07 octubre, 2010

Arte de amar [Gackt x Hyde] Capítulo V



Capítulo V

Primer día de trabajo. Hyde se levantó a las ocho treinta de la mañana ese día, un poco más temprano de la hora en la que solía despertar con las carreras matutinas de Tetsu por todo el segundo piso. Se dio una larga ducha, se vistió con la mejor ropa que tenía, la cual no era ni muy elegante ni muy casual, se arregló lo necesario y salió camino a su trabajo. Durante la mañana estuvo con el antiguo bibliotecario que ese día se iba de viaje a Estados Unidos y no volvería a Japón por un buen tiempo, eso aseguraba su estancia en la Biblioteca. Aprendió todo lo que debía aprender y entonces aquel caballero se fue, dejándolo a cargo de lo que sería su entretenimiento hasta las cuatro de la tarde. 
Ordenar libros, recibir devoluciones, arrendar unas cuantas novelas, ayudar un par de chicas a buscar unos cuantos datos, entre otras cosas fueron las que lo mantuvieron ocupado hasta la hora del almuerzo. Desgraciadamente, no podía darse un rato para salir a almorzar y volver, por lo que debía esperar a que Tetsu cumpliera su promesa, le llevara algo de comer y lo acompañara un rato antes de que tuviese que volver a la Universidad. Pero su amigo tardaba en llegar, pasaron al menos... ¿Treinta minutos? Durante todo ese rato se entretuvo haciendo un crucigrama que venía en la parte trasera del periódico. Así, hasta que fue sacado de sus pensamientos.

- ¿Tienen el ejemplar Cuentos de antaño?
- Claro, búsquelo en... -Calló sus palabras al levantar el rostro, reconociendo a quien tenía en frente.
- Vamos Haido, dime dónde está el libro. -El alto joven se apoyó en el escritorio con ambas manos, acercándose al rostro del menor.
- En el pasillo tres... -Susurró levemente, como si se sintiera intimidado.
Entonces, Gackt se enderezó mientras sonreía de medio lado, volteó para darle la espalda al pelinegro y se encaminó al pasillo tres. Hyde, por su parte, lo siguió con la mirada hasta perderlo de vista entre los pasillos. No podía comprender por qué se había sentido tan intimidado por el más alto, era como si la persona que le gustara estuviese coqueteándole. Un momento, Gackt no le gustaba ni atraía, ¿Por qué se sentía así? Así se decía así mismo mientras sacudía la cabeza de un lado a otro, como si consiguiera sacárselo de la cabeza con ese gesto. 
Un libro y un pequeño tazón con comida en su interior cayeron pesadamente sobre su escritorio, tapando su crucigrama. Volvió a levantar la vista y ahí estaba nuevamente Gackt, sonriendo de medio lado como hace un instante.

- ¿Qué es esto? -Preguntó, refiriéndose al tazón con comida.
- Un libro, ¿Qué no lo ves? -Gackt notoriamente se burlaba de él.
- Me refería al tazón. -Frunció levemente el ceño, la actitud de Gackt hacia él no le agradaba.
- Pues si sabes qué es para qué preguntas. -Se cruzó de brazos con impaciencia.
- Olvídalo... 

Seguido de aquello Hyde tomó el libro en sus manos y lo abrió en la última página, sacó de ahí una pequeña tarjetita y anotó la fecha, la colocó en su lugar nuevamente, escribió lo mismo en el libro de arriendos, el nombre y código del libro también y le extendió una mano al mayor, esperando a que este le entregara algo.

- ¿Qué? ¿Qué quieres? -Gackt se hizo el desentendido.
- Tu tarjeta de socio, si no la tienes, no puedes llevar el libro.
- Oh, vamos Haido, ¿No me negarías el libro o si? -Volvió a apoyar las palmas de sus manos en el escritorio, acercándose a Hyde nuevamente.
- Claro que sí. ¿Me vas a pasar tu tarjeta sí o no? -Esta vez no se dejó intimidar.
- No la tengo conmigo ahora. -Sonrió travieso, buscando aflojar al chico frente a sí.
- Supongo que sí tienes tu cédula de identidad, ¿Verdad?
- ¿Para qué la quieres?
- ¿Quieres el libro sí o no? 

Gackt se dio cuenta de que no podría ganar esa pequeña batalla en la que se había metido, por lo que sacó su billetera y de ésta su cédula de identidad, la cual entregó al más bajo. Hyde la recibió gustoso, sonriendo como un niño cuando está a punto de hacer una travesura, la guardó en su cajón, anotó algo más en el libro de arriendos y entregó el libro arrendado al más alto, continuando ahora con su crucigrama. 
- La renta dura una semana, debes devolverlo o deberás pagar una multa. -Dijo con tranquilidad.
- Espera... ¿Pretendes dejarme sin mi cédula durante una semana?
- Si lees rápido, seguro serán un par de días.
- Pero, ¡No puedes hacer eso! Eso se hace con la tarjeta de socio.
- Pero has dicho que no la tienes y quieres el libro. No hay otra opción.
- ¿Qué? Eres un...
- ¿Un qué? -Interrumpió Hyde, levantando el rostro y enarcando una ceja.
- Nada... -Gackt se guardó sus palabras, tomó el libro y lo guardó.- El castaño te ha enviado eso... -Observó el tazón con comida y dispuso a retirarse.

