Resumen
Lenore era una pequeña niña de 10 años cuando se enfermo y murió, sus padres la llevaron a la morgue y entonces Lenore fue embalsamada. Al tiempo la niña despierta diciendo que solo dormía, pero ya era muy tarde pues ya había sido embalsamada y ahora estaba viva pero muerta (Es extraño, pero así es xD)
Al despertar el médico diagnosticó que estaba en un sueño letárgico por lo que la dejó irse, entonces Lenore asistió a su propio funeral donde el llegar nadie logró reconocerla y fue rechazada por sus padres, quedando ahora sola y desamparada, por lo que decidió comenzar una nueva vida de muerta.
Lista de episodios
Episode1: The New Toy
Episode2: Ragamuffin
Episode3: The Magician
Episode4: Bloaty the Frog
Episode5: The Taxidermy
Episode6: The Return of Mr. Gosh
Episode7: Magic Muffin
Episode8: A Walk in the City
Episode9: Queen of the Fairy Gnomes
Episode10: The Tea Party
Episode11: Grave Error
Episode12: The Thing That Came From the Potty Chair
Episode13: The Day Mr. Chippy Walked
Episode14: Hairball
Episode15: Fugly Duckling
Episode16: Kitty #46 & Kitty #53
Episode17: Insurrection of the Insects
Episode18: The Dream Catcher Part 1
Episode19: The Dream Catcher Part 2
Episode20: Frito the Demon
Episode21: The Last Dance of the Lady Bug
Episode22: Little Bunny Foo Foo
Episode23: L’il Ballerina
Episode24: Dead Bed
Episode25: Lenore’s Last Will Part 1
Episode26: Lenore’s Last Will Part 2
19 diciembre, 2010
17 diciembre, 2010
SIN INTERNET
Hace mucho que no actualizaba por aquí~ Y eso tiene una muy buena razón.
Desde el 2 de Diciembre mi abuela ha estado teniendo problemas de salud, le han dado ya dos crisis epilépticas a pesar de que está con medicamentos para evitarlo desde hace cinco años. Además, tiene un extraño adormecimiento de los músculos, en especial el de la mano derecha y la pierna derecha, lo cuál es extraño. Desde ese día, la he llevado (Si, yo, yo la llevé.) tres veces a distintos centros médicos. La primera vez la llevé a la 1 am a la Clínica de Reñaca, el médico nos atendió de mala gana, la enfermera veía videos en Youtube, no hubo diagnóstico alguno y nos cobraron 28 mil pesos (Y). La segunda vez la llevamos a la Clínica Ciudad del Mar, donde la hicieron pasar a ver el doctor, pero este tipo no la pudo atender por que no habían implementos necesarios para hacer los exámenes, además de que llamaron a una docena de Neurólogos distintos y ninguno ni siquiera contestó su teléfono celular. Gracias a Dios (Osea, Hyde) no nos cobraron ni un peso, pues tampoco le dieron un diagnóstico. Luego de esperar una semana a que su Neurólogo volviera de Santiago (Justo se fue a Santiago cuando lo necesitábamos) finalmente la recibió en su consulta, la examinó, bla bla bla y no sé qué carajos hizo pero la señora ahora se está reponiendo. Ya me siento aliviada.
Y desde entonces que estoy sin Internet, por que había que pagar el cheque de 28 mil pesos que dejamos en la Clínica de Reñaca, y al ver a la vieja tan cagada de plata, decidí pasarle mi dinero (El que era para pagar la Internet) para que pudiésemos llegar bien hasta fin de mes.
Y bueno, he me aquí en un caber (Ni muerta escribo esto en un caber, lo escribí en mi casa y namas actualicé) actualizando este pobre y abandonado blog~ Lástima que no haya tenido tiempo para escribir el fic, será para otro momento.
Espero volver a conectarme con este mundo pronto, a más tardar sería el Lunes siguiente.
See you soon! Pórtense bien y no me extrañen (?)
11 diciembre, 2010
Mensaje desde HYDE's Mobile Web Site
Del original http://www.hydeist.fr/forum/viewtopic.php?f=56&t=1917
Créditos a : http://www.facebook.com/catalinarodriguezmejias
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MENSAJE DESDE EL SITIO MOBILE DE HYDE
.........................
La gira mundial terminó.
No pudimos ir a muchos países,
Pero comparado con antes, la capacidad de los lugares fue mayor, y fue ocupado apropiadamente.
10 conciertos en 6 países.
Creo que entre los Japoneses, nadie antes lo ha hecho.
Ya que no tiene una historia como ésta, esto no sucede en Japón.
Cuando el país es distinto, la personalidad de la gente es diferente, y la Ley y el trato también.
Como eramos los invitados, cargamos con ciertas responsabilidades.
Así que fue una gran apuesta para nosotros.
Dado que la vida en Japón es muy civilizada, terminas por sentirte insatisfecho acerca de muchas cosas…
Pero experimenté muchas sorpresas que nunca había sentido antes.
El concierto de ayer (Chile) fue apropiado para el final.
Por un simple concierto, tantas personas estaban tan emocionadas…
Durante toda mi carrera musical, fue la primera vez.
De ser posible, no quería ningún error, pero no pude hacer nada al respecto.
No pude mantenerme siendo cool...
Pero en su lugar me dije, estoy listo para llegar hasta el final.
Si no hubiera tenido la experiencia de grandes giras, creo que lo habría arruinado ante tanta emoción.
Experimenté la suprema felicidad como músico en muchas ocasiones.
¡Y además lo filmamos!
¡Ganamos nuestra apuesta!
En América del Sur... y Chile ... no teníamos información ni precedentes. Nos preguntabamos cómo sería, si se emocionarían.
Sólo sabíamos de muchos fans que nos enviaban cartas, nos escribían en internet…
y escogimos un salón grande y filmarlos. Nos dijimos “A lo menos, ¿Nos darán algo bueno?, como engañándonos a nosotros mismos.
Abriendo nuestros ojos, nos dimos cuenta que nuestras ilusiones eran verdaderas.
Habían vehículos, policías, durante el concierto no podíamos avanzar porque estaban gritando mucho.
Podría continuar, pero quiero que algún día lo vean con sus propios ojos en el video.
¡Lo logramos! Fue el punto culminante durante estos 3 años con VAMPS.
Cuando terminó, llegué a casa, me di una ducha y colapsé sobre mi cama.
Contemplando mis inicios.
Me dije a mí mismo que, ahora ya podría morir.
Pero no moriré de verdad (risas)
PD: Me gustaría agradecer a todos los que hicieron de esta gira mundial un éxito.
Estas fechas en el extranjero no podrían haber resultado sin el apoyo de las personas y sin su entusiasmo.
El staff local de Taiwan, USA, España, Francia, Shanghai y Chile
fueron muy cálidos, cariñosos y dieron su máximo.
Sin ellos, nada hubiera sido posible.
¡Gracias por amar a VAMPS!
Miembros, staff de la gira, managers, y a los fans alrededor del mundo
Me siento agradecido.
¡Cuento con ustedes en el futuro!
Y también... para J- damas y caballeros de VAMPROSE.
Creo que debe haber sido difícil para ustedes.
Aún tenemos cosas que hacer pero
Gracias
¡Lo hicieron bien!
HYDE
Créditos a : http://www.facebook.com/catalinarodriguezmejias
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MENSAJE DESDE EL SITIO MOBILE DE HYDE
.........................
La gira mundial terminó.
No pudimos ir a muchos países,
Pero comparado con antes, la capacidad de los lugares fue mayor, y fue ocupado apropiadamente.
10 conciertos en 6 países.
Creo que entre los Japoneses, nadie antes lo ha hecho.
Ya que no tiene una historia como ésta, esto no sucede en Japón.
Cuando el país es distinto, la personalidad de la gente es diferente, y la Ley y el trato también.
Como eramos los invitados, cargamos con ciertas responsabilidades.
Así que fue una gran apuesta para nosotros.
