18 enero, 2011

Arte de Amar: Capitulo X


Ok, lean todos con mucha atención. He pasado una semana horrible en el hospital y no me siento para nada bien, por lo que dejaré en pausa el fic Aroma a Manzana, hasta sentirme en condiciones (Tanto físicas como emocionales) para continuar escribiéndolo. Mientras tanto, estaré ausente por un tiempo. Confío en que todos entenderán mi situación, no es fácil para mi todo esto. También confío en que mis otras autoras en el blog actualizarán y mantendrán esta página activa (Escribiendo sus fics tanto como las tonteras que suelo subir a veces) hasta que vuelva. Bueno, eso es todo lo que tengo por decir/escribir. Ahora, les dejo el final (¡Si! ¡Al fin!) de Arte de Amar, y espero nos veamos pronto.

Nakumi Deshita.

Arte de Amar: Capítulo X

Eran las diez de la noche, al día siguiente había trabajo y escuela para los niños, por lo que se había encargado de hacerlos dormir y luego se encargó de hacer lo mismo que ellos. Se fue a dormir, con su pareja, a su cuarto. Tal como eran las cosas desde hace siete años. Siempre era lo mismo, pero todos eran felices con eso y seguirían siendo felices de esa manera, por que era lo que todos querían. Dormía dándole la espalda a su amado, mientras que él le abrazaba por la cintura y dormían apegados, rozando sus cuerpos, en un profundo sueño que compartían cada noche. Eso y muchas cosas más le hacían feliz. Incluso si aquel profundo sueño se veía corrompido por un entristecido llanto que se escuchaba a lo lejos. Lejos como en el cuarto de junto.

- Hyde, Akira-chan de nuevo tiene pesadillas… -Murmuró un adormecido Gackt.
- Hoy es tu turno, yo lo fui a ver ayer. –Contestó Hyde de misma manera.

Y así Gackt se levantó con pereza para ir a ver al pequeño que lloraba en su habitación, pero con una sonrisa en su rostro al sentir que su corazón se derretía por aquel pequeño niño al que le decía ‘hijo’. Mientras, Hyde se acurrucó en la cama, intentando volver a dormirse después de ser despertado, intento que fue interrumpido al sentir los pasos de unas pequeñas patitas que se acercaban a la cama, se subían a esta y se acurrucaban en su espalda. Se dio la vuelta para ver a la pequeña Hana con su conejo blanco de peluche acurrucada a su lado.

- Hana-chan, ¿Qué haces aquí?
- Es que no puedo dormir.
- ¿Tienes pesadillas igual que tu hermano?
- No.
- ¿Entonces? ¿Por qué no duermes?
- Es que estaba pensando en la historia que nos contó hoy el tío Tetsu.

Hyde sonrió alegre, sabiendo que esa tarde Tetsu les había contado a ambos niños la historia de cómo él y Gackt se habían enamorado. Se sentó en la cama mientras la niña se acurrucaba entre sus brazos, acomodando su conejo para escuchar atenta la historia que su padre estaba por terminar de contarle.

- ¿Hasta qué parte de la historia llegaste, Hana-chan?
- Ehm… Cuando salieron de la cafetería, tomados de la mano.
- ¡Ah! Ya vas casi al final, ¿Quieres escuchar el resto?
- ¡Si!

La niña sonrió ampliamente, haciendo exactamente el mismo gesto que hacía Hyde la sonreír, por lo que el padre de la niña sonrió orgulloso ante aquello. Le encantaba verla sonreír. En ese momento Hyde comenzó a contarle a su hija el final de aquella historia que él mismo vivió hace siete años, cuando había caído rendido a los pies de Gackt y se había enamorado de él. El recuerdo lo mantenía siempre, como si hubiese sido ayer.

Después de aquel paseo en el parque, ambos se habían dicho lo mucho que se amaban y en poco tiempo ya eran novios. Ese mismo mes, Hyde comenzó a vivir con Gackt, dejando el hostal en el que vivía, pero sin dejar de estar en contacto con Tetsu, pues eran buenos amigos. Obviamente Hyde le había explicado a Gackt por qué era que esa mañana Tetsu dormía en su cama, por lo que el más alto entendió de inmediato y no le dio mas vueltas al asunto. En poco tiempo Gackt había terminado sus estudios, comenzando de inmediato a trabajar y, como buen Camui que era, comenzó a triunfar bastante pronto. Hyde por su parte decidió estudiar en lugar de trabajar y entró a la escuela de arte, era lo que mejor se le daba.