Entonces Hyde llevó su vista hasta el tazón con comida, lo tomó para acercarlo y sacarle la tapa. Pudo notar entonces que la comida estaba tibia y que era algo cocinado por la Señora Yamada, era el platillo que había comido en su primer día en el hostal. Tomó la cuchara adjuntada al tazón y comenzó a comer con tranquilidad, la biblioteca estaba tan vacía que no habría nadie que le molestara dentro de un buen rato pues, los presentes, leían entusiasmados. 
Para las cuatro de la tarde llegó la bibliotecaria que tomaría su puesto y trabajaría la siguiente jornada hasta cerrar, por lo que podía volver a casa y disfrutar de un merecido descanso. Al llegar, como siempre, Tetsu estaba sentado en el sofá viendo televisión, ocupando el sofá y la mesa de centro de la sala con su enorme cantidad de cuadernos y libros. Se acercó a él y se puso frente a la televisión, dejó caer el tazón sobre la mesa de centro y se cruzó de brazos. Tetsu tragó saliva y sonrió amistosamente, tratando de apaciguar la travesura que había hecho.

- ¿Por qué fue Gackuto Camui el que me entregó el almuerzo y no tu, Ogawa Tetsuya? -Trataba de fingir un tono de enfado, el cual le resultaba.
- Oh vamos, no te molestes Doiha-chan. Tan solo tuve un percance.
- ¿Ah si? ¿Qué percance? -Parecía divertirse al interrogarlo, era como haber pillado a un niño con las manos en la masa.
- Ehm... Yo... -Tetsu no sabía qué percance inventar, a lo que Hyde enarcó una ceja.- Está bien, no tuve percance. Pero pensé que enviar a Gackuto a dejarte el almuerzo serviría para unirlos.
- ¿Para unirnos? -Eso no se lo esperaba.- ¿Cómo que para unirnos?
- Doiha-chan, admite de una vez que Gackuto te atrae.
- ¡Ya te he dicho que él no me atrae! 

Y después de aquello, Hyde subió enfurecido a su cuarto y se encerró en éste dando un fuerte golpe con la puerta, corroborándole nuevamente a Tetsuya que se encontraba en lo correcto. 

Arte de amar [Gackt x Hyde] Capítulo IV



Capítulo IV

Fin de semana, sábado por la mañana. Qué pena que la semana solo tuviese dos días para relajarse y deba usarlos en los infinitos proyectos, tareas, trabajos y demases que la universidad demandaba  en su carrera. Literatura. ¿Quién habría pensado que Gackuto Camui, hijo de abogados, se saltaría la tradición familiar y estudiara Literatura? Solo él lo pensó, y, lo que para sus padres fue peor, llevó a cabo, mas bien, estaba llevando a cabo. Aún no se titulaba, pero pretendía hacerlo pronto, solo le quedaba el resto de aquel semestre y el del año entrante.

Pero había algo en su cabeza esos días que no lo dejaba en paz. Una pequeña y notablemente delicada figura le daba vueltas en la cabeza una y otra vez. Además de su negra y larga cabellera, tan lisa y de seguro también era suave, no había podido comprobarlo, pero así parecía verse. Unos ojos almendrados, completamente perdidos y vacíos la primera vez que los vio, pero, aquel día en la Facultad ya no lucían así, se notaban más contentos, pero igual de distraídos. Lo que más se preguntaba, una y otra vez era, ¿Por qué le llamaba tanto la atención? Honestamente, la primera vez que lo vio pensó que era una mujer, una hermosa y atractiva mujer, pero no era así, escuchar su voz al detenerlo junto a la calle le provocó una sensación de desilusión, era un hombre. Incluso sabiendo eso último, no dejaba de pensar en él. Le había sido bastante atractivo la primera vez que lo vio y al instante de saber que era hombre, a pesar de sentirse desilusionado, no dejaba de sentirse atraído. Era como si ese pequeño individuo tuviese un imán especial que solo lo atraía a él, o quizás a otras personas más, peor para él se hacía insufrible.

Cuando se dio cuenta de los pensamientos que embargaban su mente, frunció levemente el ceño, enojándose consigo mismo. ¿Cómo era posible que pensara así de un hombre? No, no, no, definitivamente no podía ser. Es decir, él era un hombre, y por más femenino que se viera el individuo que había conocido, no cambiaban las cosas. Debía sacárselo de la cabeza lo antes posible.

Y mientras Gackt continuaba teniendo lagunas mentales y reproches hacia sí mismo, Hyde se encontraba en el hostal, durmiendo plácidamente como solía hacerlo cada fin de semana, hasta lo más tarde posible. Así fue, hasta que Tetsu irrumpió en su habitación sin previo aviso y se dejó caer amistosamente sobre él, con la pura intensión de despertarlo.

-          ¡Qué perezoso eres Doiha-chan! –Exclamó con alegría y leves risas mientras se lanzaba sobre el pelinegro.
-          Déjame dormir, Tetsu. –Contestó el más bajo durante un largo bostezo, estiró un poco las mantas y se tapó completamente, aún con Tetsuya encima.
-          Vamos Doi, hoy es un espléndido día y no debo asistir a clases. ¿Por qué no mejor salimos en busca de un trabajo para ti? –Sugirió mientras se salía de encima del pequeño y se sentaba en la orilla de la cama.
-          Hoy no quiero salir, Tet. Quiero descansar.
-          ¡Que perezoso! Vamos, levántate, te llevaré a conseguir un trabajo de una vez por todas.

Y dicho esto último, Tetsuya se puso de pie y tomó las mantas que cubrían a Hyde, destapándolo por completo de manera brusca y riendo de forma traviesa. Hyde, por su parte, tan sólo se hizo un ovillo en la cama ante el frío que sintió al ser destapado. Por un momento Tetsuya se quedó observando a Hyde detenidamente, y es que nunca había visto un tatuaje como ese. Dos hermosas alas de ángel adornaban a la perfección la espalda del pequeño.

-          Doiha-chan, ¿No habías dicho que apenas habías cumplido tu mayoría de edad el otro día?
-          Si, ¿Por qué preguntas? –Desconcertado, se incorporó y sentó en la cama.
-          Entonces, ¿Cómo es que tienes un tatuaje? Debes ser mayor de edad para hacerte uno.