Dado que la vida en Japón es muy civilizada, terminas por sentirte insatisfecho acerca de muchas cosas…
Pero experimenté muchas sorpresas que nunca había sentido antes.
El concierto de ayer (Chile) fue apropiado para el final.
Por un simple concierto, tantas personas estaban tan emocionadas…
Durante toda mi carrera musical, fue la primera vez.
De ser posible, no quería ningún error, pero no pude hacer nada al respecto.
No pude mantenerme siendo cool...
Pero en su lugar me dije, estoy listo para llegar hasta el final.
Si no hubiera tenido la experiencia de grandes giras, creo que lo habría arruinado ante tanta emoción.
Experimenté la suprema felicidad como músico en muchas ocasiones.
¡Y además lo filmamos!
¡Ganamos nuestra apuesta!
En América del Sur... y Chile ... no teníamos información ni precedentes. Nos preguntabamos cómo sería, si se emocionarían.
Sólo sabíamos de muchos fans que nos enviaban cartas, nos escribían en internet…
y escogimos un salón grande y filmarlos. Nos dijimos “A lo menos, ¿Nos darán algo bueno?, como engañándonos a nosotros mismos.
Abriendo nuestros ojos, nos dimos cuenta que nuestras ilusiones eran verdaderas.
Habían vehículos, policías, durante el concierto no podíamos avanzar porque estaban gritando mucho.
Podría continuar, pero quiero que algún día lo vean con sus propios ojos en el video.
¡Lo logramos! Fue el punto culminante durante estos 3 años con VAMPS.
Cuando terminó, llegué a casa, me di una ducha y colapsé sobre mi cama.
Contemplando mis inicios.
Me dije a mí mismo que, ahora ya podría morir.
Pero no moriré de verdad (risas)
PD: Me gustaría agradecer a todos los que hicieron de esta gira mundial un éxito.
Estas fechas en el extranjero no podrían haber resultado sin el apoyo de las personas y sin su entusiasmo.
El staff local de Taiwan, USA, España, Francia, Shanghai y Chile
fueron muy cálidos, cariñosos y dieron su máximo.
Sin ellos, nada hubiera sido posible.
¡Gracias por amar a VAMPS!
Miembros, staff de la gira, managers, y a los fans alrededor del mundo
Me siento agradecido.
¡Cuento con ustedes en el futuro!
Y también... para J- damas y caballeros de VAMPROSE.
Creo que debe haber sido difícil para ustedes.
Aún tenemos cosas que hacer pero
Gracias
¡Lo hicieron bien!
HYDE
08 diciembre, 2010
Aroma a Manzana: Comienzo
[Advertencia: Este capítulo contiene relatos fuertes, por lo que está bajo su responsabilidad la decisión de leer. ]
Capítulo III: Comienzo
Después de que Hyde había caído dormido, no duró mucho y se durmió también, pero para cuando despertó, Hyde seguía dormido profundamente y aún parecía que estuviese en coma, tanto que en ocasiones lo movía suavemente para ver si realmente estaba sólo durmiendo y hacer que se moviera, además que le encantaba verlo fruncir los labios cada vez que lo movía y luego se acurrucaba tan tiernamente. Esa un ángel en el cuerpo de un niño. Hubo un momento en que comenzó a sentir un ruido extraño que no sabía de dónde provenía, en un momento le pareció que eran ronquidos de Hyde, pero pudo confirmar que no era así al acercarse a él e intentar escucharlo. Al descubrir que no era Hyde quien emitía ese extraño ruido, se sentó en la cama y observó a su alrededor, inmediatamente vio unas hojas de periódico abultadas y que se movían. Se acercó a la orilla de la cama y se puso de pie, provocando que de inmediato Hyde abriera los ojos, pero no lo notó pues caminó en dirección a aquellas hojas en movimiento. Apenas se agachó a recoger las hojas, vio un rostro felino asomarse de entre ellas. Sonriendo enternecido acarició suavemente al gato, sintiendo luego el sonido de las cadenas, por lo que desvió su vista inmediatamente hacia Hyde, quien para ese entonces estaba sentado en la cama.
- ¡Mei-chan! -Exclamó contento, viendo que el gato corría y saltaba sobre la cama.
- ¿Ella es Mei-chan? -Incrédulo, observó a la gata acurrucarse junto a Hyde.
- Si, ella es Mei-chan. -Hyde sonreía alegre y se veía hermoso con aquella sonrisa.
Nuevamente el menor se recostó cuidadosamente en la cama, mientras que Mei-chan se acercaba a su cuello y se acurrucaba junto a él haciéndose un ovillo, ronroneando fuertemente. Hyde, por su parte, acercaba el rostro a la gata y refregaba su mejilla en su lomo, haciendo que en ocasiones sintiera una leve cosquilla y riera de forma extremadamente encantadora. Gackt se acercó nuevamente a la cama y se sentó en la orilla de esta, viendo aquella tierna escena de amor entre la gata y el pequeño, sintiendo luego que, en esos momentos, sobraba en la habitación. Se puso de pie nuevamente y decidió inspeccionar la habitación por completo. Lo primero que revisó fue un enorme mueble con muchos cajones, unos abiertos, otros torcidos, ladeados, otros mal cerrados. De cada cajón, colgaba algún pedazo de alguna prenda, lo cual le llamó la atención y en cada uno, solo pudo encontrar horror. Montones de camisas como la que Hyde traía puesta, estaban asquerosamente manchadas de sangre, desgarradas, hechas pedazo, manchadas con... con alguna sustancia de dudosa procedencia. No sabía qué pensar al respecto. En otros cajones encontró una gran variedad de cuerdas, algunas cortadas, otras desarmadas, otras también manchadas de sangre, otras quemadas, muchas otras cadenas cortadas también. Nuevamente sintió asco y el estómago se le contrajo. Continuó revisando cajones, y encontró uno que estaba muy bien cerrado, con un pequeño cerrojo a un lado y con un candado pequeño, pero resistente. De tanta curiosidad, intentó romper el cerrojo y el candado a tirones, pero no le resultaba.

- No lo hagas...
Las palabras de Hyde lo sacaron repentinamente de sus cavilaciones e inmediatamente volteó a verlo. Estaba recostado de costado, con su vista pegada a aquel cajón, observando completamente entristecido, era la vez en que lo vio más entristecido desde que llegó. Aquel gesto en Hyde era notoriamente debido a lo que había en el interior de aquel cajón, por lo que, con todo el dolor de su alma, decidió abrirlo fuera como fuera. Se acercó a la silla de madera que estaba junto al escritorio, le dio una fuerte patada para romperla, cosa que hizo que Hyde se asustara y reaccionara a esconderse bajo las sabanas. Tomó una de las patas de la silla y la utilizó para darle un fuerte golpe al candado, el cual se rompió de inmediato. Se acercó al cajón, quitó el candado y lo abrió. La impresión de lo que vio lo dejó boquiabierto e hizo que dejara caer el pedazo de madera en sus manos, pues estaba lleno, completamente lleno de juguetes sexuales y otros tipos de objetos. Habían consoladores, vibradores, anillos, bombas de vacío, masajeadores, cinturón de castidad, bolas chinas, e incluso, un dispositivo de descarga eléctrica, un látigo y... Muchas cosas mas. En medio de su horrorización, escuchó un leve llanto, volteó a ver a Hyde y lo vio con el rostro escondido entre las almohadas, llorando. Se acercó lentamente a la cama, observándolo detenidamente, entristeciéndose ante su llanto pues era tan afligido, tan avergonzado, tan sincero. Se metió nuevamente a la cama y lo abrazó, atrayendo su cuerpo hacia el propio.
- Hyde, cuéntame qué es lo que te hacía ese hombre. -Instantáneamente Hyde negó con la cabeza, aumentando su llanto.- Hyde, si no lo cuentas, si no lo sacas, serás infeliz con eso por el resto de tu vida...
- No Gackt, me da vergüenza. -Susurró con voz quebrada, negando con la cabeza.- No podría...
