Konichiwa Minna-san!
Bueno, todo sabrán que últimamente he estado más ausente, y bueno, me gustaría poder retribuirlos así que he traído esto. Ya esta algo atrasado pero la intención es lo que cuenta xDDDDD
Feliz San Vampnetine
- ¡KAAAZ! -Gritó Hyde esforzando sus pulmones al máximo, con notoria furia.
- ¿Qué ocurre Doiha-chan? -Preguntó Kaz con completa calma, aquella que tanto le caracterizaba, mientras afinaba tranquilamente su guitarra en el sofá.
- ¿Dónde están mis cigarros? -Soltó con agresividad mientras se acercaba amenazante.
- Los boté a la basura. -Contestó con la misma calma de hace unos segundos.
- ¿QUE HICISTE QUÉ? -Se alarmó el más pequeño.
- Los boté a la basura. -Repitió, sin quitar su vista de la guitarra.
- ¡Ahora tendré que ir a comprar otra cajetilla! -Rechistó.
- Pues que te vaya bien. -Comentó el guitarrista.
El ahora castaño frunció el ceño con notoria furia, ¿Cómo se le ocurría arruinar la mañana botando sus cigarrillos? Tenía razón de que debía dejar de fumar, pero esa no era razón para meterse de esa manera en sus cosas. Además, ¿Qué se creía? Él no tenía el derecho de decidir por él, inclusive si era su novio. Pensaba todo eso mientras tomaba su chaqueta y salía del departamento para ir a por la cajetilla de cigarros. Entró al ascensor, bajó al primer piso y salió del ascensor de mala gana y con las manos en los bolsillos del pantalón. Una vez salió del edificio pudo notar un hombre apoyado en la pared, con una caja junto a sus pies y fumando. Fumando. Le daba mucha rabia lo que Kaz había hecho. Lo peor era que aquel hombre soltaba el humo del cigarro con un gesto de placer, como si se estuviese burlando de el al saber que no puede disfrutar uno de esos cilindros. Aquello le reventaba.
Caminó por la calle entre la gente, evadiendo las miradas de las muchachas que volteaban y decían 'Oh mira es Hyde-sama'. Se notaba de lejos que iba mal humorado, quizás por eso la gente no se le acercaba. Llegó al negocio que vendía cigarros, su negocio regalon donde siempre compraba sus Cherokee, entró y se puso frente a la caja registradora, donde como siempre, estaba el dueño.
- Buenas tardes Takarai-san. -Saludó el hombre de edad.
- Buenas Tardes Yamamoto-san. -Contestó de mala gana.
- ¿Que se le ofrece Takarai-san?
- Lo de siempre, un Cherokee de veinte.
- Lo siento, pero no puedo venderle cigarros hoy.
- ¿Que? ¿Como que no? -Rechistó molesto ante lo que escuchaba.
- Iwaike-san me ha pedido que no le vendiera cigarros.
- ¿Como? ¿Por que?
- No lo se, pero me ha pagado bien. Lo siento mucho Takarai-san.
- Bien, haga lo que quiera.
Dicho aquello, salió de mala gana del negocio. No podía ser que Kaz se había tomado aquella molestia, y para peor, ¡En San Valentin! Pero no se saldría con la suya, habían muchosn otros lugares donde comprar cigarros. El problema estaba en encontrar un local que vendiera los que el fumaba, por que los Cherokee eran dificiles de encontrar. Pero lo haría. Continuó caminando por la ciudad, manteniendo un lugar en mente en donde estaba seguro que vendían los preciados Cherokee. Lamentablemente, estaba bastange lejos. Pero llegaría hasta allí fuera como fuera, pero caminando, por que así podía despejar de su mente el enojo que tenía. Kaz se había pasado esta vez.
Finalmente, llegó al dicho negocio y como caídos del cielo estaban ahí las cajetillas de cigarros. Compró una, salió, encendió un cilindro y se fue con completa calma caminando de regreso a casa. Cuando llegó al edificio y entró al hall, vio bajar del ascensor a aquel hombre que había visto cuando salió, pero ahora no fumaba ni tampoco estaba con la caja. Extraño, pensó. Subió al ascensor y presionó el botón correspondiente a su piso, bajó luego del acsensor y caminó a su puerta para entrar al departamento. Tenía pensado reclamarle a Kaz lo que había hecho, peor al entrar, aquella idea desapareció.
Extrañamente el departamento estaba oscuro, alumbrado solo con velas y con un olor a manzanas que deleitaba enormemente. Se preguntó si era el departamento correcto, observó el número en la puerta y pues si era el correcto. Aún sin saber qué ocurría, cerró la puerta tras de si, examinando con la vista cada cambio en el lugar. En eso, Kaz se asomó en la puerta de la habitación. Se observaron unos segundos, hasta que Hyde habló, sabiendo que Kaz no habaría para dar el primer paso.
- Kaz, ¿Qué es todo esto?
- Feliz San Valentín, Hyde.
Hyde sonrió ampliamente y se acercó a Kaz, quien caminó también a su encuentro y le recibió en un tierno abrazo. Lo lindo de aquella relación, era que no todo se basaba en sexo, como era con Gackt, si no que había mucha confianza, ternura y por sobre todo, amor. Kaz era capaz de ser muy serio, pero también muy atento y cariñoso, y justamente eso fue lo que lo enamoró de el. Luego de aquel abrazo, Kaz le besó la mejilla a Hyde y le sonrió dulcemente.
- He preparado la bañera para nosotros, ¿Te gustaría ver la sorpresa que tengo para ti?
- Oh, claro que si Kaz. -Le contestó para luego sellar sus labios en un beso cargado de amor.
Juntos se fueron al baño, mientras Kaz le tapaba los ojos para no arruinar la sorpresa. Con aquellas atenciones se le había olvidado todo el enojo. Esa noche consumaron una vez todo el amor que tenían con una de las más placenteras que habían tenido, ambos llegando al paraíso en brazos del otro, y a la mañana siguiente, comprendió por qué Kaz había hehco lo que hizo. Necesitaba tiempo para preparar la sorpresa de San Valentín para su pequeño vampiro.
~Owari~
1 comentario:
awww me encanto *-*!!!!
de FERnanda
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