a Gackt a su lado, observó a los doctores a su alrededor con algo de miedo, apretó la mano de Gackt y volvió a cerrar sus ojos. Ni cuenta se dio de que estaba recostado en una camilla, la cual se movía rápidamente camino a una habitación en la sección de emergencias del hospital. De solo verlo se notaba que requería atención médica urgente. ¿Qué era lo que le harían? Gackt se hacía esa pregunta a cada segundo desde que lo separaron de el en la puerta de la habitación, ya que una enfermera volteó y bruscamente lo dejó afuera. “No puede entrar”. Fue todo lo que le dijeron. Pasaron un par de horas en las cuales no pudo obtener ninguna noticia de su pequeño angelito, y en las cuales Tetsuya le estuvo acompañando. La preocupación se llevaba sus energías, por lo que se sentó en la sala de espera, impaciente, manteniendo la vista hacia el pasillo de emergencias.

- Gackt, ¿Me podrías explicar, qué fue lo que sucedió hoy? –Tetsuya parecía más que desconcertado, y a la vez, preocupado.
- Verás… -Gackt suspiró.


Se le hizo bastante difícil tener que explicarle a Tetsuya cuál era la situación en la que se encontraban. Una vez que terminó, el Jefe de Comisaría a su lado no podía creerse tal historia. Iba a hacer otra pregunta, cuando un doctor se acercó a ambos.

- ¿Ustedes son quienes trajeron pequeño que se ahogaba, verdad? –Preguntó a Gackt, a lo que este asintió sin decir palabra alguna, pues no podía de la preocupación que tenía.- Necesitamos hablar con ustedes en privado.

Ante aquello, los nervios de Gackt aumentaron, y algo temblorosos, ambos se pusieron de pie para seguir al doctor que caminaba en dirección hacia donde habían llevado a Hyde, a su pequeño Hyde. Pasaron por las habitaciones del sector de emergencias, pero no estaba ahí. Entonces Gackt se pudo dar cuenta de que caminaban en dirección a la Unidad de Cuidados Intensivos. ¿Tan mal estaba Hyde? Se veía bien cuando estuvo con el, ¿O acaso el no supo dimensionar lo mal que estaba? Entraron al sector de Cuidados Intensivos y, en la tercera habitación a la izquierda, estaba Hyde, acompañado de un grupo de doctores alrededor de la camilla, además de dos uniformados más. Apenas lo vio, sonrió suavemente, se veía tranquilo mientras dormía. Tetsuya, en cambio, pudo notar que los uniformados allí presentes eran de la Policía de Investigaciones, y que el ambiente estaba más que tenso.

Fue entonces que una lluvia de preguntas cayó sobre Gackt, el cual tuvo que ir respondiendo una por una, con todo el dolor del alma. Así tuvo que explicar el por qué de su estado, el por qué de cada mal que tenía, y de paso, los médicos le informaron de cada diagnóstico que Hyde padecía. Tenía quemaduras graves en las piernas, desgarros musculares por todo el cuerpo, estaba desnutrido, tenía pulmonía, falta de crecimiento, estaba deshidratado, una que otra infección, etc, etc. Los doctores se preguntaban cómo era que seguía vivo. Debió haber muerto quizás cuanto tiempo atrás. Pero ahí estaba, durmiendo como un ángel. Una vez que Gackt acabó su historia en la que explicaba cada uno de los síntomas que le conocía a Hyde, los doctores sentenciaron que él, por haber estado en contacto con Hyde y por haber estado cautivo con el, también sería examinado a fondo, tal cual examinaron a Hyde. No pudo negarse, no puso discutir, solo pudo dejarse llevar por las enfermeras a otro cuarto, para luego ser víctima de montones de exámenes, en los cuales solo se pudo denotar que necesitaba comida y agua con algo de urgencia. Pero solo eso. Gackt tuvo que pasar la noche en una habitación completamente apartada a la de Hyde, lo cual hacía que para él fuesen kilómetros, ya que su pequeño estaba en el primer piso, en cuidados intensivos, pero el estaba en el tercero, en una habitación común y corriente. Muy, muy lejos de Hyde, y sin poder ir a visitarlo. Aquello lo volvía loco.

No pasaron muchos días cuando lo dieron de alta, por lo que podía ahora al menos quedarse frente a la puerta del pasillo de Cuidados Intensivos, observando el pasillo con la esperanza de que algún doctor se apiadara y le dejara pasar, pues no podía y aquello le deprimía. Tan solo algunas enfermeras le daban noticias sobre el estado de Hyde, lo cual no le tranquilizaba para nada. Al parecer, había entrado en una especie de sueño profundo, no era estado de coma, él tan solo dormía las 24 horas del día. Apenas y despertaba a momentos, gruñía o se quejaba con balbuceos y se dormía nuevamente. Eso era todo lo que lograba saber de el, no le decían nada más. Daría lo que fuera por poder entrar a verlo. Se preguntaba además qué pasaría de allí en adelante. Todo era tan incierto.

Hyde por su parte realmente no estaba durmiendo tanto, tan solo se hacía el dormido, por que le tenía miedo a los doctores y enfermeras, y por que tenía mucho por pensar, mucho por llorar y mucho por soñar. ¿Qué iba a pasar ahora? ¿Qué pasaría con Gackt? ¿De verdad se preocuparía por el? ¿O daría por terminada su misión para marcharse y seguir su vida? ¿Qué haría si eso pasaría? ¿Se quedaría solo de nuevo? ¿Dónde iba a vivir? Y lo más importante, ¿Se iba a recuperar? Tantas preguntas pasaban por su cabeza, que no era capaz de responder siquiera una de ellas. Se sentía confundido, solo y triste, además de adolorido. Entonces se preguntó, ¿Qué fue lo que le hicieron a su cuerpo mientras estuvo desmayado? No había pensado en ese detalle antes.

Comenzó a observarse, recién dándose cuenta de que tenía un camisón blanco, limpio y que su cuerpo también lo estaba. ¿Lo habrán bañado? ¿Qué le habrán hecho? De solo pensar que hubo gente desconocida tocando su cuerpo mientras estuvo desmayado le daba pánico. Definitivamente debía salir de ese lugar, debía buscar a Gackt y… ¿Y si Gackt ya no quería ayudarle? De seguro el tan solo era una molestia para Gackt. Se sentó en la cama, a duras penas, observando la cantidad de vías intravenosas que tenía en los brazos, más los sensores en sus dedos. ¿Qué eran? ¿Qué era lo que le estaban suministrando? Del miedo que lo embargó en ese momento, quitó todos y cada uno de ellos con desesperación, se bajó de la cama e hizo lo que pudo por no caer al perder el equilibrio.

Las máquinas que ahora no recibían los signos vitales de Hyde, comenzaron a sonar, lo cual hizo que se asustara aún más y, como podía, saliera de la habitación con bastante rapidez. Pudo ver al final del pasillo, que alguien se acercaba desde el otro lado de la puerta que decía ‘Cuidados Intensivos’, por lo que corrió en dirección contraria, encontrando una escalera que comenzó a subir desesperado. ¿Qué le iban a hacer? ¿Dónde estaba Gackt? Debía escapar de ese lugar lo más pronto posible. Ni cuenta se dio cuando ya iba en el quinto piso del Hospital ni que en algún momento comenzó a llorar. Sus lágrimas caían por sus mejillas silenciosamente, lo cual le sorprendió. Al parecer había adoptado una facilidad enorme para llorar. Observó a su alrededor, el lugar estaba demasiado calmado. ¿Qué hora era? Observó una ventana y el cielo afuera estaba oscuro. Eso le decía que era de noche, ¿Verdad? Ya había olvidado cómo se veía el sol durante el amanecer. Quería verlo.

Continuó subiendo las escaleras, llegando hasta una enorme puerta que decía ‘Solo personal autorizado’, pero llevaba tantos años sin leer absolutamente nada que no comprendió la escritura del carel, por lo que simplemente buscó la llave en la cajita junto a la puerta, abrió y salió a la azotea. Lo primero que pudo sentir fue el viento chocando en su cara, levantando así su largo cabello. Sonrió ampliamente, hacía años que no sentía cosas como aquellas. Sentía frío, un frío distinto al de su sótano, sentía el viento, un viento distinto al de su sótano, sentía el suelo en sus pies, un suelo distinto al de su sótano. Al de su sótano… Un sentimiento amargo le embargó. Caminó hasta la orilla del lugar, se sujetó en la baranda para no caer y observó a su alrededor. Podía ver la ciudad de noche, podía ver la libertad de tantas personas.

