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11 noviembre, 2011

Capítulo V: Principessa risveglia il tuo sonno eterno

Una Mamá durmiente, a Gackt Fanfiction Story


Capítulo V: Principessa risveglia il tuo sonno eterno

Perché quando si dimentica qualcosa, è a causa di un incantesimo.

Esa noche, Gackt se había concentrado en terminar la letra de la nueva canción. Oblivious ~顔のない天使~, era su nueva canción, estaba concentrado en terminarla...Y quería mostrárselas tanto a You como a Chacha. Estaba concentrado en ello que omitió el mensaje de Yuki en su iPhone y terminó la letra en dos horas.


Cuando levantó la vista, vio a Hana bailando en el comedor una de sus coreografías. Sonrió suavemente mientras la veía bailar, tenía una gracia inédita. Obviamente, se repetía Gackt, no era suya, pero su pequeña - ya no tanto - poseía también una voz hermosa.



-¿En qué piensas, papa?- Le preguntó Hana sacando de su ensoñación a Gackt. -En lo hermosa que eres...- admitió.


-Hay Papá...-dijo la niña sonrojada- ¿qué haremos hoy? dijiste que veríamos al tío Chacha y al tío You... ¡ah~! y También al tío Hyde~...


-Te tengo una sorpresa
- dijo Gackt genuinamente- invité a alguien...




Horas después, Gackt buscaba en su teléfono el número de Nya. Se había arreglado y esmerado en arreglar a Hana más de lo usual haciendo que la niña lo mirara con una ceja alzada. Ni cuando Yuki iba se arreglaba tanto.


-A quién llamas? - pregunto Hana.


-A nuestra acompañante hoy...- dijo Gackt sonriendo aún más, causando cierta sospecha en Hana. Sin preguntar nada más, Gackt marcó y habló unos segundos antes de subirse con su hija en el auto, conduciendo por las calles de Tokio, bellamente iluminadas por las luces mientras el otoño se acercaba. En silencio, Gackt condujo hasta unas casas en las afueras de la ciudad y bajó.


-Espera aquí.-
ordenó y la niña asintió, mirando sospechosa a través de los vidrios templados. Cuando vio quien era, sonrió sospechosamente y se cambió al asiento trasero arrugando un poco su vestido.


-Gackt-san, gracias por invitarme.-
dijo Nya sonrojada. Vestía un sencillo vestido negro con abrigo y el cabello recogido cuidadosamente. Gackt solo asintió y le ofreció su mano y la iba a llevar hacia la parte trasera cuando vio un pequeño dedo asomarse por la ventana. Sonrió y Nya lo miró fascinada pero igualmente de sonrojada.
-Hana...esta atrás. - Dijo Gackt y Nya se soltó de él avergonzada pero Gackt volvió a tomar su mano insistentemente y la llevó al asiento del copiloto.


-Hola- sonrió Nya saludando a Hana quien se inclinó hacia adelante para besar su mejilla.

-Hola~! – respondió la niña entusiasmada pero al ver a su padre acercándose solo le guiño un ojo y se sentó tranquilamente.

En silencio, Gackt condujo hacia la casa de Hyde, donde sería la reunión. Normalmente, solo iban Hana y Gackt, sin Yuki, pero esta vez Gackt no se pudo contener y la invitó.

Ya en la casa de su amigo, Gackt estacionó detrás del coche de Chacha y You y abrió la puerta para que bajara su hija y luego fue hacia donde Nya, quien sujetó su mano temblorosa.

Soltando una risa coqueta quien hizo que Hana alzara una ceja sonriendo burlonamente, y Nya agachara el rostro, sujetó a sus dos acompañantes del antebrazo y las guió dentro, donde los 4, Chacha, You, y Hyde junto a su hijo jugaban cartas y veían álbumes de fotos de tiempos pasados.

-Esta la tomé yo…donde estábamos? En… Sapporo? –dijo You sonriendo con una copa de vino en las manos- Creo… fuimos a un concierto de L’Arc~ Gacku quiso ir encubierto para molestarte por no atender a la final del Concierto suyo…

-Sí, y luego tuve que decirle “Gacchan…Megumi…” y me desmayé…- señaló Hyde descostillándose de la risa – Ese día nació este pequeño~ -dijo Hyde algo sentimental desordenando el pelo de su hijo.

-Ah, pero miren quien llego…si es el Rey de la Colina y la pequeña…y…A-A…?- dijo Chacha quedándose sin palabras mirando hacia Nya. La joven caminó hacia él y les saludó con una pequeña reverencia a todos – Gusto en conocerlos formalmente… Soy Nya Petrova… soy la nueva bailarina de Gackt-san, el me invitó hoy…- dijo sonrojándose.

Chacha miró hacia Nya y asintió y le dio la mano antes de pararse a su lado.- Ven, dame tu abrigo y siéntate…iré por unas copas para ustedes…y algo de bebida para la bebita de papá…- dijo ya más recompuesto mientras le sonreía a Hana.

-No soy una bebita! – dijo pero fue tras él. Gackt negó con la cabeza y condujo a Nya a un sillón de dos, causando una sonrisa sospechosa también en You.

-Así que eres la nueva bailarina de Gacchan…y de dónde eres? No luces japonesa...

-Ah…según los médicos soy rusa…pero estaba viviendo en Francia…

-¿Según los médicos? – preguntó Hyde prestándole atención mientras dejaba que Gackt y You hablaran a solas.

-Ah…mmm…Hace… tres…no, cuatro años…los médicos dijeron que desperté de un coma…un accidente de tránsito o algo así. Perdí la memoria pero lo único que recordaba era Nya…así que ese fue mi nombre...

-Ah…y bailarina? Debes ser excelente…

-No~~ no tanto.- dijo la joven avergonzada

-Vamos~… no niegues, no cualquiera trabaja con ese demonio…- dijo soltando una leve risa a la que se unió Nya.

-Parecen señoras en medio de una charla de junta de viejas…- dijo You entrando a la conversación riendo.- pero si, nadie trabaja con el demonio y sale vivo para trabajar con otro…

-Desagradecidos…- murmuró Gackt antes de sonreírle a Nya, quien bajo su mirada sonrojada.

-Hey~! La comida está servida~~! – dijo Chacha entrando en el salón. Rápidamente, se levantaron todos y fueron hacia el comedor. La conversación giró en torno a Nya durante un rato y luego, para no agobiarla, la cambiaron por el foco del nuevo Tour de Gackt, la segunda Parte del Réquiem.

-Tú explotas tu trabajo hasta morir…- murmuro Hyde

-No exploto, es algo que tenía planeado desde hace mucho…- se defendió Gackt. – Pero esta trama es más dramática…y ya me conoces, aquí termina…

-Oh, si, ahora que recuerdo, aún no termino de leer el guión.- apuntó Chacha a la conversación.-

-guión? Gacchan~! – dijo riendo dramáticamente Hyde. En una especie de otro mundo, Hana se encontraba conversando con Hana y el hijo de Hyde, entretenidos. De reojo, Gackt le observaba y suspiraba interiormente, implorando que si fuera ella…que lo fuera.

Luego de la cena, los hijos de Gackt y Hyde fueron a un cuarto de juegos de computadora. Como si fueran gemelos, los niños sabían exactamente lo uno del otro, y Nya notó que, pese a que lo ocultaban, había una pequeña atracción entre ellos.

De pronto, tuvo que afirmarse de una pared sintiéndose mareada. Hyde, notándolo pues Chacha y You y Gackt discutían una idea del Réquiem, se volteó y la sujetó de la cintura suavemente.

-Estas bien? – murmuró Hyde preocupado haciendo que los otros tres se voltearan a verlos.

-Hmm…si…solo…mi cabeza…- murmuró de vuelta, suspirando pesadamente.

-Te traigo algo para el dolor? – preguntó Chacha.

-No…ya se quita…que raro…- murmuró poniéndose de pie firmemente mientras Hyde la tomaba de un brazo y You del otro guiándola hacia un sofá mientras You y Gackt los seguían.

-Nunca me había pasado antes…menos así…

-¿Qué pasó? – preguntó You intrigado entregándole un vaso con agua.

-Solo…creo que recordé algo…pero es confuso…olvídenlo…-dijo y sonrió dulcemente, dejando a Gackt con el corazón en la mano.