Después de un año viviendo juntos, pensaron en la idea de casarse y así hicieron, se amaban demasiado y se comprometieron al amor eterno a través del matrimonio, a pesar de que sus corazones se habían prometido aquello desde mucho antes. Con el paso del tiempo, las cosas sólo mejoraban para ellos. Pero un día, cuando Hyde volvía a casa luego de la escuela de arte, lamentablemente, tuvo un accidente al ser arrollado por un vehículo. No por haber cruzado la calle mientras se perdía en sus pensamientos, si no por que el auto se salió de control y chocó en la acera peatonal, justo donde estaba Hyde. Pero tan solo unas cuantas semanas en el hospital harían que Hyde se recuperara.

Durante su estadía en el hospital, ocurrió algo horrible, pero no a él, él tan solo observó aquella tragedia. Una chica adolescente había tenido su primera hija. La niña había nacido sana, sin ningún problema, no así como su madre, que al tener tantos problemas de salud, murió a los dos días de haber dado a luz a la pequeña. Y para peor, la bebé no fue reconocida por su verdadero padre, mientras que la familia de su madre jamás apareció. Para cuando Hyde había sido dado de alta, fue a visitar a aquella pequeña niña que había perdido a su madre a los dos días de vida. Le daba una enorme tristeza pensar que crecería sin madre y sin padre, que sería llevada a un orfanato donde la cuidarían junto a muchos otros niños huérfanos. Era una pena enorme. Se quedó bastante rato con la niña, viéndola dormir como el pequeño angelito que era. Preguntó su nombre a las enfermeras y le dijeron que se llamaba Hana. Era un bonito nombre, especial para ella, que resplandecía como una flor en primavera.

Cuando Gackt llegó al hospital para recoger a Hyde, se encontró con aquella escena en la que Hyde sostenía a la niña en sus brazos y le sonreía, mientras que la pequeña tomaba suavemente uno de los dedos de quien la cargaba. Ambos estaban tan enternecidos con aquella criatura, que luego de una pequeña conversación, decidieron adoptarla. Pero para eso debían acudir al orfanato donde la niña sería enviada, y para eso debían esperar. Hyde visitaba el hospital todos los días para ver a la pequeña Hana, hasta el día en que se la llevaron al orfanato. Sin esperar ni un minuto más, ambos acudieron al lugar. Firmaron los papeles que debían firmar, hicieron todo lo que debían hacer y adoptaron a aquella pequeña criatura, dándole de inmediato el apellido de uno de sus padres. Desde entonces, se llamaba Hana Camui. La niña fue creciendo con rapidez, y sus padres estaban felices de tenerla con ellos. Alegraba sus vidas cada día más y enlazaba aún más sus corazones.

Pero sentían que algo faltaba. Faltaba un integrante en la familia, pero no era un gato ni una mascota. Aquel sentimiento de que algo faltaba los llevó nuevamente a aquel orfanato, donde descubrieron de inmediato a qué se debía aquel sentimiento que los inquietaba. Un bebé, recién llegado al orfanato, lloraba desesperadamente al momento en el que entraron y, como si estuviesen unidos por un fuerte lazo, Hana se acercó a él y ambos se observaron sonriendo. Los padres de la niña preguntaron el nombre del pequeño, pero no tenía uno. Inmediatamente, Hyde le llamó Akira Takarai, y Gackt le leyó la mente a su pareja, decidiendo adoptar aquel niño que pedía a gritos una familia. Aquella había sido la manera en que cuatro individuos completamente inestables se unieron y formaron la familia más estable y feliz de todas.

- ¿Y cuál había sido la promesa que el tío Tetsu dijo que hicieron? –Interrumpió la niña.
- Verás, cuando nos casamos nos dijimos un par de cosas, pero no fue técnicamente una promesa.
- ¿Qué fue entonces?
- Pues, el amor no es sólo un sentimiento Hana-chan, es también un arte. –Entonces Hyde sonrió, recordando aquel glorioso día.