Con el frío y el cansancio, sus piernas comenzaron a ceder, por lo que en un momento prefirió sentarse en el suelo, apoyando sus brazos en la parte baja de la barandilla para poder seguir observando la ciudad. Se veía hermosa, realmente hermosa, acompañada de la luna que brillaba en la mitad del cielo, rodeada que pequeñas estrellas. El tiempo pasaba lento, se preguntaba a qué hora sería el amanecer, anhelaba poder verlo nuevamente. ¿Cuántos años había dicho Gackt que estuvo cautivo? Fueron siete años. ¿Se verá tan lindo como siempre el amanecer después de siete años? Pensaba en eso cuando sintió la llegada de un auto a la entrada del hospital, el cual venía bastante rápido. Bajó la mirada de pura curiosidad, y de aquel auto logró ver que se bajaban Gackt y Tetsuya. ¿Qué hacían allí? La curiosidad lo mataba, pero le daba miedo bajar a ver qué pasaba. Aunque, no pasó mucho tiempo en que sintió que alguien se asomaba en la puerta de la azotea.

- ¿Acaso estás loco, niño? ¡Debes volver a la cama de inmediato! –La enfermera se acercaba a el con rapidez. Mientras más pronto volviera a su cuarto, mejor. Pero no sabía que aquello espantaría a Hyde.
- ¡No! ¡No! ¡Aléjese! –Gritó Hyde, poniéndose de pie a duras penas.

La enfermera continuó acercándose y tomó a Hyde de un brazo, para luego comenzar a halarlo para llevarlo a su cuarto. Hyde, por su parte, hacía lo posible por resistirse, el solo hecho de haber escuchado la palabra ‘cama’ en aquella frase le hizo sentir un pánico horrible, y por lo tanto, perder el control. Comenzó a gritar, a tratar de zafarse, a lo que la enfermera no supo qué hacer y lo soltó, haciendo que Hyde cayera al suelo, junto a la baranda, de la cual se aferró fuertemente, alejándose de quien en ese momento le asustaba.

- Tranquilo, no te muevas… Te vas a caer. –Susurró la chica, algo aterrada.
- ¡Aléjate! ¡Déjame en paz! ¡No me toques! –Hyde se estaba desesperando, estaba aterrado y se hacía hacia atrás a modo de evitarla.
- ¡No te muevas! ¡Te vas a caer! –La chica se desespero también, pero gracias a Dios, hubo quien detuviera a Hyde en su paranoia.
- Hyde, tranquilo, nadie te va a hacer daño.

Gackt, quien al escuchar los gritos de Hyde desde la entrada del hospital, subió lo más rápido que pudo hasta la azotea, seguido de Tetsuya. Al escucharle, Hyde observó con algo de duda a la enfermera frente a si, observó luego a Gackt y este le extendió sus brazos. Hyde tan solo tragó saliva con dificultad, no sabía qué hacer, por lo que Tetsuya se acercó a la enfermera para hacerla retroceder, a lo que Hyde reaccionó con ponerse de pie, tiritando y caminando vacilante hacia Gackt, quien lo recibió en un suave abrazo, para luego tomarlo en brazos y encaminarse de regreso. Hyde tan solo se acurrucó en su cuello, dándose cuenta de que estaba llorando nuevamente.

- No debes asustarte Hyde, todos aquí cuidarán de ti, así que debes prometerme que vas a cooperar, ¿Está bien? –Hyde tan solo asintió.- No debiste escapar de tu cuarto pequeño, estábamos todos muy preocupados.
- ¿De verdad? -Susurró Hyde, levantando el rostro, demostrando que aquello le sorprendía.
- Claro que si amor. Nunca lo dudes. –Contestó el más alto, besando luego la frente del pequeño.

Una vez de vuelta en el cuarto, Hyde nuevamente se aterró. Si había algo que le asustaba, eran tantas máquinas, tantas cosas conectadas a su cuerpo. Gackt tuvo que quedarse con el mientras las enfermeras lo revisaban de pies a cabeza, y así tuvo que ser cada vez que venía un doctor, enfermera o quien fuera al cuarto. Hyde simplemente no confiaba en nadie, solo Gackt tenía permitido tocarle siquiera un pelo.

Y así pasaron los días, en los cuales los doctores se esmeraban por recuperar el maltratado cuerpo de Hyde, aún creyendo que en cualquier momento se moriría, cosa que a Hyde no le habían dicho ni tampoco le iban a decir. El mismo Gackt había ordenado que no se le comunicara nada, con el propósito de mantenerlo en un estado anímico estable. De no ser así, sepa Dios qué le podría pasar si se deprimía como cuando estuvieron por última vez en ese lugar. Pero no todo era color de rosa, en algún momento debía contarle muchas cosas. Por el momento, debía esperar. Un mes tuvo que esperar. Aún no daban de alta a Hyde, pero al menos lo habían sacado de Cuidados Intensivos. Su salud iba mejorando lentamente, pero al menos mejoraba, lo cual era un gran logro. Muchos de los doctores del hospital dudaban de que lo lograra por el estado en el que llegó. Pero salió adelante, y Hyde sabía que eso se lo debía a Gackt. Debido a ciertas circunstancias, los doctores permitieron que Hyde pudiese salir del hospital sólo para ciertas ocasiones, las cuales tenían solo una razón común: Un Juicio.

Aunque, Hyde no estaba muy preocupado de aquel juicio en el que se le culpaba de Homicidio, mas bien estaba preocupado de uno propio. Día y noche, sin descanso, se preguntaba qué era lo que había visto mientras estuvo desmayado. ¿Habrá sido un sueño? ¿Qué fue? ¿Un viaje? ¿Significa eso que estuvo muerto? El mismo Gackt le contó que los pocos segundos desde que dejó de respirar en el auto hasta que entraron al hospital, estuvo muerto. Si, muerto. ¿Entonces todo aquello fue cierto? ¿Realmente su alma se encontró con la de su madre? Aquello era algo que no lograba descifrar y que lo mantenía pensativo el día entero, y a pesar de eso no le quiso contar a nadie sobre aquello. Solo Gackt tuvo el privilegio de saber, quien le afirmó que realmente era su madre. Pero, ¿Cómo podía saber que era cierto? Su mente se salía de su cuerpo intentando descubrirlo.





03 abril, 2011

Yes Sir, Final Episode

Pareja: Gackt y Hyde

rating: M (suave…) + Final Abierto –Muerte-

Titulo: Yes Sir, Tercera Temporada, Capitulo Final: Sueños Imposibles

Summary: A raiz de la foto esa que dije que haría un 3º yes sir... [http://i923.photobucket.com/albums/ad71/Nicolle_C/184810_184395728262833_100000772229012_373070_2284426_n.jpg]

Y notarán ciertas cosas…quise darle sustento histórico a todo. A fin de cuentas···Nunca se han preguntando por que están en Alemania? Esto es como una realidad alterna del Requien et Reminiscence. Para que les quede más claro···Esto esta ambientado entre 1914 y 1945. Al final supongo que escribiré una nota más aclaratoria.

Y lo otro. Esta es la tercera vez que escribo el Final.

“Hideto no aguantaba más. Por suerte, su Comandante era complaciente...al menos en cuanto experiencias sexuales diversas Hideto quería. Incluso si eso significaba abandonar sus trajes militares y usar disfraces. Lo que Hideto, sin embargo, siempre olvida, es que esta tratando con su Comandante. El respeto, nunca se debe perder.Y que por sobretodo,es un militar.”

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Era divertido. Le gustaba que lo sometieran. Y a Camui le encantaba tener el control. Terminó de ajustar los detalles del traje y salió del baño del Hotel.

El ambiente en Berlín había estado ‘tranquilo’ durante los últimos días así que habían cuadrado sus mini vacaciones de cuatro días para dar rienda suelta a sus más bajas pasiones. Habían preparado sus maletas y, en medio de la noche, se habían ido en el auto de Camui. Ambos parecían colegialas riendo y escuchando canciones completamente insinuantes que terminaron en que tuvieran sexo en el auto más de 6 veces en lo que duró el viaje hasta Köln (Colonia). Cuando llegaron, lo único que Hideto hizo fue tirarse en una cama y dormir por más de 12 horas. Fastidiado, Camui se arregló con el traje que utilizaría esa noche para cumplir la fantasía de su amante y que además era completamente elegante y salió a recorrer las calles de la ciudad, pasándose gran parte de las horas del día admirando la Catedral Gótica de Köln. Siempre había tenido interés en conocerla. Le fascinaron los objetos de corte gótico y clásico a la vez y el ambiente que se respiraba en su interior…A tal había llegado su fascinación que no vio como las horas pasaban mientras el se quedaba observando cada vitral, cada pieza de artillería...