Tetsuya estaba en lo correcto, debía ser mayor de edad para hacerse un tatuaje. Así pasó un buen rato mientras Hyde le contaba a Tetsuya cómo lo hizo para hacerse un tatuaje así a los diez y seis años. Obviamente, fue de forma ilícita y hasta ahora había sido su secreto, por lo que Tetsu se limitó a mirarlo con reproche, pero no pudo dejar de admitir que el tatuaje estaba muy hermoso, genial y atractivo. Sí, había dicho atractivo, ¿Será que Tetsu se sentía atraído por Hyde?

La hora de almuerzo fue un tanto solitaria, tan solo estaban la Señora Yamada, Tetsu y Hyde. Ken y Sakura salían cada fin de semana a almorzar juntos a algún lugar y salían en busca de chicas. Yuki, viajaba a Kyoto a visitar a su familia y Kaz, bueno, nadie sabía dónde era que Kaz salía, era bastante callado y reservado. Así que solo estaban ellos. La Señora Yamada les dio un par de consejos para salir a buscar trabajo, los cuales el par de chicos aceptaron gustosos.

Así fue como salieron en una divertida tarde de búsqueda sin descanso. Caminaron de un lugar a otro, preguntando, averiguando, platicando y otras cosas hasta que por fin dieron con lo que buscaban. Una oportunidad de trabajo. Entonces, Hyde debería trabajar de lunes a sábado entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde en una biblioteca. Sí, biblioteca. Comenzaba el lunes siguiente donde el empleado que estará ese día por última vez, le enseñaría el sistema de trabajo y todo lo que debía saber. Al parecer, había conseguido un trabajo que le duraría un buen tiempo, además, la paga era buena. Con satisfacción, el par de chicos se fue a sentar a un parque para darse un merecido descanso.

-          ¿Qué piensas Doi, es Tetsu tu amuleto de la suerte hoy? –Comentó Tetsuya con leve tono burlón, pero con bastante simpatía.
-          Claro Tetsu, pero si hoy das suerte mañana me la quitas. Mejor mañana nos quedamos en casa y dormimos la tarde entera.
-          ¡No puede ser! Ni siquiera dejas de ser perezoso un solo minuto. –Tetsu rió de buena gana, revolviendo los cabellos del más bajo.
-          Por cierto Tetsu, ¿Por qué no me habías dicho que Gackt estudia en la misma Universidad que tu?
-          Ah, pues, pensé que habías perdido interés en él. –Tetsu sonrió de forma traviesa, observando a Hyde de reojo.- Pero veo que no, aún te atrae.
-          ¿Cómo que me atrae? –Hyde se había alterado levemente, estaba indignado, por así decirlo.- Sabes que él no me atrae en lo absoluto.
-          Como digas, entonces.

Notoriamente, a Hyde le atraía mucho aquel elegante muchacho, pero no lo admitía y no lo haría tampoco. Así también haría Gackt, no admitiría que el chico le atrae, o eso era lo que ambos pensaban. 

Arte de amar. [Gackt x Hyde] Capitulo III

Capítulo III

Había tenido una mañana agotadora debido a que Tetsu amablemente el había invitado a acompañarlo a la Universidad y había aceptado la invitación, pero nunca pensó que debía levantarse tan temprano y hacer tantas cosas esa mañana. Había acompañado a Tetsu en todas sus clases, le había ayudado a buscar unos libros en la biblioteca y de paso Tetsu le había dado un completo paseo por toda la Universidad, dándole una enorme charla sobre cada carrera existente, intentando así buscar la vocación que Hyde solo debía descubrir. Lo cuál mantuvo a Hyde completamente ocupado la mañana entera, por eso estaba tan cansado, pero no dijo nada sólo por el hecho de que Tetsu intentaba hacer algo bueno por su pequeño amigo, cosa que agradecía mucho.



Durante el horario del almuerzo salieron a comer a un restaurante, Tetsu invitaba y por más que Hyde intentó negarse ante aquel gesto Tetsu prácticamente lo llevó a tirones. Después de comer, volvieron a la Universidad. Ya solo quedaba una clase a la que Tetsu debía asistir, ¿Qué era lo que estudiaba Tetsu? Hasta el momento no le había preguntado. Una vez entraron a la sala y tomaron asiento, pensó en preguntarle, pero lo vio salir rápidamente del salón con la excusa de que había olvidado algo. Y así fue que el profesor llegó y la clase se ordenó para dar comienzo a una larga charla, una que tan solo el profesor daba y Hyde anotaba en uno de los cuadernos de Tetsu, quien como no había llegado a tiempo se había quedado afuera, o eso era lo que Hyde creía.



Cuando la clase llegaba a su fin y el profesor se sentó en su escritorio a esperar los dos minutos restantes que quedaban para el horario de salida, Hyde de puro aburrimiento sacó nuevamente su dibujo y comenzó a dar los últimos detalles de este, el cual hasta ahora no podía darse tiempo para terminar. Después de un buen rato detallando el dibujo, logró notar que un grupo de mujeres se encontraba a su alrededor, observando el papel en sus manos y cuando estas chicas notaron los ojos de Hyde observarlas, se exaltaron en tantos comentarios que Hyde solo alcanzó a oír la mitad, peor todos eran acerca de “Gacku~nii”.

- ¿Gacku~nii? ¿Conocen a Gackt? –Preguntó Hyde con cierta inocencia.
- ¿Qué si conocemos a Gackt? Él es el estudiante más hermoso que tiene esta universidad.
- Además de ser el más inteligente.
- Y no olviden el más popular.
- Ay si, ¡Es tan hermoso!



