01 diciembre, 2010

Arte de amar [Gackt x Hyde] Capítulo IX

Capítulo IX


Se mantuvo completamente paralizado por unos momentos, no podía creer la mala suerte que tenía. Encontrarse con ella podría ser el peor augurio que te podría ocurrirle, ¿Por qué ella? ¿Por qué ahora? No lograba comprender cómo era posible que el universo estuviese en su contra. ¿Estaba acaso pagando por algún pecado? ¿Por alguna vida pasada? No, no podía ser, las cosas así no son justas. No había razones para aquello, siempre había deseado lo mejor para los demás, le llamaban ángel por eso. ¿Por qué? ¿Por qué? No lograba contestar a ninguna de aquellas preguntas. 


- ¿Haido-kun? -Megumi rompió el silencio de asombro en el que Hyde había caído.
- Em... Megumi-san, qué coincidencia encontrarnos. -En su interior, comenzaba a odiar las consecuencias.
- ¡Vaya que si! Ne, Haido-kun, anoche te fuiste muy deprimido, nos preocupaste, ¿Te ocurre algo?
- No es nada, puede que sea el estrés, sólo eso.
- Pero, ¿Estrés de qué? Ayer dijiste que no trabajabas ni estudiabas. -Hyde pudo notar algo en sus palabras, ella intentaba conseguir información, o quizás tan solo estaba teniendo una mala actitud.
- Por eso, es deprimente, y estresante. 
- Oh, ya veo, ¿Y qué piensas hacer? Podrías decirle a Gac-kun que te ayude con eso, ¿No crees? -Gac-kun, ¿Por qué debía llamarlo así frente a él? La noche anterior no le escuchó llamarlo así.
- Quizás sea buena idea, ¿Sabes dónde está ahora? Tengo tiempo libre y podría pasar a verlo en estos momentos.
- ¿Ahora? -Nuevamente Hyde notó algo, ella no quería que se encontrara con Gackt.- Pues no sé, siempre está muy ocupado en muchas cosas.
- Ya veo, ¿Podrías darme al menos su dirección? -No podía negarse, de ser así, delataría sus intenciones de mantenerlos alejados.
- Ehm... Claro.


Vacilación, con eso Hyde confirmó todas sus intuiciones. Megumi sacó una pequeña agenda, de esta desgarró una hoja y escribió una dirección. Hyde la recibió con gusto, le sonrió y guardó el papel en el bolsillo de su chaqueta. Quizás considere la idea de averiguar si la dirección era falsa o la correcta pues no sabía si confiar o no en ella. 


- Gracias Megumi-san, ha sido muy amable.
- No es nada, Haido-kun. -La chica sonrió falsamente e hizo una leve reverencia como despedida.- Nos vemos luego.


Después de aquello la chica se retiró, por lo que Hyde perdió la vista de su figura entre la gente. Sonrió suavemente, al parecer, había dado vuela las cosas, ya no era tan malo el hecho de haberse encontrado con ella. Lo curioso era que al parecer ella prefería que entre él y Gackt no hubiese contacto, ¿Se habrá dado cuenta de las cosas? ¿Pero qué cosas? Había mucho que hablar con Gackt. Continuó su camino por el parque, pensando en esas "cosas" que debía hablar con él. Por que las intenciones de hablar estaban, pero aún no tenía claro qué era lo que debían hablar. ¿Le diría acaso lo que sentía por él? ¿Qué sentía por él? No lo sabía bien, en ese momento, sólo sabía que había llegado a la esquina de siempre, donde todo había comenzado. Donde vio por primera vez a un hombre misterioso y atractivo que le salvó la vida. 
Inconscientemente había llegado a aquel lugar, tan cerca del café en el cual tan solo la noche anterior había pasado un muy mal momento. Suspiró resignado ante su propia inconsciencia que lo llevaba a tomar caminos como ese y caminó en dirección al café con intenciones de entrar y beber o comer algo. Pero ahí estaba Gackt, lo encontró sin siquiera buscarlo. Gackt notó la presencia del menor en la puerta del local, lo observó mientras bebía un poco de café y dejó la taza sobre el plato en la mesa sin sacarle la vista de encima. Hyde por su parte, entró al lugar y se sentó frente a Gackt, tomando valor de quizás dónde para soportar esa mirada en la cuál ambos se observaban eternamente sin decir nada, ambos esperando a que el otro hablara primero, como también ambos sin saber qué decir. 