Intentando remover ese momento, incómodo para todos, más para Nya e indirectamente, para Gackt, los 5 se dedicaron a charlar entre risas y bromas, y recuerdos, Nya más que nada escuchando y viendo la relación de los 4 restantes.

De pronto, Gackt se levanta y va hacia un estante y saca un álbum gordo.

-No, ese álbum no~! – dijo Chacha entre risas.- Ese…tiene nuestras peores fotos…pero los mejores recuerdos…Aquí podrás ver a Gackt…sin maquillaje y con la cabeza enterrada en la nieve…- señaló entre risas una foto arrancándole el álbum de las manos a Gackt y buscándola entre el mar de fotografías, señalando a la que se refería.

Nya se inclinó para verla sintiendo el brazo de Gackt en su cintura, quien no había parado de sujetarla ni un instante, viendo sonriente la fotografía: Gackt lucía su cabello rubio con rastros de nieve en el rostro y el cabello, una sonrisa sincera y a un igual Hyde sacudiendo su cabello. De pronto, se vio alejada de esa realidad y su mente viajó dentro de si misma, entre los recuerdos.

~~

Gacchan~! Todo es tu culpa…mira! Anya se rie de mi! No es justo, Gacchan~~~ no lo es…ayúdame, Youuuu~~~~ - vociferaba entre risas Hyde.

Deja de quejarte y mira…hasta Megumi se ríe con Anya…- dijo Gackt haciendo pucheros.

Maldición.- dijo entre risas Hyde sujetándose de You mientras este lo ayudaba a pararse y Chacha a Gackt. Lentamente, Gackt caminó hacia ella y le tiro a la nieve otra vez entre risas. Lanzando silbidos y risas, los demás hicieron lo mismo alrededor con su pareja entre risas.

Nunca te rías de mí en la nieve…ni me apuntes con tu dedo…-señaló Gackt tomando la mano de ella y lamiendo la punta de su dedo.

-Por qué? – Preguntó ella debajo de su cuerpo.- me vas a comer?

-Algo así…y eso rompería el encanto de la princesa sobre mi…no tendría fuerzas…- murmuró Gackt inclinándose para besarla suavemente, sin prisas.

-Calma…Shh…estoy aquí…- dijo ella sonriéndole dulcemente.- Aunque te comas a la princesa… Estoy aquí…- murmuró ella tocando su pecho a la altura de su corazón.- Siempre.”

~~

-Anya…Nya…por favor, despierta…Nya…Calma…Shh…estoy aquí…- dijo una voz suave pero varonil haciendo que la joven abriera sus ojos.

-Ga…Gacku…? – dijo ella observando el rostro del hombre frente a ella.- Eres tu…- murmuró soltando una lágrima y subiendo una de sus manos a su rostro para acariciar su mejilla.- Eres tu…Estoy de vuelta…Ya…recuerdo…todo…-murmuró antes de sumirse en una nueva oscuridad escuchando gritos a lo lejos pero no podía responder, no podía moverse… pero ahora recordaba todo: El Hechizo se había roto.

~Fin Capítulo V~

09 octubre, 2011

Memories.


Cuando abrí los ojos, o sentí haberlo hecho, estaba todo oscuro. ¿Dónde estaba? ¿Acaso finalmente alcancé la muerte? Mi respiración era lenta, mi cuerpo estaba débil, apenas y podía pensar, darme cuenta de lo que estaba sucediendo. Aunque en realidad, no sucedía nada. Mi cuerpo se encontraba atrapado en los confines de la oscuridad y la incertidumbre. Intenté moverme, y ahí estaba, enterrada en mi pecho. Aún podía recordar el momento en que se me acercaba. ¿De verdad estaba muerto? ¿Se había acabado todo? Entonces, ¿era cierto? Una estaca era el final de un vampiro. En ese momento recordé lo que mi creador había dicho alguna vez: “No importa lo que digan los humanos de nosotros, nada es verdad, o quizás si… Nuestros orígenes y nuestra naturaleza son muy inciertos” Después vino su larga explicación de que desde la creación de los vampiros han pasado tantos años, hemos perdido el conocimiento de nuestras propias cualidades, y que al vivir cada cual por su cuenta, jamás se ha logrado desmentir las creencias humanas sobre nosotros. Y ahora que una estaca me ha matado… Ningún vampiro se va a enterar, y el mito seguirá en la mente de la gente, en la mente de los vampiros. Algunos creyendo que es falso, otros que es cierto. Pero ¿quién puede comprobarlo? Ningún vampiro me vio morir, ¿O si? Intenté tocar la astilla, sacarla, pero mis manos apenas se movían. ¿Por qué? ¿Habrá sido por perder mucha sangre? Aún puedo sentir cómo la herida la deja fluir. Pero, si puedo sentir, ¿significa que estoy vivo? ¿Qué me puede demostrar si estoy vivo o muerto? Todo está oscuro, tan oscuro... No puedo moverme, apenas siento parte de mi cuerpo y mi mente divaga. Dicen los humanos que los vampiros no tienen almas, que por eso no tenemos reflejo. Entonces, ¿estoy vivo? ¿O soy un alma? ¿Qué es lo que me sucedió? Cerré mis ojos nuevamente, creo, y me puse a recordar. Intenté pensar en mi infancia, pero ya estaba muy lejana. Con suerte pude reconstruir una imagen de mi madre, amasando lo que sería el pan para la semana, a la espera de que mi padre llegara a casa, viendo pasar a las geishas por la avenida, acompañando a los samurais que volvían a la ciudad después de la guerra. ¿Qué año era ese? No lo recuerdo. Me impresiona lo frágil que es la mente humana, olvidan tan rápido. Llego a envidiarlos, siendo vampiro, es casi imposible olvidar, recordamos muy a la perfección todo lo que vivimos, por más duro que sea. Por eso no hay mejores historiadores que nosotros, por que vivimos la historia, no la olvidamos y vivimos para contarla por el resto de la eternidad. Respiré profundo, buscando algo de relajación, intentando recordar, pues en ese momento, no tenía nada más por hacer.

Veinte años tenía yo en ese entonces, trabajaba en el dojo a dos casas de la mía, aunque no era gran cosa. Tan sólo debía ayudar a las jovencitas que hacían el aseo. Que si necesitaban agua del pozo, que si había que cargar los kilos de papas desde la bodega a la cocina, que si había que acompañar en las compras para traer los víveres. Soñaba día y noche con poder asistir a las clases en el dojo, quería aprender a usar la espada, ser un samurai. Pero eso no era para mí, el destino dijo que no sería así. Esa noche había discutido con mi padre, ya no recuerdo el motivo, como dije, la mente humana es débil. Pasaba por el puente que daba al pasillo de cerezos en la calle, cuando vi a un vagabundo acercarse. Parecía un mendigo, pero al verle de cerca era un viajero. Estaba débil y pálido, caminaba vacilante, como si estuviera a punto de desmayarse. Le ofrecí ayuda, y  tan sólo me pidió que lo ayudara a cruzar el puente. Grave error, apenas pasé su brazo por sobre mis hombros para ayudarlo a caminar, sus dientes se acercaron a mi cuello como imanes. Desde ese minuto en adelante recuerdo todo a la perfección. Dolor punzante en mi cuello, como si estuviera por morir, una debilidad tremenda atacó mi cuerpo y el deseo de vivir, el arrepentimiento de huir de casa me hicieron reaccionar. Intenté alejarme, cayendo al piso, sintiendo como el dolor me torturaba por dentro. Mi atacante intentó levantarme, volver a morderme, lo cual se convirtió en una lucha. Únicamente acabó cuando, sin saber cómo, mi oponente me lanzó al río. Desperté entonces en una de sus orillas, pero muchos kilómetros río abajo. La corriente me había llevado hasta allí. Al buscarme la herida en el cuello, esta ya no estaba. Había sanado, como si jamás hubiera tenido una, y en el intento de reflejarme en el río para poder verlo, no vi nada. Desde entonces soy un vampiro, sin querer serlo, sufriendo eternamente, vagando por el mundo en busca de una forma discreta de alimentarme. Al principio lo odiaba, intentaba alimentarme con comida, pero sólo resultaba en vómitos, y el instinto asesino me ganaba. Desde entonces vi morir a la gente, sin morir yo nunca, vi la evolución del hombre, de sus civilizaciones, de sus atrocidades. Ah, mis ojos se cierran a momentos, es como si nuevamente fuese humano y tuviese sueño. ¿Significa entonces que estoy vivo, pero que me estoy muriendo? ¿Qué fue lo que pasó exactamente?

