18 enero, 2011

[FIC] Esa sonrisa es un Pecado. Capítulo III.- Angustia.

III.- Angustia


Al llegar a la cocina escuché a lo lejos los ladridos emocionados de mis cachorros, seguido por los pasos de Hyde que había corrido tras mío. Después de todo comió en la cocina,  escondiéndose tras el mesón cada vez que me escuchaba acercarme a ver, pero siendo delatado por los perritos que lo rodeaban a cada momento. Luego de asegurarme que había comido, me fui al gimnasio por unas 3 o 4 horas, aún faltaban muchas cosas por repasar y me había entretenido demasiado tiempo con él y los cachorros, por lo que el día siguiente presentía que sería de mucho más entrenamiento. Cuando hube despedido a todos mis compañeros de staff, me encontré con un Hyde que en su rostro mostraba molesta incomodidad; su pelo mojado y ropas limpias me dijeron el por qué de su expresión, por lo cual no le hice comentario alguno. Apenas le dije que me iría a bañar, emprendí el camino escaleras abajo, siendo seguido por Angie, quien no perdía su oportunidad de acompañarme a todos lados. Entró corriendo al amplio baño, pero cuando estuvo desprevenida, la tomé con cuidado, dejándola fuera, recibiendo sus reclamos con rasguños en la puerta y lloriqueos, sin embargó debía empezar a ser más estricto con ella, pues no siempre iba a poder estar conmigo y mucho menos debía andar dentro de la casa haciendo y deshaciendo a su deseo. Me bañé y cambié lo más rápido posible; a pesar de que estaba adolorido, lo que sentía no se comparaba en lo absoluto  a como me siento al terminar cada concierto.
    Sentado en medio del living y leyendo seriamente un libro, lo encontré.  Me senté a su lado, observándolo hasta que volteó su mirada hacia mí, con expresión serena, lo cual me pareció muy sospechoso.
- Gacktchan, tienes muchos libros interesantes.- me dijo aún sereno y con un dejo de felicidad en su voz. – y la mayoría aún no me los prestas; también tienes muchas películas que no he visto.
- Sí, ¿y? – aún no sabía a donde quería llegar con sus comentarios. - ¿Qué tiene eso de relevante?
- Es que… tal vez ahora puedas prestarme los libros interesantes o ver tus películas, ahora que… estoy así y tendré más tiempo libre…- dejó de hablar al ver mi cara de incredulidad, observándome con mirada interrogativa al principio para luego cambiarla por una de súplica.
- ¿Que qué? ¿Más tiempo libre? – en ese momento caí en la cuenta completamente de lo que quería decir. - ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡¿Acaso quieres quedarte el resto de tu vida plantado en mi casa escondiéndote de todos?!
- No te molestaría, lo prome….
- No es que me moleste, ¡el asunto es que no puedes quedarte así, sin luchar por recuperar tu cuerpo, Tu identidad! – le solté mientras le quitaba el libro de las manos y lo lanzaba al sillón de al frente.
- Uhmm… sí, lo sé pero es que… ¿Tenemos que ir? ¿En verdad tenemos que ir? – dijo con tono  entre enojado y suplicante.
-  Sí, debemos ir y aclarar todo esto. De nada servirá aplazar más y más el momento, sabes que debemos ir a hablar con ella para hacer que vuelva todo a la normalidad. –él sólo desvió su mirada de mi rostro para dejarla caer en el juego de ajedrez frente a sí, sin mostrar interés en él.
- Sí, tienes razón…. – masculló desanimado y bajando su mirada hasta sus manos quietas en su regazo. No me gustaba verlo así de triste, mas debíamos ir a esa casa llena de malos recuerdos que aún le hacían daño.
-  ¡Oh, vamos! no te desanimes, pronto volverá todo a la normalidad.- tomé su hombro para darle fuerzas, pero su mirada siguió igual. – Etto… Si te consuela, puedes elegir el auto en el que iremos. – traté de decir con ánimo, logrando que su mirada me enfocara nuevamente, sin embargo ésta  estaba llena de incredulidad, alejándose nuevamente de mí con un dejo de malhumor.
- El auto en el que iremos....-masculló por lo bajo y de mala gana-....pero... pero aún no vayamos, tengo el pelo mojado…
- Sí que eres malo para inventar excusas… -  comenté con paciencia, estirándome frente a él para tomar la toalla blanca que había dejado a su derecha. – Podrías haber dicho que los cachorros se quedarían solos, o que tal vez no estaría en casa a esta hora… -  me volteé para secar su pelo con suaves movimientos, y cubriendo por completo su cabeza con la toalla.
- Ee, soy muy malo creando excusas... – comentó sin interés, con un tono de voz muy parecido a su real tono.
Tomé una punta de la toalla y la levanté para fisgonear su rostro como si lo hiciera a hurtadillas,  ¿tal vez ya estaba volviendo a la normalidad? Tenía una leve esperanza de que todo este lío desapareciera tan extrañamente como llegó, ahorrándole el mal rato al ir a ver a Megumi; pero eso era demasiado bueno para ser verdad, puesto que nada podía solucionarse solo, además él seguía siendo una chica. Su semblante se veía serio, no le había hecho gracia mi gesto; su boca estaba levemente tomada en una mezcla de puchero y mueca de desánimo, por lo que seguí secando su pelo, dejando caer la toalla en su posición anterior.
- Entonces ¿Ya has elegido el auto en el que iremos? Puedes elegir cualquiera menos el trans rojo. - lo menos que quería era que llamara la atención corriendo a toda velocidad o que se arrancara con mi auto preferido.
- ¿Heh? ¿Por qué? Tú dijiste que puedo elegir cualquiera, no es justo. – se hundió en el sillón, cruzándose de brazos, taimado como solía mostrarse cuando le negaban algo; entonces ¿tenía pensado elegir al trans para que saliéramos? Era lo más probable.
- Porque debemos ir en un auto discreto, lo menos que quiero es caer en el camino de algún paparazzi. – Si los chismosos paparazzi llegaran a enterarse de todo esto sería nuestro fin, aunque no dejaba de preguntarme cómo podrían entender todo aquel asunto.
- ¡Ja! ¿En serio crees que tienes un auto “discreto”? – retiró la toalla de su cabeza para luego acentuar con la voz, y con la mímica de comillas con sus manos, la palabra “discreto”. Su frente se arrugó de forma divertida cuando alzó sus cejas. - yo quería ir en la nave espacial....
-¡Hey! Si tengo autos discretos… ¿cómo crees que salgo cuando tengo tiempo libre? – traté de mostrarme enojado por su comentario, pero el que llamara nave espacial a mi trans hizo que se me escapara una sonrisa y un dejo de risa.
- ¿Tienes tiempo libre?- preguntó incrédulo, sonando ahogada su voz bajo la toalla. - Porque siempre te veo ocupado con mil y una cosas, y si no tienes tiempo libre significa que no tienes auto discreto para salir en tu tiempo libre. ¡Ahh~!- sequé su pelo fuertemente en forma de represalia por lo que había dicho.-  ¡Deja de hacer eso~~! – era divertido como sonaba su voz, como si fuera en un auto por un camino pedregoso.
-Te lo ganaste por insolente. – reí mientras él intentaba zafarse de la toalla que estaba cubriendo por completo su cabeza y de mí que lo estaba dejando todo despeinado.
- ¡Ah~! ¡Gacktchan, suéltame ~~! – seguía forcejeando conmigo mientras me reía de él, pero ya debía dejarlo por hoy.
- ¡¡Sha- Shaan!! ¡Tú pelo ya está seco! – le quité la toalla para luego con mi mano derecha tomar su pelo y llevarlo casi por completo hacia un lado, dejándole un peinado divertido y algo estrafalario sobre su frente.
-Heh… no tenías que ser tan molesto. – me reclamó, arreglándose el pelo mientras me clavaba una mirada de completo disgusto.
- Ah… pero tu pelo ya está seco, ¿o no?- él sólo me siguió mirando con odio. - Por cierto, nunca te pregunté por qué te teñiste rubio de nuevo… - lo quedé mirando mientras él se arreglaba el pelo distraídamente.
- Uhmmm… es verdad… - respondió aún distraído y con voz apenas audible.
- Entonces, ¿Por qué? – mi pregunta al parecer lo pilló por sorpresa, pues se quedo con una mano en medio de su claro cabello, la cabeza ladeada y su ojos abiertos sorprendidos e interrogativos.- ¿Por qué te teñiste rubio de nuevo? -  pregunté nuevamente, rodando mis ojos.
- Ahmmm… ¿por qué?.... no lo sé, quería un cambio y recordé que me gustaba como me quedaba así. – tomo un mechón de su peló y lo miró por un buen rato, para luego seguir con su labor de ordenar el lío que había dejado como su cabello. – De repente me dieron ganas de jugar billar ¿Quieres jugar? – y se levantó con ánimos ya casi dirigiéndose hacia la habitación donde estaba mi mesa de billar.
- No, debemos ir antes de que se haga tarde. – me levanté para llevar la toalla a la secadora.
- Pero ¿Hace cuánto que no jugamos billar? ¿Eh? Recuerda que me debes una partida.- se quedó donde estaba, mientras yo lo escuchaba a lo lejos.
- Lo sé, pero debemos ir Hyde, deja de usar el billar como excusa…- y había vuelto a las excusas.
Realmente no sabía si no quería ir por miedo a que Hyo lo viera así o porque en verdad era demasiado doloroso volver a verla, luego de esta última estocada que le había dado.
Me sorprendió el silencio, no escuchaba a Hyde desde donde estaba, por lo que tiré la toalla en el cuarto de lavado y volví al lobby. Lo encontré de pie donde lo había dejado, apretando los puños y con decaídos ojos. ¡Maldita sea! Todo este asunte me tenía realmente de mal humor. Cuando por fin se estaba librando de la molesta carga inservible que era su ex- esposa, tenía que dañarlo una vez mas. Me acerqué a él y pase mi brazo sobre sus hombros fraternalmente, tratando de animarlo.
- Ahh…. Iko ka?? (¿Vamos ya?) Mientras más rápido solucionemos todo esto, más fácil será de olvidar, ¿ne? – aún tenía sus puños apretados y al mirarlo más de cerca, noté que apretaba la mandíbula también. Mas al percibir que esperaba su respuesta, suspiró con pesar, para luego dedicarme una agradecida sonrisa.
- Vamos… - y miró hacia el frente, dejando que lo guiara hasta el garage.
Al llegar al garage, Hyde vio con malicia el Trans rojo, pero al ver que me cruzaba de brazos, siguió de largo. Se detuvo por un momento en frente del BMW convertible azul oscuro, luego en el Ferrari California Spider negro. Por último estuvo un tiempo indeciso entre el Lexus Gs 300 y el Ferrari 430 TuNero, eligiendo al Lexus al final.
Durante el viaje se mantuvo en silencio absoluto, mirando el exterior; llevaba sus lentes de  sol y se había puesto la capucha de la polera negra que tenía, ya que ahora no vestía su chaleco, sino que una chaqueta de  cuero negra. No intenté animarlo nuevamente, pues sabía que no serviría de nada, él ya sabía que tenía todo mi apoyo…

