03 abril, 2011

Yes Sir, Final Episode

Pareja: Gackt y Hyde

rating: M (suave…) + Final Abierto –Muerte-

Titulo: Yes Sir, Tercera Temporada, Capitulo Final: Sueños Imposibles

Summary: A raiz de la foto esa que dije que haría un 3º yes sir... [http://i923.photobucket.com/albums/ad71/Nicolle_C/184810_184395728262833_100000772229012_373070_2284426_n.jpg]

Y notarán ciertas cosas…quise darle sustento histórico a todo. A fin de cuentas···Nunca se han preguntando por que están en Alemania? Esto es como una realidad alterna del Requien et Reminiscence. Para que les quede más claro···Esto esta ambientado entre 1914 y 1945. Al final supongo que escribiré una nota más aclaratoria.

Y lo otro. Esta es la tercera vez que escribo el Final.

“Hideto no aguantaba más. Por suerte, su Comandante era complaciente...al menos en cuanto experiencias sexuales diversas Hideto quería. Incluso si eso significaba abandonar sus trajes militares y usar disfraces. Lo que Hideto, sin embargo, siempre olvida, es que esta tratando con su Comandante. El respeto, nunca se debe perder.Y que por sobretodo,es un militar.”

------------------------------------------

Era divertido. Le gustaba que lo sometieran. Y a Camui le encantaba tener el control. Terminó de ajustar los detalles del traje y salió del baño del Hotel.

El ambiente en Berlín había estado ‘tranquilo’ durante los últimos días así que habían cuadrado sus mini vacaciones de cuatro días para dar rienda suelta a sus más bajas pasiones. Habían preparado sus maletas y, en medio de la noche, se habían ido en el auto de Camui. Ambos parecían colegialas riendo y escuchando canciones completamente insinuantes que terminaron en que tuvieran sexo en el auto más de 6 veces en lo que duró el viaje hasta Köln (Colonia). Cuando llegaron, lo único que Hideto hizo fue tirarse en una cama y dormir por más de 12 horas. Fastidiado, Camui se arregló con el traje que utilizaría esa noche para cumplir la fantasía de su amante y que además era completamente elegante y salió a recorrer las calles de la ciudad, pasándose gran parte de las horas del día admirando la Catedral Gótica de Köln. Siempre había tenido interés en conocerla. Le fascinaron los objetos de corte gótico y clásico a la vez y el ambiente que se respiraba en su interior…A tal había llegado su fascinación que no vio como las horas pasaban mientras el se quedaba observando cada vitral, cada pieza de artillería...

Iba camino al hotel cuando se dio cuenta que estaba casi desmayándose del hambre. Pasó entonces por una tienda de comida y compró un par de cosas que le servirían además para cumplir la fantasía de su subordinado.

Entro en el cuarto y lo que vio le dejó sin habla. Hideto estaba tirado en la cama que compartían completamente amarrado ya con las cadenas que habían traído desde Berlín. Completamente cubierto de látex, Hideto se encontraba amarrado de manos y muñecas. Un misterio el como lo habría logrado solo pero eso no le preocupó. Sabía lo masoquista que era su amante y rió para si mismo.