Iba camino al hotel cuando se dio cuenta que estaba casi desmayándose del hambre. Pasó entonces por una tienda de comida y compró un par de cosas que le servirían además para cumplir la fantasía de su subordinado.

Entro en el cuarto y lo que vio le dejó sin habla. Hideto estaba tirado en la cama que compartían completamente amarrado ya con las cadenas que habían traído desde Berlín. Completamente cubierto de látex, Hideto se encontraba amarrado de manos y muñecas. Un misterio el como lo habría logrado solo pero eso no le preocupó. Sabía lo masoquista que era su amante y rió para si mismo.

-Vaya, vaya, vaya…Pero, ¿Qué tenemos aquí? parece que me han traído alguien en mi día libre para castigar···- Dijo Camui con voz profunda. Notó como Hideto se estremecía de pies a cabeza e intentaba hablar.- Cállate.- Ordenó fríamente.- Aquí mando yo. Se acercó entonces a la cama y sentándose de lado, le observó fijamente. Su pecho bajaba y subía rápidamente, sus labios estaban resecos, y los pantalones de látex estaban completamente pegados a su cuerpo. La chaqueta que usaba no hacía más que cubrir los brazos y parte del pecho pues podía ver como los pezones de este estaban completamente duros. Hacía un par de años, Hideto había cambiado su color de cabello. No le importaba que la gente le mirara como si fuera un bicho raro, a él le gustaba. Ese día usaba además un gorro haciendo juego con todo el conjunto. Comenzó Camui entonces a levantarse de la cama y se puso encima de Hideto, sentándose bruscamente en sus caderas haciendo que sus miembros se friccionaran por encima de la ropa de ambos. Escuchó un gemido de parte de Hideto y, sorpresivamente para este, le propinó una cachetada que le dejó la mejilla roja.-No quiero escuchar ningún sonido de tu estúpida boca hasta que yo te lo pida, entendiste? Solo asiente, idiota…- Sonrió con suficiencia cuando este lo hizo.-Así me gustan…calladitos…Sabes quien soy?-Vio con sorna como este negaba con la cabeza haciéndose el ignorante.-Soy el Comandante, pequeño…Soy el que castiga…fuertemente. Dejo marcas…por todas partes…-Empezó a decir mientras con sus dedos recorría el pecho del otro. A sabiendas de que este querría gritar fuertemente, agarró un trozo de tela del mueble de al lado y le amarró la boca quitándole el gorro. Ves, calladito te ves mas lindo.- Dijo guiñándole el ojo.

Sentado, metió su mano dentro del saco y sacó un cigarro y un encendedor. Lo puso entre sus labios sin moverse un centímetro encima del cuerpo del otro. Pegó una profunda calada al cigarro y dejó salir un gemido profundo que hizo estremecer al otro de pies a cabeza.

-Hace calor, no crees?- preguntó a Hideto y a sabiendas de que este no podía hablar, se sacó el saco lentamente junto con la otra parte del traje quedando solo en camisa y corbata.- Si…mucho calor. Aunque sabes…no me gusta hablar solo.-se quejó. Sin embargo, no hizo ningún intento en quitarle la mordaza al otro.

Ambos hombres estaban más que excitados. Pese a que esta fantasía había sido idea de Hideto, este le había dado ‘libre albedrio’ al otro para hacer con su cuerpo lo que quisiera sin chistar. Así, Camui se estiró por sobre el cuerpo del otro para agarrar unas tijeras y comenzar a cortar la ropa del otro. –Tsk…Una pena…te quedarás sin ropa.-Dijo Camui en tono malévolo.-Pero que tenemos aquí?-Preguntó, pues había sacado la parte de los brazos primero para luego notar ciertos tatuajes en forma de espinas cristianas.-Acaso …¿crees que eres el salvador? ¿A quien quieres salvar, pequeño? ¿A mi? o acaso te sacrificarás por el bien mayor?- Preguntó Camui mientras pasaba sus dedos por encima de su propio pantalón hasta llegar a su miembro. Escuchó, pese a la mordaza, un gemido provenir de la boca del otro. Riendo sádicamente, enterró sus uñas en el pecho del otro. Hizo un gesto de sorpresa aunque no lo era cuando vio dos pequeños aros en los pezones del otro. El mismo le había dicho que los hiciera··· El traje militar lo ocultaba además…así podía sodomizar al otro con mayor facilidad.

-Pero que es esto?!- dijo con repulsión. Tomó entonces con uno de sus dedos el aro izquierdo y tiró para arriba viendo como este abría los ojos completamente extasiado. Que? Te gusta que haga esto?-Preguntó y tiró ahora de ambas argollas. Vio con diversión como este se arqueaba completamente y sus caderas comenzaban a rozarse lentamente con el pantalón del otro.

-No!- Dijo Camui bruscamente y se sacó la camisa a tirones.-¿crees que tu mandas aquí no? Lamento decirte que no. Te castigare profundamente…

Hideto, por otra parte, estaba que gritaba groserías. Se había enojado con Camui al ver que había salido sin dejarle una nota, pero cuando le vio entrar ya listo todo se calmo el su interior. Su mente estaba llena de imágenes mentales de el otro poseyéndolo brutalmente, entrando y saliendo de su cuerpo mientras el no podía hacer nada mas que gemir y gemir por más.

Pero no había sido así. El lado sádico de su amante por que si, el lo consideraba así, había salido a relucir y ahora estaba siendo sometido a la tortura.

La habitación estaba llena de gemidos. Pero solo uno de ellos los emitía. El Comandante, el dominador, había desatado una de las manos del otro y la había agarrado con la suya propia para que este le masturbara. En algún momento, se había quitado los pantalones y quedado en ropa interior la que desapareció más tarde entre las ropas que había regadas por el piso del cuarto del hotel.

La mano de Hideto se movía de arriba a abajo por el miembro del otro sintiendo como cada vez se tensaba más. Le encantaba ponerle así, por que eso significaba que tendría toda una noche de ‘castigo’. Comenzó a respirar cada vez más fuerte y a morder la tela de su boca mientras sus ojos vidriosos querían demostrarle lo que quería. Y Camui también quería ello.

Camui entonces le tiró de vuelta a la cama y soltó las amarras de la otra mano y la de las piernas y la de la boca.

-Ven aquí…Satisfáceme pero···no camines. Gatea.- Ordenó el otro mientras se levantaba de la cama y se bajaba la ropa interior. Vio con diversión y excitación como el otro se lamía los labios con placer y gateaba –oh, si, gateaba- hacia él y miraba hacía arriba antes de tomar el miembro del otro en sus manos y meterlo completamente en su boca. La lengua y dientes del otro trabajaban con maestría el miembro del de mayor Rango arrancándole gemidos que no hacían más que excitarle mas y mas, apretándole su propio miembro desnudo entre sus pantalones.

El otro trabajó con maestría sobre el miembro del otro por unos minutos antes de que este le empujara bruscamente a la cama.

-Quítatelos.- Dijo señalándole los pantalones. El otro, obviamente, lo hizo sin chistar, pues sabía que si no lo hacía pronto se iba a correr en ellos. – Pero que tenemos aquí…- dijo acercándose al miembro del otro que aun permanecía tirado en la cama. Sacó su lengua y la pasó por la punta arrancándole un gemido. –Que rico…un dulce.- Dijo Camui y se metió todo el miembro del otro en la boca.

Estuvieron así un rato, con el otro gimiendo y agarrándose de las sabanas mientras el otro estaba entre sus piernas lamiendo y succionando su miembro hasta que Hideto no aguató más y estiró una de sus manos a la cabeza del otro para forzarle a ir mas rápido. Craso error. Camui se separó del miembro del otro y le pegó una sonora palmada en su glúteo.

-Que mierda? Por que mierda paras! sigue! sigue!.- dijo Hideto. Estaba seguro de que ya no aguantaría mucho.

-Nunca aprendiste, verdad amor?.- Preguntó Camui con sorna. Entonces Hideto recordó aquel encuentro de hace ya 6 años. -“En mi presencia no dirás más palabrotas, entendiste Hideto?”

-Nunca. Me seguirás dando la lección para siempre?.-Respondió con sorna el otro.

-Si es lo que queda…-Dijo en un suspiro fingido mientras entraba bruscamente en el. Ambos hombres gimieron al sentirse uno solo. ¿Por que sus cuerpos debían permanecer separados? Aún sin preparación previa, ambos sabían que la mejor manera de quitarle el dolor por la brusca intrusión era, obviamente, salirse. ¿Pero quien querría hacerlo cuando era tanto el placer que sentían?

Camui comenzó a moverse entonces dentro y fuera del cuerpo del otro mientras este no podía hacer más que gemir y agarrarse a las sabanas de la cama del hotel. Esperaba que sus gemidos no molestaran mucho···Aunque el letrero de ‘Do not Disturb’ en la puerta debía ser una señal clara para eso, no molestar.

Hideto había perdido en cuenta la cantidad de veces que Camui había entrado en su interior, la de veces que lo había hecho correrse…la de veces que habían cambiado de posición. Ahora estaba en cuatro, con el otro afirmándose de sus caderas fuertemente, sintiendo como enterraba su miembro en su interior y como sus uñas se encargaban de marcarle la cadera. Ya no tenía voz. Había gritado, chillado, suplicado tanto por el placer que sentía que incluso tenía lágrimas en los ojos.

Luego de unos minutos más, sintió como este se venía por 4 vez en su interior y sus piernas no resistieron más, cayendo ambos en la cama. Aún en su interior, Camui acarició suavemente sus cabellos antes de salir y tirarse a su lado. Ambos se sonrieron y se besaron suavemente.

Era un secreto a voces entre ambos que esto ya no era solo sexo. Era algo más. Pero algo les impedía decláreseles. Hideto no quería enamorarse. Pero sabía que irremediablemente lo estaba. Camui sabía que si lo hacía se volvería débil. Pero el amor también da fortaleza.

Nunca se susurraron palabras amorosas esa noche. Ambos dieron rienda suelta a su pasión haciéndolo en todo el cuarto del hotel. Sonrisas cómplices era todo lo que podían ver del otro.

La mañana los descubrió desnudos haciéndolo, ya no era solo sexo, pero tampoco era amor, pues hasta que no lo admitieran, solo era un sentimiento escondido.

Cerca del mediodía estaban listos para partir. Pasaron por los controles militares que al ver al Comandante (de incognito) hicieron los arreglos posibles para que los ataques perpetrados a esa hora cerca de la ciudad por los aliados no atacaran ese auto. Cuando pudo evadir todo el control militar Alemán de Köln, Camui miró hacia el asiento de su acompañante. Sonrió suavemente y soltó una lágrima.

Horas después, Camui estaba retomando sus labores en Berlín mientras preparaba los últimos planes antes de marchar el también a luchar. Hacia unas horas habían tenido una ceremonia funeraria. Estoico como siempre, la gente alababa la entereza del famoso Comandante de las fuerzas militares de Berlín. El cabecilla, uno de los principales hombres a cargo de la fuerza militar alemana de la zona, era codiciado por los altos mandos del bando de los Aliados. No lo querían muerto. Lo querían de su lado.

Lo que no sabían, era que Camui no iba a cambiar de bando. Por que él iba a morir defendiendo el país que su amado había querido defender también.

Ya nunca podría castigarle. Enseñarle cuantas ganas tenía de hacerle suyo. De escaparse. Ahora su mente se enfocaba en Vivir con Honor y Morir con Gloria. Sonrió levemente mientras miraba su reflejo en el espejo. Aún cargaba las marcas de aquel último encuentro. Y las cargaría como espinas en su corazón.

Por que si bien le amaba,había entendido la decisión del otro.

Y ante todo, era un militar.

Y para el militar, La vida se da por el deber.

FIN

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PS: A que no se lo esperaban eh? XD Si, maté a Hyde O.O *se esconde* Como verán, este no fue HOT como los dos anteriores sino más romántica y llena de sentimentalismos y contexto histórico. Ahora si, finalmente se terminó.

Explicación del contexto histórico y del fanfiction en general: La situación completa, desde el primer Yes Sir, parte en 1939. El segundo parte con 1944-45 también y termina en 1945 con la muerte de Hyde y GACKT queriendo dar su vida por el deber, sin haber finalmente dicho ‘TE AMO’. De hecho, ninguno lo dijo! [tontos!]

Supongo que dirán…¿Por que diablos mataste a Hyde!? Sencillo. Necesitaba ubicar bien el fic en un periodo de tiempo…y creí que matándole podría adaptarlo. Además de que no puedo matar a GACKT :3 pero si a Hyde···Raro····

Ah si *facepalm* contexto Histórico. Sigamos con eso. La muerte de Hyde se ubica durante el bombardeo a Colonia de los Aliados en Marzo de 1945, en la llamada ‘Operación Lumberjack’.

Además, lo de los vitrales y las armas en la Catedral Gótica de Colonia es cierto. Juro solemnemente que odio todo lo relacionado con la Iglesia Católica (además de mi fobia por las iglesias con tumbas en su interior lalala) pero si alguien algún día me regala un pasaje a Colonia llorare de felicidad…y claro, si algún día me dan acceso al Archivo Vaticano también…

Gracias por leerme, nos vemos pronto en el próximo capítulo de ‘Una Mamá durmiente’.

xoxo ;)

Nicolle

14 marzo, 2011

Aroma a Manzana: ¿Vida?

Aroma a Manzana: ¿Vida?

Estaba oscuro. Todo estaba oscuro. Sentía una opresión enorme en su pecho, le costaba respirar. Era horrible, jamás en su vida se había sentido tan mal, incluso cuando… Suspiró, o al menos eso creyó que lo hizo. O más bien, eso le hubiese gustado hacer, por que no podía hacer nada. Sentía como si su cuerpo estuviese tieso, como si estuviese muerto, incapaz de moverlo o sentirlo. Incluso se preguntaba dónde estaba su cuerpo, por que ni siquiera podía verlo. De hecho, no podía ver nada. Todo estaba oscuro. Y como si fuera acto de magia, logró divisar algo, la luz vino a él y vio algo. ¿Qué era? Una cama. Una cama de sábanas blancas, desordenadas por completo. Se notaba con aquello que la cama no había sido hecha en mucho tiempo y que las sábanas estaban bastante sucias. Manchadas con sustancias de dudosa procedencia. Sonrió ante su cinismo. Sabía muy bien de qué estaban manchadas esas sábanas, pero dolía recordarlo. Dolía verlo. Todo dolía. Aquella no era cualquier cama. Era aquella cama donde miles de veces fue violentamente violado. Ferozmente violado. De solo recordarlo le dolía en el alma. Todo dolía. Pero lo que más dolía era recordar, por eso quería olvidar, olvidar todo. Absolutamente todo. Esa sería la única manera de parar su sufrimiento. De eso estaba seguro.

Repentinamente escuchó pasos, pasos que le asustaron, pasos que conocía, que sabía quién venía de tan solo escucharlos. Sintió miedo, mucho miedo y el sonido de una puerta abrirse. La puerta de aquella cámara de tortura en la que fue esclavizado al sexo por años, se abrió, mostrándole aquel rostro que por años se rió de él en su cara y le hizo sufrir de muchas maneras. Y allí estaba de nuevo, sonriendo maliciosamente, ideando algún otro plan para hacerlo sufrir. ¡Mierda! ¿En qué momento apareció él en la cama? ¿Cómo era que podía verse a sí mismo sobre la cama? ¿Qué era lo que estaba pasando? ¡¿Qué era lo que estaba pasando?! Vio cómo Hiroshi sacó de un cajón una cadena hecha de alambres, ¿De alambres? ¿Esos eran alambres? ¿Qué iba a hacer con eso? El muy maldito las levantó y se las mostró. Más bien, se las mostró a quien estaba en la cama, que extrañamente era él mismo, porque habían dos Hyde en esa habitación, por extraño que pareciera. Él mismo vería cómo lo violarían. Aquello era aterrador. Pensó en acercarse, en hacer algo por si mismo y salvarse. Y extrañamente pudo, ahora sentía su cuerpo y se acercaba a su victimario para detenerlo y acabar con su sufrimiento. Pero no podía tocarlo. Lo traspasaba. Se miró las manos y se sorprendió ante el hecho de que podía ver a través de ellas. ¿Qué significaba aquello? ¡¿Acaso estaba muerto?! ¡¿Era un fantasma?! Quiso llorar, pero no pudo, ¡Estaba muerto! Volvió a observar al hombre con la cadena, que amarraba sus manos, o las de quien estuviese en la cama. Luego se ponía entre sus piernas, lo tomaba de las caderas y… No pudo mirar, volteó la vista, sintiendo nuevamente el dolor que sentía cada vez que le violaban, y escuchando esos gritos desgarradores que siempre daba cuando eso ocurría. Pero no estaba gritando. ¿Quién gritaba? Abrió los ojos y claro, el Hyde que estaba en la cama era quien gritaba, echando su cabeza hacia atrás mientras lloraba. Llorar era lo único que sabía hacer, ¿Había algo más que hacer en un momento así? Lo dudaba. 