En la mañana, el barco había arribado al pueblo y bajé de él, perdiéndome entre la gente que recibía a los marineros. Había demasiado sol, lo cual me hizo utilizar la capucha de mi capa. Aquello llamaba demasiado la atención. Escuché incluso a un niño preguntarle a su madre qué era yo, pero antes de que lo hiciera, yo lo hice. “Cazador de Vampiros”, contesté, con toda la intención de ocultar lo que yo realmente era. Se asustaron, evidentemente, pero me creyeron. Incluso me aconsejaron ir con el capataz, él podría ayudarme. Pero no les hice caso, yo sólo buscaba escabullirme, como todas las veces que llegaba a un pueblo, y del cual debía marchar por las sospechas de la gente. ¿Cuál es su afán de intentar cazarnos? De todas formas se matan entre ellos, ¿Qué tiene de malo que un vampiro asesine un humano? Ellos cazan a todas las otras especies, incluso a si mismos se mandan a matar. No le veo el caso inculparnos a nosotros de algo que es natural. Ellos se matan por odio, nosotros matamos por hambre. Es lamentablemente necesario. Al menos a mi no me gusta hacerlo.
  
Caminé por el pueblo, observando a la gente a mi alrededor, casi acechando. Tenía hambre, necesitaba algo de sangre. Pero habiendo tanto sol, no fue mucho lo que logré, tan solo llegué a dar a una posada, donde pagué tres libras por quedarme durante la tarde, y poder volver en la noche, luego de salir. Ya cuando la luna se asomó por mi ventana, salí a las calles nuevamente. Había vagabundos, pero por experiencia propia sabía que no debía probar su sangre. Eres lo que comes, no hay frase más cierta que esa. Encontré también amantes escondidos entre los adoquines, gatos callejeros, trabajadores de la aduana en el puerto, floristas junto al parlamento, carrozas aquí, carrozas allá. Pero definitivamente no había ninguna presa fácil. Prefería aguantar unas horas más, cuando la actividad en las calles cesara. Seguí paseando por el pueblo, con intenciones de conocerlo, cuando sentí la presencia de otro vampiro cerca. Pocas veces me había encontrado con alguno. “¿Quieres comer algo, novato?” Escuché de forma repentina y volteé a ver. Era una mujer, de cabellera roja y sonrisa discreta, escondida también tras una capucha. Asentí a su pregunta, quería comer más que algo. Quería litros y litros de sangre. Su risa fue casi susurrada, y sus palabras para que la siguiera también lo fueron. La seguí, habiendo confiado de inmediato, como el tonto que era. Durante la caminata, supe su nombre, Margaret, y me dejé llevar, seguí su voz, su encanto y caí en su trampa. Cuando llegamos a nuestro destino, nos encontrábamos frente a una puerta de metal. Golpeó y una ventanilla se abrió: “Vengo con un amigo”, dijo Margaret. Entramos a la cantina y no habían pasado ni treinta segundos cuando me ofreció una cerveza. La miré extrañado, se suponía que sabía que yo era vampiro, como ella. Le dije que no, que prefería otra cosa, procurando haberle dado la indirecta de mis deseos. Observó a la gente a su alrededor, me sonrió y pidió disculpas con un gesto de arrepentimiento. Fruncí el entrecejo, no le entendí en el momento, pero cuando un grupo de personas se me lanzaron encima y comenzaron a atarme, comprendí a qué se debía. Había caído, había caído en sus encantos y ella me había hecho caer con el dolor del alma que no tenía. “Eres tan bonito… Qué lástima que este sea tu destino”, la escuché decir, antes de que se la llevaran dos hombres. Yo, en cambio, fui llevado a una mazmorra. Les escuché hablar. No esperarían la luz del día para matarme frente al pueblo como suelen hacerlo, lo harían allí mismo. Y entonces vi cómo se acercaba, una estaca a mi corazón. Una punzada en el pecho, ah, cómo duele. ¿Cuánto ha pasado ya? No se en qué momento perdí la conciencia, o morí, no lo sé. ¿Dónde estoy? ¿Qué hicieron después conmigo? ¿Qué harán con Margaret cuando ya no les sirva? ¿Seguirá matando vampiros? ¿Cuántos habrá matado ya? Pobrecita, esclava de una raza inferior. De una raza mortal. ¿Dónde se han ido mis fuerzas? Ah, el cansancio me está matando… ¿Qué pasará conmigo ahora? Intento suspirar, pero no hay energías para eso, no hay energías para nada más que pensar, oír la soledad, el silencio de la muerte, insoslayable.

Un golpe, suena como a metálico, como a un metal golpeando una madera. Suena a humanos, a humanos discutiendo, debatiendo, pero en un idioma que no logro entender. ¿Qué estarán hablando? Puedo sentir movimiento, vibraciones, sonidos desconocidos. ¿Qué está sucediendo? ¿Es este finalmente el infierno? No creo que el cielo esté abierto para alguien como yo, ¿No dicen los mandamientos que asesinar es un pecado? He matado tanta gente, sin malas intenciones, pero matado al fin. Mis ojos están cansados, están cayendo, estoy partiendo. El movimiento me está llevando, son como olas de mar mostrándome el camino hasta el final, hasta no poder seguir siquiera pensando, porque comienzo a cansarme cada vez más, a cada momento tengo menos energía. Se acaba mi tiempo. ¿Por qué tuve que terminar así? Tantas cosas que faltaron por hacer, tantas cosas por ver, tanto que sentir…

¡Luz! ¡Luz, joder, luz! ¡¿De dónde ha salido tanta luz?! Estoy cegado, no logro ver. Cerré mis ojos. Siento movimiento a mí alrededor, siento el calor de un ambiente desconocido. ¿Dónde estoy? ¿He llegado finalmente al infierno? Siento conversaciones. Abrí mis ojos. Un nuevo mundo estaba frente a mí: Eran personas, con capas blancas y algo extrañas, con una escritura en su parte izquierda del pecho. Universidad de… No entiendo. Sus facciones son toscas, bastante feas, con una expresión de asombro. Me están viendo demasiado serios y con demasiada intensidad, ¿Qué ocurre? Son humanos, eso ocurre. Los humanos odian a los vampiros, es natural, somos una amenaza para ellos y nos temen, a pesar que ellos se hacen más daños que nosotros a ellos. ¡Son tan estúpidos! Y ahora me ven con esa cara de idiotas que tienen. ¿Qué tanto miran, bastardos? “Está vivo… Abrió sus ojos…” Fue todo lo que hablaron, congelados viéndome en… Donde sea que estuviera. Moví un poco mis ojos para ver mejor, ¿Acaso estaba… en un ataúd? ¿Acaso me habían desenterrado? ¿Eso era el sonido metálico, una pala, golpeando con la madera de un ataúd? Suena casi increíble…