-Vaya, vaya, vaya…Pero, ¿Qué tenemos aquí? parece que me han traído alguien en mi día libre para castigar···- Dijo Camui con voz profunda. Notó como Hideto se estremecía de pies a cabeza e intentaba hablar.- Cállate.- Ordenó fríamente.- Aquí mando yo. Se acercó entonces a la cama y sentándose de lado, le observó fijamente. Su pecho bajaba y subía rápidamente, sus labios estaban resecos, y los pantalones de látex estaban completamente pegados a su cuerpo. La chaqueta que usaba no hacía más que cubrir los brazos y parte del pecho pues podía ver como los pezones de este estaban completamente duros. Hacía un par de años, Hideto había cambiado su color de cabello. No le importaba que la gente le mirara como si fuera un bicho raro, a él le gustaba. Ese día usaba además un gorro haciendo juego con todo el conjunto. Comenzó Camui entonces a levantarse de la cama y se puso encima de Hideto, sentándose bruscamente en sus caderas haciendo que sus miembros se friccionaran por encima de la ropa de ambos. Escuchó un gemido de parte de Hideto y, sorpresivamente para este, le propinó una cachetada que le dejó la mejilla roja.-No quiero escuchar ningún sonido de tu estúpida boca hasta que yo te lo pida, entendiste? Solo asiente, idiota…- Sonrió con suficiencia cuando este lo hizo.-Así me gustan…calladitos…Sabes quien soy?-Vio con sorna como este negaba con la cabeza haciéndose el ignorante.-Soy el Comandante, pequeño…Soy el que castiga…fuertemente. Dejo marcas…por todas partes…-Empezó a decir mientras con sus dedos recorría el pecho del otro. A sabiendas de que este querría gritar fuertemente, agarró un trozo de tela del mueble de al lado y le amarró la boca quitándole el gorro. Ves, calladito te ves mas lindo.- Dijo guiñándole el ojo.

Sentado, metió su mano dentro del saco y sacó un cigarro y un encendedor. Lo puso entre sus labios sin moverse un centímetro encima del cuerpo del otro. Pegó una profunda calada al cigarro y dejó salir un gemido profundo que hizo estremecer al otro de pies a cabeza.

-Hace calor, no crees?- preguntó a Hideto y a sabiendas de que este no podía hablar, se sacó el saco lentamente junto con la otra parte del traje quedando solo en camisa y corbata.- Si…mucho calor. Aunque sabes…no me gusta hablar solo.-se quejó. Sin embargo, no hizo ningún intento en quitarle la mordaza al otro.

Ambos hombres estaban más que excitados. Pese a que esta fantasía había sido idea de Hideto, este le había dado ‘libre albedrio’ al otro para hacer con su cuerpo lo que quisiera sin chistar. Así, Camui se estiró por sobre el cuerpo del otro para agarrar unas tijeras y comenzar a cortar la ropa del otro. –Tsk…Una pena…te quedarás sin ropa.-Dijo Camui en tono malévolo.-Pero que tenemos aquí?-Preguntó, pues había sacado la parte de los brazos primero para luego notar ciertos tatuajes en forma de espinas cristianas.-Acaso …¿crees que eres el salvador? ¿A quien quieres salvar, pequeño? ¿A mi? o acaso te sacrificarás por el bien mayor?- Preguntó Camui mientras pasaba sus dedos por encima de su propio pantalón hasta llegar a su miembro. Escuchó, pese a la mordaza, un gemido provenir de la boca del otro. Riendo sádicamente, enterró sus uñas en el pecho del otro. Hizo un gesto de sorpresa aunque no lo era cuando vio dos pequeños aros en los pezones del otro. El mismo le había dicho que los hiciera··· El traje militar lo ocultaba además…así podía sodomizar al otro con mayor facilidad.

-Pero que es esto?!- dijo con repulsión. Tomó entonces con uno de sus dedos el aro izquierdo y tiró para arriba viendo como este abría los ojos completamente extasiado. Que? Te gusta que haga esto?-Preguntó y tiró ahora de ambas argollas. Vio con diversión como este se arqueaba completamente y sus caderas comenzaban a rozarse lentamente con el pantalón del otro.

-No!- Dijo Camui bruscamente y se sacó la camisa a tirones.-¿crees que tu mandas aquí no? Lamento decirte que no. Te castigare profundamente…

Hideto, por otra parte, estaba que gritaba groserías. Se había enojado con Camui al ver que había salido sin dejarle una nota, pero cuando le vio entrar ya listo todo se calmo el su interior. Su mente estaba llena de imágenes mentales de el otro poseyéndolo brutalmente, entrando y saliendo de su cuerpo mientras el no podía hacer nada mas que gemir y gemir por más.

Pero no había sido así. El lado sádico de su amante por que si, el lo consideraba así, había salido a relucir y ahora estaba siendo sometido a la tortura.