Se acercó a si mismo, y se agachó junto a la cama para ver su propio rostro de cerca, aquel rostro que echaba hacia atrás y gritaba de dolor, tanto físico como emocional. No veía bien, se veía todo borroso, pero ahí estaba, llorando como siempre mientras era ultrajado, una vez más. Pero entonces sintió que algo no andaba bien, se puso de pie y observó al violador. Estaba diciendo algo, pero no le entendía, murmuraba enfadado. Se acercó e hizo el esfuerzo de entenderle. Le estaba hablando al chico que violaba, a él. Decía cosas que no comprendía, hasta que se dio cuenta de que esa violación jamás la había vivido en verdad, ¡Claro! Por eso el tipo decía lo que decía, por eso decía “¡Maldito hijo de puta, tu y tu amigo me las van a pagar!” Decía eso y mucho más. Entonces vio en su cabeza una cicatriz. ¡Por supuesto! Era la cicatriz del golpe que Gackt le había dado con aquel viejo bate. Aquella escena se le hacía tan extraña, no comprendía qué era lo que estaba pasando. ¿Cómo podía estar muerto y vivo a la vez? Observaba sin comprender nada. ¿Qué había pasado cuando se desmayó? ¿Dónde estaba Gackt? Esas y muchas preguntas más pasaban por su mente, mientras era violado una vez más. ¿Acaso estaba en el infierno? ¿Por qué estaba en el infierno? ¿Cuál era el pecado que cometió? ¿Por qué él y no el villano de la historia? ¿Por qué los inocentes deben ir al infierno? ¿Por qué tenía que sufrir tanto? ¿Por qué? ¡¿Por qué?! ¿Ese sería su castigo eterno? ¿Ver cómo era violado una y otra vez?

Se desesperó, no podía soportar aquello, llevó ambas manos a su cabeza y cerró sus ojos con fuerza. Entonces el silencio retornó en la habitación. Era un silencio tranquilizante en primera instancia, pero luego, se volvía enloquecedor. Extrañado abrió los ojos y se vio a si mismo nuevamente. Estaba arrodillado en el suelo, junto a la cama, apoyando su rostro y brazos sobre esta y con la sábana rodeando sus caderas y tapando sus piernas. ¿Qué había pasado? ¿Hiroshi de había ido y lo había dejado tirado en el piso? Extrañado, se acercó y sentó en la cama junto a si, observándose, escuchándose llorar desconsoladamente… ¿Lloraría de dolor por el resto de su vida? Pero, ¿Qué vida? ¿Eso era vivir? No entendía por qué le amparaba tanta mala suerte, tanto dolor, tanto sufrimientos, tanta miseria. ¡Quería salir de ese lugar! Por que solo le recordaba cosas que quería olvidar. Si, quería olvidarlo todo, ser feliz fuera de esa miseria. Comenzar una vida nueva, al lado de Gackt… ¿Dónde estaba Gackt? Observó a su alrededor en su búsqueda, pero no había ninguna señal de él. Era como si no existiera, no había rastro de él en aquella habitación. Por eso pensó en salir, buscar una salida. Corrió hacia la puerta e intentó salir, pero al intentar abrirla mientras avanzaba chocó de golpe en ella. No se abría. Era imposible abrirla. Nuevamente estaba encerrado. Una vez más, estaba condenado al encierro. Apoyó la frente en la puerta y no pudo evitar el llanto, golpeando con el puño a un lado de su cabeza. Entonces, escuchó que el otro llanto, cesó. El otro el había dejado de llorar. ¿Se habrá muerto? Curioso, volteó el rostro y se vio a si mismo, observándose ambos. Pero el hecho de que el otro Hyde, el que estaba en el suelo cubierto con una sábana, no tenía rostro, lo petrificó por completo, ¿Acaso él también estaba muerto? ¿Qué significaba?

Se aterrorizó, quiso salir, huir, gritar. Volteó de nuevo hacia la puerta, tratando de abrirla con desesperación, golpeándole lo más fuerte que su histeria y descontrol le permitían. Y repentinamente, en una de las veces que golpeó, cayó de frente al suelo. La caída le dolió, sobretodo el golpe con las manos que dio en el suelo para evitar el golpe en la cara. Menos mal alcanzó a reaccionar. Observó a su alrededor. La puerta y toda la habitación habían desaparecido, y ahora estaba en un extraño pasillo oscuro, con una luz al final. Se puso de pie y corrió lo más rápido que pudo hacia la luz. No le importaba lo que la gente diga, eso de “La luz al final del túnel es la muerte”. Que no jodan, esa luz era su salvación, y para poder salvarse debía correr, correr lo más rápido que pudiese. ¡Estaba tan cerca! ¡Ya casi llegaba! Y cuando llegó sintió una brisa que le llegaba de pleno en la cara. Abrió sus ojos y se dio cuenta de que esa brisa era por que iba cayendo. Nuevamente estaba aterrorizado. ¿Cómo era que iba cayendo? ¿Cómo pasó eso? ¡¿Cómo pasó?! Lo único que pudo hacer en ese momento, fue desahogarse por completo con un estruendoso grito. Gritaba fuertemente, casi haciéndose sangrar la garganta. Y al estar cerca del suelo, cerró sus ojos con fuerzas.

No hubo golpe, no hubo dolor. Solo el viento se detuvo repentinamente, como si hubiese dejado de caer, pero no hubo golpe en el suelo. Abrió sus ojos de nuevo, todo estaba oscuro, como hacía un rato atrás. No se movió de donde estaba, ¿Dónde estaba? Nuevamente no lo sabía. Solo sabía que estaba boca abajo en el suelo, con una mano reposada en el suelo a la altura de su cabeza, sin moverse, temeroso de hacerlo. Sentía una gotera, cada tres segundos caía una gota haciendo que se escuchara fuerte. Lo extraño, era que sentía cómo le salpicaba agua en la cara cada vez que la gota caía, lo que significaba que la gotera estaba cerca de él. En eso estaba pensando cuando sintió el chirreo de una lámpara prenderse. Entonces la luz alumbró levemente a su alrededor. Estaba boca abajo en la tierra, y junto a él había una posa de agua en la cual caían gotas desde el oscuro cielo. Observó unos instantes el agua, podía ver su reflejo en ella desde donde estaba, mientras que en aquel líquido transparente se movían pequeñas ondas que se expandían hasta desaparecer, causadas por la gota que caía. Llevó su mano hacia el agua, pasando su dedo índice por la superficie de esta, formando aquellas pequeñas ondas que se expandían. Sonrió levemente con ironía, sintiendo el frío del agua. ¿Eso significaba que no estaba soñando? Se sentía bastante real. ¿O acaso estaba soñando el dolor? ¿Eso era posible?



Se puso de pie como pudo, temiendo cualquier cosa que pudiese pasar en ese momento y observando la oscuridad a su alrededor. No alcanzaba a ver absolutamente nada a través de la oscura niebla. Entonces, observó el farol que alumbraba apenas a su alrededor y luego hizo el intento de ver en la oscuridad, proponiéndose encontrar alguna salida de aquel lugar. Se acercó al poste donde estaba el farol, lo examinó cuidadosamente unos segundos. Extrañamente no lograba ver ni una ampolleta, ni una vela en su interior. Solamente salía luz de él, luz que no sabía de qué provenía. Otra cosa que le llamó la atención, fue la altura del farol. El poste que lo sostenía era bastante bajo, más bien, era casi de su propia altura, por lo que quedaba casi de frente a la luz que emanaba. Era una luz blanca y pura. Daba una hermosa sensación al observarla, como si fuera de un ángel. Se acercó temeroso, con la intención de buscar alguna forma de quitar el farol de su poste y llevarlo consigo en busca de una salida. Pero apenas lo tocó, su vista fue cegada por un estruendo de luz. Al abrir los ojos nuevamente, lo primero que vio en el cielo fue una enorme luna llena. Hermosa luna llena. 


Luego observó a su alrededor. Estaba en algún tipo de parque, repleto de árboles con delgados troncos y hojas otoñales, donde cada árbol estaba bastante alejado del resto, permitiendo así una buena vista de toda la extensión del lugar. Además, pudo notar que habían grandes charcos de agua por todo el lugar. Era como un estilo de parque, el cual no tenía mas que árboles y charcos. Ni un solo ser viviente en todo el lugar. Ni siquiera una ardilla, una mosca o una hormiga. Solo el, solo Hyde, aunque dudaba si estaba vivo o no. ¿Qué era todo lo que estaba pasando? ¿Acaso estaba en el infierno? Sintió entonces una fuerte brisa pasar, llevándose con ella un montón de hojas.  