- Hyde, debes hacerlo, te hace mal guardar esas cosas, además, estoy dispuesto a escucharte y a ayudarte.
- Gackt... -Hyde levantó el rostro y observó al mayor a los ojos.- ¿De verdad?
- Si Hyde, de verdad. -Gackt le sonrió suavemente a Hyde y este tragó saliva y bajó la mirada, se acomodó acurrucándose en su pecho y se mantuvo observando hacia la pared por un buen rato, en completo silencio, hasta que repentinamente, comenzó su historia y Gackt se armó de fuerzas para escucharlo.
Se cumplían tres meses de la muerte de su madre y estaba en su cuarto, dibujando tranquilamente, a tan solo tres días de su cumpleaños. En eso llegó aquel hombre, Hiroshi, entró al cuarto como si fuera de él y se puso tras el menor, observando su dibujo.
- Te hacen falta amigos, ¿Verdad?
- ¿Eh?
- Tengo una idea, ¿Por qué no arrendamos la habitación que sobra y así te haces amigos?
- Pues podría ser, parece una buena idea. -Hyde no dejaba de dibujar.
- Pero una habitación es muy poco, ¿No crees? ¿Por qué no hacemos un cuarto en el sótano?
- Ese lugar no es apto para que una persona viva ahí.
- Pero si lo arreglamos quedará bien, vamos, ¿Te animas?
- Haz lo que quieras.
- ¿No me piensas ayudar? Vamos, será divertido.
Hasta ese entonces tenía buen comportamiento, le trataba bien, y en ocasiones, demasiado. Esa semana Hiroshi convenció a Hyde de arreglar un cuarto en el sótano de la casa, por lo que el menor estuvo ayudándolo, ignorando los verdaderos propósitos del hombre. Para el día anterior a su cumpleaños, el tipo llegó a casa luego del trabajo con una bolsa negra en sus manos, sonrió a Hyde que estaba en la sala tomando un café y bajó de inmediato al sótano. Estuvo toda la tarde ahí abajo, mientras que Hyde hacía el intento de estudiar algo. Cuando dieron las nueve de la noche el tipo subió a la sala e invitó a Hyde a ver cómo habían quedado los arreglos que había hecho esa tarde. Hyde perezosamente bajó al sótano y observó el cuarto. La luz a baja intensidad no le dejaba ver bien y de inmediato notó que la ventana que él mismo había hecho y la puerta que daban al jardín, estaban tapados con cemento, el cual ya estaba en proceso de secarse. En eso, escuchó la puerta cerrarse tras de si, volteó y tan solo alcanzó a ver un puño frente a sus ojos, antes de caer inconsciente. Al despertar, estaba boca arriba sobre la cama, con ambas manos atadas a esta, desnudo, herido, tapado con las sábanas y completamente adolorido.
Estuvo muchísimas horas intentando liberarse del atado, hasta que lo logró, entonces intentó ponerse de pie, pero cayó en la cuenta de lo que había ocurrido. Un horrible dolor en la parte baja de la espalda no lo dejaba moverse con normalidad, entonces fue que se dio cuenta de que había sido ferozmente violado, pues apenas y podía ponerse de pie. Pasó un buen rato intentando aguantar aquel sofocante dolor hasta que pudo ponerse de pie y, con extrema dificultad, se vistió con las prendas que logró encontrar ante el revoltijo que había en el cuarto. Una vez terminó de vestirse, echó abajo la puerta para poder salir. apenas logró legar a la sala de la casa se encontró con él, se vieron cara a cara y comprendió que debía escapar, o las cosas serían realmente malas de ahí en adelante. A duras penas logró esquivar al mayor, quien portaba un cuchillo...
- ¿Debido a eso hay una mancha de sangre en el medio de la sala? ¿Te hizo daño? -Interrumpió Gackt.
- Si, debido a eso fue.
Salió de la casa lo más rápido que pudo, gritando de dolor, llorando y corriendo a todo lo que daba, escapando de aquel violador que le perseguía mientras intentaba detener el desangramiento de su brazo que había recibido una cortada. Después de mucho correr, logró perderlo de vista, por lo que comenzó a caminar a paso rápido. Era de noche, hacía frío y estaba tan solo con una camisa negra y delgada. No sabía qué hacer, estaba tan asustado en ese momento, tan adolorido, que recurrió a la única persona que en ese momento cruzó por su cabeza. Tomó un taxi y se fue a la casa de su padre, el biológico, el cuál no lo recibió muy bien que digamos. Apenas le abrió la puerta y le vio entrar con una herida en el brazo, comenzó con un largo sermón, sin saber a qué venía tanto grito y tanto reproche. Su padre jamás se preocupó de curarle la herida o algo por el estilo, lo único que hizo fue ofrecerle un café, mientras seguía regañándolo. Le sirvió el café y lo mandó a sentar en el sofá, lo dejó solo y se fue a la habitación a llamar por teléfono.
Estuvo un par de días en casa de su padre, con miedo, sin contarle a su padre lo que había ocurrido, tenía vergüenza, miedo, terror, no sabía qué hacer, aún no ordenaba sus ideas, y su padre, no le prestaba atención en lo absoluto. Al tercer día, cuando llegó su cumpleaños, cuando cumplió diez y seis años, fue cuando todo ocurrió. Su padre llegó a casa más temprano de lo común, hablando por teléfono de forma sospechosa, lo cual no notó hasta que tuvo el tiempo de pensar en ello. Lo primero que hizo al llegar fue preparar dos tazas de café y le entregó una, interrumpiéndolo mientras dibujaba, como siempre. Se sentó junto a él y comenzó una extraña charla, hablaba de lo que fuera, incluso se puso a hablar de los perros, lo cual le pareció inusual. Por lo general los padres cuando se sientan a charlar con sus hijos hablan de chicas, de estudios, de sexo, te instruyen en ese tipo de cosas, pero no te hablan ni de perros, no de gatos, ni de focas, ni de ningún otro animal o cosas por el estilo ni te hacen perder el tiempo. Por un momento pensó que estaba ebrio, pero no era así. Ya para cuando se había tomado todo el café y su padre le preguntó "¿Qué opinas al respecto?", pensó en decirle que dejara de hablar estupideces, y en efecto, lo iba a hacer, pero al abrir la boca y hacer el intento de hablar, ningún sonido salió de su boca. Había perdido la voz, extrañamente había perdido la voz. Incrédulo, llevó ambas manos a su cuello, desesperándose al no poder emitir palabra alguna. En eso vio que su padre sonreía malicioso, se ponía de pie, le golpeaba la espalda suavemente y le decía "Buen chico". En ese momento no comprendió lo que su padre hacía, mas bien, se puso de pie alterado y lo alcanzó para hacerle señas y explicarle que había perdido la voz. De ahí en adelante comenzaba su infelicidad.
Su padre, al verle tanta seña sonrió aún más y le dijo "Lo sé", en eso, sacó su móvil y llamó por teléfono a alguien y a los cinco minutos el timbre de la casa sonaba fuertemente. Mientras tanto Hyde lloraba desesperado al no poder hablar y cuando su padre abrió la puerta frente a sí, se paralizó por completo. Aquel hombre, Hiroshi, quien le había violado dos días atrás, estaba en la puerta de la casa de su padre, saludándolo como si fuesen los mejores amigos y caminando hacia él. Retrocedió instintivamente al verlo acercarse, mientras que su padre cerraba la puerta de la casa y se acercaba también. Entonces comprendió que realmente sí eran los mejores amigos y que algo tramaban.