Y así comenzaron a comentar el grupo de chicas las mil y un cualidades que le veían a Gackt, Hyde por su parte se encontraba completamente desconcertado. ¿Gackt estudiaba en esa universidad? ¿Era muy popular? ¿Por qué Tetsu no le había dicho? ¿Y donde rayos estaba Tetsu? Un fuerte sonido lo sacó de pensamientos y con este sonido la clase llegaba a su fin. En pocos segundos Hyde estaba solo de nuevo, pero esta vez verdaderamente solo. La sala de clases se había vaciado de una forma realmente rápida, tan solo quedaba el profesor quien ordenaba papeles sobre el escritorio. Hizo lo mismo que él y ordenó sus cosas, dejando el dibujo para el final, sin razón alguna. Mientras ordenaba sus cosas el profesor ya lo había hecho y venía camino a la salida. Poco conveniente para Hyde estar sentado en el asiento mas cercano a la salida, pues en cuanto al profesor iba pasando no pudo evitar ver el dibujo de Hyde.



- Vaya, veo que hasta los chicos se enamoran de Gackuto. –Dijo el profesor, luego, salió de la sala.



Ese comentario a Hyde casi lo sacó de quicios, ¿Por qué todos pensaban que él amaba a tal tipo? Simplemente lo había dibujado, como a muchas otras personas, ¿Acaso nadie entendía eso? Él no conocía a tal Gackuto Camui, tampoco le interesaba hacerlo. Decidido a acabar con todo ese asunto que lo sacaba de quicios, salió de la sala con el dibujo en mano y en el basurero más cercano lo lanzó a la basura, así, sin siquiera arrugar el papel, tanto quería deshacerse del dibujo que simplemente lo dejó caer en la basura.


- Hey, ¿Por qué haces eso? –Escuchó tras de si.
- Por que…


Hyde se detuvo por completo al voltear a ver a quien le hablaba, no podía ser, ¿Por qué tanta mala suerte en una sola semana? No lo sabía, tampoco sabía por qué pensaba esas cosas, era tan solo un apersona mas en este mundo, ¿De verdad estaba permitiendo que él llenara su cabeza con tantos pensamientos? Negó levemente con la cabeza, lo que provocó dudas en el mas alto.



- ¿Qué ocurre? ¿No me vas a agradecer por salvarte la vida el otro día?




Y para peor este tipo recuerda lo que pasó, ahora tan solo lo quería olvidar. Qué arrogante había sido su comentario, de no haber sido tan bien educado en el orfanato le habría plantado una bofetada, aunque no debería, él no tiene idea lo enredados que eran sus pensamientos como para saber qué hacía mal.



- ¿El gato te comió la lengua?
- ¿Eh? No, lo siento, no estaba prestando atención.
- Ahora veo por qué casi te matas, ¿Te pasa a menudo eso?
- No, eso solo me ha ocurrido una vez. Gracias por ayudarme ese día.
- No es nada. Por cierto, ¿Cómo te llamas?
- Hideto, pero puedes decirme Hyde si deseas.
- Es un gusto Hyde, yo soy Gackt.
- Lo sé.



Después de eso Gackt tan solo enarcó una ceja y observó a Hyde por unos segundos, se notaba en su rostro lo extrañado que estaba por ese comentario, por lo que sin decir palabra alguna el más alto se dio media vuelta y dispuso a retirarse de ahí, dejando solo a Hyde nuevamente. ¿Qué habrá pensado Gackt al haberle dicho eso? Por su mente pudo haber incluso pasado la idea de que Hyde era un psicópata o algo por el estilo, pero Hyde estaba lo suficientemente cansado de pensar en él que tan solo volvió a negar con la cabeza para sacárselo de esta. Después de un buen rato buscando a Tet-chan logró encontrarlo, entonces, ambos volvieron a casa, discutiendo sobre la desaparición del mayor. 

06 octubre, 2010

Arte de amar. [Gackt x Hyde] Capitulo II



Capitulo II


El sol ya se había ido cuando decidió sentarse a tomar un café en una cafetería cerca del hostal, a pesar de que podía llegar y pedirle uno a la Señora Yamada, pero no quería aprovecharse de ese privilegio. Dejó despreocupadamente la carpeta sobre la mesa mientras esperaba la llegada de su café, el cual se estaba demorando y el aburrimiento comenzaba a apoderarse de su mente. Desde pequeño había sido una persona bastante hiperactiva, pero por alguna razón, al mismo tiempo tímida. A veces se preguntaba a si mismo si era bipolar, pero no le prestaba mucha importancia a aquello.


Mientras llegaba su café tomó la carpeta y de su interior sacó un par de hojas que, después de leerlas sin real interés, volteó para ver el lado en blanco del documento y sin pensarlo sacó de su chaqueta un bolígrafo. En cuanto le sirvieron el café ya tenía al menos un bosquejo de lo que luego sería un dibujo, mas lo dejó de lado para disfrutar del contenido de la taza frente a si. Una vez la taza estuvo vacía, pagó la cuenta y retomó su camino hasta el hostal. Este no había sido para nada un buen día y quería descansar.


Apenas entró se encontró con Tetsuya en la sala del lugar, a pesar de haberlo visto bastante hiperactivo por la mañana, éste se encontraba tranquilamente sentado en un sofá con cuadernos y libros a su alrededor, pero no estudiaba en lo absoluto, simplemente veía la televisión. Dibujó una divertida sonrisa en sus labios al ver tal escena, encaminándose hacia las escaleras para subir al cuarto.


- ¡Hey! Tu… El nuevo… Ehm… ¡Hyde! –Musitó el joven en el sofá.
- ¿Si? –Volteó el pelinegro al escucharle.
- Quédate aquí un rato, charlemos. Lamento no poder quedarme a hablar un rato en la mañana.
- No te preocupes. Tenías clases. –El pelinegro le sonrió, acercándose a tomar asiento junto a él.
- Si, tenía clases. ¿Tú no estudias? ¿A qué te dedicas?
- Pues… A nada. –Se encogió de hombros al responder.
- ¿No? ¿Por qué?
- Aún no encuentro trabajo y, la verdad, no sé muy bien qué quiero estudiar.
- Ya veo. –El joven sonrió ampliamente, era la cuarta vez que lo veía sonreír así. 