Al llegar frente a la estúpidamente gran mansión, me anuncié por el citófono, logrando que nos dejaran entrar. El frío y amplio lobby lucía ostentosas decoraciones de tonalidades oros o cobre, grandes jarrones, muebles de arrimo grotescos y costosos, todos los cuales eran una especie de trofeo para ella, demostración de cuanto chantaje había podido ejercer en Hyde, a costa de las horas de visitas de su hijo. Siempre que venía a recoger a mí ahijado para pasar una tarde juntos,  ese lobby y en totalidad aquella propiedad me parecía la gélida cueva de una horrible bestia succionadora de vida y creadora de infelicidad. Ecos de tacones se acercaron lentamente; sólo en ese momento me di cuenta que Hyde estaba mas retirado, casi atrás mío, pero no en pose de esconderse, simplemente no quería verla.
- Camui-san, que sorpresa su presencia aquí… - su aguda voz desbordaba sínica cordialidad.
- Ahórrate tus caretas  y dime de inmediato qué le hiciste a Hyde y cómo se revierte. – Grave y cortante sonó mi voz. No quería andar con rodeos, pues podría aprovecharse de la situación como siempre lo hacía.
- ¿Disculpa? – rió entupidamente, fingiendo no entender. Apreté mi mandíbula para impedir que toda la furia que sentía saliera de golpe. – pero ¿De qué me estas hablando?
- Estoy hablando de esto. – y retrocedí para tomar a Hyde de la espalda y exponerlo a la mirada de la arpía, sin antes ganarme un fruncido ceño por parte de él. – ya deja de fingir y dinos como volvemos todo a la normalidad.
- ¿A la normalidad? …. – seguía haciendo ese estúpido tono de voz que me llenaba de cólera y de unas ganas asesinas de estrangularla, mas al ver la figura de Hyde bien, sus ojos se abrieron casi en su totalidad, dándole una expresión demente, para luego colmarse de una fría satisfacción, la cual ocultó en seguida. - ¿Quién…quién es ella, Camui-san? ¿Acaso es alguien de la familia?
- No empieces con tu estúpida actuación de santa, sabes muy bien que no caigo en ella. – la fulminé con la mirada, conteniendo mis ganas de golpearla. - Esta vez has llegado muy lejos con tus malditos chantajes, sabes muy bien que con esto no sólo perjudicas a Hyde, si no que también a Hyosuke, lo cual no permitiremos. – sentí mi puño izquierdo apretado inconcientemente, aferrado tan violentamente que tuve la sensación de que no podría estirar mis dedos.
- ¡Pero no entiendo nada! ¿Qué tiene que ver Hyo-chan con esta srta.? – Esa falsa voz estaba enfermando mis oídos, amenazando con no contenerme más y gritarle, sin embargo alguien más se me adelanto.
- Di la verdad por una vez. ¡Dime que me hiciste! – Hyde sonó firme y grave, neutralizando casi por completo su tono femenino, dejando a la arpía boquiabierta; sin duda lo había reconocido. – Por mucho tiempo pensé en pasar por alto muchas de tus desfachatadas, pero has llegado al límite, y ese es el bien de Hyosuke. No permitiré que me quites a mi hijo una vez más, ¡así que dinos rápido qué mierda me hiciste y cómo revertirlo!
Por fin había canalizados todos sus sentimientos para utilizarlos a su favor, lo cual pronto sería un alivio para él; siempre me había preocupado la mala costumbre de Hyde de guardarse todo para sí, de actuar tan calmo en situaciones en las que cualquiera habría reaccionado con rabia, liberando todo en gritos y reclamos.  Sin embargo la mujer frente a nosotros, si es que podía llamarse así, sabía perfectamente como mover los hilos y manipular todo a su favor, a tal punto de que sólo ahora Hyde parecía tenerle verdadero rencor, después de todo el mal que le había causado. Pero esta vez parecía que la víbora por fin saldría de su sucio escondite, pues su mirada nunca había sido tan gélida y calculadora.
- ¡Habla de una vez, maldita perra! – no pude contenerme ante tanta rabia y silencio. Horribles y crudas risas de bajo volumen provenientes de ella electrizaron el ambiente.
-  Al parecer mi pequeño experimento ha dado resultado…. – miró a Hyde de pies a cabeza, regodeándose asquerosamente de lo que le había hecho. – Uhmm, me hubiera gustado estar presente cuando todo sucedió… pero esta visita lo compensa todo… - una lánguida mueca rasgó su rostro, formando una sonrisa que aborrecí.
- Dime como se revierte. – exigió él, diciendo las palabras pausadamente, conteniendo su furia. Podía ver sus puños fuertemente latiendo bajo su presión.
- ¿Por qué habría de hacerlo si lo estoy pasando tan bien? – siseó sin remordimiento alguno, remarcando su horrible mueca. 
Mas en un abrir y cerrar de ojos Hyde se le había acercado, reteniendo su mentón rudamente, dejándola paralizada de la sorpresa. No supe como reaccionar frente a esto, sabía que no la golpearía, empero temía por la integridad de Hyde.
- Dime como revertirlo o la pagarás muy caro.- le exigió nuevamente, con los dientes apretados acercando su cara a modo de amenaza.
- Estás muy equivocado si piensas que así puedes asustarme… no importa lo que  digas,  seré yo quien decida cuando y como se termine mi nuevo experimento… - su retorcida voz no hacía mas que incentivar mi cólera y ganas de herirla. – has sido muy insensato al acercarte a mí así…
Y su mano se alzó para golpear a Hyde, mas mi izquierda actuó más rápido, deteniéndola en su camino. Fría y enrabiada mirada me dirigió, forcejeando violentamente para que la soltara, empero mi propia rabia pudo más, aprisionando su cuello veloz y bruscamente, dejándola en jaque.
- Piensa mejor lo que haces, perra. ¡Más te vale que nos digas ahora como detener todo esto o pasarás un largo tiempo en el hospital para luego hospedarte en la cárcel de por vida! – lenta presión en su cuello se ganaba por cada forcejeo que hacía, y sin embargo era tan inútil para seguir forcejeando, mostrando ya temor en sus ojos. La serpiente estaba acorralada.
- N-no sé… n-no sé como detenerlo… - su voz fue entrecortada por los forcejeos y mi presión que en ningún momento cedía.
- ¡No mientas! – gritamos al unísono con Hyde, sin haberlo planeado.
- E-es…es la verdad, sólo le pedí que hiciera todo el trabajo a una bruja negra que contacte… n-no se como revertirlo….
- ¡Entonces, es tiempo de que vayas a visitar a esa bruja otra vez! – Y la solté bruscamente, lanzándola lejos de nuestro espacio. Se tambaleó por unos segundos, haciendo sus tacones  ecos extraños, para luego tocarse el cuello y mirarnos con odio.
   Y cuando no cabía en mí de la rabia y aborrecimiento que sentía, oímos a lo lejos abrirse la entrada principal. Hyde se paralizó, observándome fijamente en el momento que escuchamos unos sonoros pasos acercarse.
- ¡Hyosuke! -  exclamó él casi sin aliento, abriendo sus ojos de horror.
En cambio la arpía rió por lo bajo malvadamente, para luego enderezarse por completo y mirarnos directamente mientras expelía su maldad como niebla espesa.
- ¡Hyo-chan, ven a ver quien ha venido a verte! – falsa y venenosa voz  llamaba al inocente, como la sucia víbora que era.
Presa del miedo por lo que iba a ocurrir, tomé a Hyde del brazo y nos dirigimos a una puerta tras de nosotros, en la cual él entró, cerrándola suavemente justo antes que los pequeños pasos se detuvieran a unos metros de mí.
- ¿Mamá? … - preguntó sin saber lo que ocurría, para luego voltear hacia mí, regalándome su mirada de felicidad- ¡Tío Gacktchan! – y corrió para darme un gran abrazo.
- Hyo-chan…¡Mira que grande estás! – y me puse de cuclillas para recibirlo. Se veía tan tierno usando aún su uniforme de primaria.
- ¡Tio Gacktchan, ¿Cuándo volviste?! ¿Cómo te fue? ¿Eres un samurai otra vez? ¿Me enseñas a usar una katana?? – su entusiasmo desbordaba en mil preguntas y hacía brillar sus ojitos, esperando ansioso mi respuesta.
- ¡Wow! ¿No crees que son muchas preguntas de una sola vez? – me devolvió una gran sonrisa, riendo luego por las cosquillas que le hacía. – Veamos… volví hace dos días, me fue muy bien y sí, he vuelto ha ser un samurai, pero tú, pequeño preguntón, - toqué su nariz rápida y cariñosamente, haciendo que se la cubriera con ambas manos risueño. -  no tienes edad para blandir una katana.
- ¡Oh, por favor! No mataré nada, lo prometo. – su promesa me hizo reír, pues mi temor no era que hiriera a alguien, sino que se hiriera él mismo.
- Si me escucharas y aprendieras Kendo, podrías usar una katana sin sacarte un ojo. – mi comentario causó que su boca se entristeciera, rodando sus ojos hacia el piso.
- Sí quiero aprender, pero… - y miró de reojo a su madre, quien le sonreía ampliamente, mueca que para mí era una completa farsa. -…pero mamá no cree que sea algo importante de aprender…- comentó con tristeza y bajando su tono de voz.
- No creo q tu mamá sepa bien de lo que trata el Kendo.- dije fríamente mirándola.-  Uhmm, ¿te gustaría que te enseñara?
- ¡Sí! ¡Sería genial! Seré un buen alumno, ya veras tío Gacktchan – y me sonrió ladeando su cabeza levemente, lo cual por una extraña razón acentuó su parecido con Hyde. – Ne, tío, ¿Has visto a mi Otochan?
- Sí, lo vi y me ha pedido que te mande mil abrazos y besos de parte de él, ¡así que ven a recibirlos!- el pequeño se abalanzó nuevamente hacia mí, feliz de recibir sus cariños.
- Otochan vendrá para mi cumpleaños, ¿verdad? – sus ojos brillaron de ilusión, mas no ocultaban su preocupación de recibir un no como respuesta.
- ¡Claro que vendra! ¿Cómo podría perderse tu cumpleaños? – y revolví su oscuro cabello, pero era hora de despedirme de él. – Nee, Hyo-chan, debo irme ya y apuesto a que tienes mucha tarea que hacer. Dame un abrazo, pequeño…
- ¡Ahww, tió! Vuelve luegoo, ¿Ne? – dijo mientras me abrazaba cariñosamente. Como pasaba el tiempo, iba a cumplir 7 años ya. – y mandale mis besos y abrazos a mi Otochan, ¿Ne?
- No te preocupes que yo le diré. – y se fue corriendo con entusiasmo hacia la gran escalera que yacía en el fondo del living.
Cuando el sonido de sus pasos se apagó, la puerta tras mío se abrió, para ver a Hyde salir con una mirada de rencor que nunca antes le había visto. Sus pasos se dirigieron directamente hacia la cobra, pasando a mi lado, para detenerse frente a ella sin decir palabra por unos segundos.
- Averigua cómo solucionar todo esto o desearas no haber nacido. – grave y carente de emoción sonó su voz. En seguida camino raudamente hacia la salida.
- No creas que te saldrás con la tuya esta vez. El que seas madre de Hyo no volverá a salvarte. – su horrible sonrisa se borró para dar paso a indignación y rabia, mientras nos veía marchar.