Ambos se acercaron y cada uno le tomó un brazo, lo llevaron a la fuerza a la habitación, mientras que él tan solo intentaba zafarse, desesperado, se movía bruscamente intentando escapar. Pero dos hombres altos y corpulentos eran demasiado para un pequeño niño con cuerpo andrógino, enclenque y flaco. En esos momentos comprendió por qué no podía hablar, su padre lo había planeado, le había dado en el café algo que lo dejara mudo, completamente mudo, lo que facilitaría lo que estaba a punto de hacer. Nadie se enteraría, nadie le escucharía, nadie le ayudaría. Lo recostaron boca arriba en la cama, mientras que uno le mantenía amordazado de brazos y el otro hacía el intento de retirar sus zapatos mientras esquivaba las patadas que daba al intentar detenerlo. Pero no sirvió, en pocos minutos lo desnudaron a la fuerza mientras intentaba gritar, lloraba, luchaba por liberarse, por huir. Hubo un momento en que el tipo se acercó y le dio un puñetazo tan fuerte que lo dejó mareado de inmediato, lo cual ambos aprovecharon para continuar abusando de él. Su padre, rápidamente, lo ató de manos a la cama con unas cuantas corbatas viejas que mantenía cerca de la cama... Otra seña de lo que planeaba. Mientras que Hiroshi comenzaba a tocarlo, pasaba sus manos por sus piernas de forma perversa, sonriendo con malicia, riendo suavemente, como si fuese un acto de lo más normal y divertido lo que hacía. Para cuando logró reaccionar del mareo, notó que el hombre ya lo tenía piernas abiertas sobre la cama y estaba entre ellas, acariciándolas constantemente, observándolo directamente a los ojos. Entonces se preguntó cómo alguien tan perverso podía mirar a los ojos a su víctima en una situación así, lo veía llorar con una expresión de placer. Nuevamente intentó luchar en contra de lo que le hacían, pero sus piernas se vieron amordazadas, las tomaron fuertemente y mientras seguía luchando su padre sacó un cuchillo, se acercó y lo colocó suavemente en su cuello, haciéndole sentir el frío del acero.
- Te vas a portar bien, ¿Me escuchaste? O si no mi amigo el cuchillo va a actuar, y no te va a gustar. -Susurró.
Mientras Hyde contaba aquella historia, Gackt la guardaba muy bien en su mente, escuchaba atento, tiritaba en ocasiones, abrazaba a Hyde que lloraba desconsoladamente mientras hablaba, se le partía el corazón, pero si Hyde había comenzado a hablar, no lo iba a detener hasta que él lo decidiera. Quería ver cuánta confianza había y, de todas formas, tenían todo el tiempo que quisieran para relatar la historia.
Tiritó de miedo, no sabía qué hacer, tan solo lloraba, lloraba y lloraba. Sintió el cuchillo mas pronto a su piel, presionando levemente, cerró sus ojos con fuerza e hizo el esfuerzo de quedarse quieto, a pesar de que quería luchar en contra del abuso, pero al mismo tiempo, quería vivir. Entonces sintió cómo el cuchillo se retiraba, abrió los ojos y vio a su padre entregarle el cuchillo a Hiroshi, quien lo tomó y mantuvo en su mano fuertemente mientras que, arrodillado entre sus piernas, se desabrochaba el cinturón, bajaba sus pantalones, seguida de su ropa interior, dejando ver su erección. En ese momento sintió mucho miedo, tiritaba, lloraba desconsoladamente, no podía gritar, clamaba por compasión con la mirada, pedía piedad, pero no, aquel hombre sólo sonrió ante el silencio del más pequeño y la mirada que tenía, y sin piedad, sin compasión, lo penetró fuertemente. Si hubiese podido, hubiese gritado tan fuertemente, que la garganta se le hubiese desgarrado.
No aguantaba el dolor, lloraba más desesperadamente que antes, sentía cómo las piernas le tiritaban y ya no reaccionaban, no podía moverlas, las sentía tiesas, adoloridas. Además, sentía una descarga eléctrica en la espalda con cada penetración, era doloroso, detestaba aquella sensación cada vez que la erección de su victimario golpeaba ferozmente con su próstata. Lloraba con los ojos cerrados, dejaba caer toda su tristeza, vergüenza, rabia, impotencia, rencor y dolor en esas lágrimas. Aquello era horrible, una completa desdicha. En medio de su desdicha notó las estúpidas y detestable reacciones que su cuerpo comenzaba a tener. ¡Cómo se odiaba a sí mismo por eso! u miembro rápidamente se endureció, inconscientemente arqueaba la espalda y echaba la cabeza hacia atrás. No podía evitarlo, deseaba evitarlo, pero sin saber por qué lo hacía, ¡Se suponía que eso ocurre cuando lo disfrutas! Pero no lo disfrutaba, sufría, sufría con toda el alma. en eso se dio cuenta de que su padre había abandonado la habitación, lo había dejado caer en esa desdicha, lo había planeado todo, él era cómplice de su violador. Desde entonces que los odiaba a ambos, con todas sus fuerzas. Hyde detuvo su relato, guardó silencio y escondió el rostro avergonzado de lo que le contaba al mayor, avergonzado de su llanto, avergonzado de su desdicha. Mientras, Gackt sólo podía acariciarlo, darle a entender físicamente que lo apoyaba, que lo quería, quería que Hyde se sintiera apoyado, acompañado. Quería que de ahí en adelante se sintiera bien. En un momento Hyde volteó y le dio la espalda a Gackt, rompiendo el abrazo, haciendo sonar las cadenas, acurrucándose con la gata. Gackt comprendió con eso que quería estar solo unos minutos, en silencio, y eso era normal, era la única manera de vida que mantenía en aquel lugar. Resignado se puso de pie, y como un chispazo, llegó una idea a su mente. Rápidamente se acercó al cajón que había visto hace unas horas atrás, el que contenía tanta asquerosidad, sacó de este un vibrador y sonrió. Hyde, curioso, volteó a ver qué hacía Gackt y, al verlo con aquella cosa en la mano, comenzó a tiritar, temeroso. el más alto se acercó de nueva cuenta a la cama, mientras que Hyde aumentaba su temor.
- ¿G-Gackt? ¿Qué pi-piensas ha-hacer? -Preguntó con la voz quebrada.
- Liberarte. -Contestó y golpeó fuertemente el aparato contra la pared.
Ante aquello Hyde se escondió bajo las sábanas, mientras que Gackt sonreía alegre ante el hecho de que el aparato se hacía pedazos. Entre los escombros del aparato recogió un pequeño alambre, destapó a Hyde y lo sentó en la cama, mientras que él no entendía qué era lo que Gackt pensaba hacer. Buscó el candado que mantenía amarradas las cadenas y comenzó a hacer el arduo intento de abrirlo con el alambre que introducía en él de forma impaciente. Hyde tan solo observaba, no quería ilusionarse, pero realmente quería que ese candado se abriera y tenía la fe de que Gackt lo lograría. Aquellos segundos de espera para Hyde eran eternos, pero Gackt lo logró, logró abrir el candado, ¡Lo liberó! Rápidamente Gackt quitó el candado y comenzó a desenvolver las cadenas del cuerpo de Hyde, las cuales, al estar incrustadas, hacían sangrar los brazos del pequeño al retirase, lo que hacía que Hyde hiciera gestos y dejara salir pequeños gritos ante el dolor. Pero ese dolor, valía la pena.
Al dejar las cadenas a un lado, Gackt se mantuvo observando a Hyde unos minutos, quien sólo veía sus brazos completamente asombrado, los cuales tiritaban, apenas los movía, lo cual después de mucho rato le preocupó.
- ¿Qué te ocurre? -Preguntó.
- No puedo moverlos. -Hyde también estaba preocupado.
- ¿Por qué?
- ¡No lo sé! -Comenzaba a desesperarse ante el intento de mover sus brazos.
- Déjame ayudarte... -Tomó suavemente uno de sus brazos y lo estiró lentamente.
- ¡Gackt detente! -Exclamó Hyde fuertemente, desviando el rostro.
- ¿Qué sucede?
- ¡Me duele! -Gackt suspiró.
- Está bien, intentemos otra cosa. -Dejó el brazo de Hyde y este cayó, a lo que Hyde exclamó de dolor nuevamente.
- ¿Qué piensas hacer?
- Pues ponerte de pie, ya no estás atado a la cama, puedes caminar otra vez.
Se puso de pie, esperando que el menor se acercara a la orilla de la cama, pero no lo hacía, Hyde observaba hacia la orilla de la cama con miedo, incertidumbre, por lo que Gackt se acercó y, tomándolo de los hombros, lo atrajo hasta dejarlo sentado en la vera de la cama. Hyde, lentamente, bajó sus pies y los apoyó en el suelo. Inmediatamente tiritó.
- ¿Qué ocurre? -Preguntó el mas alto con santa paciencia.
- Está... El piso está helado. -Gackt no pudo evitar soltar una risa.
- Bien, ponte de pie.
Hyde tomó un respiro, estaba emocionado y temeroso a la vez, hacía años que no se ponía de pie, por lo que no estaba seguro de intentarlo, sus piernas se habían debilitado con el tiempo, aún le dolían de la última vez que le violentaron, también le dolían las quemaduras. Pasaban los segundos y Hyde no se movía, estiraba las piernas y las dejaba caer de nuevo al suelo, las apoyaba, las miraba, observaba el suelo, no se decidía a ponerse de pie, hasta que vio que Gackt lo observaba con los brazos cruzados. Suspiró levemente, tomó el impulso para levantarse y lo logró, se puso de pie, a pesar de que las piernas le tiritaban y observó a Gackt con una enorme sonrisa, los ojos le brillaban, estaba tan alegre. Pero no duró mucho, repentinamente sus piernas flaquearon y estuvo a punto de caer, pues Gackt alcanzó a sostener su cuerpo en el momento preciso y lo tomó en brazos. Ambos se miraron a los ojos, Hyde agradeciendo la ayuda y Gackt alegrándose de poder hacerlo sonreír en tales condiciones.
06 diciembre, 2010
Aroma a Manzana: Sorprendido.
Capítulo II: Sorprendido.
Silencio. Horror. Inseguridad. Miedo. No podía creer lo que veía. Hyde atado de brazos cruzados con cadenas y a medio vestir sobre una cama en un sótano, además de que las cadenas estaban atadas a la cama. Gackt tragó saliva con dificultad, tan solo fue eso lo que pudo hacer al momento que reaccionó, mientras veía los ojos de Hyde, suplicando ayuda, al borde de llorar, quién sabe si por emoción o por miedo, mientras que de su fina garganta intentaba salir algún tipo de palabra, mas no podía. Lentamente Gackt reaccionó a acercarse, se sentó en la extrañamente cómoda cama y observó a Hyde sin saber qué decir, mientras que el más pequeño hacía lo que podía por voltear a verle, mas no podía, el atado de las cadenas no se lo permitía y por el gesto facial que hacía de seguro le dolía. Gackt se tomó el tiempo de observar a Hyde de pies a cabeza, analizando el deplorable estado en el que estaba. Su cabello, largo y castaño, estaba sucio y con las puntas florecidas. La piel suave y exquisita que solía recordar en él estaba ahora sucia y mal cuidada. Sus ojos almendrados, danzarines de emoción, que emanaban felicidad y paz a toda hora, ahora suplicaban clemencia y tan solo sabían llorar de tristeza y su sonrisa infantil ya no existía. Lo peor, era su cuerpo. La camisa originalmente blanca, ahora casi gris, que cubría su cuerpo, estaba manchada de pequeños lunares de sangre por todos lados, y el recorrido de las cadenas estaban marcadas de sangre también. Sus piernas, llenas de horrendas quemaduras. Hubo un momento en que giró el rostro, asqueado al ver su cuerpo tan sucio y herido. Su cuerpo entero caía en la desgracia, era flaco y muy delgado, además de pequeño. Pequeño, se veía tan pequeño. Gackt hizo una comparación mental, Hyde era tan solo unos años menor que el, debería tener al menos una complección parecida a la suya, pero no, había caído en aquella desgracia y su cuerpo era pequeño, como si aún fuese un joven de quince años, o menos. Luego de unos segundos Gackt suavemente tomó el rostro de Hyde, aquel rostro sucio con el recorrido de sus lágrimas bien marcados, lo observó por unos segundos mientras las lágrimas de Hyde comenzaban a caer, como seguro caían en repetidas ocasiones.
- Hyde, ¿Qué te ha pasado? -Le preguntó completamente atónito.
- Gackt, sácame de aquí, por favor, Gackt, rápido, él volverá, Gackt, no me dejes aquí, por favor, te lo suplico, sácame... -Hyde comenzaba a desesperarse y susurraba con rapidez mientras lloraba.
- Tranquilo Hyde, ya estoy aquí, te voy a sacar. -Ante aquellas palabras Hyde tranquilizó levemente su desesperación.
- Rápido Gackt, no pierdas tiempo, por favor, libérame. -Susurró Hyde antes de caer en un profundo llanto.
- Tranquilo Hyde, tranquilo. -Susurró Gackt intentando calmarlo.
El llanto de Hyde no cesaba y se acercaba a Gackt con un gesto de súplica, buscando protección, libertad y ayuda. Ayuda. Las manos de Gackt abandonaron aquel rostro angelical en decadencia y se dedicaron a hacer el esfuerzo de quitar las cadenas de los delicados y flacos brazos del menor, pero no daba resultado, mas bien, solo empeoraba las cosas. Las delgadas cadenas estaban tan apretadas que el solo hecho de intentar moverlas para retirarlas dañaba aún mas la piel del menor, haciendo que, en las partes que estaba incrustada, comenzara a sangrar nuevamente, manchando aún más la camisa. Hyde lloraba aún, por lo que Gackt no sabía si de dolor o de angustia, o por alguna otra razón que no se imaginaba, por que no tenía idea de qué era lo que Hyde sentía. Ante la imposibilidad de retirar las cadenas por la fuerza, abrazó el cuerpo de Hyde sintiendo impotencia al no poder ayudarle, observando a su alrededor en busca de algún objeto que le ayudase a cortar la cadena. Pero no había nada, nada en ninguna parte. Todo a su alrededor era polvo, periódicos por todo el suelo, un par de prendas esparcidas por sobre los muebles y un baño. Al menos había baño, pensó. Suspiró levemente ante lo inútil que se sentía, pues no podía liberarlo, mientras que Hyde lloraba a más no poder con el rostro escondido en el pecho de Gackt. - Tranquilo Hyde, calma, ya no estás solo, yo te voy a ayudar. -Susurró Gackt con dulzura, besando luego la cabeza del más pequeño.
Hyde levantó el rostro para ver a su salvador, sonrió ilusionado, creyendo sus palabras e intento articular un "Gracias", pero el llanto no se lo permitía, su voz estaba completamente quebrada, pero aún sonreía. Cuando de forma repentina, desvió la mirada de Gackt a un costado y se puso tan blanco o más que una hoja de papel. Gackt, intrigado, volteó a ver qué era o que provocaba tal reacción, y tan solo pudo ver la puerta de la habitación cerrarse rápidamente y escuchar un cerrojo, indicándole que ahora ambos estaban atrapados, por lo que para cuando había llegado a la puerta e intentado abrirla, ya era tarde. Hizo todo lo que pudo por abrir aquella puerta, pero era imposible. Estaba tan asegurada como la que daba al jardín, ni siquiera podía derribarla a patadas, además se maldecía a sí mismo por haber ido sin su móvil. Mientras que Gackt intentaba de todo para abrir la puerta, Hyde se daba cuenta de que quizás no conseguiría su libertad ese día, pero al menos ahora eran dos contra uno. Ya no estaba solo, ya no era tan vulnerable.
- Gackt, gastas energías... No vale la pena. -Sentenció Hyde a momento que lograba reaccionar.
- ¡¿Qué?! ¿Qué estás diciendo? ¡¿Te estás rindiendo?! -Gackt estaba completamente alterado, él no podía quedar encerrado en tales condiciones.
- Cálmate Gackt, ¿Crees que yo no intenté hacer eso? Terminarás cansándote, gastarás energías en vano. -Al decir aquello sus ánimos bajaron nuevamente.
Gackt escuchó las sabias palabras de Hyde, tenía razón, él ya estuvo en la misma situación quizás cuánto tiempo atrás, y quizás por eso terminó encadenado como estaba. Suspiró resignándose, volvió junto a Hyde, se sentó suavemente en la cama y con delicadeza, acurrucó el cuerpo del castaño junto a si. El silencio reinaba entre ellos, Hyde caía en un silencio de paz en el cual se sentía protegido, se sentía a salvo, mientras que Gackt no sabía qué decir, demasiadas preguntas, demasiadas hipótesis, demasiadas conclusiones, demasiadas incertidumbres y demasiadas ganas de hablar, de preguntar, pero sin poder hacerlo. Suspiró suavemente, casi inaudible, observando aquella puerta que se cerró frente a él y bloqueó la salida quizás hasta cuando. Podían morir, podían salir, podía pasar cualquier cosa. No habían pasado ni cinco minutos y comenzaba a desesperarse.
- Hyde, ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
- No lo sé, no puedo saber cuándo es de día ni de noche, no hay relojes aquí y perdí la noción del tiempo. -Hyde parecía tranquilo, adormilado.
- ¿Recuerdas la fecha en la que te encerró aquí?
- Si, fue en mi décimo sexto cumpleaños. ¿Qué fecha se supone que es hoy Gackt?
- ¿Gackt? -El más pequeño observaba curioso al más alto, esperando aún una respuesta.
- ¿Eh?
- ¿Qué fecha es hoy?
- ¿Quieres saber cuánto llevas encerrado? -Hyde asintió levemente con la cabeza.- Siete años, llevas aquí siete años.
Hyde nuevamente se puso pálido. No se esperaba una cifra como esa, era casi imposible, no había notado el pasar de los años, creía que la eternidad que sentía era a causa del aburrimiento y la tristeza. De inmediato comenzó a negar con la cabeza, volvió su llanto, no podía creerlo, era imposible, si realmente hubiese estado ahí siete años hubiese crecido más, o era lo que él creía. Gackt mientras tanto bajó la mirada entristecido, realmente estaba muy apenado por la situación de Hyde, más aún por que no podía ayudarlo, mucho menos ahora que ambos estaban encerrados. Mantuvo la mirada baja durante muchos minutos, llevando su vista a las piernas del pequeño, llenas de quemaduras, preguntándose qué era lo que aquel hombre le había hecho en las piernas, por que ya había llegado a la conclusión de que lo violaba, era más que notorio. Estaba tan preocupado de imaginar en su mente cómo había sido que ni cuenta se dio cuando Hyde comenzó a observarlo, comprendiendo su curiosidad con tan solo verlo a los ojos y darse cuenta de qué era lo que tanto observaba.
- Un día llegó con una olla en las manos... -Comenzó Hyde, captando de inmediato la atención de Gackt.- La dejó sobre aquella silla junto al escritorio y la acercó a la cama. -Hizo una pausa, respiró y continuó.- Se sentó junto a mi y... -Otra pausa.- Comenzó a tocarme. Dijo que traía algo para mi. -Tragó saliva, dejando caer una lágrima.- En eso sacó unas cuerdas y... Ató mis pies para que no me moviera. -El volumen de su voz iba bajando poco a poco.- Luego, tomó una espátula y la introdujo en la olla, me tocó las piernas y vi cómo sacaba cera hirviendo de la olla. -Para entonces su voz se había quebrado por completo.
- Te quemó... ¿Con cera caliente?
- Me depiló... Con cera hirviendo. -Corrigió entre llanto, flectando las piernas y acurrucándose.
Gackt no dejaba de impresionarse. Abrazó un poco mas el cuerpo de Hyde, cuidando no lastimarle, mientras que Hyde inconscientemente buscaba refugio en el pecho del mayor. No sabía qué hacer, qué decir, no sabía nada, su mente estaba en shock nuevamente. En eso pudo notar cómo el frágil cuerpo de Hyde tiritaba levemente, seguido de haber sentido una leve brisa helada. Inmediatamente recostó cuidadosamente a Hyde y lo arropó con cuidado, mientras que él tan solo se dejaba hacer, observando con esos ojos de vidrio que pedían a gritos un poco de cariño. Luego de arroparlo se sacó los zapatos y se metió a la cama junto a él, abrazándolo suavemente para darle calor, bostezando de aburrimiento.
- ¿Qué haces para entretenerte?
- Nada, solo me quedo aquí, no puedo hacer nada mas que estar sentado o acostado aquí en la cama. -Ante el silencio de Gackt, Hyde continuó.- Pero a veces Mei-chan hace cosas divertidas que me hacen reír. -Una leve sonrisa se asomó entre tanto llanto.
- ¿Mei-chan? ¿Hay alguien más aquí? -Enarcó una ceja, sorprendido nuevamente.
- Claro, es una gran compañera, ya la verás cuando aparezca. -Hyde sonrió tan dulcemente que Gackt llegó a conmoverse ante aquella sonrisa, sonriendo él también, acurrucándolo en su pecho mientras besaba suavemente su frente.
- Duerme ya pequeño, es tarde, debes dormir.
- ¿Cómo sabes que es tarde?
- Por que mi estómago dice que es la hora de cenar. -Hyde rió suavemente ante aquel comentario.- De todas formas puedo apostar a que son las nueve de la noche.
- ¿Por qué apostar si no tenemos reloj?
- Yo si tengo uno.
Entonces Gackt sacó de uno de sus bolsillos un pequeño reloj y se lo enseñó a Hyde. Por un momento estuvo a punto de decirle que lo tomara, con confianza, pero se guardó el comentario, hubiese sido un horrible error, por lo que tan solo le permitió observarlo y, en efecto, eran las nueve con tres minutos.
- ¿Lo ves? Es hora de dormir.
- Pero, y si... ¿Qué pasa si...? Yo no...
- ¿Realmente crees que va a venir? -Le interrumpió y Hyde asintió.- No vendrá estando yo aquí, al menos no esta noche. Esperará unos días antes de venir, de seguro está confundido y no sabe qué hacer.
Esas palabras tranquilizaron a Hyde de una forma muy impresionante, haciendo que se acurrucara y, como si nunca en siete años hubiese dormido, cayó de inmediato en un sueño profundo que llegaba a parecer estado de coma. Gackt sonrió ante lo adorable que se veía aquella escena.
05 diciembre, 2010
Oblivion Dust coming Back! ASHES TO DUST!
Finalmente después de mucho tiempo y considerando la pausa que VAMPS se tomará en el año 2011 debido al retorno de Hyde a L'arc~en~ciel, K.A.Z., el guitarrista de Oblivion Dust, regresará a aquella banda con dos grandes persentaciones programadas para el año entrante, terminando al fin con la pausa que Oblivion Dust se había tomado.
Las presentaciones llevarán el nombre de ‘ASHES TO DUST’ (Cenizas de Polvo en Español) y serán realizadas en el Shibuya Ax con fechas para el Viernes 18 de Febrero y el Sábado 19 del mismo mes del año 2011, con un costo de entradas de pie de 5,500¥ (JPY).
ASHES TO DUST 2011
SHIBUYA AX
2011/02/18(fri),19(sat)
OPEN/START :2/18 18:00/19:00 2/19 17:00/18:00
チケット:スタンディング ¥5500(税込/D別)
Para más información, pueden entrar a la página oficial de Oblivion Dust (http://www.obliviondust.net/) o al MySpace Official (http://www.myspace.com/obliviondust).
Y como comentario extra, qué penca que el MySpace de VAMPS salga en la página oficial de Oblivion Dust xD
Hyde in my side~
Domingo por la mañana. ¡Al fin está listo el logo que le mandé a pedir a mi querida Jenny! Por lo que cambié el logo y ¡tan tan! ¡Hyde se ve hermoso! ¿A poco no es hermoso? Yo amo como se ve en esas fotos~ Son del Photobook de Moon Child y no las hubiese conseguido sin mi amiga ¡Nicolle! La adoro~ Anoche tuvimos junta del Euphoria Team y ella no fue. Se achunchó~ ¡Hizo falta una Gackutiana! Pero bueno, espero disfruten el nuevo look del blog (Look Hydeista!), al menos yo si lo haré... ¡Y mucho!
03 diciembre, 2010
Aroma a Manzana: Descubriendo
Capítulo I: Descubriendo
Al estacionar el auto fuera de la casa pudo notar que el camión de la mudanza ya había llegado y sus cosas estaban siendo bajadas del camión y acomodadas dentro de su casa con la ayuda del decorador de interiores que había contratado. Por lo visto, todo estaba en orden. Bajó del auto y observó su jardín, el mismo en el que solía jugar de pequeño. Se veía añejo, descuidado, los arbustos estaban sin podar hace mucho y el pasto en sectores estaba secándose, como en otros sectores había crecido una buena cantidad. Caminó junto a la casa para dar a un pasillo al costado de esta y poder encaminarse hacia el patio trasero. Era bastante nostálgico poder estar nuevamente en aquel lugar. Observó a su alrededor e intentó buscar en su mente las imágenes de la última vez que estuvo en aquel lugar, sin perder ningún detalle en la comparación que hacía dentro de su mente. Algo que le provocó mucha gracia fue que al ver por sobre el muro que separaba su patio trasero del de la casa vecina, era que al ver la casa, recordó que en el vecindario todas las casas eran completamente iguales, a excepción de algunas modificaciones que cada propietario le daba a su hogar, pero aún así todas se veía igual.
Después de otro rato curioseando en su casa y haber supervisado que los chicos de la mudanza dejasen todo ordenado, se decidió a salir a dar una vuelta por los alrededores para ver si se encontraba con alguien conocido, por lo que buscó una chaqueta y salió. Observaba todo a su alrededor mientras caminaba por el pasaje, recordando tantas cosas. En un momento dado se detuvo frente a una casa en especial, la de su mejor amigo de la infancia. De haber pasado por allí cinco minutos después o antes quizás no se hubiese detenido, pero es que aquel amigo que recordaba borrosamente estaba ahí en el jardín, con lentes de sol y jugando con una pequeña niña.
- ¡Hey! ¡Miyavi! ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que nos vimos por última vez? -Dijo alzando la voz para que el otro le escuchara.- ¿Cómo has estado viejo amigo? -Gackt se acercó a la reja también.
- Pues bien, aquí, saliendo adelante, ¿Qué hay de ti? -Miyavi abrió la reja que los separaba y se apoyó en el pilar de la bisagra.
- Volviendo al vecindario, logré comprar la casa que vendieron mis padres cuando era niño.
- ¿Así que nuevamente eres mi vecino? -El chico sonrió divertido, cruzándose de brazos.
- Claro que sí, y dime, ¿Qué tanto ha cambiado este lugar? -Gackt nuevamente observaba a su alrededor.
- Pues, no mucho, sólo un par de cosas.
- ¿Qué cosas? Cuéntamelo todo. -Gackt ahora observaba al joven frente a si y de paso, a la niña que esperaba tras de él.- ¿Quién es la niña? -Miyavi volteó y acarició el cabello de la pequeña.
- Ella es Lovely y es mi hija. -Sonrió de oreja a oreja, mientras que la niña se escondía tras de él.
- Vaya, qué hermosa... ¡Pero no cambiemos el tema! Dime, ¿Qué tanto ha cambiado el vecindario?
- Pues, han pasado muchas cosas, unas no tan importantes, otras algo extrañas, ¿Quieres pasar un rato y hablamos?
Cuatro horas estuvo Gackt en casa de Miyavi poniéndose al día con las ocurrencias del vecindario de su niñez, que le traía tantos buenos recuerdos que lo quería saber todo, quería saber qué había pasado en su ausencia, quería de alguna manera recuperar el tiempo perdido. Se había esforzado tanto por conseguir nuevamente esa casa, era una completa obsesión, y lo más extraño de todo era que no tenía idea del por que. Era como si una fuerza sobrenatural lo llamara a vivir en ese lugar nuevamente. Para cuando volvió a lo que era nuevamente su hogar, subió al cuarto recientemente amoblado, suspiró ante la idea de tener que buscar su pijama entre las cajas donde guardó la ropa, por lo que tan solo se dejó caer boca arriba en la cama, intentando conciliar un sueño que no quería cooperar con él.
Durante el intento de dormir volvieron a su mente todas las cosas que le había dicho Miyavi. La señora de la esquina, esa que adoraba los canarios, murió hace ya varios años, pero su nieta, la mimada, instaló jaulas enormes para continuar el gusto de su abuela por los canarios. El heladero seguía ejerciendo como heladero, pero ahora ya tenía su propia heladería y el camión que usaba desde hace tantos años ahora lo tenía de recuerdo. El grupo de amigos que tenía se había dispersado por completo, solo Miyavi y Tetsuya seguían viviendo en aquel lugar. El resto había deseado partir y así hicieron. Por lo que supo, uno de los chicos, You, se fue a la capital a estudiar, mientras que Ken se fue de la casa de sus padres y vive independientemente aún en alguna parte de la ciudad, Mana se fue a Europa en cuanto pudo y...

¿Cómo se llamaba el chico al que casi nunca le permitían jugar con ellos? Ahora que lo pensaba eran bastante cruel con él. Pobre chico, de seguro no tiene un buen recuerdo de su infancia, su madre lo vestía y trataba de mujer y sus vecinos lo trataban mal y se burlaban de él día y noche. ¿Dónde era que él vivía? No lo recordaba bien, por lo que se puso de pie y se acercó a la ventana, donde al observar las casas de toda la calle pudo recordar. El chico vivía en la casa que estaba junto a la de Tetsuya, esa que tenía un manzano en el patio delantero y las enredaderas tapaban por completo la reja y el muro. Antes esa cara se veía hermosa, la enredadera hermosamente podada y el manzano en buen estado. La casa se veía siempre muy iluminada y de tan solo verla daba una sensación de calidez. Pero ahora estaba toda fea, la enredadera con notorios años sin ser podada y el manzano había envejecido y se había puesto feo, las ramas se le caían, como si estuviese cansado de vivir. La madre de aquel chico siempre los invitaba a tomar el té, a modo de que estuviesen un rato con él, pues sabía que nunca nadie lo dejaba jugar con ellos. No le prestaban el balón, lo enviaban a jugar con muñecas y cosas así. Lo peor era que su madre sí le compraba las muñecas. Una vez lo vio llorar bajo el manzano y por reputación lo ignoró. Estupideces de niños. Suspiró ante aquellos recuerdos valiosos y volvió a la cama, quizás al día siguiente le preguntaría a Miyavi qué había sido de ese chico.
Al día siguiente se tomó el día libre en el trabajo y durante la mañana ordenó unas cuantas cosas. Sacó la ropa de las cajas y la ubicó en el ropero y en los cajones, sacó también lo necesario para cocinar y hacerse almuerzo, un par de adornos para la sala y dejó el resto para después. Salió pensando en visitar a Miyavi, pero cayó en la cuenta de que seguro estaría trabajando, cosa que así fue cuando llegó a la casa de este y su esposa lo confirmó. Por lo que en vez de visitar a Miyavi decidió visitar aquella casa donde vivía tal chico que no recordaba su nombre. Quizás se encontraría con él. Al llegar a la reja que separaba la calle del patio delantero se vio observado por un enorme perro que le ladraba de forma extremadamente agresiva. Llamó a la puerta montones de veces, pero nadie habría, tan solo el pero le ladraba desesperadamente. En ese momento fue que se preguntó si alguien vivía ahí realmente. Las cortinas estaban cerradas, las ventanas también, no se veía más vida que el perro, el cual además estaba muy flaco, el jardín completamente descuidado, había incluso un vidrio roto en las ventanas de la sala. Suspiró levemente y pensó en irse, pero no alcanzó a moverse cuando repentinamente una mano cayó sobre su hombro, lo cuál le dio un buen susto y volteó rápidamente.