La conversación continuó de forma agradable, no había tenido la oportunidad de hablar así con alguien en ocasiones anteriores, pareciera que fuesen los mejores amigos y apenas se estaban conociendo. Después de un buen rato la conversación continuaba y es que con Tetsu en ningún momento faltaba tema de conversación, era muy simpático y bastante hiperactivo, solo que él no era tímido, eso lo daba por seguro. Además, le falto apenas unos cinco minutos para encontrarle un par de apodos que no fueran Hyde, entre los cuales el que mas usaba era “Doiha-chan”, nunca antes le habían dicho así.


Mientras duraba la conversación, Tetsu había apagado la televisión debido a que le distraía bastante y había tomado uno de los libros ahí tirados, mientras que Hyde había sacado aquel bosquejo de su carpeta y había continuado dibujando, cosa que a Tetsu le despertó la curiosidad.


Después de un buen rato Tetsuya desistió de su idea, o al menos desistió de molestar a Hyde, solo por que Hyde le había contado su incidente del día anterior, lo cual a Tetsuya le pareció lo mas romántico posible, no así a Hyde. Ya cuando llegó la hora de cenar, la Señora Yamada se asomó a la sala para avisarles que debían ir a la cocina, entonces, vieron pasar al resto de los chicos junto a ellos, que cada cual bajaba de su habitación para comer. Ambos se pusieron de pie y fueron a disfrutar de una exquisita cena. Una vez terminado el banquete cada quien se fue a su habitación, olvidando ambos chicos el desorden en la sala.


Ya por la mañana volvió a despertar a la misma hora que el día anterior, debido a la misma razón, Tetsu se había levantado y caminaba de un lado a otro, durante su conversación le había contado que siempre ha tenido la mala costumbre de quedarse dormido y llegar tarde a clases, por eso corría de un lado a otro.


- ¿Qué dibujas, Doiha-chan?
- No lo sé, tan solo, dibujo.
- Veo que es una persona… -Dijo el joven al acercarse a observar.- ¿Quién es?
- No lo sé Tet-chan, tan solo lo vi una vez.
- ¡Amor a primera vista! Anda Doiha, cuéntame todo. –El joven se acomodo en el sofá para prestarle toda la atención posible al más bajo, cosa que a Hyde le extraño un poco.
- Vamos Tet, no es amor, ni siquiera lo conozco, ¿Cómo va a ser amor?
- ¿Cómo dices que no lo es? Si lo viste sólo una vez no deberías recordarlo, al menos no de esa manera. –Dijo Tetsuya señalando el dibujo.
- Ya resígnate de esa idea, jamás llegaría a amar este tipo, es un completo desconocido.




Hizo el intento de seguir durmiendo, hoy no quería levantarse temprano para salir en busca de trabajo, pensaba quedarse en el hostal y relajarse un poco, estaba muy preocupado de muchas cosas estos días, merecía un descanso. Pero su descanso no duró mucho, escuchó mas balbuceo del común en el pasillo, se tapó un poco más con las frazadas y sintió cómo la puerta de su cuarto era abierta de golpe por Yuki.


- Hyde-san, la Señora Yamada lo está esperando abajo, es hora de desayunar.
- Dile que bajo en un rato más. –Le contestó Hyde con pereza.
- Si no baja ahora se quedará sin desayuno, Hyde-san.
- Está bien, bajo en unos minutos.




Entonces, el animado de Yuki abandonó la habitación cerrando la puerta tras de si, se puso de pie y buscó alo con qué abrigarse, esa mañana hacía un frío espantoso. Bajó a la cocina con pereza mientras se refregaba los ojos, tomó asiento frente a la mesa y recién reparó en lo que el resto de los jóvenes hablaban.


- Hey, hey, chico, mira qué bien dibujas. –Decía Sakura mientras le mostraba el dibujo que había hecho la noche anterior.
- ¿Eh? ¿De dónde han sacado eso? –Respondió el más bajo.
- Ah pues estaba tirado en el sofá de la sala, debes ser mas cuidadoso primor, ¿Quién es? ¿Tu novio? –Seguía hablando el joven con el dibujo en mano mientras los otros echaban a reír.
- ¡Claro que no! –Bufó con molestia el pequeño Hyde.
- Anda Sakura, deja que el chico se quede con el dibujo de su amado. –Interrumpió Ken, causando risas en los presentes.
- Ya dejen eso… -Volvió a bufar Hyde, desviando la mirada con molestia.
- Oh, mira Ken, lo has ofendido. –Seguía Sakura entre risas.




La Señora Yamada interrumpió con el desayuno en un momento bastante oportuno, haciendo que Ken y Sakura dejasen el dibujo a un lado, preocupándose ahora de comer. Después de desayunar Kaz se le acercó a Hyde con el dibujo en sus manos.


- ¿Vienes a molestar igual que los otros dos? –Hyde aún seguía molesto.
- No, solo me preguntaba, ¿Tú conoces a este tipo? –Decía Kaz mostrando el pedazo de papel.
- No, ¿Por qué preguntas?
- ¿Si no lo conoces por que lo dibujas?
- ¿Por qué les importa tanto?
- Por que es mi ex novio.
- ¿Tu que?
- Ex novio, bueno, no fuimos novios, pero salimos juntos.
- Ah, ya veo…




Siguió hablando con Kaz un buen rato acerca de aquel elegante tipo que Hyde había dibujado casi a la perfección, aunque no se había dado cuenta de aquello, siempre tuvo la facilidad de dibujar así de bien, por eso no le llamaba la atención el haber dibujado de tal manera a un desconocido. Pero ahora no era del todo un desconocido, Kaz le había dicho varios datos, ahora sabía su nombre, Gackt Camui y también sabía su edad, es un hombre de 26 años. Quizás ahora podría encontrarse con él para darle las gracias por lo ocurrido en su cumpleaños. 