Comenzó a caminar con bastante inseguridad, abrazándose a si mismo, temiendo por lo que estuviera por venir, pisando hojas secas que habían caído de los árboles, estremeciéndose ante el ruido que estas hacían. Tenía miedo, estaba inseguro y se sentía solo. Más que nunca. Y para empeorar, una suave brisa tenebrosa comenzó a soplar, la cual venía desde sus espaldas y levantaba pedazos de hojas y veía cómo estos se perdían a lo lejos entre la niebla que comenzaba a aparecer. Aquello le asustaba de sobremanera, hacía que sus bellos se erizaran y, por mera ansiedad, volteó para asegurarse de que nadie le estuviera siguiendo, a pesar de que no había nadie allí… O eso creía. Y así fue, no vio nada, por lo que volteó nuevamente para seguir su camino y casi se le salió el corazón de lo que vio. Un leopardo, de ojos azules, observándolo fijamente a los ojos, comenzando a caminar a su alrededor de forma intimidante y mostrando sus colmillos. Mientras, su corazón aún se mantenía latiendo a mil por hora. ¿Qué hacer? ¿Correr? ¿Quedarse quieto? ¡¿Enfrentarlo?! Ver aquella fiera frente a si le recordó a cuando aún iba a la escuela y leyó el Canto Primero de la Divina Comedia. Era tal cual Dante lo describía: Un Infierno.

 No supo qué hacer en ese momento y no reaccionó hasta que la fiera comenzó a acercarse lentamente hacia él. Entonces su mente se puso en blanco y sin saber cómo, su cuerpo reaccionó a voltear y correr, correr lo más rápido que su cuerpo se lo permitía, con los ojos cerrados y temeroso de detenerse o de mirar hacia atrás. Pero tropezó y el golpe en el suelo le hizo abrir los ojos y ver hacia atrás. No había nadie, nuevamente. El leopardo desapareció, o lo dejó atrás, lo cual era poco probable. Se puso de pie lentamente, limpiando luego sus ropas que se ensuciaron con polvo y pedazos de hojas. Fue entonces cuando notó que estaba en un lugar bastante diferente al anterior. Los árboles a su alrededor creaban una especia de pasillo, por el cual había un sendero de tierra. En este, una banca para sentarse, por lo que se acercó y tomó asiento en ella, observando más detalles a su alrededor. Al final del sendero no se divisaba nada más que una brillante luz proveniente de más allá de los últimos árboles que alcanzaba a divisar y, repentinamente, pudo notar una sombra. No, más bien, era una silueta, una silueta humana. ¿Podrá ser Gackt que había venido por el?

 Se puso de pie con emoción, con el corazón acelerado de felicidad. ¡Gackt había venido por el, estaba seguro! Corrió sendero arriba a su encuentro, llorando de la emoción que sintió por saber que su amado había ido por el, y mientras se acercaba, lo divisaba cada vez mejor, ¡Era el! ¡Era el! ¡Estaba allí por el! Dios, qué feliz estaba. Cada metro que se acercaba podía verlo mejor. Pero no llegaba a su lado, por más que corría y corría. ¿Qué pasaba? ¿Por qué ahora Gackt se alejaba? ¡No Gackt, no te vayas! La desesperación comenzaba a florecer, no sabía qué ocurría, ¿Por qué ocurría esto? ¿Por qué su ida se basaba en desgracias? Pero… ¿Estaba vivo en realidad? Se detuvo. ¿Cómo saber que entonces, ese era de verdad el Gackt que conocía? Por que si estaba muerto, era imposible que él y Gackt estuviesen en la misma dimensión, o en el mismo lugar, ¿O acaso Gackt estaba muerto también? Observó nuevamente sendero arriba, la sombra de Gackt continuaba allí, dos lágrimas cayeron por su rostro, se agachó y se escondió el rostro entre las rodillas, abrazándose a si mismo para poder llorar. Así estuvo varios minutos, entristecido ante la falsedad de lo que era su esperanza de vida. Si, de vida, por que Gackt era lo único por lo que seguiría viviendo, por que de no ser así, ¿Por qué más lo haría? Gackt era ahora lo único que tenía… Pero, ¿Y si Gackt ahora ya no se preocupa de el? Entonces el mismo acabaría con su propia vida. No permitiría al mundo volver a hacerlo sufrir. Estaba en esos pensamientos cuando se le ocurrió levantar la vista. Extrañamente ahora estaba frente a esa sombra que había visto minutos atrás. Tenía la silueta de Gackt, sin duda, ¿Pero por qué sólo podía ver su silueta y su sombra? A pesar de aquello, podía ver que desde la oscuridad de aquella sombra se asomaba una mano ofreciendo ayuda. Rápidamente se secó las lágrimas, se puso de pie y dio un paso atrás. ¿Qué sucedería si tomaba aquella mano? No lo sabía, y fue justamente por eso que se atrevió a tomar la mano frente a si.

 Apenas la tocó se vinieron a su mente montones de recuerdos, cada uno de sus llantos, violaciones, gritos, golpes, tristezas, su madre. Su madre. Volvió a vivir en un minuto el día en que su madre murió, luego el día en que su padre por primera vez le pegó, después cuando Hiroshi entró en su vida, y por último, cuando lo violó por primera vez. Por primera vez podía recrear en su mente lo que ocurrió aquel día en que fue violado en estado inconsciente. Colapsó. Gritó fuertemente y comenzó a llorar de forma desconsolada, llevó ambas manos a su cabeza y la apretó fuertemente, como si haciendo aquello los recuerdos se disiparan. Lo siguiente que pudo hacer fue correr, correr y huir, como había hecho desde la muerte de su madre; huir del dolor. ¿Por qué la vida tenía que ser tan dura para el? ¿Valía la pena todo ese sufrimiento? ¿Dónde estaba Gackt? ¿Lo había abandonado nuevamente?  


De forma repentina, se detuvo. Algo extraño ocurría. Hace unos segundos tenía pantalones, zapatos y una camisa… ¿Por qué ahora tenía el delantal de hospital y los pies descalzos? Sentía cómo sus pies estaban adoloridos por las piedras en el suelo. Observó a su alrededor, ¿Cuánto habrá corrido? Ahora se encontraba junto a los rieles de una línea de tren. ¿Dónde estaba? No lo sabía. Se acercó a los rieles y se puso en la mitad de la línea. Se observó a su mismo unos segundos… Tenía el cabello largo y liso, muy sucio, al igual que sus pies y su cuerpo en general. ¿Qué estaba pasando? No lo sabía, pero quería que acabara. Entristecido, se sentó en el tablón que había entre ambos rieles, flectando sus piernas y abrazándolas, para luego posar el mentón sobre uno de sus brazos, con una expresión más que entristecida. Tenía tantas preguntas, pero ninguna respuesta. La más dolorosa, era si Gackt de verdad lo amaba como decía, o solo era lástima lo que sentía. 

El sonido de un fuerte silbato lo sacó de sus pensamientos, seguido de las vibraciones de los rieles del tren. Se puso de pie, y pudo observar a lo lejos una nube de humo negro, clásico de las locomotoras antiguas. Salió de la línea del tren, y vio como este se acercaba poco a poco, con bastante velocidad, que extrañamente fue descendiendo a tal punto que el tren se detuvo a su lado, y la silueta de un conductor le hizo una seña para que subiera. Por un momento dudó y algo que le llamó mucho la atención fue poder ver un reloj en blanco colgado de la parte delantera del tren. ¿Qué significaba aquello? El conductor del tren le dijo una seña, y le susurró ‘Sin rumbo’. Hora tenía mucho más dudas, ¿Qué clase de respuesta era esa? Se encogió de hombros y subió al vagón de carga del tren, el cual partió de inmediato, tomando gran velocidad. Se mantuvo sentado en el suelo, tal cual estaba en lo rieles, abrazando sus piernas y observando el camino. Al principio estaban en un completo bosque, luego pasaron por zonas rurales, donde veía siluetas de mujeres trabajando en los campos de arroz, luego pasaron por una especie de pueblo abandonado, lleno de sombras y siluetas paseándose como fantasmas por todos lados.  

Luego entraron a una ciudad, donde pudo sentir los ruidos urbanos típicos de Osaka. Pero, ¿Era de verdad aquello… Osaka? En un momento el tren se detuvo y vio la silueta del conductor asomarse al vagón. –Hora de vagar- Susurró con un tono de voz muerto, entonces hizo caso y bajó del vagón. De inmediato pudo sentir el frío nocturno de la ciudad, por lo que se abrazó a si mismo y deseó tener zapatos. Comenzó a caminar con bastante inseguridad, viendo siluetas por todos lados, hasta llegar a una esquina en especial. En una banca, junto a un farol, se encontraba una silueta de mujer, la cual podía diferenciar un poco. ¿Quién era? Se fue acercando, y hasta que estuvo a un metro de ella la reconoció. La mujer allí sentada, tan solo en ropa interior, con expresión de cansancio, giró el rostro y le sonrió de la forma más dulce que veía en muchos años. Un par de lágrimas cayeron por sus mejillas, y sonrió algo confundido, pero contento de poder ver a su madre. Aquello solo le comprobaba que estaba muerto, pero al menos, estaba con su madre ahora. La mujer le hizo una seña de que se acercara y tomara asiento, y así hizo, se sentó junto a ella y se acurrucó en su pecho, el cual estaba muy helado, pero se sentía cálido poder abrazar a tu madre y recibir un abrazo de vuelta. La extrañaba tanto.

Estuvieron así unos minutos, en silencio, hasta que ella habló en susurros. ‘Te estuve esperando, Hy-chan. Ven conmigo, debo mostrarte algo.’ Y luego de aquellas palabras la mujer se puso de pie, tomando la frágil mano de su hijo entre las suyas. Se puso de pie junto a ella y la observó llorando, a lo que ella respondió a darle un abrazo y levantarlo, como si aún fuese un niño pequeño. Su niño pequeño. Se abrazó al cuello de su madre fuertemente, y cerró sus ojos ante la calma que recibía de su parte. En la vida, ella había estado muy enferma, y debido a aquello murió, pero ahora parecía como si se estuviese recuperando, y aquello le daba alegría. Luego de una larga caminata, la mujer lo volvió a poner de pie en el suelo helado, le levantó el rostro, le besó la frente y lo tomó de los hombros para hacerlo voltear. Pudo divisar entonces un largo túnel, donde al final, una luz blanca e intensa alumbraba la silueta de un hombre. ‘Ve con él Hy-chan, te está esperando’ Susurró su madre, a lo que volteó a verla y, ante su mirada, sintió confianza de si mismo nuevamente, algo que no sentía hace mucho tiempo. ‘Estaremos juntos de nuevo algún día hijo, pero ahora, él cuidará de ti.’ Y entonces, su madre le dio un empujón, indicándole que debía partir. Temeroso, dio unos cuantos pasos y volteó a ver a la mujer, quien pacientemente veía cómo su hijo se alejaba nuevamente de sus brazos, pero debía hacerlo.


Caminó silenciosamente por el túnel, escuchando tan solo sus suaves pasos, pero cuando ya se fue acercando a la luz y a aquella silueta, comenzó a escuchar cosas. Un extraño ruido estridente le molestaba en los oídos, voces desconocidas las cuales no lograba entender, y un fuerte dolor en su pecho apareció. ‘Hyde, Hyde responde’. La voz de Gackt le estremeció, sin duda era el, esta vez sí era el. Corrió entonces hacia la luz y vio cómo aquella silueta le entregaba su mano. Cuando la tomó, el mundo se vino abajo, un enorme cansancio azotó su cuerpo, luces blancas e intensas molestaban en sus ojos recién abiertos y una de sus manos era fuertemente sostenida por Gackt. Una vez pudo divisar mejor qué había en su alrededor, vio a Gackt junto a el y le sonrió. Al parecer, había vuelto a la vida y Gackt estaba en ella, acompañándolo y preocupándose por el, tal cual su madre le había dicho.

20 febrero, 2011

Arte de Amar: Feliz San Valentin.

Konichiwa Minna-san!

Bueno, hoy les he traído otra primicia de San Valentin, pero para que lean esto necesito recordarles... ¿Se acuerdan del Fic 'Arte de amar'? Bueno, les he traído un especial de San Valentín de este fic. Espero les guste ^-^!

Coffee Break: Saint Valentine

Suaves rayos de sol penetraban por la ventana atravesando la delgada cortina y llegaba acariciando el rostro de ambos. Hyde se removió un poco en las sábanas, notándose abrazado de los brazos de su amado, su marido, su Gackt. Bostezó, se acurrucó en su pecho, y continuó durmiendo mientras intentaba evitar la luz del sol, pues estaba cansado. La noche anterior había sido agotadora, placentera, pero agotadora. Su marido, se había dedicado a mimarlo y atenderlo, para cuando fueron las doce de la noche y la fecha se cambiaba a 14 de Febrero, le susurró 'Feliz San Valentín' al oído, mientras lo hundía en placer y sudor. Nunca le había hecho el amor de forma tan intensa y amorosa, y ahora amanecía entre sus brazos.

En un momento, sintió una suave risa infantil, pero no le prestó atención. De seguro Hana había despertado y veía televisión como siempre. En ese momento la puerta de la habitación se abrió y sintió la risa de dos pequeños niños entrar al cuarto. No quiso moverse de donde estaba, la comodidad lo tenía perezosamente inmóvil. Mientras tanto los niños se acercaban a los pies de la cama.

- ¡Feliz San Valentíiin! -Gritaron al unísono ambos niños, despertando a Gackt y captando la atención de Hyde.
- ¿Qué hacen niños? -Preguntó Gackt aún adormilado, levantando el rostro para ver qué pasaba.
- Les preparamos el desayuno. -Habló primero Hana, dejando la bandeja del desayuno sobre la cama, con ayuda de su hermano.
- Lo hicimos con mucho amor. -Agregó entonces el pequeño Akira.

Ambos padres se sentaron perezosamente en la cama, observando atónitos la bandeja con el desayuno. A Hana se le tenía enormemente prohibido utilizar cuchillos, encender la cocina o el herbidor. Pero eso no fue obstáculo para ella. Los panes de moldes estaban en un pequeño panero, el queso y el jamón los sirvió en pequeños platos, la mermelada la sirvió en un posillo y preparó dos tazas de café sin ser servidos el agua caliente. Un par de servilletas y una cucharadita para vertir la mermelada. Además de un cuchillo para que los adultos cortaran el pan. Los adultos sonrieron enternecidos ante aquel gesto de parte de sus hijos, eran más que adorables.

- Qué bonita sorpresa. -Susurró Hyde.

Aquel fue el mejor San Valentín de todos. Nada mejor que el amor de tu pareja y el amor de tus hijos.

19 febrero, 2011

Feliz San Vampentine!

Konichiwa Minna-san!


Bueno, todo sabrán que últimamente he estado más ausente, y bueno, me gustaría poder retribuirlos así que he traído esto. Ya esta algo atrasado pero la intención es lo que cuenta xDDDDD


Feliz San Vampnetine


- ¡KAAAZ! -Gritó Hyde esforzando sus pulmones al máximo, con notoria furia.
- ¿Qué ocurre Doiha-chan? -Preguntó Kaz con completa calma, aquella que tanto le caracterizaba, mientras afinaba tranquilamente su guitarra en el sofá.
- ¿Dónde están mis cigarros? -Soltó con agresividad mientras se acercaba amenazante.
- Los boté a la basura. -Contestó con la misma calma de hace unos segundos.
- ¿QUE HICISTE QUÉ? -Se alarmó el más pequeño.
- Los boté a la basura. -Repitió, sin quitar su vista de la guitarra.
- ¡Ahora tendré que ir a comprar otra cajetilla! -Rechistó.
- Pues que te vaya bien. -Comentó el guitarrista.


El ahora castaño frunció el ceño con notoria furia, ¿Cómo se le ocurría arruinar la mañana botando sus cigarrillos? Tenía razón de que debía dejar de fumar, pero esa no era razón para meterse de esa manera en sus cosas. Además, ¿Qué se creía? Él no tenía el derecho de decidir por él, inclusive si era su novio. Pensaba todo eso mientras tomaba su chaqueta y salía del departamento para ir a por la cajetilla de cigarros. Entró al ascensor, bajó al primer piso y salió del ascensor de mala gana y con las manos en los bolsillos del pantalón. Una vez salió del edificio pudo notar un hombre apoyado en la pared, con una caja junto a sus pies y fumando. Fumando. Le daba mucha rabia lo que Kaz había hecho. Lo peor era que aquel hombre soltaba el humo del cigarro con un gesto de placer, como si se estuviese burlando de el al saber que no puede disfrutar uno de esos cilindros. Aquello le reventaba.

Caminó por la calle entre la gente, evadiendo las miradas de las muchachas que volteaban y decían 'Oh mira es Hyde-sama'. Se notaba de lejos que iba mal humorado, quizás por eso la gente no se le acercaba. Llegó al negocio que vendía cigarros, su negocio regalon donde siempre compraba sus Cherokee, entró y se puso frente a la caja registradora, donde como siempre, estaba el dueño.

- Buenas tardes Takarai-san. -Saludó el hombre de edad.
- Buenas Tardes Yamamoto-san. -Contestó de mala gana.
- ¿Que se le ofrece Takarai-san?
- Lo de siempre, un Cherokee de veinte.
- Lo siento, pero no puedo venderle cigarros hoy.
- ¿Que? ¿Como que no? -Rechistó molesto ante lo que escuchaba.
- Iwaike-san me ha pedido que no le vendiera cigarros.
- ¿Como? ¿Por que?
- No lo se, pero me ha pagado bien. Lo siento mucho Takarai-san.
- Bien, haga lo que quiera.

Dicho aquello, salió de mala gana del negocio. No podía ser que Kaz se había tomado aquella molestia, y para peor, ¡En San Valentin! Pero no se saldría con la suya, habían muchosn otros lugares donde comprar cigarros. El problema estaba en encontrar un local que vendiera los que el fumaba, por que los Cherokee eran dificiles de encontrar. Pero lo haría. Continuó caminando por la ciudad, manteniendo un lugar en mente en donde estaba seguro que vendían los preciados Cherokee. Lamentablemente, estaba bastange lejos. Pero llegaría hasta allí fuera como fuera, pero caminando, por que así podía despejar de su mente el enojo que tenía. Kaz se había pasado esta vez.

Finalmente, llegó al dicho negocio y como caídos del cielo estaban ahí las cajetillas de cigarros. Compró una, salió, encendió un cilindro y se fue con completa calma caminando de regreso a casa. Cuando llegó al edificio y entró al hall, vio bajar del ascensor a aquel hombre que había visto cuando salió, pero ahora no fumaba ni tampoco estaba con la caja. Extraño, pensó. Subió al ascensor y presionó el botón correspondiente a su piso, bajó luego del acsensor y caminó a su puerta para entrar al departamento. Tenía pensado reclamarle a Kaz lo que había hecho, peor al entrar, aquella idea desapareció.

Extrañamente el departamento estaba oscuro, alumbrado solo con velas y con un olor a manzanas que deleitaba enormemente. Se preguntó si era el departamento correcto, observó el número en la puerta y pues si era el correcto. Aún sin saber qué ocurría, cerró la puerta tras de si, examinando con la vista cada cambio en el lugar. En eso, Kaz se asomó en la puerta de la habitación. Se observaron unos segundos, hasta que Hyde habló, sabiendo que Kaz no habaría para dar el primer paso.

- Kaz, ¿Qué es todo esto?
- Feliz San Valentín, Hyde.

Hyde sonrió ampliamente y se acercó a Kaz, quien caminó también a su encuentro y le recibió en un tierno abrazo. Lo lindo de aquella relación, era que no todo se basaba en sexo, como era con Gackt, si no que había mucha confianza, ternura y por sobre todo, amor. Kaz era capaz de ser muy serio, pero también muy atento y cariñoso, y justamente eso fue lo que lo enamoró de el. Luego de aquel abrazo, Kaz le besó la mejilla a Hyde y le sonrió dulcemente.

- He preparado la bañera para nosotros, ¿Te gustaría ver la sorpresa que tengo para ti?
- Oh, claro que si Kaz. -Le contestó para luego sellar sus labios en un beso cargado de amor.

Juntos se fueron al baño, mientras Kaz le tapaba los ojos para no arruinar la sorpresa. Con aquellas atenciones se le había olvidado todo el enojo. Esa noche consumaron una vez todo el amor que tenían con una de las más placenteras que habían tenido, ambos llegando al paraíso en brazos del otro, y a la mañana siguiente, comprendió por qué Kaz había hehco lo que hizo. Necesitaba tiempo para preparar la sorpresa de San Valentín para su pequeño vampiro.

~Owari~

06 febrero, 2011

Moonlight [English][Gackt x Hyde]


[Hope you like it ^-^! And sorry if something isn't ok, I'm still leaning english ^-^!

This traslation is dedicated to Lu-crezia-san ^-^!]

Friday’s night, almost Saturday, just some minutes more for that. I was on the couch, drinking a coffee that, having prepared it a lot of time ago, it was warmth and really enjoyable, also, I was holding a cigar between my fingers. Even with the cigar and the coffee as a reliable way to relax, I was starting to be more impatient with every second. Hyde never, ever, ever came home after eleven at night if he had class at the next day, much less if he has to study for an exam for the next day at eight o’clock. If something happened to him? Impossible, he knows how to care of himself, even if he is really spoiled and capricious, he knows how to take care of himself very well. And if something happened to him, he could have called, or at least answered one of my many calls.



I looked at my wristwatch again; there was midnight, so it was Saturday, but Hyde wasn’t in home yet. Could he come out later from classes? No, the University closes at 11 o’clock; he would have already reached home. Will there be much traffic in the city? Curious and worried, I turned on the TV to see the Midnight News.



When the News finished, I looked at my wristwatch again, now there was 1AM and no sign of Hyde or traffic on the city. Which one is the next option? Would he be in a bar with his friends? I don’t think so, he could have called to tell me or at least he could call to go for him for not feeling safe after drinking so much, because if we are honest, Hyde doesn’t control himself when he is drinking or smoking. And if is cheating? No, it can’t be. Hyde? Infidel? So tender that he is, lovely and sweet, I don’t think that he could do that. But, could he be with someone? Where is he?



After another long time doubting and increasing my despair, I decided to go out looking for him, no matter where he was, I could go to Europe if it was needed, to Madagascar or Puerto Rico. Wherever. But I thought that would be right starting searching on his University and then all the way to home. I couldn’t even go out from the house when I opened the door and Hyde’s body slipped through the door, lying on the ground beside my feet. There he was, sleeping. When he fell to the floor from his support, he didn’t notice what was happening, he just was hugging his sketch pad and holding a pencil on his right hand, smiling and very lost in his dreams. There I stayed some minutes, looking at him carefully, admiring him and enjoying seeing him sleeping so happy, like an angel and, with the moonlight of that night lighting his face, he looked like a Greek god of Olympus brought to earth.



I crouched beside him, took carefully his sketch pad and I removed it from his hug. A beautiful drawing made by freehand of the moon was the first thing I saw and, paying more attention, I noticed that on the right top of the paper, with a beautiful calligraphy, said ‘From Hyde to Gackt’.



And thinking that some minutes ago I was doubting of him, of his fidelity, and he was just drawing the moon, sitting on the door of the house until he fell asleep. What a shame, Gackuto Camui! I took his things and I left them on the couch, I went back to him and I took his body carefully in my arms, praying to God that he won’t awake, and he didn’t. I closed the door with my hips, and I went with my little lover to our room, I lay him down on the bed and gently I stroked his face. Then I noticed how cold he was. How many minutes or hours he stayed there outside? I started to feel guilty for not going out to look for him before, maybe now he could catch a cold. I focused on get his shoes, his jacket, his shirt, all his clothes, and got into the bed. He shivered slightly when he felt the cold of the bed, but he didn’t awake, he just kept sleeping. Then, I did the same, I undressed and went to bed beside him, hugging his body carefully, trying to keep him warm.



I couldn’t avoid smiling and I thought that, when we wake up on the morning, I will give him whatever he wants, I will consent him as he deserves, and I will stay all day after his classes with him. He deserves that, because only him knows how to make me happy, with little things like what happened that night.

19 enero, 2011

Arte de Amar: Coffee Break


¡Hola a todos! Se me ocurrió escribir como una pequeña reseña extra para el Arte de Amar. No es relevante con la historia, no cambia nada de lo ya escrito, es más que nada como un "Fuera de escena". Bueno, aquí va:

† Coffee Break † 

‹ Algo que toda persona en este mundo debe aprender de una u otra manera, es que NO puedes dejar dos niños sin supervisión de un adulto. Jamás se debe cometer el error de Hyde. Eran las nueve de la noche cuando Gackt llegó a casa luego del trabajo, encontrándose con una escena que no supo si reírse, indignarse o remendar a los niños... O a Hyde. 

- Hana-chan, ¿Qué están haciendo? -Preguntó intentando mantener un tono de voz neutro.
- ¿No te gusta cómo quedó, papá? -Contestó felizmente la niña, dejando su pincel a un lado de las temperas.  

Claro, ella esperaba que su padre estuviera orgulloso de 'La obra de Arte' que había realizado. Pero claro, no era apropiado lo que hizo, pero qué va, es una niña de seis años acompañada de su hermano menor que alababa todo lo que hacía. 

- Si hija, está muy bonito. -Dijo luego de unos segundos, intentando no reír.

Entonces la niña se bajó del sofá, le hizo una reverencia a su padre y tomó sus cosas para volver a su cuarto a buscar qué más hacer, seguida de su hermano menor, quien llevaba un par de cosas también. Mientras, Gackt no sabía cómo despertar a Hyde que dormía boca abajo en el sofá, a torso desnudo. Y mucho menos no sabía cómo decirle que tenía el tatuaje de la salas hermosamente pintado con los colores del arcoiris. De seguro entendería que la niña era 'Toda una artista' como él. ›