- ¿Te invito a un café? -Comenzó Gackt. 
- No, gracias. No deseo beber nada. -Ya no podía, tenía un revoltijo en el estómago.
- ¿Algo de comer?
- No, tampoco.
- ¿Entonces? ¿A qué vienes?
- Pues... Quería hablar contigo. 
- ¿No me digas? -Gackt hablaba con sarcasmo. 
- Quiero hacerte una pregunta.
- Pues hazla.
- ¿Qué carajos nos pasa?


Aquellas palabras generaron otro largo silencio, en el cual ambos se observaban con una intensidad que, al parecer, jamás acabaría. Durante tanto silencio ambos comenzaron a reflexionar, pero no llegaban a ninguna conclusión. Hyde por su parte continuaba tenendo aquel revoltijo de pensamientos que no le permitían concluír en nada, mientras que Gackt mantenía la mente casi en blanco y se preguntaba los por qués de los por qués, terminando en un suspiro que sacó a Hyde de sus pensamientos e hizo que le volviese a prestar atención. 


- Mira Hyde. -Volvió a suspirar.- La verdad es que yo... 


Y Gackt fue interrumpido por un impulso que atacó a Hyde e hizo que se pusiera de pie, se acercase y estirara un brazo para tomar a Gackt del cuello y acercarlo para besarle con todas sus ganas. Gackt en un instante quedó paralizado de impresión, pero sin pensarlo correspondió, aquel beso era algo que ambos anhelaban secretamente, era la llave para dejar salir sus sentimientos y finalmente aquella llave abría la cerradura de sus corazones. 
Aquel beso duró al menos un par de minutos y el momento de separarse fue eterno, no deseaban hacerlo, se quedaron viendo a los ojos con aquella cercanía por lo menos otro minuto más, hasta que cada uno cayó en la cuenta de lo que habían hecho y, al menos a Hyde, le embarcó un sonrojo enorme y volvió a tomar asiento, cabizbajo. Gackt no podía creerlo, con un solo beso se había arreglado todo, silenciosamente.


- Este... Hyde. 
- ¿Si?
- ¿Quieres ir a dar un paseo?
- ¿Como en una cita?
- Claro, ¿Por qué no? -Hyde sonrió, al igual que Gackt.
- Está bien. -Se pusieron de pie y, tomados de la mano, salieron a caminar al parque.






Después de finalizar la historia los pequeños niños que escuchaban atentos se impacientaron y acercaron al castaño con impaciencia.


- ¡Tío Tetsu! ¿Y luego qué pasó con ellos? -Preguntó la niña.
- Se prometieron amor eterno, Hana-chan
- ¿Y cómo ocurrió eso? -Preguntó el otro pequeño.
- Pues, mi querido Akira-chan, dicen por ahí que el amor no es sólo un sentimiento, es también un arte. En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza.
- ¿Y cómo fue que se prometieron amor eterno? -Preguntó nuevamente la niña.
- Pues, por lo que me contaron, fue algo como... -La voz de Tetsuya se vio interrumpida por el sonido de la cerradura de la puerta de entrada, seguido de un muy contento Hyde entrando al departamento.
- ¡Papá! ¡Papá! -Exclamó la niña mientras corría a sus brazos, seguido del más pequeño, Akira.
- Hola pequeños, ¿Se portaron bien con Tetsu? -Los recibió a ambos con un abrazo.
- Claro que si, siempre se portan bien cuando les cuento historias. -Ambos niños rieron por lo bajo.- ¿Cómo te fue hoy en la exposición?
- Bien, mis pinturas se hicieron bastante famosas hoy. -Rió suave.
- Todo un artista. -Comentó el castaño, poniéndose de pie.- Bien, ya me voy. Dale mis saludos a Gackuto cuando llegue. 


[Notas Finales: ¡¡No sé si dejarlo hasta aquí o seguirlo!! ;O;
Espero lo disfruten <3


Por cierto, la mitad de esto lo escribí después de una junta del Euphoria Team xD! Como a las 9 am xD! Y con mucho Ron en el cuerpo xD!]

1 comentario:

Katrina de Valois dijo...

fuuuuuuuuuuuuck!!q ternuuraaa~~~~!!!
haha! ese ron te inspiro?? xD!! me estresan ls capt tan cortos, pero igual lo sigo leyendo xq sta muy bello ^^!! tk , naku-chan^^ cuidate^^!