05 octubre, 2010

Arte de amar [Gackt x Hyde] Capítulo I

Capítulo I

Haber pasado toda la tarde dentro del cine quizás no haya una muy buena idea de parte del pelinegro, o al menos lo fue mientras aún seguía ahí dentro, pero una vez que decidió salir se encontró de frente con tanto alumbrado público que por un momento pensó que quedaría ciego. Una vez fuera del recinto comenzó una caminata sin rumbo a través de las aglomeradas calles de Tokio, más específicamente, por las calles de Shibuya.

Este había sido un día bastante difícil a pesar de la fecha, la cual cualquier persona normal celebraría, o al menos no estaría tan deprimido. Llegar a la mayoría de edad en tales circunstancias no era nada bueno y para ser sinceros, no tenía idea de qué hacer en esos momentos. Lo que sí agradecía era que gracias al orfanato pudo ir a la escuela y logró terminarla con buenas notas, no excelentes, pero tampoco estuvieron malas. Repentinamente, detuvo su caminar…

“Ten cuidado, aún no puedes pasar.” Escuchó decir de alguien a su lado, recién notando que esta persona le había tomado del brazo para detenerlo.

- ¿Ah? ¿Qué...? –Musitó desconcertado, recién notando en dónde estaba.

Había estado tan ensimismado en sus pensamientos que no había notado que casi cruzaba una calle mientras los automóviles circulaban con libertad y que, de no haber sido detenido por aquella persona, pudo haber sido gravemente atropellado. Hubiese sido una lástima y un mal recuerdo para un cumpleaños.

“Ya, puedes continuar.” Volvió a escuchar de la misma persona que le detuvo, viéndola ahora avanzar junto a un tumulto de gente.

Se quedó en aquel lugar unos segundos, de no ser por aquel individuo estaría ya en dirección al hospital, quizás en qué condiciones. Una vez que reaccionó ante su asombro, vio nuevamente a luz del semáforo que le indicaba que no podía cruzar, por tanto, esperó hasta que a luz cambiara para seguir su camino.

Ya no estaba tan perdido en sus pensamientos, más bien estaba pendiente de encontrar a aquella persona que vio hace unos momentos. Apenas y había logrado ver lo alto que era, también recordaba sus lentes oscuros, lo cual hasta entonces logró reparar en lo extraño que era pues, siendo de noche y con ausencia de sol, ¿Por qué llevaría él lentes oscuros? Además, llevaba una bufanda negra, un montgomery del mismo color y a simple vista, se veía bastante elegante. Tan solo esas fueron las características que en él pudo reparar y después de haber perdido la oportunidad de seguirle en aquel semáforo veía difícil poder encontrarlo.

Entonces, observó a su alrededor. ¿Cuánto tiempo llevaba caminando? No lo sabía, su reloj de pulsera lo olvidó en alguna parte esa mañana y no vio la hora al salir del cine, pero al parecer, llevaba buen rato caminando pues recién podía notar que se encontraba a la mitad de Minato. ¿Cómo había llegado tan lejos? Quizás estaba comenzando a divagar demasiado.

Se encaminó a un parque cercano, tomó asiento en una banca a la cual no llegaba mucha iluminación y sacó de su chaqueta una pequeña fotografía. Apenas y divisaba en ella un rostro femenino, un rostro materno. La nostalgia comenzó a aparecer, apenas y tenía unos pocos años de vida cuando perdió a sus padres, desde entonces, un orfanato era su hogar, hasta hoy, día en que llegaba a la mayoría de edad y debía abandonar aquel lugar para siempre.

Guardó la fotografía dando un largo suspiro e hizo un repaso mental de lo que había sido su cumpleaños. Al despertar en la mañana sus amigo en el orfanato le habían hecho una torta y la compartieron en el postre luego de almorzar, luego la directora le comunicó la noticia de que debía abandonar el lugar, que ya no era posible seguir viviendo ahí, recibió de su parte un pequeño sobre con los yenes suficientes para mantenerse unos días y le dio una dirección donde podría encontrar alojo por unos días hasta que consiguiera el arriendo de algún apartamento. Luego, salió con sus cosas en busca de tal lugar y una vez que estuvo seguro de tener donde pasar la noche se fue al cine, compró una entrada para ver la película de momento y se pasó toda la tarde escondido en aquella oscura sala hasta que uno de los guardias de seguridad le indicó que debía salir y tan solo unos momentos después, un desconocido lo salva de un posible accidente. Aún tenía la curiosidad de saber quién era aquella persona. Se puso de pie resignándose de tal absurda idea, encaminándose para tomar un taxi y volver a casa a dormir, ya mañana podría salir en busca de algún trabajo.

Temprano en la mañana comenzó a sentir bastante balbuceo en el hostal, ¿Tan temprano se levanta la Señora Yamada? Ni idea, pero de simple curiosidad, se levantó con pereza y se asomó al pasillo para ver qué era tanta algarabía.

- ¡Hola! ¿Eres nueva en el hostal? –Escuchó decir de un simpático chico que pasaba de un lado a otro con rapidez.
- Ehm… Si, soy nuevo aquí. –Contestó semi-dormido aún.
- ¿Nuevo? –El joven se detuvo frente al pelinegro para verlo unos segundos, recién notando que a quien saludaba no era una chica.-
- Si, nuevo. Soy Hyde.
- Oh, ya veo. Ogawa Tetsuya. –El mas alto le mostró una sonrisa.- Me quedaría a charlar, pero debo ir a clases.

Entonces vio nuevamente una sonrisa en el rostro de aquel chico y lo perdió de vista escaleras abajo. De seguro era otro hospedante de aquel lugar. Ya habiéndose despertado y desperezado decidió bajar a la cocina a ver si estaba el desayuno listo, no sin antes haberse cambiado de ropa, no bajaría en pijamas a la cocina. Apenas bajaba las escaleras y comenzó a escuchar más balbuceos provenientes del primer piso.

- ¡Buenos días! –Escuchó apenas entraba a la cocina de parte de la Señora Yamada.
- Buenos días. –Respondió mientras tomaba asiento en la mesa, viendo a su alrededor a varios chicos mas.
- Hola preciosa, ¿Cómo te llamas? -Se acercó uno de los presentes y le abrazó con un brazo por sobre los hombros.
- Hideto, puedes decirme Hyde. –Contestó observando de reojo el brazo del más alto, notando como este se alejaba disimuladamente.
- Yo soy Ken, ellos son el resto de los chicos. –Después de aquello se escuchó como el resto de los varones reclamaban.- Está bien, está bien, él es Yuki, Kaz y Sakura.

La Señora Yamada interrumpió aquellas presentaciones sirviendo el desayuno, el cual para aquel joven pelinegro fue bastante agradable debido a la afable conversación entre los jóvenes ahí presentes. Una vez terminado de desayunar, cada uno se levantó de su asiento y se fue a realizar alguna actividad, ya sea trabajar, estudiar o perder el tiempo como lo hacían Ken y Sakura. Pero él no podía darse el lujo de perder el tiempo, ya lo había hecho el día anterior, hoy debía salir en busca de un trabajo.

Después de una ducha y haber escogido ropa limpia, salió a las calles de Shibuya con carpeta en mano y, obviamente dentro de ésta, un currículum. 

(R)

Me gustan los arcoiris! 

04 octubre, 2010

Feet.

Ah, este sábado hice algo de lo cual NO me arrepiento.
¿Que saben de caminar 2 kilómetros hasta el centro de la ciudad? Pues yo sí se.
Caminé durante un par de horas hasta llegar al Mall y poder comprar Beast, el disco nuevo de Vamps que se estrenó en Chile este 1 de Octubre.
Pero, al llegar, sale que aún no comienzan a vender el disco, por que aún están en las cajas y no las han sacado por "Falta de personal" (Mentira, es flojera Dx) So, tuve que volverme (Caminando) camino a casa.
En eso estaba cuando recordé que hay otra tienda de FeriaMix en la calle Valparaiso. Fui y compre mi disco *^* Pero de todas formas volví caminando hasta mi casa (En total,. fueron 4 kilómetros)
Pero valió la pena. Ahora tengo Beast!


Pero me duelen los pies...

03 octubre, 2010

Moonlight [Gackt x Hyde]

Viernes por la noche, casi sábado, faltaban tan sólo unos minutos para eso. Estaba sentado en el sofá, tomándome un café absorto que, habiéndolo preparado hace ya bastante rato atrás, su tibieza lo volvía aún más agradable, además, entre mis dedos sostenía un cigarro. Aún con el tabaco y el café como medios de relajación confiables, comenzaba a impaciéntame un poco más a cada segundo que pasaba. Hyde nunca, jamás de los jamases llegaba pasado de las once de la noche si tenía clases al día siguiente, mucho menos si debía estudiar para un examen para el día lunes a las ocho de la mañana. ¿Le habrá pasado algo? Imposible, se sabe cuidar muy bien, por muy mimado y caprichoso que sea, sabe muy bien cómo cuidarse. Pero de no ser así habría llamado, o al menos contestado una de mis muchas llamadas.
Volví a mirar mi reloj de pulsera, las cero horas con diez minutos, ya era sábado por la madrugada y Hyde no llegaba. ¿Habrá salido más tarde de clases? No, la Universidad se cierra a las once de la noche, ya habría llegado. ¿Habrá mucho tráfico en el centro? Curioso y preocupado encendí la televisión y puse las noticias de medianoche.
En cuanto terminaron las noticias, volví a mirar el reloj, marcaba ahora la una de la mañana y ni una pista de Hyde ni de tráfico en el centro. ¿Cuál es la siguiente opción? ¿Estará en algún bar con amigos? No lo creo, me habría llamado para avisarme o al menos llamaría para que le fuera a buscar al no sentirse seguro luego de beber tanto, por que si somos honestos, Hyde no se controla para nada a la hora de tomar o fumar. ¿Será infiel? No, no puede ser, ¿Hyde? ¿Infiel? Tan tierno que es, adorable y dulce, no creo que fuera capaz de hacerlo. Pero, ¿Estará con alguien? ¿Dónde estará?
Después de otro buen rato dudando y aumentando mi desesperación, decidí salir a buscarlo, estuviera donde estuviera, iría hasta Europa si era necesario, hasta Madagascar o hasta Puerto Rico. Donde sea. Aunque pensé que sería bueno partir revisando el camino de casa hasta la Universidad y de vuelta. No alcancé a salir cuando abrí la puerta de la casa y el cuerpo de Hyde resbaló por la puerta hasta quedar reposado de espaldas en el suelo junto a mis pies.
Ahí estaba, dormido profundamente. Al caer de su respaldo hasta el suelo no se despertó ni notó lo que ocurría, tan sólo seguía abrazando su block de dibujo y sostenía suavemente un lápiz en su mano derecha, sonriendo levemente y muy perdido en sus perezosos sueños.
Allí me quedé unos minutos, observándolo detenidamente, admirándolo y disfrutando verlo dormir tan plácidamente, como todo un ángel y, con la luz de luna llena de esa noche alumbrando su delicado rostro, parecía un Dios Griego traído del olimpo a la tierra.
Me agaché junto a él, tomé cuidadosamente el block y lo quité de su abrazo. Un hermoso dibujo a mano alzada de la luna fue lo primero que ví y, al fijarme un poco más, noté que en la parte inferior derecha de la hoja, con una hermosa caligrafía manuscrita, decía “From Hyde to Gackt”.
Y pensar que hace un buen rato atrás dudé de su fidelidad y él tan solo dibujaba la luna sentado en la puerta de la casa hasta que se durmió, ¡Qué vergüenza das, Gackuto Camui! Tomé sus cosas y las dejé en el sofá, volví junto a él y lo tomé cuidadosamente en mis brazos, rezándole a Dios que no despertara y así fue. Cerré la puerta con un empujón de caderas y llevé a mi pequeño compañero amoroso hasta nuestro cuarto, lo recosté con suavidad sobre la cama y acaricié suavemente su rostro. Sólo entonces me di cuenta de lo helado que estaba, ¿Cuántos minutos u horas habrá estado allí afuera? Comencé a sentirme terrible por no haber salido a buscarlo antes, quizás y ahora pesque un resfriado. Me dediqué a sacarle los zapatos, la chaqueta, la camisa, el cinturón, los pantalones y lo metí dentro de la cama con extrema delicadeza. Se estremeció levemente ante el frío que de seguro sintió al entrar en la helada cama, pero no despertó, aún así no despertó, simplemente siguió durmiendo plácidamente. Luego, yo hice lo mismo, me desvestí y puse pijama para meterme a la cama junto a él, me acerqué y lo estreché tiernamente entre mis brazos, tratando de darle calor para que dejara de estremecerse de cuando en cuando.
No pude evitar esbozar una sonrisa al verlo así, y entonces pensé que, cuando despertáramos en la mañana, me dedicaría a mimarlo como es debido y me quedaría el día entero con él lo que regresara de sus clases. Se lo merecía, pues, tan sólo él sabe cómo hacerme feliz, de maneras tan simples como la de esta noche. 

02 octubre, 2010

~ Charmy Kitty ~

Ahí está ella, siempre tan solitaria, encantadora y fina, preocupada siempre de verse bien. Es difícil de creer que puede ser tan angelical y endemoniada a la vez, siempre fiel a sus dos naturalezas. Pero, mírala un poco más de cerca, ¿Crees que la conoces? No es cierto, no la conoces, tan solo la puedes ver, a lo lejos. ¿Te has acercado a ella? Ella sigue allí, en los columpios, no se va a ir, no tengas miedo, ve a hablar con ella.

-          Hola, ¿Cómo estás?
-          Hola, estoy bien, gracias.

¿Ves? Te lo dije, vale la pesa, ahora conoces su sonrisa, ¿La habías visto antes? Te equivocas, esa sonrisa no es la misma que viste hoy, ésta fue sincera, franca, ésta era para ti. Ahora mírate tu, acabas de sonreír, ¿Estás feliz? Ella también, ¿Sabes por qué? ¿No lo sabes? ¿Quieres saber? No, no seas tonto, no me preguntes a mi, ve con ella, atrévete, no te hará nada malo, no a ti. ¿Por qué tan sólo la observas? Sí, lo sé, se ve hermosa así, con el cabello suelto a merced del viento, balanceándose suavemente en los columpios, tan infantil, tan feliz, tan madura también. ¿Recuerdas la primera vez que la viste? Ella también te observó, sentada delicadamente junto a un restaurant, tomándose una taza de té. Parecía una muñeca de porcelana con su vestido negro, sonriendo suavemente, tal como ahora, con ambas manos sobre su regazo, cuidando que la falda de su vestido no se levante, sentada como una princesita y moviendo sus pies para balancearse suavemente, siendo tan delicada en todo momento, pero, ¿No te has dado cuenta de que te está observando? Quiere que vayas con ella de nueva cuenta, ¿Vas a ir? ¿Si? Te deseo suerte ~. ¿Qué haces? ¿Por qué tan callado? Sentarte junto a ella no es suficiente, ella espera a que le hables, quiere conocerte, ¿Tu también? ¿La quieres conocer? ¿Entonces por qué no le hablas? Eres tímido, lo sé, pero ya es hora del siguiente paso, ¿Balancearte es tu siguiente paso? Me parece bien, a ella le agrada, te está siguiendo, ¿Está riendo? ¿Escuchaste esa risita? Esa risa tan suave, delicada, fina, encantadora, sumisa, infantil, una risa apenas audible, entre susurros, con una pequeña impresión de travesura, ¿Te gusta estar con ella? A ella también, pero, ¿Sabes su nombre? ¿No lo sabes? Pregúntaselo, ella espera a que lo hagas.

-          Disculpa, ¿Cómo te llamas?
-          Mi nombre es Hana, ¿Cómo te llamas tú?

Mírala, mírala con más detenimiento, está sonriéndote más ampliamente, le agradas bastante, ¿Qué? ¿Cómo dices? ¿Cómo que quizás no le agradas? ¿Acaso no ves cómo te mira? No seas tonto, esa sonrisa lo dice todo, l agradas bastante, te lo está demostrando, de no ser así ya se habría ido, pero no, no te alarmes, no se va a ir ahora, se quiere quedar contigo, ¿Piensas hablarle? ¿Qué le vas a decir?

-          ¿Quieres dar un paseo?

¡Buena idea! ¡Me encanta! Mira ahora como te sonríe, ladea el rostro y te contesta un suave susurro, “Claro, me encantaría.”, ¡Pero no pongas esa cara de bobo!, ponte tú de pie junto con ella, para que ella te pueda tomar la mano, pero no la apretes tanto, es delicada, ¿Qué cómo supe que te tomaría de la mano? Ella es un demonio, ¿Sabías eso? Pero también es mitad ángel, tiene extrañas habilidades, ¿o te habías dado cuenta?

-          Cariño, he sido yo todo este tiempo.
-          ¿Cómo? –Desconcertado.- ¿De qué hablas Hana?
-          Esa vocecita en tu mente, he sido yo todo este tiempo. –La chica sonrió, él también, y entonces, ella se acercó a besar tiernamente sus labios, era algo que ambos esperaban desde hace mucho tiempo.