21 agosto, 2011

Capítulo IV: Baile

"Quien ha nacido para danzar, no lo sabe dejar".
Anónimo

Una Mamá Durmiente,a GACKT fanfiction Story

Capítulo IV: Baile

Había pasado una semana desde que Gackt, Hana y Hyde habían visto a Nya. Aquel día, Gackt le había dado una tarjeta con su número anotado, diciéndole que la llamaría para un trabajo. La verdad era que una de las bailarinas debía retirarse por lesiones y por que pronto sería madre, así que Gackt había decidido hacer una especie de casting para una nueva bailarina. Si era la verdadera...aquella prueba lo demostraría.

-Gina, por favor comienza la selección.- dije tras el cristal. Las bailarinas harían una rutina improvisada con una canción, tendrían 1 minuto para pensar y luego... sería la prueba. Ellas no podrían verme pero yo si, así podría notar su verdadero desempeño. Con una señal, Gina asintió y abrió una puerta por donde entraron 20 mujeres de entre 18 y 40 años, todas ellas excelentes bailarinas con un buen curriculum. De pronto, sobresalió la cabellera roja de Nya y Gina se giró hacia el cristal, mirando conmocionada. Luego, recuperó la compostura y salió por una puerta anexa trayendo del brazo a Hazuki, la otra bailarina del grupo que también perdió los colores al verla. Automáticamente, en un susurro, le dije a uno de los staff que estaba a mi lado que saliera y comenzara la audición.


-Gackt-san...es Annya...no puede sino ser ella...- dijo Hazuki siendo apoyada por una conmocionada Gina.- Sus movimientos, su mirada, esa improvisación...era imposible decirle no, Gackt-san...
-
Gracias...

Horas después, Gackt estaba en su casa, esperando a su hija llegar de las lecciones de baile. La conversacion que tuvo con Hazuki y Gina se repetía miles de veces en su cabeza. Luego de haber perdido a Annya, Hazuki y Gina habían sido como unas madres para Hana mientras estaba en el set, y dado que ambas eran las madrinas de la pequeña, era obvio el más que amor por su pequeña. De hecho, Hazuki fue su primera bailarina y por medio de Annya fue que tanto Gina como ella llegaron a trabajar con el...así que la muerte de Annya fue un golpe para todos los del círculo. Y ahora... como si fuera un fantasma, Nya volvía a aparecer...

-Sera cierto... o solo es mi anhelo de ... volver a verla...
-En que piensas, cariño? -
dijo una voz interrumpiendo su monólogo. -Nada, Yuki... vamos a dormir...



Días después, era hora del primer ensayo y la presentación oficial de Annya... "se llama Nya" se repetía Gackt cada vez que la veía. Si era ella...lo demostraría, pero estaba seguro...tan seguro de que cada vez que la veía su corazon gritaba, la llamaba...la anhelaba. Y que cada vez que la saludara, ella correspondiera con una sonrisa dulce, amable...lo hundía aún más.

-Buenos días, Gackt-san.
-Buenos días, Nya... Hoy serán los primeros ensayos, estas lista? luego de esto deberás ir con el estilista y que arregle tu cabello y con el modista para ver tus medidas, debemos confeccionar todo tu atuendo para el próximo tour...
-Claro. Si debo tinturarlo, cortarlo, lo haré... solo que desde que...
-Desde que? -
Preguntó Gackt al verla interrumpirse de pronto.
-No, es solo que... desde que desperté hace 3 años del coma en el que estuve por 10 años o más... que se que lo tengo rojo, aunque creo que no fue así antes...
-Te incomoda cambiarlo?
-No, para nada...
- dijo ella sonriente. Iba a preguntarle algo más pero Hazuki la llamó. - Lo siento, con su permiso, Gackt-san...
-adelante... eh! Nya!
- gritó Gackt luego de unos segundos mientras se alejaba, llamando la atención de los que estaban a su alrededor. Avergonzado por haberse comportado así, caminó suavemente hasta llegar a su lado. - Tienes...algo planeado para esta noche?
-eh..? esta...noche?
- repitió ella tartamudeando.
-Si... hoy... quisiera que cenaras conmigo y Hana... y unos amigos, para introducirte en el círculo...
-Ah...si, claro.
-Entonces... paso a recogerte a la salida de los ensayos.
-Claro. Hasta entonces, Gackt-san. -
Dijo ella y con una leve sonrisa y las mejillas sonrojadas, fue hacia donde Hazuki y comenzaron a ensayar una rutina para el próximo Tour.

Gackt se quedó observándolas mientras fingía trabajar en la computadora.


-Es ella, no crees? nuestra Annya...-
dijo una voz detrás suyo en un susurro.
-Lo se, You... debe ser ella... necesito que sea ella...
-Y.. que harás si de verdad lo es?
-No lo se...
-No cometas una locura...
-No lo haré.-
Respondió Gackt firmemente, volteando a mirar como Nya y Hazuki, junto a Gina y Kazuya y dos bailarines más practicaban la rutina de "Papa lapped a Pap lopped", con una coordinación específica. De pronto, You apretó su hombro derecho en estado de Shock mientras veía a Nya hacer aquel paso que fue uno de los últimos que estuvo creando antes de volar hacia Rusia... a su muerte. Un paso que era como secreto de estado, nadie sabía de el.

-Nunca podremos olvidar ese baile, cierto Gacku? - susurró You cogiendo una silla y sentándose a su lado.
-Nunca...

Y es que aquel paso, aquel movimiento había sido creado un día en la nieve, cuando Gackt le pidió matrimonio ... y se habían enterado de que la pequeña Hana venía a este mundo.

-Ella será...por siempre mi ángel sin rostro...-
murmuró Gackt antes de voltear su vista a la laptop y concentrarse. Aún tenía muchas cosas que lidiar... y su mente era un caos. Pero si ella, ella... era su Annya... lucharía hasta las últimas consecuencias por recuperarla. Incluso saber donde había estado esos 13 años. Lo que Gackt no sabía es que era remover un dolor insuperable... uno demasiado que traería sangre, dolor y lágrimas.




19 agosto, 2011

Snow Drop


 Desde niña siempre me ilusionaba con que algún día conocería la nieve, en que podría tocarla y sentir su frío en mis manos. Soñaba con que algún día vería caer la nieve desde mi ventana. Pero esos eran solo los sueños de una niña que se contentaba con verla en televisión, pues en donde vive es casi imposible que nevase.
Doce años más tarde estoy viviendo con mis tíos, en Santiago, donde cada mañana amanece con un frío horrible y que se dispersa a medio día, para volver con toda su fuerza a las siete de la tarde. Pero hoy no fue así.
Amaneció lloviendo, con el cielo oscuramente cegado por las nubes y una cordillera con sus  cumbres escondidas tras las nubes que no dejaban de llorar sobre nosotros. Comenzó a ritmo lento, y la temperatura comenzó a bajar, por eso yo estaba acostada, en el cuarto de mis tíos, con la cama tibia y la estufa prendida, un café con leche entre mis manos y una comedia de humor norteamericano en la televisión. Entonces se cortó la luz.

Por un momento pensé que debía estar lloviendo fuerte para que se cortase, pero el sonido de mi móvil interrumpió mis pensamientos. Contesté, y mi tía, con su voz alegre y medio traviesa me advirtió de lo que estaba realmente pasando. “Asómate a la ventana”, dijo ella. Me puse las pantuflas y caminé hasta el cuarto de junto, donde la ventana daba a la calle. Observé a través del vidrio y vi caer la lluvia. “Está lloviendo”, le contesté. 

“¿En serio? Aquí está nevando, allá lueguito comenzará a nevar” En el momento no lo creí, sonreí de medio lado y pensé que era una broma. Pero apenas dos minutos después de cortar la llamada, vi pasar frente a mis ojos una capa de copos de nieve que caían en el asfalto y se deshacían en agua. Pasados los minutos comenzó a armarse de fuerzas, y los copos caían unos sobre otros. Por primera vez en mi vida, vi caer la nieve. Estaba nevando, y yo estaba llorando de felicidad, había cumplido ese sueño infantil de disfrutar de aquello que en su momento tanto anhelé. 

18 de Agisti de 2011, Las Condes, Santiago.