Está… Moviendo sus ojos…” Sentí algo de cansancio, casi los cerré, pero la curiosidad me estaba matando. Quería despejar mis dudas, quería saber qué era todo eso. Uno de ellos acercó su mano a mi cuello. Estaba tibia, pero él solo dijo que la mía estaba helada, y que no tenía pulso. Claro que no tengo pulso, los vampiros somos coágulos andantes, sin circulación, sin vida aparente. Su mano, tan cerca, hizo reaccionar mis sentidos. Olía a humano, olía a vida, olía a sangre. Podía sentir el olor de su sangre a través de su piel. Era… Delicioso. Sin darme cuenta de cómo, mis colmillos se enterraron en su muñeca con una rapidez que no me conocía, que no me logré entender, ¡Estaba tan débil, por Dios! Mi acción dio lugar a un griterío increíble, y como si la sangre de mi víctima fuera un elixir, mi cuerpo se liberó del letargo inmóvil en el que se encontraba, y en menos de dos minutos, ya había bebido toda la sangre de cada individuo que se encontraba en aquella sala. Estaba vivo de nuevo, había vuelto desde las entrañas de la tierra para volver a mis andanzas por el mundo. Salí de mi ataúd, del que me mantuvo encerrado, del que me hizo cuestionar de mis habilidades, de mi raza. Todo a mí alrededor era completamente desconocido. ¿Dónde estaba? ¿Qué eran esos objetos? Solo reaccioné a tomar en mis manos lo único que conocía: Un libro. Era un diario, una especie de seguimiento de algo. La última página, me sorprendió.
“13 de Octubre de 2011. Hemos encontrado un ataúd enterrado en el lugar de excavación. Las fotografías respectivas fueron enviadas al laboratorio, y han sido clasificadas al diseño Londinense de hace dos siglos. Las muestras de la madera, lo demuestran. La madera está muy deteriorada, pero los preservantes de la época la hicieron resistir hasta llegar a nuestras manos. El ataúd fue llevado a la morgue, para abrirlo y examinar el cadáver en su interior. Esperamos haber hecho un descubrimiento que pueda marcar cambios en la historia.”
Dejé caer el libro. No lo podía creer. Simplemente, no lo podía creer. Estaba perdido en el tiempo, más de cien años lejos de lo que solía vivir. ¿De verdad este era el año 2011? Y pensar que dejé Japón durante el Gobierno Meiji…

21 agosto, 2011

Capítulo IV: Baile

"Quien ha nacido para danzar, no lo sabe dejar".
Anónimo

Una Mamá Durmiente,a GACKT fanfiction Story

Capítulo IV: Baile

Había pasado una semana desde que Gackt, Hana y Hyde habían visto a Nya. Aquel día, Gackt le había dado una tarjeta con su número anotado, diciéndole que la llamaría para un trabajo. La verdad era que una de las bailarinas debía retirarse por lesiones y por que pronto sería madre, así que Gackt había decidido hacer una especie de casting para una nueva bailarina. Si era la verdadera...aquella prueba lo demostraría.

-Gina, por favor comienza la selección.- dije tras el cristal. Las bailarinas harían una rutina improvisada con una canción, tendrían 1 minuto para pensar y luego... sería la prueba. Ellas no podrían verme pero yo si, así podría notar su verdadero desempeño. Con una señal, Gina asintió y abrió una puerta por donde entraron 20 mujeres de entre 18 y 40 años, todas ellas excelentes bailarinas con un buen curriculum. De pronto, sobresalió la cabellera roja de Nya y Gina se giró hacia el cristal, mirando conmocionada. Luego, recuperó la compostura y salió por una puerta anexa trayendo del brazo a Hazuki, la otra bailarina del grupo que también perdió los colores al verla. Automáticamente, en un susurro, le dije a uno de los staff que estaba a mi lado que saliera y comenzara la audición.


-Gackt-san...es Annya...no puede sino ser ella...- dijo Hazuki siendo apoyada por una conmocionada Gina.- Sus movimientos, su mirada, esa improvisación...era imposible decirle no, Gackt-san...
-
Gracias...

Horas después, Gackt estaba en su casa, esperando a su hija llegar de las lecciones de baile. La conversacion que tuvo con Hazuki y Gina se repetía miles de veces en su cabeza. Luego de haber perdido a Annya, Hazuki y Gina habían sido como unas madres para Hana mientras estaba en el set, y dado que ambas eran las madrinas de la pequeña, era obvio el más que amor por su pequeña. De hecho, Hazuki fue su primera bailarina y por medio de Annya fue que tanto Gina como ella llegaron a trabajar con el...así que la muerte de Annya fue un golpe para todos los del círculo. Y ahora... como si fuera un fantasma, Nya volvía a aparecer...

-Sera cierto... o solo es mi anhelo de ... volver a verla...
-En que piensas, cariño? -
dijo una voz interrumpiendo su monólogo. -Nada, Yuki... vamos a dormir...



Días después, era hora del primer ensayo y la presentación oficial de Annya... "se llama Nya" se repetía Gackt cada vez que la veía. Si era ella...lo demostraría, pero estaba seguro...tan seguro de que cada vez que la veía su corazon gritaba, la llamaba...la anhelaba. Y que cada vez que la saludara, ella correspondiera con una sonrisa dulce, amable...lo hundía aún más.

-Buenos días, Gackt-san.
-Buenos días, Nya... Hoy serán los primeros ensayos, estas lista? luego de esto deberás ir con el estilista y que arregle tu cabello y con el modista para ver tus medidas, debemos confeccionar todo tu atuendo para el próximo tour...
-Claro. Si debo tinturarlo, cortarlo, lo haré... solo que desde que...
-Desde que? -
Preguntó Gackt al verla interrumpirse de pronto.
-No, es solo que... desde que desperté hace 3 años del coma en el que estuve por 10 años o más... que se que lo tengo rojo, aunque creo que no fue así antes...
-Te incomoda cambiarlo?
-No, para nada...
- dijo ella sonriente. Iba a preguntarle algo más pero Hazuki la llamó. - Lo siento, con su permiso, Gackt-san...
-adelante... eh! Nya!
- gritó Gackt luego de unos segundos mientras se alejaba, llamando la atención de los que estaban a su alrededor. Avergonzado por haberse comportado así, caminó suavemente hasta llegar a su lado. - Tienes...algo planeado para esta noche?
-eh..? esta...noche?
- repitió ella tartamudeando.
-Si... hoy... quisiera que cenaras conmigo y Hana... y unos amigos, para introducirte en el círculo...
-Ah...si, claro.
-Entonces... paso a recogerte a la salida de los ensayos.
-Claro. Hasta entonces, Gackt-san. -
Dijo ella y con una leve sonrisa y las mejillas sonrojadas, fue hacia donde Hazuki y comenzaron a ensayar una rutina para el próximo Tour.

Gackt se quedó observándolas mientras fingía trabajar en la computadora.


-Es ella, no crees? nuestra Annya...-
dijo una voz detrás suyo en un susurro.
-Lo se, You... debe ser ella... necesito que sea ella...
-Y.. que harás si de verdad lo es?
-No lo se...
-No cometas una locura...
-No lo haré.-
Respondió Gackt firmemente, volteando a mirar como Nya y Hazuki, junto a Gina y Kazuya y dos bailarines más practicaban la rutina de "Papa lapped a Pap lopped", con una coordinación específica. De pronto, You apretó su hombro derecho en estado de Shock mientras veía a Nya hacer aquel paso que fue uno de los últimos que estuvo creando antes de volar hacia Rusia... a su muerte. Un paso que era como secreto de estado, nadie sabía de el.

-Nunca podremos olvidar ese baile, cierto Gacku? - susurró You cogiendo una silla y sentándose a su lado.
-Nunca...

Y es que aquel paso, aquel movimiento había sido creado un día en la nieve, cuando Gackt le pidió matrimonio ... y se habían enterado de que la pequeña Hana venía a este mundo.

-Ella será...por siempre mi ángel sin rostro...-
murmuró Gackt antes de voltear su vista a la laptop y concentrarse. Aún tenía muchas cosas que lidiar... y su mente era un caos. Pero si ella, ella... era su Annya... lucharía hasta las últimas consecuencias por recuperarla. Incluso saber donde había estado esos 13 años. Lo que Gackt no sabía es que era remover un dolor insuperable... uno demasiado que traería sangre, dolor y lágrimas.




24 junio, 2011

[Traducción] Reglas de Conducción

Wooah~~!
No pensé que pasaría tanto tiempo sin actualizar...juro escribir pronto 'Una mamá durmiente'... mientras, les traigo esta pequeña pero 'interesante' (?) traducción de un, obviamente, Gackuhai <3
La Autora original es Miku~~ con ayuda de Yuki (a ambas las conozco xD) y me dieron permiso para traducirlo...así que disfruten...
OMG! Quiero aprender esas reglas de conducir ! ! <3 (Lean y entenderan! kissus!)

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Title: Reglas de Manejo
Author : Miku feat. yuki_kumi
Genre : Yaoi
Rating : NC – 17
Pairing: Gakuhai
Warning: Smut, Public Sex
Type: Oneshot
Words : 734
Language: English (original)
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Aquel día, Hyde fue al estudio de Gackt, este estaba haciendo algunas grabaciones para las nuevas canciones del YFC y él quería mostrarle su nueva moto, una motocicleta modificada. Hyde le llamó desde afuera del edificio y le pidió a Gackt mirar por la ventana.