“Amar es un arte, déjame ser un artista y entregarte mi corazón.” -Se abrazó al mayor con ternura.
“Tú serás mi artista mas preciado.” -Correspondió al abrazo, rozando sus labios.

La pequeña niña quedó fascinada con aquella historia de final feliz y sonreía abiertamente mientras en sus ojos Hyde podía notar un enorme brillo de felicidad. Aquello le hizo sonreír, no había nada más en ese mundo que ver a las personas que más amaba estar feliz. Se sentía bien. Sentía que había hecho algo bueno, que aquellas dos decisiones de adoptar esos niños habían sido las dos mejores de toda su vida. Sabía bien lo doloroso que era vivir sin padres, y estaba feliz de haberle evitado ese dolor a sus dos hijos.

- Bien, ya acabó la historia, vuelve a tu cama y duérmete. Mañana debes ir a la escuela y tu hermano al jardín.
- Papá, ¿Puedo dormir con ustedes? –La niña hizo un puchero, mientras que su padre le observaba serio.- Solo por esta noche.
- ¿Solo por esta noche? –Preguntó alzando una ceja.
- Solo por esta noche. –Sonrió de una forma tan encantadora, que Hyde no pudo resistirse.
- Está bien, pero sólo por hoy.

La pequeña Hana se apresuró a meterse entre las sábanas justo al medio de la cama, acurrucándose a un lado de Hyde, quien volvió a recostarse con la intención de volver a dormir. En eso, Gackt volvió a entrar en la habitación, cargando al pequeño Akira en su espalda.

- Hana-chan, ¿Dormirás aquí hoy? –Preguntó Gackt.
- Si, pero sólo por hoy.
- ¡Yo también! –Exclamó con alegría el pequeño Akira.

Los dos adultos en la habitación rieron enternecidos y Gackt dejó al niño sobre la cama, que rápidamente se acurrucó junto a su hermana, abrazando su peluche de dinosaurio. Entonces, Gackt volvió a meterse en su cama con las mismas intenciones que Hyde: Dormir profundamente abrazando a su hijo hasta la mañana siguiente.

- Papá… -El silencio fue interrumpido por un susurro de la niña.
- ¿Qué? –Respondieron ambos, como de costumbre.
- ¿No nos van a dar nuestro beso de Buenas Noches? –Preguntó sumisa.

Ante aquello, cada uno se acercó a besar la frente del pequeño que tenían a su lado, pero con la insistente vista de ambos, besaron al otro pequeño, para luego besarse entre ellos.

- ¡Iuh! ¡Papá! –Alegaron los niños ante el beso entre los mayores.
- Buenas noches Hana, Akira, Hyde.
- Buenas noches. –Respondieron los niños.
- Buenas noches Hana, Akira… Buenas Noches Mi Amor. –Los niños volvieron a alegar, haciendo que ambos adultos rieran.
- Buenas noches Tesoro. –Nuevamente alegaban, y luego de aquello, los cuatro cayeron poco a poco en manos de Morfeo.

Owari. Matta Ne!

3 comentarios:

ニコールさん dijo...

Owa! La Waaa cute~~!
*Nico cae enamorada otra vez*
tranquis tu cuidate mucho...creo que hoy ha habido suficientes actualizaciones y eso que falta que suba el del Yes Sir, aahhaha

PS: si, también me lo zampe xD <3 see ya

ニコール

Anónimo dijo...

puxa naku ;O; Ganbatte!!!!
k emoxoo este fic >u< me encantooo
es tan tierno, lo ame *u*
gacchin, el enano, dos niños . . . mori de ternura o>o<o!!!!
recuperate naku!!!!
cuidate muchoo!! tk!!
Qamui

Katrina de Valois dijo...

awwwwwwwww!!!!! so cute~~~~~!!! moriiii!! imaginandome a esos dos tortolos asi!!! >O<!!beeiio beeiiiio!
honto ni arigatouu, Nakumi-chan!! x todos estos fics tan leeendos^^!! me alegro q ya stes mejor^^! te extrañe mas, mongaaa *^*!!!
cuidate muuxoo^^ tkm-w- nus vemos^^!! (te raptareee... acuerdate xDDDDDDDD)!!