- Está abandonada hace años Gackt, no sacas nada con llamar, nadie abrirá. -Miyavi sonreía divertido ante el susto que le dio a Gackt.
- Si, ya me di cuenta de eso, ¿Por qué está abandonada?
Miyavi cambió de inmediato su sonrisa por una expresión de tristeza, por lo que Gackt no supuso nada bueno y escuchó la historia de Miyavi con un extraño dolor, la cual se le había hecho extraña. El mismo año en que se había mudado de ahí, cuando tenía siete, los padres de Hyde se divorciaron y nunca mas se vio el rostro de su padre. Después, su madre se emparejó con otro hombre, sin matrimonio, solo pareja. Nunca nadie supo muy bien quién era ese tipo, era extraño y se le veía poco. Ahí fue cuando la casa comenzó a verse que decaía, Hyde bajó sus increíblemente sus notas en la escuela y comenzó a decaer en el ámbito anímico. Su madre cayó enferma luego de un año y en pocos meses falleció, mientras que su supuesta pareja se quedó a cargo de la casa y, por tanto, de Hyde. Desde aquello, no se veía a Hyde casi nunca, dejó de ir a la escuela y muy pocas veces se asomaba siquiera a la ventana. La última vez que se le vio fue una noche en la que repentinamente salió corriendo, llorando y gritando de la casa, seguido de aquel hombre que le persiguió quizás hasta dónde. Los vecinos esa noche llamaron a la policía, pero no ocurrió nada. La policía llevó preso al hombre aquella noche, sospechando que quizás había violentado al menor y buscaron a Hyde durante semanas. Nunca más se supo nada de él, pues no volvió, tan solo regresó aquel hombre, solo. Desde entonces que el hombre que se había quedado con la casa se fue de ahí, teniéndola casi abandonada, pues sólo viene una vez a la semana, le da de comida al perro, quizás quién sabe qué hace allí dentro y luego se va. Unos niños una vez lograron entrar a la casa sin que el perro los atrapase y al salir, contaban que durante la noche, se escucha el llanto de una mujer. Después de que Miyavi le contase aquella historia a su amigo y nuevo vecino, Gackt observó al desolado interior de aquel lugar, viendo que el perro ya se había calmado. Aquello era triste, muy triste. Aquello hacía que se arrepintiera por lo mal amigos que fueron con el pequeño Hyde. No era justo para él, nada fue justo. De seguro le tocó muy duro. Ahora Gackt se preguntaba, ¿Dónde había ido Hyde? ¿Tendrá mas familiares que le ayuden? ¿Por qué no se fue con ellos en un principio? Esas y muchas mas eran preguntas que abordaban a cada vecino que conocía la historia.
Volvió a su casa prácticamente sin ánimos, aquella historia le había descompensado. Hyde era buen chico después de todo, no merecía una vida como esa. Decidió relajarse un rato y salió al patio trasero. A pesar del descuido, el jardín estaba hermoso. El césped se mantenía en buen estado y no estaba tan largo como en el jardín delantero. Los arbustos estaban mas crecidos que lo que deberían, pero se veían bien. Estaba observando el jardín cuando repentinamente recordó el sótano, lo que cuando pequeño usaba como club y reunía a sus amigos a jugar. Sonrió ante el recuerdo, el cual se volvió amargo al recordar que Hyde jamás entró a ese lugar, pues no se lo permitían. Caminó a un costado de la casa donde había una pequeña reja, la cual separaba el jardín de unas pequeñas escaleras que al llegar abajo terminaban en la puerta del sótano. Bajó las escaleras y se esforzó por abrir aquella puerta atascada, encontrando las cajas y el mismo desorden que dejó antes de partir de aquel lugar. Al parecer los vivientes que usaron la casa después de su familia jamás le dieron uso al sótano. Sonrió ante el recuerdo y cerró la puerta, quizás otro día se daría el tiempo de limpiarlo, pues el polvo flotaba con libertad y le hacía toser. Un horrible escalofrío le recorrió al ver la sangre marcada en la madera del suelo, lo cual no le traía ninguna buena impresión. Podía imaginarse la razón por la cual Hyde había huido de aquel lugar. Caminó por la sala en dirección a la cocina, donde encontró indicios de vida y orden. Sobre el mesón no había ni un solo poco de polvo, estaba completamente limpio y habían al menos dos o tres platos sucios, recién usados, sobre el quemador, una olla enorme también usada recientemente y en un recipiente que al parecer, sería el basurero, paquetes vacíos de fideos, además de cubiertos en el lava platos. Eso era extraño, ¿Por qué aquel hombre vendría a aquella casa sólo para comer? La curiosidad lo invadió y se decidió a inspeccionar la casa por completo. Subió las escaleras cuidando no dejar ningún rastro de haber estado ahí, entró al primer cuarto. No había nada, estaba completamente desocupado. Tan solo polvo. Salió de ahí y fue al otro cuarto, descubriendo que era el de Hyde. Lo primero que vio al entrar, fueron retratos de personas en todas las paredes. La mayoría de los retratos eran de su madre, todas sonriendo, con ojos amables, siempre hermosa. Luego, en el escritorio, dibujos sin terminar, también de su madre, pero todas sin sonreír, escondida, observando entristecida. Y ya por último, un enorme dibujo en el suelo en el que se veía aquel hombre, observando endemoniado. Y algo que a Gackt le hizo tiritar, era que en el dibujo, el hombre portaba un cuchillo, y junto a este, un dibujo de su madre atada a una silla, gritando. Lo que sus ojos veían no lo podía creer, ¿Hyde había dibujado aquello? Siempre todos supieron de su talento con el dibujo, pero no era posible que dibujara cosas como esa... A menos que las viviera.
Apenas bajó buscó algún interruptor para la luz, pero no había, por lo que debía caminar a oscuras. Aún así se acostumbró rápidamente a la poca y casi nada de luz que había en aquel lúgubre lugar. Lo primero que pudo notar eran las grandes cantidades de botellas de vino almacenadas en enormes repisas. ¿Para qué tanto vino? La madre de Hyde nunca tomaba y mucho menos vino, lo odiaba mas bien, y su padre sólo tomaba vodka, lo sabía bien pues solía llegar borracho y el olor a vodka era evidente. De seguro aquel extraño hombre era el responsable de tanto licor almacenado. Continuó su camino por lo que era el sótano y, repentinamente, se encontró frente a una puerta. ¿Será esa la puerta que daba al jardín? Que él recordara, en su casa no había una habitación en el sótano, y extrañamente esta puerta no tenía seguro y se podía abrir. Apenas abrió levemente la puerta pudo sentir un extraño olor, olor a sexo. Tuvo un muy mal presentimiento de eso.
Temeroso abrió la puerta por completo, viendo frente a él algo... Traumante. Una habitación común y corriente en un sótano. Una cama de dos plazas se encontraba en la mitad del cuarto y al rededor, repisas y cosas por el estilo, típicas de una habitación. Lo traumante era que sobre el desorden que había entre las sábanas de la cama, había alguien. Un cuerpo se encontraba ahí, acomodado de costado, dando la espalda hacia la puerta. Al acercarse, pudo notar que estaba vestido con tan solo una enorme camisa, una tal cual a la que traía puesta, pero era tan grande que aquel cuerpo fino y pequeño era tapado hasta al menos la mitad del muslo. Además, tenía cadenas al rededor de sus brazos, inmovilizando a aquel individuo por completo. Por un momento pensó si estaba vivo o no, y al acercarse un poco más a la cama, pudo notar que respiraba. Un muy pequeño respiro de alivio se hizo sonoro en el cuarto, haciendo que el cuerpo de aquel ser se moviera levemente, volteando a ver a quien estaba de pie junto a la cama. Entonces ambos se paralizaron por completo. Gackt pudo ver el rostro de Hyde observarlo anonadado entre sus largos mechones de cabello, mientas que Hyde veía en Gackt su salvación.
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