La habitación estaba llena de gemidos. Pero solo uno de ellos los emitía. El Comandante, el dominador, había desatado una de las manos del otro y la había agarrado con la suya propia para que este le masturbara. En algún momento, se había quitado los pantalones y quedado en ropa interior la que desapareció más tarde entre las ropas que había regadas por el piso del cuarto del hotel.

La mano de Hideto se movía de arriba a abajo por el miembro del otro sintiendo como cada vez se tensaba más. Le encantaba ponerle así, por que eso significaba que tendría toda una noche de ‘castigo’. Comenzó a respirar cada vez más fuerte y a morder la tela de su boca mientras sus ojos vidriosos querían demostrarle lo que quería. Y Camui también quería ello.

Camui entonces le tiró de vuelta a la cama y soltó las amarras de la otra mano y la de las piernas y la de la boca.

-Ven aquí…Satisfáceme pero···no camines. Gatea.- Ordenó el otro mientras se levantaba de la cama y se bajaba la ropa interior. Vio con diversión y excitación como el otro se lamía los labios con placer y gateaba –oh, si, gateaba- hacia él y miraba hacía arriba antes de tomar el miembro del otro en sus manos y meterlo completamente en su boca. La lengua y dientes del otro trabajaban con maestría el miembro del de mayor Rango arrancándole gemidos que no hacían más que excitarle mas y mas, apretándole su propio miembro desnudo entre sus pantalones.

El otro trabajó con maestría sobre el miembro del otro por unos minutos antes de que este le empujara bruscamente a la cama.

-Quítatelos.- Dijo señalándole los pantalones. El otro, obviamente, lo hizo sin chistar, pues sabía que si no lo hacía pronto se iba a correr en ellos. – Pero que tenemos aquí…- dijo acercándose al miembro del otro que aun permanecía tirado en la cama. Sacó su lengua y la pasó por la punta arrancándole un gemido. –Que rico…un dulce.- Dijo Camui y se metió todo el miembro del otro en la boca.

Estuvieron así un rato, con el otro gimiendo y agarrándose de las sabanas mientras el otro estaba entre sus piernas lamiendo y succionando su miembro hasta que Hideto no aguató más y estiró una de sus manos a la cabeza del otro para forzarle a ir mas rápido. Craso error. Camui se separó del miembro del otro y le pegó una sonora palmada en su glúteo.

-Que mierda? Por que mierda paras! sigue! sigue!.- dijo Hideto. Estaba seguro de que ya no aguantaría mucho.

-Nunca aprendiste, verdad amor?.- Preguntó Camui con sorna. Entonces Hideto recordó aquel encuentro de hace ya 6 años. -“En mi presencia no dirás más palabrotas, entendiste Hideto?”

-Nunca. Me seguirás dando la lección para siempre?.-Respondió con sorna el otro.

-Si es lo que queda…-Dijo en un suspiro fingido mientras entraba bruscamente en el. Ambos hombres gimieron al sentirse uno solo. ¿Por que sus cuerpos debían permanecer separados? Aún sin preparación previa, ambos sabían que la mejor manera de quitarle el dolor por la brusca intrusión era, obviamente, salirse. ¿Pero quien querría hacerlo cuando era tanto el placer que sentían?

Camui comenzó a moverse entonces dentro y fuera del cuerpo del otro mientras este no podía hacer más que gemir y agarrarse a las sabanas de la cama del hotel. Esperaba que sus gemidos no molestaran mucho···Aunque el letrero de ‘Do not Disturb’ en la puerta debía ser una señal clara para eso, no molestar.

Hideto había perdido en cuenta la cantidad de veces que Camui había entrado en su interior, la de veces que lo había hecho correrse…la de veces que habían cambiado de posición. Ahora estaba en cuatro, con el otro afirmándose de sus caderas fuertemente, sintiendo como enterraba su miembro en su interior y como sus uñas se encargaban de marcarle la cadera. Ya no tenía voz. Había gritado, chillado, suplicado tanto por el placer que sentía que incluso tenía lágrimas en los ojos.