    Sus coléricos pasos se dirigieron arduamente hacia mi mueble de licores, sirviéndose un Whyski triple, acabándolo casi por completo de una vez. En seguida comenzó a caminar de un lado a otro con sonora y agitada respiración y los puños apretados.
- Calma, calma… - dejé las llaves en el mueble para tomarlo de los hombros y detener su furioso caminar, sin embargo no dejaba de hacer esa rabiosa respiración, que junto a los ladridos de los cachorros al escucharnos llegar, estaban haciendo que también me sintiera irritable.
- ¡Maldita sea, ¿Cómo quieres que me calme, Gackt?! – soltó de una buena  vez, dirigiéndome su mirada enrabiada. - ¡¿Cómo mierda fui tan tonto para dejar que todo esto pasara?! – y se soltó bruscamente de mí, volviendo a caminar de un lado a otro.
- No debes culparte, es esa arpía la que generó todo esto. – trate de calmarlo nuevamente, pero él volvió a tomar su vaso para vaciarlo y servirse otro triple. – Ahora de nada sirve enojarse así, hay que concentrarse en buscar la solución, no a empeorar todo. – y le quité el vaso que ya iba en la mitad. Traté de sentarlo frente a mí, mas él viró en mi contra para volver a caminar enrabiado.
- ¡Pero yo permití que todo esto pasará! ¡Yo y mi ciega estupidez! – antes que lo viera me arrebató el vaso de las manos y lo vació rápidamente. Odiaba que se hiciera eso, bebiendo con esa rabia no arreglaría nada. – ¡¿Cómo fui tan estúpido para no detenerla antes?!
- ¡¡HEY, PARA!! – le grité enojado, quitándole la botella de las manos. Su mirada me fulminó terriblemente; era la primera vez que lo veía tan enojado y herido, mas no aflojé mi mirada de desapruebo. – ¡Ya lo hecho, hecho está! ¡Ahora no sacas nada con beber y maldecir así! Sólo empeorarás todo…
- ¡Pero…! ¡Pero ¿Has pensado que puede no haber una solución?! ¡¿Heh!? – a pesar de la violencia con la que me hablaba, podía ver el temor en sus ojos, los cuales pasaron a estar fruncidos a afligidos luego de recibir mi silencio. - … ¿Qué voy a hacer si no hay una solución? … Si…si tengo que quedarme así para el resto de mi vida… - por fin se había quedado quieto, pero su tristeza había vuelto. - … nunca mas podré ver a Hyo…
-  No digas eso. – fui cortante con él, no podía simplemente deprimirse y no luchar. – Nunca más digas eso. No puede simplemente no haber una solución, eso lo dices porque no la has buscado. – bajó su mirada y volvió a respirar sonora y agitadamente, apretando su boca y puños. – Todo en esta vida tiene solución, mil y una veces te lo he dicho. – quería abofetearlo por seguir haciendo esa irritante respiración, pero en vez de eso lo abracé con fuerza, a lo cual el no respondió al principio. – sigues siendo un rabietas…
- Déjame… ¡…Déjame…! – forcejeaba conmigo, ofendido por mis palabras, sin embargo al final dejó de pelear, agachando la cabeza y apoyándola de lado en mi pecho, suspirando con rabia y pesar.
- No vuelvas a decir estupideces. Sabes muy bien que existe una solución y los dos juntos la buscaremos y la encontraremos. – seguí firme, pues estaba decidido a no dejar que la arpía ganara nuevamente, esta vez me las iba a pagar. – Te prometo… te prometo que antes del cumpleaños de Hyo volverás a ser tú…ahora… es mejor que descanses, sé que es temprano, pero es mejor que duermas y dejes de pensar en todo esto por un momento…
  Puse mis manos en sus hombros para obligarlo a que me enfrentara. Demoró en levantar su mirada, era como un niño taimado, mas entendía el por qué de toda esa desesperación ante aquella situación. Cuando sus ojos por fin enfrentaron a los míos, fue inevitable ver el daño de la tristeza en ellos, empero ya no los dominaba como antes. Me dedicó una sonrisa apretada, agradecida pero aún conteniendo su enojo, para luego asentir levemente y dejar que lo encaminara a su habitación.
No pasaron más de 20 minutos cuando desde la cocina escuché los ladridos de los cachorros en su pieza y luego el fuerte rugido de un auto que se alejaba. Me causo inquetud; los pequeños ladraban así sólo cuando alguien llegaba o se iba…”O se iba…” resonó en mi mente, por lo que rápidamente me dirigí al lobby, en donde me di cuenta que la botella de Whyski y las llaves del auto ya no estaban en el mesón. En seguida me dirigía la ventana para encontrarme con lo peor que podía esperar.
-¡¡Mierda!! – exclamé al asomarme a la ventana y ver correr a lo lejos el Lexus. 

P.S: ojo con los links en los nombrwa sw los autos, los puse para que se hicieran una idea de ellos mientras leen ^^!

10 enero, 2011

Piano Duet

Dime, ¿Era esto en lo que pensabas cuando extendías tus manos de esa manera?
La melodía giraba sobre las teclas del piano

Ah! Nunca me di cuenta de lo mucho que me amaste
Y ahora... ya es demasiado tarde

En los dias de lluvia, siempre te acurrucabas a mi lado
Y cantabas mientras yo tocaba el piano
Las notas flotaban en el aire, tal como lo hacen hoy

Ah! Si estuvieras conmigo en este momento
Definitivamente sé que podría decírtelo
Pero no puedo alcanzarte allá en el cielo

Un día volveré a estar contigo
Y cuando ese día llegue, ¿Seré capaz de decirte lo que siento?

Ah! Nunca me di cuenta de lo mucho que me amaste
Por eso no pude decirte esto, pero...
Te lo agradezco
Te lo agradezco


-Próximamente Songfic.-

07 enero, 2011

Yes, Sir [GacktxHyde]


Yes, Sir

Summary: El Mayor Takarai esta dispuesto a hacer de todo para que su general de división, Camui, lo perdone por su insolencia. A veces los castigos de tu superior no son tan malos, no cuando la atracción prohibida entre ambos enciende chispas.
Advertencias: Lemmon, palabras sucias, lenguaje grosero y soez. Manipulación de edades de los personajes principales. No me hago culpable por futuros traumas. Ah, puede haber un poco de Out of Character pero fue solo para el fic. Además, debido a la temática del fic, los personajes se tratan como Hideto, Camui, y con los rangos de la milicia, Mayor y General.
Pareja: Gackt X Hyde
Rating: M [ 18+]

Bueno, Advertidos ya están. Enjoy!!!
…..........

La semana habia ido de mal en peor. Primero, con el ataque al consulado de un país vecino, siendo ya el séptimo ataque de lo que iba del mes, tenía a todo el país en estado máximo de alerta, causando que lo sacaran de su periodo de vacaciones con su familia en Munich para llevarlo a la capital. El calor infernal que reinaba en Berlín por esas semanas era tan insoportable que la mayoria de la gente solo usaba ropa cómoda, pero el no. El debía usar el uniforme militar para demostrar que, donde sea, había un oficial dispuesto a dar la vida por el deber. Esa semana le habia tocado estar dentro del batallon de campaña del General de División del Ejercito, el reconocido y admirado General Camui. El General era además, increiblemente joven y guapo. De solo 32 años, había logrado ascender al escalafón más alto debido a su excelente desempeño dentro de la institución.
Generalmente, el no tenía problemas con sus superiores. Era un joven de 29 años, tranquilo, pero hiperactivo. Si bien no se consideraba tan atractivo como el General, el no tenía problemas para admitir que si era guapo. De 1.60m, el mínimo para ingresar a la institución, el siempre luchó con la idea de que era en realidad una mujer, por su aspecto facial tan fino, aunque quedaba claro que era hombre cuando veías su cuerpo, cuyo traje calzaba a la perfección, amoldandose en las partes correctas a su cuerpo. Sin embargo eso no iba a servirle cuando tuviera que enfrentarse a Camui por el problema. Y vaya problema, pues estaba citado a encontrarse con el en su oficina luego de su ronda, a eso de las 9PM en su oficina en la sede militar instaurada cerca de la casa de Gobierno. Sin embargo, se lo merecia.
Todo habia ocurrido el mismo día en el que le avisaron que debia marchar a Berlín para proteger las calles.
Sus padres habian entendido, aunque no estaban felices de que tuvieran que recorrer Munich sin él. Y es que el no era Alemán. Al menos no completamente.
Cuando ocurrió la Segunda Guerra Mundial, pequeños núcleos familiares procedentes de Japón vinieron a instalarse en la sociedad Alemana como una manera de estrechar lazos entre ambos aliados. Una de ellas era su familia. Su abuela habia venido junto con sus padres desde Sapporo a instalarse en Munich. Aquí se casó, en plena guerra, con un descendiente de alemanes y japoneses, Helmuth Takarai. De allí nacio su padre, Imre , quien se casó con Misaki, en Japón. Cuando el nació, todos lo esperaban, pues habian tenido problemas para tener hijos. Luego de un par de años nació su pequeño hermano quien habia muerto al poco tiempo de una enfermedad incurable, dejandolo como hijo único. Sin embargo, cuando solo tenía 7 años, debió viajar a Alemania a instruirse. Por esocada vez que veía a sus padres trataba de complacerlos: él no conocía realmente a sus padres.

Pero el problema vino cuando se encontró cara a cara con el General. Graduado dos generaciones antes, Takarai siempre estuvo pendiente de el. Y es que era imposible no sentirse físicamente atraido a Camui. Aún si era hombre. Pero Camui era un hombre serio y respetado y nunca se le conoció un escándalo, aunque bien se sabia que era un rompecorazones y, según los comentarios de las mujeres en la milicia, era un verdadero semental. Y es que Takarai también se sentía atraido por el.

El mismo día en el que Takarai llego a Berlín, se enteró de que quien lo había mandado a llamar habia sido Camui, además de que la paga que habia recibido por sus vacaciones serian descontadas del sueldo del mes. Furioso, Takarai comenzó a despotricar en voz alta al General en frente de su amigo Tetsuya y de Ken, su otro amigo. Entre los pocos insultos que soltó, fueron cosas como “de puta madre” “ese general hijo de la madre” y comentarios subidos de tono. Pero el más fuerte fue, ya borracho, “Me gustaria que me cogiera para saber si el ímbecil es tan genial como dicen las perras esas, y si no para despotricarselo en la cara, hundirlo y dejarlo humillado”.

Y aunque sus amigos quisieron pararlo, no pudieron, pues Takarai borracho no habia quien lo parara. No hasta ver que sus amigos ponian una cara de horror. Dandose vuelta, Takarai se encontró frente a frente con Camui. Friamente, Camui le dijo que debia estar en su oficina el viernes a las 9PM y sin faltar para luego marcharse por donde venía. La cara de horror de Takarai era impagable. No podia perder su puesto en la milicia por un error como ese, no cuando le habia costado 5 años llegar al puesto en el que estaba ahora. Tomandolo de un brazo, Ken y y Tetsuya sacaron a un horrorizado y borracho Takarai del bar para llevarlo a su casa. Takarai cayo dormido al instante y se preguntó que hizo para merecer eso.

La Semana habia pasado lentamente, con Takarai preguntandose por que no lo habia citado inmediatamente. Quizás el castigo sería completamente humillante. Aunque claro, si Camui le daba una solución el haría lo que fuera para seguir en la milicia.

Ya era la hora.

Dejando su reporte en la base del edificio, se dirigió al 8º piso, donde estaba la oficina del General. Si bien habia salido un par de horas antes, el calor que hacia en la ciudad lo habia dejado sudoroso y apestaba, asi que fue a su piso a darse una ducha y prepararse para lo que fuera. La subida del ascensor se le hizo tan lenta que se preguntó si acaso era todo una broma o un mal sueño. Entonces las puertas se abrieron y se encontró en el piso destinado. Y al parecer el rumor sobre un problema o quizás gusto de Camui era verdad: El piso solo se encontraba adornado por luces de baja iluminación en partes estratégicas de la habitación, como señalando hacia donde debías ir y hacia donde no. A lo lejos, una mujer con uniforme se encontraba chequeando unos papeles. Tragando saliva y a paso seguro, Takarai se dirigió hacia ella.

-”Buenas noches. Tengo una cita con el General de la I División de Berlín, General Camui Gackuto.”

La mujer miró a Takarai y luego chequeó su lista.

-”¿Nombre?”
-”Mayor de Brigada Takarai Hideto” - Respondió este. La Mujer solo asintió y tomó el teléfono. “Señor, el Mayor de Brigada Takarai Hideto se encuentra aquí para la cita”. - Al parecer la mujer recibió una respuesta por que asintió para si misma y colgó. - “El General lo recibirá ahora. Por esa puerta por favor” señaló la mujer para luego comenzar a ordenar sus cosas e irse. Tragando saliva, Takarai caminó hacia la puerta. Con un golpe suave llamó a la puerta para escuchar un seco “Adelante” proveniente del interior de la habitación. Con esa aceptación, Takarai abrió la puerta. Siguiendo la linea de iluminaciones que rodeaban el piso, La oficina del General era iluminada desde lugares estratégicos, haciendo sentirse a uno un poco intimidado. Y, frente a la puerta, estaba el escritorio del General.

Serio, con una mirada fria y una pose que invitaba a huir de ahí, Takarai sintió como una pequeña ola de frio atravesaba su cuerpo.

-”Buenas noches, señor”
-”Buenas Noches, Mayor. Pase y cierre la puerta con seguro. No quiero que nos interrumpan.”. - Takarai asintió pero no demostró su temor. “Sientese” Ordenó Camui señalando un asiento en frente suyo al que Takarai se dirigió.

Hubo momento de Silencio en el que Takarai y Camui cruzaron miradas antes de ponerse a hablar del tema que tenian pendiente.

-”Bien, Mayor. Lo he mandado a citar debido a su comportamiento en el bar el día Lunes de esta semana. En primer lugar, Usted estaba bebiendo en un lugar público con el uniforme de la Institución, Luego, insulta a su General de División y se emborracha en horario de servicio. ¿Sabe usted el lío en el que esta metido, Mayor?

“¿Qué si lo sé? ¡Si estoy hecho mierda por dentro!” Pensó Takarai.

-“Lo sé, Señor, Fue un error de mi parte que no se va a volver a repetir.”
-“Se lo aseguro, Mayor, que su cargo ahora pende de un hilo. Y ese hilo puedo cortarlo ahora mismo. Lo que usted ha hecho fue una desobediencia al cargo de honor entre los militares de alto rango, además de insultarme y retarme.”

“¿retarlo?” se preguntó Takarai

-“¿De qué habla, Señor?”
-“Acaso no recuerda lo que dijo?” - le preguntó otra vez el General serio. Y Takarai recordó. “Me gustaria que me cogiera para saber si el ímbecil es tan genial como dicen las perras esas, y si no para despotricarselo en la cara, hundirlo y dejarlo humillado”.

Al instante, Takarai se sonrojó y bajó la cabeza. “yo y mi bocota...”

-”Lo lamento, Señor, no fue mi intención...”
-”Si lo fue. Y no lo niegue, Mayor, se que cuando los borrachos hablan, dicen la verdad”
-”Lo lamento, Señor.”
-”¿Quiere algo de beber, Mayor?” - Dice el General parandose. Al ver que Takarai niega la invitación, se dirige hacia una esquina de donde toma una botella y se sirve Vodka para luego devolverse, pero no a su puesto, si no a caminar por detrás de Takarai, poniendolo aun más nervioso.

Siguiendolo con la vista, Takarai nota como Camui lleva el ardiente líquido a sus labios para ser absorbidos por estos mismos. Una gota de sudor recorrió el cuello de Takarai al notar como el líquido descendia por su garganta. Y es que, pese a la situación, Camui era malditamente ardiente. Y, si al menos lo botaban de la institución, no se iba a ir sin antes besarlo. O algo más.
-”¿Te parezco atractivo, Hideto?” - preguntó Camui en voz baja, tuteandolo. Sorprendido al verse descubierto, Takarai no hizo más que agachar la cabeza. El sonido de unos zapatos acercándose a el hicieron que levantara la mirada para encontrarse frente a frente con su General.- “Y no mientas”

-”Si, señor” - respondió Takarai completamente sonrojado.
-”¿Y quieres que te coja hasta el cansancio, no es así?” - volvió a preguntar. Takarai solo asintió, pero eso no le bastó a Camui, quien levantó bruscamente la cabeza del otro. - ¿Si, que? - Dijo con voz amenazante.
-”Si, señor”
-”Asi me gusta. Con respeto, Takarai”. Dijo para luego acariciar la mejilla del otro, asciendo que a ambos les recorriera un escalofrio por la espalda. Las miradas entre ambos lo decian todo: Se deseaban.

Pero no todo sería tan facil. Camui se separó del Mayor para volver a beber el resto del Vodka que habia en el vaso. La respiración de Takarai se habia elevado haciendo que se notara su nerviosismo.

-”Sabes, creo que podemos hacer algo para evitar expulsarte” Dijo Camui a las espaldas del otro. Takarai no respondió nada. -“¿Que estarias dispuesto a hacer para permanecer en la institución, Hideto?” -Preguntó otra vez Camui, esta vez aún más cerca del Mayor, causando que la tensión, que habia pasado desde el problema en el queestaba, pasara al más alto nivel de seducción.
-”Todo, Señor. No puedo dejar la institución” - respondió el Mayor con la voz quebrada.
-”Pues...”- dijo Camui con sus manos en los hombros de Takarai y su rostro en su oreja. “...creo que podemos llegar a un acuerdo”.

Ante la palabra acuerdo, Takarai dio vuelta su cabeza para encontrarse frente a frente con Camui. Las respiraciones de ambos estaban aceleradas, los ojos vidriosos por la tentación y el pecado andante que tenían enfrente. Y fue Takarai el que dio el primer paso cerrando sus ojos y acercando su rostro al del General. El primer roce de labios entre ambos provocó un choque eléctrico que no pasó desapercibido para ninguno de los dos. Y, como si fueran imanes, no se separaron.

Las manos de Camui agarraron de la camisa a Takarai para levantarlo y llevarlo a la pared más cercana. Mas sin embargo, las manos de Takarai no se quedaron atrás. Mientras Camui lo llevaba a la pared, deslizó sus manos hasta los botones del abrigo para poder quitarsela. Pero no pudo pues se vio impedido al recibir un piñizcon en el trasero de parte de su Superior. Sorprendido, Camui solo le sonrió seductoramente antes de verse nuevamente deborado por los labios del General. Los besos fueron subiendo de tono cada vez más, hasta que les faltó el aire.

-”¿estas seguro de que quieres continuar con el acuerdo?” - le preguntó Camui.
-”Por supuesto, Señor” - respondió el otro antes de deborar el cuello de Camui quien soltó un pequeño gemido ante las caricias que le entregaba el menor. Las manos de ambos se habian dedicado a quitarse la ropa, por lo que ahora ambos estaban sin el abrigo y estaban en proceso de quitarse la camisa.

Camui agarró al Mayor y comenzó a sacarle la ropa rápidamente, dejando notar el pecho bien formado del joven oficial, quien lo miraba entre vergüenza y deseo. Besandolo profundamente una vez más, Camui comenzó a descender desde la oreja de Takarai hasta los pezones del mismo, para luego lamerlos y morderlos. Los gemidos del Mayor invadian la estancia al verse deborado por el que hasta ahora habia sido su Superior. Camui se entretuvo un rato más con sus pezones antes de bajar hacia el ombligo y comenzar a desabrochar el cierre del pantalon del uniformado. Ya con los pantalones fuera, Camui miró a un avergonzado Hideto antes de sacarle el boxer, dejando a la vista su miembro, erecto y listo.

-”¿Que quieres que haga, Hideto?” preguntó Camui en frente del miembro de este pero sin tocarlo
-”yo...” a Hideto no le salian las palabras. La sensación de tener a Camui arrodillado en frente de su excitado miembro y las caricias ya antes desperdigadas por su cuerpo lo tenian sumido en el extasis.
- “¿Que quieres que te haga, Hideto? ¿Que chupe tu miembro como un dulce? ¿o que te deje caliente y te eche a la calle?” preguntó Camui, quien tenia sujeto al otro de los muslos, haciendo que cuando hablara lanzara pequeñas rafagas de aire al miembro de otro, poniendolo más duro de lo que ya estaba.
-“lo primero...lo primero...” dice entre suspiros el Mayor.
– “¿qué? ¿Que te la chupe? “
– “Si, si...”
– “ruegamelo.”
– “Por favor...”
– “¿por favor, que?”
– “Por favor, Mi Señor, hagalo...chupemela... por favor...”
– “A tus ordenes, Mayor” fue lo ultimo que dijo Camui antes de comenzar a chupar el miembro del otro tal como habia dicho, como un dulce.

La oficina se habia llenado de gemidos mientras que un excitado Mayor tenia sus manos en la cabeza del general, quien chupaba su miembro como si fuera lo más delicioso jamás probado. Pero no todo sería tan facil. Lentamente, Camui se separó del miembro del otro dejando un rastro de saliva y pre-semen en sus labios que dio a probar al Mayor en un beso totalmente mojado. De pronto, Camui tira al suelo a Takarai haciendo que este caiga de espaldas al suelo. Confundido, el Mayor mira a su Superior buscando una respuesta.

-”Quiero que me la chupes” - le dijo Camui directamente. -”Que la chupes tan bien como te lo hice a ti.”Y Hideto no se hizo de rogar. Desnudo, excitado y por que no, deseoso, se dirigió hacia donde se encontraba su Superior. Arrancó practicamente los pantalones de su lugar junto con los boxer para encontrarse con el miembro del General. Los Ojos de Hideto se abrieron en shock al ver semejante miembro. Era enorme! Ahora entendia los rumores. El tipo tenia para dar y dar.

“tengo el miembro de Camui en mi boca” fue lo primero que pensó el Mayor al caer en la realidad de lo que hacía. Pero más que nada, lo estaba deseando. Lo lamió desde todos los angulos posibles, chupó como un niño a un dulce, no queria dejarlo, y parecía que Camui disfrutaba de sus atenciones pues habia sentido como las manos de este se habian agarrado a su cabello y lo guiaban en el proceso de succión. De pronto Camui lo separó de su miembro. De rodillas frente a el, Hideto tenia los labios brillosos por la saliva y el pre-semen del Superior, pero se lamía como si fuera el manjar más delicioso.

-”Párate” - Le ordenó Camui a lo que Takarai le obedeció. Tomando al Mayor del brazo, lo llevó al escritorio de donde botó los papeles que habían al suelo para luego hacerlo sentarse en ella y ubicarse entre sus piernas. Ambos hombres se besaron ardientemente sin dejar lugar sin marcar. Camui incluso mordió uno de los hombros de Hideto dejando una marca que sería vista mañana, además de una serie de chupetones en todas partes.
-”¿Sabes que voy a hacer ahora, Takarai?” - Preguntó Camui mientras una de sus manos se deslizaba hacia el trasero de Takarai, buscando la entrada, quien, aún sabiendo lo que se venía, lo negó. Durante el poco intercambio de palabras que habian tenido, notó que cada vez que Camui hablaba sucio, se excitaba aún más.-”¿No? Pues voy a agarrar tu trasero, voy a ponerte aún más cachondo, voy a besarte una vez más y, sin prepararte, te la voy a meter, bien duro y de golpe, para hacerte llorar de dolor y llevarte lentamente al placer, voy a hacer que te corras y pidas por más mientras me corro en tu trasero mientras lloras de placer. ¿Te parece?”

“¿Que si me parece? ¡Lo estoy esperando!” Pensaba Hideto cada vez más ansioso. Eso solo habia logrado calentarlo aún más.

-“Estoy esperando entonces, Camui” - soltó Hideto retándolo. Y antes de que dijera algo más, Camui habia puesto su miembro en su entrada y lo habia penetrado tal como dijo, de golpe y sin preparación. Takarai soltó un gemido de dolor entremezclado con placer mientras se acostumbraba a tener semejante miembro en su trasero. Si bien habia tenido sexo de esa manera con otros hombres, Camui era otra cosa. Segundos después, Camui comenzó un lento vaivén para acostumbrar al Mayor, quien debido al dolor soltó algunas palabrotas. Una sonora cachetada y una nueva ruda penetración por parte de Camui hicieron que Hideto soltara un gemido más de placer que de dolor.
-“En mi presencia no dirás más palabrotas, entendiste Hideto?” - preguntó Camui quedandose quieto en el interior de Hideto, alargando la tortura para ambos.
-“Si” - dijo en un gemido bastante sensual Takarai
“¿Si, que, Takarai?”
-“Si, Señor”
-“Mm, asi me gustan, obedientes. Y, claro, acatarás todas mis ordenes ahora, no Takarai?” Expresó el General empezando a moverse lentamente en el interior del Mayor.
-”ah! Si, mi señor” exclamó Hideto embargado de placer. -“por favor, más … más... Más rápido, Mi señor...ah...!”
-“A sus ordenes, Mayor” respondió en un gemido Camui para comenzar a penetrar ferozmente al Mayor, que comenzó a moverse y a responder al ritmo de las embestidas del otro hombre.
El ruido y el calor invadian la habitación. Gemidos y el roce de dos cuerpos era todo lo que podia oirse. Ambos hombres se encontraban tan embargados en el placer que no habían notado que ya habian pasado dos horas desde la hora de la cita. Takarai se encontraba embargado en las sensaciones de tener a Camui penetrandolo ferozmente y masturbandolo al ritmo de las embestidas. Unos minutos después, Hideto se corría ferozmente pero, siguiendo con lo que Camui habia predicho, el siguió penetrando el cuerpo del otro, haciendo que se pusiera duro nuevamente. Segundos después, y con Hideto con el 2 orgasmo, Camui se corrió en su trasero. Ambos hombres se quedaron tratando de tranquilizar sus respiraciones, aunque este aún no salia del interior del otro hombre. Minutos después ambos hombres se miraron y se dieron un beso, no apasionado como los anteriores, si no más calmado, disfrutando de la presencia del otro. Para esas horas, el edificio ya estaba cerrado, por lo que tendrían que esperar hasta las 5AM para que volvieran a abrir. Por suerte, Camui tenia su propio dormitorio en el piso. Saliendo del interior de Hideto quien protestó al sentirse abandonado, tomó a este y lo apoyó contra la pared, para besarlo una vez más y llevarlo a la habitación. La noche aún era larga. Y ambos tenían muchas cosas que arreglar.

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-“Al menos no te expulsaron de la Institucion, Hideto” - Le dijo su amigo Ken. Sin embargo el se encontraba en otra. Había pasado 1 semana desde el encuentro en la oficina de Camui y, ahora que lo recordaba, no le habia dicho cual iba a ser su castigo por todo lo acontecido.
-“Si, pero no se aún cual sera mi castigo...” Le respondió Hideto. Y como por arte de magia, el correo llego a la mesa que estaba compartiendo con los demás miembros de la Milicia. Una carta, firmada por el alto mando, indicaba que por intervención de su Superior, no se le habia expulsado de la institución, pero que no recibiría paga por dos meses”.
-“¡Debe ser una broma! Ese maldito hijo de pu...” comenzaba a despotricar Hideto hasta que vio la cara de horror de sus compañeros. Y, como si fuera un deja-vu, Camui estaba detrás suyo con una sonrisa de suficiencia.
-“El viernes otra vez a las nueve, Takarai. ¿acaso no recuerdas lo que dije de no decir palabrotas e insultarme?” Dijo petulante para luego marcharse hacia la mesa de los altos mandos. Pero Takarai no estaba asustado. Para nada. Si el castigo iba a resultar como antes, pues estaria bien. Aunque ahora debia convecer a Camui de no quitarle más paga. Quizás si el otro aceptaba más noches como las de la otra vez...


FIN [?]

06 enero, 2011

Nico Desu

-Cómo te llamás?: Cynthia
-Cómo te dicen?: Nico, Gackuchis
-De qué signo sos?: Escorpio
-De qué equipo?: Everton <3 xd


-A qué colegio vas?: Ninguno, voy a 3º de Universidad
-Insulto que siempre tenés en la punta de la lengua: Fuck you!
-Caradura?: Si
-Celoso?: No
-Comprensivo?: Depende de la situación
-Ordenado?: Demasiado...
-Simpatico: Depende de la situación y la persona
-Sensible: Digo que no pero a veces creo que si
-Buena onda?: Depende
-Callado: Bastante
-Divertido: Dependiendo de la ocasión


TOCA HABLAR DE TUS GUSTOS
-Coleccionás algo?: Fotos XD
-Cuál es tu posición para dormir?: De costado
-Golosina?: Lollipop

-Música?: L'Arc~en~Ciel, VAMPS, Acid Android, GACKT, Malice Mizer, Moi Dix Mois, DBSK, Big Bang

-Qué es lo primero que le mirás al sexo opuesto?: los ojos

-Te gustan mas morochas o rubias?: depende
-Te gustan petisas o mas altas que vos: más altos


TOCA HABLAR DE LO QUE SABES HACER
-Sabés nadar: No
-Sabés patinar?: Si
-Sabés cocinar?: Si
-Sabés hacer globos con el chicle?: No
-Sabés hacer la vertical?: No
-Sabés hacer el nudo de una corbata?: Si
-Sabés comer chicle y chiflar al mismo tiempo?: No


TOCA SOBRE TUS SENTIMIENTOS
-Te considerás romántico?: Para nada.
-Alguna vez te gustó un compañera de curso?: Si.
-Alguna vez te gustó algun pariente?: Jamás
-Es difícil enamorarte?: Bastante
-Estás en pareja?: No
-Sabe acerca de tus sentimientos?: No
-Siente lo mismo por ti?: ...No
-Cuál es su nombre?: No lo sabe


CONTA SOBRE TUS PENSAMIENTOS
-Qué pensás sobre los homosexuales/lesbianas?: Me agradan. Si son felices yo los respeto, no tengo repugnancia
-Qué pensás sobre el casamiento?: Es un Amarre pero creo que podria cambiar de opinión si alguien logra hacerlo
-Volverías con algún amor pasado?: No
-Qué pensas acerca de las personas que hacen brujería?: >.<
-Pensás que la familia es importante?: Si
-Extrañas a alguien?: ...Si
-Te arrepentís de algo: No
-Pensás que soñar esta bueno?: Depende.
-Crees en los fantasmas: Si


SOS DE LAS PERSONAS…?
- que se enojan por todo?: No
- que cuando se enojan rompen todo?: No
- que cuando tienen mal humor mandan todo al carajo?: Si
- que no perdonan?: Si
- que se asustan por cualquier cosa?: No
- que se enamoran facilmente?: No
- que estan en pareja mucho tiempo?: Si
- que dicen “no” y despues ” si”?: Jamás
- que creen que el amor es para unos pocos?: No
- que comen todo el tiempo a toda hora?: No
- que duermen mas de 9 horas diarias?: ._.
- que cuando salen se toman todo?: No
- que llegan a la casa muy descompuestos?: No
- que cambian de celular a cada rato?: No
- que se compran ropa todos los fines de semana?: No
- que no hacen nada durante la tarde?: seeh
- que les gusta cocinar?: No
- que no salen cuando no encuentran que ponerse?: No
- que les importa un bledo lo que piense la gente?: Obviamente
- que cuando se sacan una nota baja lloran?: No
- que se pelearian con un amigo/a por un chico/a ?: No
- que son por demas de distraídas?: No
- que se creen el centro del mundo?: No
- que les gusta hacer lio?: Si
- que les gusta llamar la atencíon?: No
- que cuando se emocionan con una cancion la escuchan mas de 10 veces?: Por supuesto
- que ven mucha T.V? No
- que se enganchan con la primera novela que encuentran?: No
- que le gritan al televisor cuando se corta la transmision?: Si
- que gritan un gol re fuerte que hacen asustar hasta a los vecinos?: nooo
- que tienen muchas mascotas?: No
- que estan todo el día pensando en ella /el?: Quizás
- que se agregan hasta el hermano, la mamá, el papá de su enamorada? No
- que piensan que hacer esto es gastar tiempo al moño?: Si, pero Pandora me pidio que lo hiciera para ingresar al blog


SITUACIONES QUE PUEDE QUE ALGUNA VEZ HAYAS VIVIDO…
¿Alguna vez rompiste un vidrio?: Muchas veces
¿Alguna vez corriste una maratón?: Si
¿Alguna vez comiste comida china?: Si
¿Alguna vez viajaste al exterior?: No
¿Alguna vez mataste un animal?: No

¿Alguna vez golpeaste a alguien?: No


y... mm...eso ;)

04 enero, 2011

Cambios.

Hola a todos.
Por razones personales y por ciertos comentarios, tomé la decisión de cambiar la URL del blog y le he avisado sólo a mis lectores mas leales. Espero no les moleste lo que he hecho, es para evitar los problemas que he tenido estos días con ciertas personas.

Además, me he cambiado de cuenta en Facebook, pueden buscarme como Pandora Suzuki, y pronto cambiaré mi nick en este blog también, a menos que ya no sea necesario.

Espero su comprensión, gracias.


03 enero, 2011

Aroma a Manzana: Sexo

Bien, antes de comenzar se habrán dado cuenta de que hay una nueva autora participando en el blog, denle una cálida bienvenida, ella está empezando a escribir fics y espero tenga su apoyo como también tiene el mío! Ella es Katrina de Valois, muy buena escritora a pesar de que recién comienza, ya irán viendo sus fics por aquí y recuerden visitar su blog <3 Ahora, continuemos...


[Advertencia: Este capítulo contiene Lemon,  es de su propia responsabilidad leerlo.]




Capítulo V: Sexo


Cada vez que Hyde contaba una historia, Gackt sufría internamente al escucharle, pero debía aceptar cada cosa que oía, pues de esas historias no podía cambiar nada, pero algo de lo que estaba seguro, era que cambiaría el futuro de Hyde, fuera como fuera y Hyde comprendía las intenciones del mayor y confiaba plenamente en que estaba en buenas manos. Así era como la confianza crecía entre ambos y cuando más se hacía notar era en momentos como ese, cuando Gackt abrazaba a Hyde y lo mantenía tiernamente en sus brazos, mientras que Hyde se acurrucaba en el pecho del mas alto y le contaba sus historias, hablándole suavemente al oído, manteniendo el rostro escondido para cuando deseara llorar, cosa que hacía bastante a menudo. Y la historia de aquel momento seguía siendo acerca de esa chica Midori y de una de las largas conversaciones que tuvo con ella antes de que se fuera.


- ¿Y tú que crees Gackt? ¿Hay una diferencia entre tener sexo y hacer el amor? -Hasta entonces Gackt nunca lo había pensado realmente, siempre pensó que eran cosas de chicas.
-  La verdad... Yo creo que si.
- ¿Por qué? -Al parecer, Hyde no lograba comprenderlo.
- Pues la diferencia está en que cuando "haces el amor" es por que sientes algo más que atracción hacia la otra persona, de no ser así, es solo sexo sin sentimiento, es solo calentura.
- ¿Qué es lo que se siente? -Aquello para Gackt era como explicarle a un santo niño inocente, y en efecto, así era.
-  Amor, afecto, cariño... ¿Entiendes ahora? -Hyde asintió levemente, en silencio.- 
- Pero, si dos personas que son solo amigos se acuestan y se tienen afecto como amigos, ¿Eso también es hacer el amor? -Esa pregunta estaba difícil, al menos para Gackt.
- Ehm... Si, Hyde -Contestó sin siquiera pensarlo.
- Gackt, ¿Te puedo pedir un favor? 
- Claro, dime -Hyde levantó el rostro y observó a Gackt directa e intensamente a los ojos.
- Quiero que hagamos el amor.


Eso casi petrificó a Gackt. Si bien esos días se había encariñado con él, aquello le llegó como una patada al estómago. ¿Qué significaba aquella petición? Por su cabeza pasaron muchas posibilidades, quizás Hyde buscaba aquel afecto que no tenía de la única forma posible que acostumbraba, sexo, quizás comenzaba a sentir cosas hacia Gackt, o quizás comenzaba a sentir la falta de sexo, pues estaba acostumbrado a sustentarse de sexo para vivir. En esos segundos en los que su mente se paralizó y formuló aquellas suposiciones, Hyde seguía observando a Gackt intensamente y directo a los ojos, pero al no recibir respuesta, simplemente bajó la vista y volvió a acurrucar el rostro en el cuello de Gackt, entonces, el más alto reaccionó. 


- ¿Estás seguro de lo que me pides, Hyde?
- Si... Estoy seguro.


Un fuerte abrazo por parte de ambos hizo que sus cuerpos se juntaran por completo, haciendo que Hyde se acurrucara cada vez mas en los brazos del mas alto, mientras que Gackt se preguntaba a si mismo si podría ser capaz de cumplir la petición hecha, pero Hyde no le dio tiempo de pensar, ya que levantó lentamente el rostro para acercarse y quedar a solo unos cuantos centímetros de su rostro. Aquello hizo que ambos se miraran a los ojos, y fue entonces cuando Gackt se perdió por completo en los ojos almendrados de Hyde que pedían a gritos un poco de atención, de cariño y afecto, y ante aquello no podía resistirse a darle lo que pedía. Lentamente sus labios se fueron acercando y a medida que se acercaban sus ojos se cerraban. Aquel era un beso suave, en el cual cada uno saboreaba los labios del otro, entregando silenciosamente todo el cariño que cada uno de ellos pudiese dar. Sutilmente Gackt comenzó a acariciar la espalda de Hyde, tratando de ser lo más cuidadoso posible, y así comenzó a recorrer el cuerpo de Hyde con suaves caricias, en las cuales solo entregaba afecto, caricias que delineaban el cuerpo andrógino del mejor mientras se besaban tiernamente. Aquel beso fue poco a poco abriendo paso a sus lenguas, que se unían y jugaban dentro de sus bocas, mientras que cuidadosamente Gackt reposó el cuerpo de Hyde boca arriba en la cama, abriendo lentamente sus piernas y se colocó entre éstas, acariciándolas con extrema delicadeza, cuidando de no hacer nada que a Hyde llegase a dolerle, molestarle o asustarle. 


Hyde por su parte se dejaba hacer, continuando con aquel inocente beso mientras aún mantenía sus ojos cerrados, sintiendo las caricias de Gackt mientras reaccionaba con inevitables y pequeños suspiros, estremeciéndose levemente ante aquella extraña sensación que sentía, sensación que le agradaba pero era extrañamente desconocida y se preguntaba qué sería, suspiraba al no comprender las reacciones de su cuerpo, pero a Gackt no le preocupaba, sabía que esos suspiros eran de placer, por lo que continuaba acariciándolo, dándole esas atenciones que tanto quería y merecía. Lenta y temerosamente Hyde guió sus manos a través del cuerpo de Gackt, acariciando de la misma forma que era acariciado, intentando ser lo más sutil posible, recorriendo su espalda con una lentitud que a Gackt le hacía estremecer de placer. Así fue como aquel lento beso se separó, haciendo que Gackt bajara por el mentón y cuello de Hyde con pequeños besos cargados de cariño y pasión, haciendo que el pequeño chico reaccionara a suspirar con respiración entrecortada y llevara sus manos a la espalda de Gackt para atraerlo más, en busca del contacto de sus cuerpos. Gackt apegó sus cuerpos ante aquella muda petición de contacto físico, mientras que llevaba sus manos a desabotonar la camisa que Hyde traía puesta, sin dejar en ningún momento de besar su cuello con extrema delicadeza, haciendo que Hyde se entregara y dejara hacer, lo que facilitaba su labor de retirar aquella camisa que comenzaba a estorbar, ya que las temperaturas corporales comenzaban a subir ligeramente. Hyde por su parte no hacía nada, tan solo posaba tímidamente sus manos en la espalda de Gackt, pero eso Gackt podía arreglarlo.


- No seas tímido. -Susurró suavemente junto a su oído, haciendo que se estremeciera levemente.


Hyde ante aquel susurro comenzó a acariciar suavemente la piel del mayor, aún con una enorme timidez, pero guiando sus manos hacia el pantalón ajeno, con la intención de retirarlo. Gackt sonrió de medio lado al notar aquello. A pesar de que estaba dispuesto a continuar con lo que habían comenzado, no iba a hacerlo si Hyde no participaba de aquello, por lo que continuaba estimulándolo con caricias, besos y roces, a la espera de su participación. Y así fue, el menor, quedamente, retiró el cinturón de quien tenía entre sus piernas, continuando con la misma lentitud y timidez con el broche de su pantalón. Para Gackt eso era la prueba de que Hyde si quería lo que pedía, por lo que continuó con lo que hacía. Lentamente guió una de sus manos a través del cuerpo de Hyde hasta llegar a su entrepierna y, apenas rozó levemente el miembro ajeno, escuchó un pequeño gemido como respuesta. Eso solo decía que a Hyde le gustaba y que podía continuar, y así hizo, continuó acariciando aquella zona sensible mientras que Hyde continuaba suspirando con la respiración entrecortada junto al oído de Gackt. Eso lo enloquecía. Poco a poco Hyde fue cediendo ante el placer, guiando sus manos mientras retiraba con sensual lentitud el pantalón del más alto, deslizándolo suavemente por sus muslos hasta llegar a sus rodillas, subiendo luego ambas manos a su ropa interior, jugueteando con la costura de esta mientras se concentraba en aquella sensación placentera que Gackt le entregaba con sus atenciones. 

Al notar que Hyde demoraba en su tarea, Gackt recorrió su cuello a besos hasta llegar a su mentón y luego sus labios, volviendo a besarse ambos de forma suave, haciendo mas que romántica aquella escena en la que ambos se amaban sin saberlo y se entregaban completamente al otro. Ante aquel beso, Hyde continuó con lo que hacía y retiró con lentitud la ropa interior de Gackt, dejando al descubierto el miembro ajeno, el cual acarició con pequeños roces de las yemas de sus dedos, haciendo que el otro se retorciera de placer ante aquel inocente tacto. Como respuesta, Gackt comenzó a masturbar el miembro del pequeño, haciendo que soltara un fuerte gemido que resaltó en el silencio de la habitación, pero que fue ahogado por un ardiente beso que no se detenía, que hacía que sus cuerpos se juntaran y desaparecieran cualquier centímetro de distancia entre ellos, haciendo que se desearan de una forma inimaginable. Rápidamente, los gemidos de Hyde fueron en aumento, mientras que Gackt los interrumpía con sus besos, lo que hacía que el pequeño tuviese ligeros espasmos de placer, haciendo que arqueara levemente la espalda, lo cual a Gackt excitaba aún más. Algo que en esos momentos más lo alegraba, era que finalmente podía cumplir los deseos de Hyde, y lo estaba haciendo bien, por que el pequeño realmente lo estaba disfrutando, pues se notaba. Pero no todo era eterno, mucho menos en el pequeño. En pocos minutos, el cuerpo de Hyde se tensó y el orgasmo lo abordó repentinamente, haciendo que derramara su blanca esencia en la mano de Gackt y en su propio vientre, mientras soltaba un gemido entre los labios de su amante, intentando regular su respiración. Pero eso no detuvo a Gackt, quien llevó su mano a tomar lo suficiente de aquel líquido blanco para llevarlo a la entrada de Hyde, donde lo esparció e introdujo suavemente uno de sus dedos, cuidando no lastimarle mas de lo que estaba. Hyde soltó un gemido de placer, mezclado con dolor. Lentamente Gackt comenzó un vaivén hasta que Hyde se hubiese acostumbrado, introduciendo luego un segundo dedo, para continuar luego con el tercero. Extrañamente Hyde se acostumbraba rápido.

- G-Gackt... -Susurró entrecortado.
- ¿Si, Hyde? -Contestó a duras penas. 
- Te... Te quiero dentro... pero ya.



Aquello para Gackt fue irresistible. Tomó las caderas del pequeño con delicadeza y, besándolo suavemente en los labios, acomodó su miembro en su entrada ya lubricada para penetrarlo. Hyde soltó un fuerte gemido que no pudo contener, incluso si Gackt lo besaba y echó la cabeza hacia atrás, arqueando su espalda ante el dolor, pero mas que nada, ante el placer, además de apretar sus puños sobre las sábanas, jalándolas fuertemente. Gackt se mantuvo inmóvil por unos segundos, hasta que el menor movió las caderas en signo de deseo carnal. Era increíble la inocencia que Hyde podía llegar a tener y, al mismo tiempo, ser un completo experto en el acto sexual. Poco a poco las embestidas fueron aumentando en velocidad e intensidad, pero siempre cuidando que el cuerpo del más pequeño no se lastimara, siempre cuidando de entregarse ambos todo el cariño posible, siempre procurando entregarse de la forma más sincera y sensual. Siempre amándose, siempre uno.

Varios minutos, largos y sensuales, pasaron durante el acto sexual, hasta que hubo que acabar. Gackt derramó su semen dentro del cuerpo de Hyde, armonizando ambos un gemido placentero sobre los labios ajenos, para luego culminar el momento en un apasionado beso, que terminó con la ternura más grande del mundo. Ambos se observaron a los ojos intensamente, mientras que Hyde acariciaba el rostro de Gackt con delicadeza. El silencio entre ambos acabó cuando un par de lágrimas se deslizaron por las mejillas del menor.

- ¿Te hice daño? -Preguntó Gackt, en susurros.
- No... En lo absoluto. -Contestó el pequeño, también susurrando.
- Entonces, ¿Por qué lloras?
- Por que me haces feliz.

Ambos sonrieron al mismo tiempo y Gackt besó suavemente la frente de Hyde antes de salir de su interior y recostarse a su lado, manteniendo su cuerpo en un abrazo. El menor de inmediato se acomodó sobre el cuerpo de Gackt, reposando el rostro en su pecho mientras observaba la unión de sus manos, fuertemente tomadas y con sus dedos entrelazados. Se sentía bien amar y ser amado. Ahora sentía que no estaba solo, había alguien ahí con él que se preocupaba por él, y lo agradecía, más que de corazón. Con su mano libre, Gackt acarició suavemente la espalda de quien se encontraba sobre si, recibiendo como respuesta un beso en el pecho por parte de Hyde. 


- ¿Sabes? Podría decirse que esta fue mi primera vez
- ¿Tu primera vez?
- Antes de que me encerraran, yo era virgen -Eso para Gackt fue impactante.
- ¿De verdad?
- Si, de verdad -Hyde hablaba como si no fuese gran cosa, pero lo era.




El abrazo se mantuvo por el resto de la noche, o día, no lo sabían, solo sabían que un sentimiento amoroso había nacido entre ellos pero ninguno lo expresaba con palabras aún, tan solo se acariciaban y mantenían el contacto físico de forma extremadamente cariñosa. Y así se mantuvieron, sumergidos en un hondo mar de silencio mientras que regularizaban sus respiraciones agitadas por el placer, abrazándose al ambiente de ternura que los rodeaba. 

Ante aquel silencio Gackt se dedicó a observar cuidadosamente a Hyde, le preocupaba que el estado de su cuerpo no mejoraba en lo absoluto, como tampoco empeoraba, ¿Cómo era posible que siguiera vivo? Desde que había llegado, no habían comido nada, el hambre estaba por matarlo pero a Hyde parecía no afectarle. ¿De qué se alimentaba? ¿De qué vivía? ¿Cómo era que no moría? Cerró sus ojos para dejar de pensar aquello, abriéndolos nuevamente luego de unos segundos. En eso pudo notar que Hyde nuevamente estaba dormido, por lo que pudo notar por qué repentinamente se le hizo más pesado el cuerpo del pequeño. Ante aquella pequeña incomodidad giró el cuerpo para acurrucar a Hyde a su lado y abrazarlo, mientras que él ni cuenta se daba. En eso continuó observando el cuerpo del menor, concentrando su vista en lo que más le llamaba a atención. Sus piernas. ¿Le dolerán aquellas quemaduras? Se notaba a simple vista que esas quemaduras jamás fueron atendidas y que se mantenían tal cual eran. Eran horribles, se preguntaba si algún día podría curarse. En eso cayó en su mente el vago recuerdo de Hyde cuando era pequeño, cuando se le veía alegre, sano y libre. Cuando tenía unas piernas que cualquier chica envidiaría. Observó nuevamente las piernas de Hyde, y logró imaginarlas tal cual deberían ser, sin quemaduras, con una piel suave y lisa que resaltaba aquella figura femenina que éstas tenían. Serían unas piernas hermosas. Le encantaría poder hacer algo al respecto, pero por ahora solo podían dormir. 

[PD: Escribí esto escuchando Niji [L'Arc] y Sayonara [Gackt] ;_;
] 

¡Feliz Año Nuevo!

¡Hola a todos! 
Bueno, pues verán. Estos días he estado ocupada por que una amiga se está quedando en casa ya que vino desde su ciudad a la mía y hemos estado aprovechando el tiempo para salir y estar juntas y recuperar el tiempo perdido, opr eso no he estado escribiendo ni subiendo nada. ¡Lo siento! Pero no se preocupen, estaré a partir de mañana subiendo entradas mas seguido.
Por ahora solo les traigo unas cuantas scans de Gackt en TV Asahi el otro día, espero sean de su agrado ya queno tienen muy buena resolución que digamos u-u Y además, también unas cuantas scans del 20th L'Anniversay L'A Happy New Year de L'Arc~en~Ciel. ¡Enjoy and have L'A Happy New Year!

   L'A Happy New Year 20th L'Anniversary 

  Gackt on TV Asahi ScreenCaps


See you soon~ 


PD: ¿Les gusta mi firma nueva? *^* 
PD2: Dejen comentarios ¬¬ Se puede hacer anónimamente

02 enero, 2011

[FIC] Esa sonrisa es un Pecado. Capítulo II.- Claustrofobia

II.- Claustrofobia

Por más que trataba de avanzar, mis esfuerzos eran neutralizados de inmediato. No lograba ver con claridad, era como si estuviera envuelto en el humo de miles de cigarros invisibles que me acorralaban. Miles de hombros extraños me empujaban  fríamente al pasar, impidiendo que fuera al lugar que debía llegar. Por más que los empujara y les gritara, mi voz se distorsionaba en graves y extrañas cacofonías, y mis golpes y empujones no los sentían, no les importaba, era como si no me vieran ahí en medio de esa mar de inercia que eran, luchando para no ahogarme y convertirme en uno más de ellos. Fugaces luces de neón me encandilaban, debilitando mis intentos, volviéndome aún más invisible de lo que era, más insignificante, innecesario. Una chica en uniforme golpeó mi pecho con su codo al pasar, lo cual hizo que me agachara y cubriera donde me había pegado con mis brazos; en seguida el aire empezó a faltarme, la multitud se había estrechado aún más a mi alrededor, dándome la sensación que desde arriba mi cabeza ya no se vería entre ellos.  Extraña sensación rasguñó mi pecho, al bajar mi mirada el horror me paralizó; bajo mis brazos la chaqueta y polera se habían desecho, dejando un agujero, el cual al tocar sentí como mi piel también se deshacía en  humo y polvo, esparciéndose rápidamente a la mano que lo había tocado y por todo mi cuerpo, el cual ya no era mi cuerpo, sino que una masa de carne y huesos de extrañas medidas que desaparecía sin que nadie hiciera algo para impedirlo. Desaparecía, me desvanecía. Quise correr, patear a quien se me cruzara y salvar lo poco que quedaba de mí, mas estaba paralizado, ya nada podía hacer.
- AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!! – sobresaltado y sudoroso, me senté de golpe en la cama. Me faltaba el aliento; había gritado más de lo que creía poder.
Miré a mí alrededor y me sentí perdido. No reconocí lo que me rodeaba, no era mi habitación, una amplia puerta frente a mi estaba cerrada. Voces masculinas y ladridos de perros pequeños se escuchaban a lo lejos.
- Hey, ¿a que le ladran tus perros??  - pregunto una voz gruesa.
- Ehh… no lo se, debe ser a un gato. No le prestes atención- La voz de Gackt algo nerviosa y eclipsada por los agudos ladridos de sus perros. Ahora que recordaba, no los había visto.
Al parecer eran hartos, pues se escuchaban muchos ladridos, los cuales ya habían llegado a mi puerta. Los rasguños de pequeñas patitas y golpes de algunas colas me ponían nervioso, ¿y si alguien venía a ver que los había alterado? . Desenredé las tapas de mis pies lo más rápido que pude para ir al baño, mas al llegar a la puerta recordé por qué había llegado a la casa de Gacktchan….creo que la palabra “Incomodidad” describe completamente mi situación en aquel momento. Al pasar frente al espejo, me detuve a observarme detenidamente por primera vez; el reflejo que me devolvía una consternada mirada era perturbador…… sólo reconocía mis ojos. Toque mi rostro con ambas manos, y me sentí pequeño. Mi rostro era más ovalado y pequeño de lo que recordaba, mis manos también, pero mis dedos de se veían mas largos.
- ¿En qué lío te has metido esta vez…? – pregunté con un hilo de voz a aquel reflejo femenino, el cual no sabía como responder.
El sonido de ladridos exaltados llamó mi atención; me asomé por la puerta del baño y pude escuchar pasos humanos acompañados de una voz que trataba de calmar al los cachorros. Cerré de inmediato la puerta con llave, apoyando mi espalda en ella, temiendo que alguien me descubriera ahí. Lentamente el cerrojo de la puerta se abrió, y escuché como los perritos se apoderaban de la habitación, ladrando y buscando; más pasos humanos. ¿Qué iba a hacer? ¿Podría salir por la ventana?. En seguida sentí como alguien rodaba el picaporte de la puerta en que me apoyaba, logrando que mi miedo aumentara.
-Hyde, ¿estás ahí? – suspiré aliviado al escuchar a Gacktchan al otro lado.
- ¡Hyde no se encuentra por ahora! – dije, mientras me apretaba la nariz para distorsionar mi voz, aunque con la voz que tenia ahora no era muy necesario. – ¿Quiere dejarle un mensaje, señor?
- Haha…sí, quiero dejarle un mensaje, etto…déjeme ver…. – Gacktchiin reía por lo bajo mientras me respondía.
- Apúrese señor, no tengo todo el día para ud. – me apoye en el borde de la puerta para que pudiera escucharme, mientras trataba de contener mi risa.
- Bien, bien, dígale que es un completo…- y de golpe la puerta se abrió, haciendo que casi cayera al suelo - …¡Baka! – Gackchan casi grito en mi cara cuando me atajó al abrir la puerta.
-¡Ahh! ¡¡tu eres el baka!!- le dije mientras le golpeaba para zafarme de él. Los perros ladraban a nuestro alrededor. – ¡Wuaaaaa! ¡Son muchos! ¡Que tienos! – Gacktchan me solto al ver que uno de ellos apoyaba sus patitas en una de mis piernas y ladeaba su cabeza al mirarme.
- Te los presentare – y tomo al que me había mirado. – Él es Colley, es mitad Chihuahua y mitad Mini-Dachshun y no se por qué me hace acordar a ti – me ofreció al perrito, mirandolo con ternura.
- ¿¿A mi?? ¿En serio? – lo tome con cuidado. Tenía el cuerpo de color café claro y sus patitas y pecho blancos, en verdad era muy tierno. Mientras lo miraba no dejaba de mover su pequeña cola, y cuando me descuide sentí su lengua acariciar mi cara; fue algo extraño, ya que hace mucho que no tenía un perrito.
- Ella es Lucy, y es mitad mini prinsher y mitad Pomeranita – puse a Colley en el piso, para al levantarme encontrar a Gacktchan mostrándome a una perrita oscura y con rasgos parecidos a lo que recordaba que era un chihuahua – ven, tómala, no te morderá.- dijo al ver que dudaba en tomarla, pero no quise rechazarla, pues lo veía  muy entusiasmado en su presentación.
-¿Y ella no te recuerda a nadie? – pregunté con un dejo de risa, sólo para fastidiarlo un rato.
-Uhhmmmm…déjame ver…te diría que me hace acordar a ti como estas ahora, pero te enojarías – y me miró de reojo, mientras trataba de tomar a otro perrito.
- ¡Ahó*!- golpeé su cabeza de un solo manotazo, aprovechando que estaba agachado. Él sólo rió como el tonto que es, dejando que los pequeños se le apoyaran en sus piernas.
Le hice cariño en la cabeza a la bella Lucy y la dejé en el piso con los demás, con lo cual Gackt se aprovechó para ponerme otro perrito en mi cabeza.
- Ella es Milky…es.. es mitad Chihuahua y mitad Mini-Dachshun…- trataba de contener la risa, mientras sostenía al cachorro en mi cabeza y cuello, con lo cual no podía levantarme, pero no pudo más y se partió de la risa.
Estaba un poco fastidiado ya, quería levantarme y la perrita empezaba a moverse mucho y a lloriquear, mas hacía mucho tiempo que no veía a Gacktchan reír así por estupideces como esa, así que preferí aguantar un rato mientras el reía a carcajadas. La perrita empezó a llorar aún más, logrando que él, aún muerto de la risa, la sacara de mi cabeza, meciéndola un rato y haciéndole cariño para luego entregármela.
- Ahh… tienes un loco padre, pequeña, lo lamento – le comenté a la perrita, acariciando su cabeza.
- Y ella es la líder de todo mi pequeño clan: Angie – y al levantarme vi como Gacktchan acunaba a una pequeña perrita peluda de pelaje negro, a excepción de sus patas y boca que eran café. Sus ojos se dirigieron tímidamente hacia mí, con lo cual morí de ternura. -  es una mezcla de un puddle miniatura y chihuahua.
- ¡Aww, que tierna! – La recibí con cuidado, con lo torpe que era no quería botarla y ganarme la ira del papá orgulloso.- ¡que líder más bella!¿o no, Angie? Sí, la líder más tierna.
- Me gustaría que estuvieran un rato contigo, así se acostumbran a ti y no ladran por toda la casa – mientras me decía esto, noté que andaba vestido completamente sport: polera negra suelta, con un estampado del tour “Sixth Day and Seventh Night” del 2004, short largo de buzo negro y unas pantuflas azules con estampados de patitas de perro de color celeste por todos lados. – Estaré unas horas con el staff de Nemuri Kyoshiro ensayando, pronto tendremos la presentación, pero apenas termine vendré a buscarte.- se había sentado en la cama, lo cual yo también hice e inmediatamente todos los perritos intentaron subirse a ella.
- Oye, ¿Por qué los lentes? – quise saber, al verlo tan sport, pero con lentes de sol grandes y oscuros. Dejé a Angie en la cama, para ver luego como Gackt tomaba uno a uno los demás perritos y los depositaba junto a ella.
- Ah, es que a los chicos les gusta sacar fotos de repente y así estoy preparado – tocó sus lentes, acomodándolos. – el flash es horrible cuando me llega directamente y además no estoy usando los lentes de contacto.
-Ahh…- y enseguida recordé que a Gacktchan le gustaba la baja iluminación, cosa que a veces me molestaba un poco. – ¿Hace un rato no escucharon nada raro? – recordé el grito que se me había escapado al despertar.
-¿Heh? ¿raro? Algo así….¿como un grito? – me miró directamente, acercando rápidamente su cabeza a la mía, lo cual me sobresalto.
- Ee, algo así… - miré apenado mis pies, quizás que cuento tuvo que inventarles a sus invitados. – es que tuve una pesadilla…. Y desperté gritando, gomen…
- Ahh~~, no te apenes tanto, tan sólo yo lo escuché, los demás ni se dieron cuenta -  y se acercó para revolver mi pelo, no sé por qué le gustaba tanto hacer eso ¿acaso para molestarme? 
- ¿Honto? – eso me extraño, pues sentí que en verdad había gritado muy fuerte.
Mientras platicábamos, Angie se había acurrucado en las piernas de Gacktchan y los demás correteaban a nuestro lado en la cama
- Ee~, porque estábamos en el gimnasio que esta alejado de esta pieza, sólo los pequeños y yo lo escuchamos. -  volvió a revolver mi pelo, ya me estaba hartando eso.
- Oh!, mira! – y señale a los perritos a nuestra espalda, para distraerlo y quitarle los lentes,  alejándome de su alcance – ¡¡Tengo tus lentes~~!! Tengo tus lentes~~!!
- ¡Hey, chibi akuma! ¡Devuélveme eso! – dejó a Angie en la cama para ir tras mió, casi me atrapa, pero salte por sobre de la cama y corrí al otro lado de la pieza, rodeando el grupos de pequeños sillones que habían en esa esquina. – ¡Ven aquí!! ¡Me las pagaras!
- ¡Tengo tus lentes~~! ¡Y no me alcanzas~! -  reí con ganas, mientras rodeaba nuevamente los sillones para dirigirme al otro extremo, pero al tratar de esquivar uno de los sillones que Gacktchan había movido al pasar, estuve a punto de caer, lo cual él aprovechó para jalarme del brazo, frenando mi huida.
-¡Ahora verás, koakuma malcriado! – Trató de quitármelos, pero yo me agaché para esconderlos, pues de nada me servía ponerlos en alto.- ¡¡dame mis lentes, maldita sea!!
 - ¡¡Ñaaa~~!! ¡¡Son míos ahora!! – Reí maliciosamente en mi mente, ya lo había hecho enfadar, era muy chistoso hacerlo  enfadar.
Seguí escondiendo sus lentes, dándome vueltas para que no los alcanzara, mientras intentaba hacerme cosquillas, y tratando de correr, pero el siempre me tiraba del brazo impidiendo que me moviera de ahí. Por un momento pensé que podría escapar, pues Gacktchan se distrajo con los ladridos de los cachorros, sin embargo cuando me levante para correr, él tapó mi camino abalanzándose hacia a mí, por lo que instintivamente escondí los lentes en mi espalda, pero Gackt actuó más rápido, abrazándome para buscar en mi espalda. Esto me tomó por sorpresa; no habíamos estado tan cerca desde que había llegado, y la nueva contextura de mi cuerpo hacía que me cohibiera al estar así.
- ¡¡Yo~~shi!! ¡Los tengo! – Se alejó alegremente celebrando, mientras yo quedaba de piedra aún ahí. Había visto su chocolatada mirada tan cerca de mi rostro, que sentí que casi no respiraba. - ¿Ara? ¿Y a ti que te pasa? – se acercó mirando curioso, esta vez con sus lentes puestos.
- Agh…eh…es que me asusté… pensé que venía alguien – invente, desviando mi mirada al sentir que el rubor me subía al rostro. Sin aviso alguno uno de sus dedos apretó mi mejilla izquierda, sobresaltándome.
- Últimamente estás más asustadizo de lo normal. – comentó con naturalidad, mientras yo lo miraba con enojo al ver que se reía de mí, protegiendo mi mejilla apuñalada.
- ¿Heh? ¿Más de lo normal? ¿Insinúas que soy asustadizo? -  ya volviendo a la normalidad, mas a último momento noté que había hecho un puchero que odiaba, casi era un tic cuando me enojaba.
- Sí~, a pesar que eres un akuma, eres muy asustadizo. – dijo con voz divertida, posando su mano en mi cabeza y moviéndola tontamente de un lado al otro.
- Déjame~~ - traté de zafarme, pero su mano parecía pegada a mi cabeza, me estaba desesperando – ¡¡Aaaaaaahhww!! ¡Suéltameeeeeee!
- ¡Pareces niño chico! – se burló, riendo gravemente de buena gana,  para luego soltarme bruscamente.
Lo miré enojado, mientras me alejaba de él para sentarme en uno de los sillones. Fue entonces cuando recordé por qué Gacktchan vestía tan sport.
- Oye, adulto responsable, ¿se te olvidaba que deberías estar ensayando? – su mirada se volvió súbitamente hacia mí, y sin siquiera ver sus ojos supe que los había abierto de par en par. Por mi parte sólo le sonreí malicioso, pues sabía que le había quitado gran parte de su tiempo agendado para ensayos.
- Te dejaré aquí a mis hijos, cuídalos y si los subes a la cama o al sillón, vigílalos porque se bajan solos y se pueden herir – no quiso hacer comentario de mi burla y empezó a bajar de a uno los perritos de la cama, siendo rodeados por ellos.
En seguida Colley se dirigió hacia donde estaba sentado, mirándome de nuevo con esa ternura irresistible.
- Quieres que te traiga comida, algo para beber – y lo miré considerablemente cuando dijo “algo para beber”, a lo que él me devolvió una mirada un tanto de desaprobación, pero divertida. – con los chicos hicimos un poco de comida, te traeré un poco. Cualquier cosa que necesites ve a mi armario, ahí están guardadas las ropas que dejaste la otra vez que te quedaste. – dijo ya afuera, sosteniendo la puerta y poniendo un pie como barrera para que los perritos no salieran con él.
- ¿Pero y si me ven? – en verdad quería  como sea evitar ser visto por alguien más así.
- No te preocupes, los mantendré en el gimnasio, además las presentaciones son el 26 y 28, tenemos mucho que trabajar. – se agachó para hacerle cariño a los cachorros y jugar con ellos; los hacía retroceder y ellos volvían animada y rápidamente a sus pies.
- Y… ¿Qué día es hoy?…- no recordaba la fecha en que habíamos ensayado por última vez para el Halloween Party, lo cual me alarmó.
En cambio Gackt me miró y se puso a reír, negando con la cabeza.
- Sigues siendo tan despistado como siempre, chibi  - ante su comentario, lo miré con enojo. Odiaba que me llamara “chibi”.- Hoy es 24 de noviembre, despistado-san. Iré a buscar tu comida o si quieres vienes conmigo a la cocina, así me ahorras la vuelta.
- No, ya te dije que no quiero que alguien me vea. – le respondí de mala gana.
- Y yo ya te dije que nadie te verá, no saldrán del gimnasio, cabezota~ - me seguía mirando en la puerta, mas su posición hacía difícil verme, el sillón en que estaba se situaba a unos metros tras la puerta.-  te serviré y luego me iré al gimnasio.
Preferí no responderle y mirar al frente, cruzando mis brazos. Él sólo rió por lo bajo de mi actitud.
- Bien, como quieras, pero tarde o temprano saldrás de aquí. – se despidió de Angie y los demás con un pequeño cariño en sus cabezas. – Más tarde vendré por ti, saldremos a resolver este lío.- y cerró suavemente la puerta tras de sí.
¿Saldremos? ¡¿Saldremos?! Puse mis manos en mis sienes al pensar en todo lo que se venía sobre mí como una avalancha. El Halloween Party sería en 5 días, lo cual me dejaba con un plazo de 5 días o menos para arreglar todo este desastre. De ningún modo podía presentarme frente tanta gente así, no me reconocerían o peor que eso, me reconocería pero no sabrían como reaccionar al ver en lo que me he convertido. Este realmente era el peor de los desastres por el cual había pasado, y más aún tan cerca del cumpleaños de Hyosuke, al cual por ningún motivo debía faltar. Y peor aún era que ya sabía a donde Gackt quería ir, lo que no mejoraba mis ánimos para nada, sino que me deprimía aún más. Si bien sabía todo el daño que ella había causado en mi vida, mi corazón aún no quería sanar; sabía muy bien también que ya no quería estar con ella, empero  parecía no querer estar con nadie más, sentía como si hubiera perdido mi confianza y en su lugar me quedé con un miedo horrible de volver a ser tan mal herido, encogiéndose aún más  mi corazón. Pero a pesar de todo, sé que he recibido un regalo por todo lo que he pasado: Hyosuke. Por él volvería a vivir todo el dolor y más, pues con su nacimiento recibí la razón para seguir luchando. Y es por él que me tragaría mi orgullo y todo el dolor para ir donde sea Gackt digiera, todo con tal de volver a ser el de antes.
Los cachorros jugaban a mis pies tiernamente, tratando de llamar  mi atención cuando decidí ponerme de pie y seguir a mi amigo; tenía hambre y además debía empezar a ser menos cabezota y confiar más en él, ser más yo mismo y confiar como lo hacía hace unos días atrás.

* Se refiere a como se dice estúpido en Japonés.