Hyde, desde abajo, sacudió su mano. ‘Te unes?’

Cuando Gackt vio a su amante, inmediatamente bajó y salió fuera del edificio. ‘Linda moto, me pregunto que tan rápido puedes manejar’ Le dijo Gackt sonriendo.

‘Ven conmigo, te enseñaré’ Dijo Hyde mientras le lanzaba un casco a Gackt, el cual se sentó inmediatamente atrás. "¿Dónde quieres que te lleve?", Preguntó Hyde a Gackt. "Hmm, ¿por qué no ir a la playa? La carretera está desierta y recto,es perfecto para una prueba de manejo. " Sugirió Gackt. Hyde estuvo de acuerdo con la idea de su amante, así que fueron a la playa. Después de montar su moto por un tiempo, Hyde trató de burlarse de su amante. Jugó un poco con el freno para que Gackt se quedara atascado o repentinamente que aumentara la velocidad para que Gackt se agarrara de él más fuerte.

Tú, malvado’ dijo Gackt mientras frotaba una de sus manos en el muslo de Hyde y la otra la introducía bajo la chaqueta de su amante.

"No, que no estoy burlándome de ti. Yo sólo quiero probar esta nueva moto. "Sonrió inocentemente Hyde mientras que la mano de Gackt seguía frotando su muslo y se deslizaba más abajo entre las piernas de su amante hasta que encontró bulto de Hyde.


"Tal vez debería enseñarte las reglas." Fue tentando Gackt ante el malvado plan de su amante. "Regla N º 1, concéntrate mientras conduces .", Dijo Gackt mientras que añadía presión en el bulto de Hyde.

La cara de Hyde se tornó roja y su cuerpo empezó a tensarse. Inclinó un poco la cabeza para ver el lugar donde Gackt le daba un masaje con su suave y hábil mano.

"Regla N º 2, mantén tus ojos al frente.", Dijo Gackt y abrió la cremallera de los pantalones de Hyde para liberar el miembro su amante ya duro.

“Ga..Gacchan…Ah~” gimió Hyde suavemente mientras Gackt seguía frotándose contra él. Entonces, Gackt desabrochó sus propios pantalones, “Inclina tus caderas, sweetie.”

"Wha .. ¿qué estás haciendo ..? "Hyde jadeó, girando la cabeza para mirar a Gackt.

“Recuerda la regla no.2, Hyde. Mantén tus ojos al frente. No mires hacia atrás’ Hyde solo asintió y le obedeció.

Mantén tus ojos al frente y levanta tus caderas…Así, perfecto baby’. Dijo Gackt y poco a poco fue entrando en su amante poco a poco. Su mano izquierda sostenía las caderas de Hyde mientras su derecha tomaba el control de la manija de gas de la moto. ‘Te voy a mostrar lo que significa conducir’ dijo Gackt mientras empezaba a mover sus caderas

“Ahh.. Ga.. Gacchan….” gimió Hyde cuando sintió a su amante moverse lentamente en su interior. Gackt entonces empezó a moverse más rápido, empujando hacia su interior. La velocidad hizo que la adrenalina de Hyde también aumentara. Hyde entonces trató de concentrarse y agarró la manilla de la moto fuertemente.“Ga.. Gacchan please.. I.. Aah~” Comenzó a rogar a la vez que gemía. Sentía su propio miembro endurecerse y endurecerse más y más, así que comenzó el mismo a bombearse con su mano derecha.

‘Regla no.3, No te detengas cuando la velocidad comienza a aumentar.’ Añadió Gackt. ‘No puedo…aguantar más…rápido…solo…acabame…’ Gackt sonrió cuando vio la reacción de Hyde y obedecía la orden de su amante, comenzando a mover sus caderas más rápidamente a la vez que aumentaba la velocidad de la moto. El efecto de la vibración de la moto, su mano bombeando su propio y duro miembro, la fuerte penetración de Gackt, y la adrenalina de la conducción eran demasiado para Hyde. Gritó y se vino completamente, manchando de semen el medidor de velocidad. Gackt sintió la entrada de su amante apretarse alrededor de si, y con una última penetración se vació en el interior de Hyde. Luego de eso, Gackt bajó la velocidad y condujo la moto hacia un costado. Se detuvieron en la orilla de la playa, aún en esa posición.

 

‘Así que…como estuve?’ Preguntó Hyde tratando de recuperar su respiración mientras se inclinaba hacia Gackt. ‘Mal conductor’ Comentó Gackt mientras deslizaba sus manos alrededor de la cintura de Hyde. Este hizo un pequeño mohín y golpeó a modo de broma los brazos de Gackt.’Es por que me distrajiste~~!

Gackt rió entre dientes mientras se levantaba de la moto. Volvió a acomodar sus pantalones y Hyde también. Era casi el atardecer y lo observaron mientras se agarraban de las manos y se besaban suavemente.

Quieres ir a casa ahora?’ Dijo Hyde bostezando cansado. ‘Esta bien, pero yo conduciré’ Decidió Gackt.  Cuando este vio el semen de Hyde en el medidor de velocidad, sonrió. ‘Manchaste el medidor de velocidad, Hyde’.

‘Ah, pero tu no los necesitas creo’ Dijo Hyde para luego robarle un beso suave a Gackt mientras regresaban felices.

 

[FIN]

 

*Nota de la traductora: Ahora…quien quiere conducir motos con Gackt? xD

05 mayo, 2011

Aroma a Manzana: Misión

“El jurado encuentra al acusado… Inocente.” 
Aquellas palabras resonaban en la cabeza de Hyde una y otra vez y las cuestionaba constantemente. ¿Inocente? ¿De qué? ¿Por qué? Si bien no lograba recordar qué pasó exactamente aquel último día en el sótano, estaba completamente seguro que había matado a su victimario disparándole con un arma. Eso significaba que era culpable, lo había hecho, lo había matado, estaba seguro, ¡El mismo jaló el gatillo! ¡Él mismo lo mató! ¡Le apuntó vilmente al pecho y disparó! ¡Lo vio desangrarse ahí mismo! ¡Lo vio caer muerto! ¡Lo mató! Y no lograba entender cómo era que el jurado lo declaró inocente, al igual que a Gackt. Aunque, aquella preocupación era solo una distracción de una mucho mayor. Desde que Gackt le dijo que volverían a casa, Hyde estuvo más pensativo de lo normal, aunque Gackt no le había dicho a qué casa volverían, Hyde podía sentir que si volvía a ver aquel lugar en el que sufrió tanto podría llegar a pasar cualquier cosa. Podría haber rabia, tristeza, o incluso, la muerte. Pero Gackt no lo llevaría a aquel lugar por nada del mundo, y lo que Hyde no sabía era que Gackt tenía pensado llevarlo a vivir con el, por que al no tener otro familiar ni tampoco la capacidad de sobrevivir por si solo en la sociedad corrupta en la que vivían, no encontró otra solución.


Al principio, el pequeño sintió un completo rechazo por la casa en la que vivía Gackt, por el simple hecho de que era estructuralmente igual a la propia y aquello le hacía recordar cosas que quería olvidar, por que en esos recuerdos había mucho dolor, tanto suyo como el de su madre, y algo que jamás pudo soportar, fue ver cómo su madre sufría y acababa en la muerte. El dolor seguía constante, seguía escondido en su pecho, y ni Gackt ni nadie le haría olvidarlo, por que su madre fue lo único que al final siempre estuvo de su lado, cuidándolo hasta el último minuto. Y ahora se preguntaba tantas cosas sobre ella…

¿De verdad pudo encontrarse con ella? ¿O fue solo un sueño? ¿Estaba alucinándola cuando la veía caminar por el hospital? Tenía tantas preguntas… Y ninguna respuesta concreta. Solo estaba la palabra de Gackt, quien decía también poder verla, pero Hyde solo sospechaba que lo decía para calmar sus inquietudes, para no decirle que realmente estaba loco y que necesitaba un psiquiatra. Aunque, ya estaba visitando uno de esos, pero no le hablaba de su madre, el solo hacía preguntas de su ‘cautiverio’ y tan solo contestaba con estrictos límites de respuesta: Si, No, No se. Nadie mas que Gackt tenía el derecho de saber esas cosas, por que solo confiaba en el, en nadie mas. Nadie merecía su confianza, ¡Nadie! Pero aún así lograban sacarle bastante información sin que el mismo se diera cuenta, hasta que dieron en un punto en el que no pudo callar, por que la curiosidad y preocupación que sintió en ese momento hizo que su mentalidad cambiara y le hiciera cooperar. Y todo a raíz de una pregunta: ¿Qué pasó con Midori? Su corazón se removió, ¿Qué habrá pasado con ella? ¿Con su bebe? Ese niño fue el motivo de tres meses de compañía, comida y felicidad, dentro de lo que se podía llamar felicidad. Fueron tantas las cosas que tuvo que recordar a partir de ese momento, y tanto le costó hablar todo aquello…

Pero sus acciones dieron frutos. En menos de tres meses, Tetsuya estaba liderando una operación de rescate, que gracias a las confesiones de Hyde y una ardua investigación habían logrado dar con un supuesto paradero de otros abusadores sexuales pertenecientes al mismo grupo que el victimario de Hyde. El mismo Hyde había pedido estar presente para aquella operación, con la escusa de que el era el pilar fundamental de aquel acto, y que sin el no se lograría nada. Tetsuya accedió ante su petición, con la condición de que se comportaría, acataría órdenes y se mantendría callado, y Hyde se comprometió en cumplirlas, tanto, que cuando Tetsuya le dijo “Esperanos en el auto” no tuvo nada que decir ni nada que hacer. Pero, la curiosidad le ganó cuando de la nada los paramédicos recibieron el llamado de entrar al lugar. Era una casa bien antigua, en la mitad de la nada, con mucho campo alrededor, muy apartada… Perfecta para las costumbres que tenían con el. Siguió de cerca a los paramédicos y, tal como pensó, llegaron a un sótano.

Ahí estaba la pequeña Midori, recostada en el suelo helado, sucia como nunca y con su bebe entre sus brazos. Pero lamentablemente, estaba muerta. Midori llevaba solo unas pocas horas muerta, pero el bebe había logrado sobrevivir, y lentamente respiraba sobre el cuello helado de su madre. Si hubieran llegado un poco antes, solo un poco, Midori se hubiese salvado. Se acercó a ella y tocó sus mejillas, aún estaban algo tibias, pero el color de su piel ya había cambiado, tenía una palidez característica de la muerte. Lo sabía por que lo había visto antes, y era tan doloroso verlo. Detestaba a la muerte con cada una de sus fibras, por que llegaba y tomaba a la gente que menos lo merecía. Midori pudo haber conocido lo que realmente era la vida, pero el destino no quiso que las cosas fueran así, y se lo negó caprichosamente. Dolía tanto, tanto…

No podía aguantarlo, era mucho dolor, y es que no comprendía por qué la vida tenía que ser así, por qué tenía que ser tan difícil para algunos y tan fácil para otros. Había gente que crecía y vivía en la felicidad y la abundancia todas sus vidas, y había gente, como el, que debía vivir ese tipo de cosas, vivía constantemente en contacto con la carroña de la sociedad. Estaba tan mal… Tan mal, y no había nada que pudiera hacer al respecto… O al menos eso creía, por que sí podía hacer muchas cosas, y sin darse cuenta, hizo el bien mas grande que pudo haber hecho. No le costó mucho convencer a Gackt de adoptar al bebe de Midori, y entre ambos, le nombraron Yuki. Entonces, con el tiempo, se fueron dando cuenta de que formaban una linda familia, pero Hyde no estaba contento con solo eso, y se pasaba tardes enteras sentado en el sofá y con la guitarra en sus piernas pensando en el significado de la vida, por qué seguir viviendo en un lugar tan oscuro y bizarro como ese planeta… Si pudiera cambiar el mundo, lo haría sin pensarlo. De una u otra forma haría ver a los hombres y mujeres o equivocados que están al ser como son… Y entonces una idea llegó a su mente, como si fuera un pensamiento que se le escapó a algún ángel y cayó accidentalmente en su cabecita. Aunque, él no sabía que él mismo era un ángel.

Y sentado en un peldaño de la entrada principal del hospital, antes de entrar para recibir su tratamiento, simplemente comenzó a tocar su guitarra y cantar…


Come and dance with me

All we really need is euphoria
Yeah, move your body to the beat
Kara wo nuide shizentai ni naru
So shake these worries from your head

Kankei nado nai kimi no iro
Shinkou datte suki de ii
Tadoreba sou, onaji idenshi
Yuketsu datte kanou sa

See the bigger picture
It’s not so hard,
there has to be a better way?

No walls - embrace a world as one
Where music will guide us,
guitars instead of guns
We’ll play in harmony,
it should be so easy
Come and dance with me

Music’s breaking down all the barriers
We don’t have to feel earthbound
Kankaku wo sou, togi sumashite
As we surf the waves of sound

We can come together
It’s not so hard to
open up our hearts to love

I woke up one morning,
I’d had a dream so real
We noticed our part in the shame of history
Now we’re walking,
we’re running, our mission is the same
We’reach our destination and realize the dream!

No walls - embrace a world as one
No walls - embrace a world as one
Where music will guide us,
guitars instead of guns
We’ll play in harmony,
it should be so easy
Come and dance with me
Come and dance with me


Quizás lo que hacía era poco, pero para él era mucho. Poder expresar lo que sentía y hacer el intento de ver a la gente el error que cometían diariamente era una gran hazaña para el, como cuando un niño logra comprar un dulce por primera vez, y se sentía bien, se sentía bien ver cómo la gente se detenía en la calle y le escuchaba, observando con un semblante serio y ablandado. Algunos recibieron el mensaje, otros no, pero al menos, había hecho algo bueno por aquel mundo antes de morir. Y lo que le hizo sentir aún mejor, fue que entre la gente, pudo ver una figura femenina en especial, renovada, como si hubiera vuelto a la vida. Una pequeña lágrima de felicidad recorrió su mejilla al verla sonreír, sin duda era ella, que había venido en alma solo para verlo, y supo también que ya no sufriría mas, que sería feliz, por que ella, él y Gackt así lo quisieron.

Esa noche se sentía más que bien, era como haber renacido, y mientras volvía a casa con Gackt, pudo ver a su madre esperarle en la puerta de la casa que alguna vez fue su hogar. Pero ya no sonreía, tenía una expresión triste en el rostro. Al bajar del auto, no puedo evitar sentir angustia por ella… Quería que ella descansara en paz. Sin pensarlo dos veces se encaminó hacia su antiguo hogar y cueva, cruzó la reja que daba a la calle y observó el enorme manzano en su patio delantero. Estaba viejo, sin vida y su olor ya no era al de antes… El árbol había sufrido mucho también. Observó entonces la casa y se dio cuenta de que ese lugar no debía seguir allí, no podía seguir existiendo, por que era la fuente de la tristeza de muchos seres, tanto vivos o muertos. Entró al lugar hasta llegar a su cocina y tomó un paquete de fósforos. La acción que le siguió no fue un acto de locura, fue un bien común… La casa se quemaba con rapidez y con ella morían años de sufrimiento, los dejaba atrás, por fin…





- Hyde, lo que has hecho no estuvo bien…
- Lo sé, lo siento. –Se disculpó, sin arrepentirse en lo absoluto.
- No vuelvas a hacer algo como eso.
- No, no lo haré, lo prometo. –Contestó con dulzura, tanta, que Gackt lo observó unos segundos con una sonrisa.
- ¿Te has sentido bien estos días, Hyde?
- Hoy me siento mejor que nunca, Ga-chan.

Gackt volteó en la cama para besar a frente de Hyde, quien estaba acurrucado a su lado, preparándose para su sueño. El más alto se puso de pie y se encaminó al baño con la intención de lavarse los dientes. Sólo demoró unos cuantos minutos, y cuando salió, Hyde seguía acurrucado, pero ya estaba dormido… Demasiado dormido. Se acercó con algo de inseguridad y pudo notar un pequeño detalle… La cabeza de Hyde estaba más hundida que lo normal en la almohada. Tocó su cuello, y ya no tenía pulso. La impresión lo hizo caer sentado en el suelo, no podía asimilar que su pequeño ángel se había ido y dormía en paz frente a sus ojos, con una sonrisa aun en su rostro. Una presencia más en la habitación le hizo soltar finalmente sus lágrimas. Ahí estaba el alma de su madre, quien venía a buscar el alma de su hijo para cuidarlo por el resto de la eternidad, como debería ser. La mujer le dedicó una sonrisa a Gackt, y con un gesto para guardar silencio, llevó sus brazos hacia Hyde y lo tomó en brazos, separando su alma de su cuerpo. Gackt pudo ver todo aquello, vio como Hyde era cargado por su madre y se acurrucaba en sus brazos, durmiendo como un niño. Una sonrisa mas y ambos se marcharon. Ahora a Gackt solo le quedaba llamar una ambulancia, la cual se encargaría de sacar el cuerpo del ángel que acababa de volver al cielo de donde se había caído, y para terminar lo que Hyde había comenzado, debía seguir adelante y cuidar de ese niño que le necesitaba y que dormía en el cuarto de junto.

10 abril, 2011

Aroma a Manzana: Juicio





Hello Everyone :'D! Bueno, hace tiempo les tenia prometido esto y si, admito que me demore~ Pero aqui esta, el penultimo capitulo de Aroma a Manzana. Tenia pensado subir los dos capitulos faltantes hoy pero por motivos de estudio no alcance a escribir el ultimo asique solo les traigo este. Dentro de la semana estara el ultimo y chan! Se acaba el fic XD Espero lo disfruten y perdonen mi falta de fotos! 

Aroma a Manzana: Juicio
 


Fueron pocos los segundos en los que Hyde mantuvo abiertos sus ojos, y en esos pocos segundos, logró divisar a Gackt a su lado, observó a los doctores a su alrededor con algo de miedo, apretó la mano de Gackt y volvió a cerrar sus ojos. Ni cuenta se dio de que estaba recostado en una camilla, la cual se movía rápidamente camino a una habitación en la sección de emergencias del hospital. De solo verlo se notaba que requería atención médica urgente. ¿Qué era lo que le harían? Gackt se hacía esa pregunta a cada segundo desde que lo separaron de el en la puerta de la habitación, ya que una enfermera volteó y bruscamente lo dejó afuera. “No puede entrar”. Fue todo lo que le dijeron. Pasaron un par de horas en las cuales no pudo obtener ninguna noticia de su pequeño angelito, y en las cuales Tetsuya le estuvo acompañando. La preocupación se llevaba sus energías, por lo que se sentó en la sala de espera, impaciente, manteniendo la vista hacia el pasillo de emergencias.

- Gackt, ¿Me podrías explicar, qué fue lo que sucedió hoy? –Tetsuya parecía más que desconcertado, y a la vez, preocupado.
- Verás… -Gackt suspiró.


Se le hizo bastante difícil tener que explicarle a Tetsuya cuál era la situación en la que se encontraban. Una vez que terminó, el Jefe de Comisaría a su lado no podía creerse tal historia. Iba a hacer otra pregunta, cuando un doctor se acercó a ambos.

- ¿Ustedes son quienes trajeron pequeño que se ahogaba, verdad? –Preguntó a Gackt, a lo que este asintió sin decir palabra alguna, pues no podía de la preocupación que tenía.- Necesitamos hablar con ustedes en privado.

Ante aquello, los nervios de Gackt aumentaron, y algo temblorosos, ambos se pusieron de pie para seguir al doctor que caminaba en dirección hacia donde habían llevado a Hyde, a su pequeño Hyde. Pasaron por las habitaciones del sector de emergencias, pero no estaba ahí. Entonces Gackt se pudo dar cuenta de que caminaban en dirección a la Unidad de Cuidados Intensivos. ¿Tan mal estaba Hyde? Se veía bien cuando estuvo con el, ¿O acaso el no supo dimensionar lo mal que estaba? Entraron al sector de Cuidados Intensivos y, en la tercera habitación a la izquierda, estaba Hyde, acompañado de un grupo de doctores alrededor de la camilla, además de dos uniformados más. Apenas lo vio, sonrió suavemente, se veía tranquilo mientras dormía. Tetsuya, en cambio, pudo notar que los uniformados allí presentes eran de la Policía de Investigaciones, y que el ambiente estaba más que tenso.

Fue entonces que una lluvia de preguntas cayó sobre Gackt, el cual tuvo que ir respondiendo una por una, con todo el dolor del alma. Así tuvo que explicar el por qué de su estado, el por qué de cada mal que tenía, y de paso, los médicos le informaron de cada diagnóstico que Hyde padecía. Tenía quemaduras graves en las piernas, desgarros musculares por todo el cuerpo, estaba desnutrido, tenía pulmonía, falta de crecimiento, estaba deshidratado, una que otra infección, etc, etc. Los doctores se preguntaban cómo era que seguía vivo. Debió haber muerto quizás cuanto tiempo atrás. Pero ahí estaba, durmiendo como un ángel. Una vez que Gackt acabó su historia en la que explicaba cada uno de los síntomas que le conocía a Hyde, los doctores sentenciaron que él, por haber estado en contacto con Hyde y por haber estado cautivo con el, también sería examinado a fondo, tal cual examinaron a Hyde. No pudo negarse, no puso discutir, solo pudo dejarse llevar por las enfermeras a otro cuarto, para luego ser víctima de montones de exámenes, en los cuales solo se pudo denotar que necesitaba comida y agua con algo de urgencia. Pero solo eso. Gackt tuvo que pasar la noche en una habitación completamente apartada a la de Hyde, lo cual hacía que para él fuesen kilómetros, ya que su pequeño estaba en el primer piso, en cuidados intensivos, pero el estaba en el tercero, en una habitación común y corriente. Muy, muy lejos de Hyde, y sin poder ir a visitarlo. Aquello lo volvía loco.

No pasaron muchos días cuando lo dieron de alta, por lo que podía ahora al menos quedarse frente a la puerta del pasillo de Cuidados Intensivos, observando el pasillo con la esperanza de que algún doctor se apiadara y le dejara pasar, pues no podía y aquello le deprimía. Tan solo algunas enfermeras le daban noticias sobre el estado de Hyde, lo cual no le tranquilizaba para nada. Al parecer, había entrado en una especie de sueño profundo, no era estado de coma, él tan solo dormía las 24 horas del día. Apenas y despertaba a momentos, gruñía o se quejaba con balbuceos y se dormía nuevamente. Eso era todo lo que lograba saber de el, no le decían nada más. Daría lo que fuera por poder entrar a verlo. Se preguntaba además qué pasaría de allí en adelante. Todo era tan incierto.

Hyde por su parte realmente no estaba durmiendo tanto, tan solo se hacía el dormido, por que le tenía miedo a los doctores y enfermeras, y por que tenía mucho por pensar, mucho por llorar y mucho por soñar. ¿Qué iba a pasar ahora? ¿Qué pasaría con Gackt? ¿De verdad se preocuparía por el? ¿O daría por terminada su misión para marcharse y seguir su vida? ¿Qué haría si eso pasaría? ¿Se quedaría solo de nuevo? ¿Dónde iba a vivir? Y lo más importante, ¿Se iba a recuperar? Tantas preguntas pasaban por su cabeza, que no era capaz de responder siquiera una de ellas. Se sentía confundido, solo y triste, además de adolorido. Entonces se preguntó, ¿Qué fue lo que le hicieron a su cuerpo mientras estuvo desmayado? No había pensado en ese detalle antes.

Comenzó a observarse, recién dándose cuenta de que tenía un camisón blanco, limpio y que su cuerpo también lo estaba. ¿Lo habrán bañado? ¿Qué le habrán hecho? De solo pensar que hubo gente desconocida tocando su cuerpo mientras estuvo desmayado le daba pánico. Definitivamente debía salir de ese lugar, debía buscar a Gackt y… ¿Y si Gackt ya no quería ayudarle? De seguro el tan solo era una molestia para Gackt. Se sentó en la cama, a duras penas, observando la cantidad de vías intravenosas que tenía en los brazos, más los sensores en sus dedos. ¿Qué eran? ¿Qué era lo que le estaban suministrando? Del miedo que lo embargó en ese momento, quitó todos y cada uno de ellos con desesperación, se bajó de la cama e hizo lo que pudo por no caer al perder el equilibrio.

Las máquinas que ahora no recibían los signos vitales de Hyde, comenzaron a sonar, lo cual hizo que se asustara aún más y, como podía, saliera de la habitación con bastante rapidez. Pudo ver al final del pasillo, que alguien se acercaba desde el otro lado de la puerta que decía ‘Cuidados Intensivos’, por lo que corrió en dirección contraria, encontrando una escalera que comenzó a subir desesperado. ¿Qué le iban a hacer? ¿Dónde estaba Gackt? Debía escapar de ese lugar lo más pronto posible. Ni cuenta se dio cuando ya iba en el quinto piso del Hospital ni que en algún momento comenzó a llorar. Sus lágrimas caían por sus mejillas silenciosamente, lo cual le sorprendió. Al parecer había adoptado una facilidad enorme para llorar. Observó a su alrededor, el lugar estaba demasiado calmado. ¿Qué hora era? Observó una ventana y el cielo afuera estaba oscuro. Eso le decía que era de noche, ¿Verdad? Ya había olvidado cómo se veía el sol durante el amanecer. Quería verlo.

Continuó subiendo las escaleras, llegando hasta una enorme puerta que decía ‘Solo personal autorizado’, pero llevaba tantos años sin leer absolutamente nada que no comprendió la escritura del carel, por lo que simplemente buscó la llave en la cajita junto a la puerta, abrió y salió a la azotea. Lo primero que pudo sentir fue el viento chocando en su cara, levantando así su largo cabello. Sonrió ampliamente, hacía años que no sentía cosas como aquellas. Sentía frío, un frío distinto al de su sótano, sentía el viento, un viento distinto al de su sótano, sentía el suelo en sus pies, un suelo distinto al de su sótano. Al de su sótano… Un sentimiento amargo le embargó. Caminó hasta la orilla del lugar, se sujetó en la baranda para no caer y observó a su alrededor. Podía ver la ciudad de noche, podía ver la libertad de tantas personas.

Con el frío y el cansancio, sus piernas comenzaron a ceder, por lo que en un momento prefirió sentarse en el suelo, apoyando sus brazos en la parte baja de la barandilla para poder seguir observando la ciudad. Se veía hermosa, realmente hermosa, acompañada de la luna que brillaba en la mitad del cielo, rodeada que pequeñas estrellas. El tiempo pasaba lento, se preguntaba a qué hora sería el amanecer, anhelaba poder verlo nuevamente. ¿Cuántos años había dicho Gackt que estuvo cautivo? Fueron siete años. ¿Se verá tan lindo como siempre el amanecer después de siete años? Pensaba en eso cuando sintió la llegada de un auto a la entrada del hospital, el cual venía bastante rápido. Bajó la mirada de pura curiosidad, y de aquel auto logró ver que se bajaban Gackt y Tetsuya. ¿Qué hacían allí? La curiosidad lo mataba, pero le daba miedo bajar a ver qué pasaba. Aunque, no pasó mucho tiempo en que sintió que alguien se asomaba en la puerta de la azotea.

- ¿Acaso estás loco, niño? ¡Debes volver a la cama de inmediato! –La enfermera se acercaba a el con rapidez. Mientras más pronto volviera a su cuarto, mejor. Pero no sabía que aquello espantaría a Hyde.
- ¡No! ¡No! ¡Aléjese! –Gritó Hyde, poniéndose de pie a duras penas.

La enfermera continuó acercándose y tomó a Hyde de un brazo, para luego comenzar a halarlo para llevarlo a su cuarto. Hyde, por su parte, hacía lo posible por resistirse, el solo hecho de haber escuchado la palabra ‘cama’ en aquella frase le hizo sentir un pánico horrible, y por lo tanto, perder el control. Comenzó a gritar, a tratar de zafarse, a lo que la enfermera no supo qué hacer y lo soltó, haciendo que Hyde cayera al suelo, junto a la baranda, de la cual se aferró fuertemente, alejándose de quien en ese momento le asustaba.

- Tranquilo, no te muevas… Te vas a caer. –Susurró la chica, algo aterrada.
- ¡Aléjate! ¡Déjame en paz! ¡No me toques! –Hyde se estaba desesperando, estaba aterrado y se hacía hacia atrás a modo de evitarla.
- ¡No te muevas! ¡Te vas a caer! –La chica se desespero también, pero gracias a Dios, hubo quien detuviera a Hyde en su paranoia.
- Hyde, tranquilo, nadie te va a hacer daño.

Gackt, quien al escuchar los gritos de Hyde desde la entrada del hospital, subió lo más rápido que pudo hasta la azotea, seguido de Tetsuya. Al escucharle, Hyde observó con algo de duda a la enfermera frente a si, observó luego a Gackt y este le extendió sus brazos. Hyde tan solo tragó saliva con dificultad, no sabía qué hacer, por lo que Tetsuya se acercó a la enfermera para hacerla retroceder, a lo que Hyde reaccionó con ponerse de pie, tiritando y caminando vacilante hacia Gackt, quien lo recibió en un suave abrazo, para luego tomarlo en brazos y encaminarse de regreso. Hyde tan solo se acurrucó en su cuello, dándose cuenta de que estaba llorando nuevamente.

- No debes asustarte Hyde, todos aquí cuidarán de ti, así que debes prometerme que vas a cooperar, ¿Está bien? –Hyde tan solo asintió.- No debiste escapar de tu cuarto pequeño, estábamos todos muy preocupados.
- ¿De verdad? -Susurró Hyde, levantando el rostro, demostrando que aquello le sorprendía.
- Claro que si amor. Nunca lo dudes. –Contestó el más alto, besando luego la frente del pequeño.

Una vez de vuelta en el cuarto, Hyde nuevamente se aterró. Si había algo que le asustaba, eran tantas máquinas, tantas cosas conectadas a su cuerpo. Gackt tuvo que quedarse con el mientras las enfermeras lo revisaban de pies a cabeza, y así tuvo que ser cada vez que venía un doctor, enfermera o quien fuera al cuarto. Hyde simplemente no confiaba en nadie, solo Gackt tenía permitido tocarle siquiera un pelo.

Y así pasaron los días, en los cuales los doctores se esmeraban por recuperar el maltratado cuerpo de Hyde, aún creyendo que en cualquier momento se moriría, cosa que a Hyde no le habían dicho ni tampoco le iban a decir. El mismo Gackt había ordenado que no se le comunicara nada, con el propósito de mantenerlo en un estado anímico estable. De no ser así, sepa Dios qué le podría pasar si se deprimía como cuando estuvieron por última vez en ese lugar. Pero no todo era color de rosa, en algún momento debía contarle muchas cosas. Por el momento, debía esperar. Un mes tuvo que esperar. Aún no daban de alta a Hyde, pero al menos lo habían sacado de Cuidados Intensivos. Su salud iba mejorando lentamente, pero al menos mejoraba, lo cual era un gran logro. Muchos de los doctores del hospital dudaban de que lo lograra por el estado en el que llegó. Pero salió adelante, y Hyde sabía que eso se lo debía a Gackt. Debido a ciertas circunstancias, los doctores permitieron que Hyde pudiese salir del hospital sólo para ciertas ocasiones, las cuales tenían solo una razón común: Un Juicio.

Aunque, Hyde no estaba muy preocupado de aquel juicio en el que se le culpaba de Homicidio, mas bien estaba preocupado de uno propio. Día y noche, sin descanso, se preguntaba qué era lo que había visto mientras estuvo desmayado. ¿Habrá sido un sueño? ¿Qué fue? ¿Un viaje? ¿Significa eso que estuvo muerto? El mismo Gackt le contó que los pocos segundos desde que dejó de respirar en el auto hasta que entraron al hospital, estuvo muerto. Si, muerto. ¿Entonces todo aquello fue cierto? ¿Realmente su alma se encontró con la de su madre? Aquello era algo que no lograba descifrar y que lo mantenía pensativo el día entero, y a pesar de eso no le quiso contar a nadie sobre aquello. Solo Gackt tuvo el privilegio de saber, quien le afirmó que realmente era su madre. Pero, ¿Cómo podía saber que era cierto? Su mente se salía de su cuerpo intentando descubrirlo.