Luego de unos minutos más, sintió como este se venía por 4 vez en su interior y sus piernas no resistieron más, cayendo ambos en la cama. Aún en su interior, Camui acarició suavemente sus cabellos antes de salir y tirarse a su lado. Ambos se sonrieron y se besaron suavemente.

Era un secreto a voces entre ambos que esto ya no era solo sexo. Era algo más. Pero algo les impedía decláreseles. Hideto no quería enamorarse. Pero sabía que irremediablemente lo estaba. Camui sabía que si lo hacía se volvería débil. Pero el amor también da fortaleza.

Nunca se susurraron palabras amorosas esa noche. Ambos dieron rienda suelta a su pasión haciéndolo en todo el cuarto del hotel. Sonrisas cómplices era todo lo que podían ver del otro.

La mañana los descubrió desnudos haciéndolo, ya no era solo sexo, pero tampoco era amor, pues hasta que no lo admitieran, solo era un sentimiento escondido.

Cerca del mediodía estaban listos para partir. Pasaron por los controles militares que al ver al Comandante (de incognito) hicieron los arreglos posibles para que los ataques perpetrados a esa hora cerca de la ciudad por los aliados no atacaran ese auto. Cuando pudo evadir todo el control militar Alemán de Köln, Camui miró hacia el asiento de su acompañante. Sonrió suavemente y soltó una lágrima.

Horas después, Camui estaba retomando sus labores en Berlín mientras preparaba los últimos planes antes de marchar el también a luchar. Hacia unas horas habían tenido una ceremonia funeraria. Estoico como siempre, la gente alababa la entereza del famoso Comandante de las fuerzas militares de Berlín. El cabecilla, uno de los principales hombres a cargo de la fuerza militar alemana de la zona, era codiciado por los altos mandos del bando de los Aliados. No lo querían muerto. Lo querían de su lado.

Lo que no sabían, era que Camui no iba a cambiar de bando. Por que él iba a morir defendiendo el país que su amado había querido defender también.

Ya nunca podría castigarle. Enseñarle cuantas ganas tenía de hacerle suyo. De escaparse. Ahora su mente se enfocaba en Vivir con Honor y Morir con Gloria. Sonrió levemente mientras miraba su reflejo en el espejo. Aún cargaba las marcas de aquel último encuentro. Y las cargaría como espinas en su corazón.

Por que si bien le amaba,había entendido la decisión del otro.

Y ante todo, era un militar.

Y para el militar, La vida se da por el deber.

FIN

-----------------------------

PS: A que no se lo esperaban eh? XD Si, maté a Hyde O.O *se esconde* Como verán, este no fue HOT como los dos anteriores sino más romántica y llena de sentimentalismos y contexto histórico. Ahora si, finalmente se terminó.

Explicación del contexto histórico y del fanfiction en general: La situación completa, desde el primer Yes Sir, parte en 1939. El segundo parte con 1944-45 también y termina en 1945 con la muerte de Hyde y GACKT queriendo dar su vida por el deber, sin haber finalmente dicho ‘TE AMO’. De hecho, ninguno lo dijo! [tontos!]

Supongo que dirán…¿Por que diablos mataste a Hyde!? Sencillo. Necesitaba ubicar bien el fic en un periodo de tiempo…y creí que matándole podría adaptarlo. Además de que no puedo matar a GACKT :3 pero si a Hyde···Raro····

Ah si *facepalm* contexto Histórico. Sigamos con eso. La muerte de Hyde se ubica durante el bombardeo a Colonia de los Aliados en Marzo de 1945, en la llamada ‘Operación Lumberjack’.

Además, lo de los vitrales y las armas en la Catedral Gótica de Colonia es cierto. Juro solemnemente que odio todo lo relacionado con la Iglesia Católica (además de mi fobia por las iglesias con tumbas en su interior lalala) pero si alguien algún día me regala un pasaje a Colonia llorare de felicidad…y claro, si algún día me dan acceso al Archivo Vaticano también…

Gracias por leerme, nos vemos pronto en el próximo capítulo de ‘Una Mamá durmiente’.

xoxo ;)

Nicolle

No hay comentarios: